No. 1 Abril de 2004     

El MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN

     La doctrina de la gracia dispensada en esta región celestial, a través del Ministerio de la Reconciliación, constituye el espíritu del Evangelio de la Paz. Es el Espíritu Santo o Espíritu de verdad derramado por la cabeza que es Jesús Cristo, en todos los miembros de su cuerpo, que son la Iglesia.

     Cristo da su palabra en este cielo, a través de sus espíritus ministradores de sabiduría y revelación, enviados como coyunturas y ligamentos, para servicio a favor del crecimiento de esos miembros de su cuerpo, que están peregrinando por el planeta tierra. Gracia y paz de nuestro Padre y Señor Jesús Cristo, a los escogidos desde antes de la fundación del mundo para que participaran de carne y sangre y entraran con el conocimiento del bien y el mal, en el reposo que emana de la mente divina. Hoy nos hemos reunido para escuchar y festejar el poder oír la voz de aquél que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, primero revelada a nuestro hermano el apóstol Pablo, y dada ahora a nosotros por conducto de sus 15 epístolas, para la remoción de las mentes naturales, y la instauración en nosotros de la Mente Divina.

Vamos a conocer el significado de la palabra ministro; ustedes saben que todos usan esta palabra, tanto los que tienen que ver con el gobierno manifestado según la carne como los que tienen que ver con las cosas espirituales.

     Originalmente era un siervo que no trabajaba en contra de su voluntad, por lo que no era un esclavo, pero tampoco trabajaba por un salario, por lo que no era un obrero. Entonces ustedes se preguntaran: ¿Qué es un ministro? Bueno, mas bien se traduce como ayudante o instrumento, de manera que en este caso los antiguos ministros de Dios (hoy hechos llama de fuego), son las herramientas que el Espíritu usa para la obra del Ministerio. Ministro se refiere además a un remero, que inevitablemente está bajo el mando de un timonel, porque como ustedes bien saben, el remero no puede guiar el barco, solo lo impulsa. El que lo guía es el timonel, que para nosotros es Cristo; no es carne ni sangre, es el Espíritu quien nos guía.

     La palabra diáconos, una palabra también muy usada en el vocabulario de nuestros hermanos niños en Cristo que peregrinan por este mundo, significa igualmente ministro.

     La palabra obispo, una palabra también muy usada por la iglesia cristiana de los primeros tiempos, además de referirse al sacerdote principal, hablaba de este como un docente general; es decir: Un individuo dedicado a la enseñanza en una zona geográfica determinada.

     Ahora los invito a conocer el verdadero significado de la palabra ministerio. Dice: Misión (encargo); o sea, un ministerio es una misión que se nos ha asignado, un encargo que se nos ha hecho. Aclara además: comisión temporal dada por el superior, a un agente escogido para determinado fin. Peregrinación en cierta cantidad de tiempo y labor, asignada a alguien señalado para lograr el fin deseado por el que le envía.

     Si esto realmente es un Ministerio, entonces MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN equivale a decir: “Misión de comunicar a los
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

predestinados encarnados, la obra de la Reconciliación realizada por Cristo”. Esta misión de comunicar la Doctrina de la Gracia, hace de los ministros DOCENTES DEL MINISTERIO, de manera que la enseñanza se manifiesta aquí de dos formas básicas:

1.- En la labor de maestro: que explica la sabiduría y la revelación que

     están en el evangelio.

2.- En la labor de evangelizador: que predica la verdad entendida de esa

     sabiduría y de esa revelación.

     En el Ministerio del Espíritu, los ministros dan el Evangelio del Nuevo Pacto, fundamentando la enseñanza con las 15 epístolas del apóstol Pablo, para que todo esté en perfecta armonía con la Doctrina de la Gracia.

     Reconciliación: Volver a las amistades. Atraer y acordar los ánimos desunidos. Restituir a un cuerpo los miembros que se habían separado de él.

     Para yo llegar a un acuerdo con los ánimos que se han separado, no lo puedo hacer a través de la palabra directa a la mente natural del hermano, porque estaría haciendo un tipo de exhortación en la que no media el entendimiento espiritual. Lo único que hace que un miembro retorne a su cuerpo o no se separe de él, es el conocimiento de la palabra; no la obra personal de alguien que quiere atraer a esos miembros. Nosotros no estamos llamados a convencer a nadie, porque sabemos que: sus ovejas escucharan su voz, de manera que no hay que hacer presión con la palabra para que la persona la acepte; El que está llamado a escucharla, al tiempo de Dios la aceptará. Para nosotros esto constituye una divisa fundamental, que evita que las palabras sean en vano, evita perder el tiempo cuando se generan contiendas, al tratar de convencer a otro hermano que no le ha llegado el momento de compartir con nosotros el punto de vista espiritual. Así nos ahorramos discusiones que lejos de acercar a esos miembros al cuerpo lo alejan; Dios ya preparó a la persona elegida para escuchar esta palabra: (Los entendidos entenderán).

 2da. Carta a los Corintios 5: 18 - 20

(18) Y todas las cosas provienen de Dios, el cual nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos dio el MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN, (19) a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no teniendo en cuenta las transgresiones de ellos, y poniendo en nosotros la palabra de la RECONCILIACIÓN. (20) Así, en el nombre de Cristo, somos embajadores, como si Dios estuviese exhortando mediante nosotros: rogamos en nombre de Cristo, para que se manifieste la RECONCILIACIÓN con Dios en vosotros.

     Cuando dice rogamos, debemos aclarar que un ruego es una oración, entendida en el sentido de que con la boca confesamos para salvación del hermano, porque para eso El puso en nosotros la palabra de la Reconciliación. Esta palabra Dios la da a los espíritus de los justos, escogidos para que usen sus vestiduras como útiles herramientas que operan para su gloria, al tiempo que los llama a no tener en cuenta las transgresiones de los vasos creados para desecho. Si hermanos, Dios nos llama a la Reconciliación para que no le tengamos en cuenta las miserias a los vasos de ira preparados para destrucción. Nosotros estamos llamados a caminar por este mundo con la conciencia limpia, por lo que debemos asumir lo que acontece en esta realidad, como la manifestación de lo que Dios preparó para perfección de los que le aman. Y como todas las cosas provienen de Dios, todas obran para el bien de la iglesia, por lo que en cuanto a los sucesos del mundo reposamos en Cristo, para usar esta libertad en honrar la misión, o mejor dicho el Ministerio de la Reconciliación que nos dio, para que seamos sus embajadores aquí en la tierra. Así, en el nombre de Cristo exhortamos y rogamos por los hermanos, para que se manifieste en sus mentes la bellísima obra de la Reconciliación y entren en el reposo de nuestro Padre y Señor Jesús Cristo, de quien es la honra y la gloria de todos los siglos hasta la eternidad.

        EL MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN EN CUBA

     Entre otros no menos esclarecedores, estos versos nos dan argumentos para creer que no hay otro Ministerio encargado por Cristo

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para esta dispensación aquí en la tierra, y nosotros nos reconocemos como una porción de ese Ministerio manifestada en este tiempo y espacio geográfico de la isla de Cuba. Nos hemos manifestado aquí y ahora, de la misma manera que otros hermanos se han manifestado para este Ministerio en otras épocas y lugares, que es lo mismo que decir: “Al tiempo de Dios y según su propósito”. Así que, hermanos, a partir de los argumentos que hemos podido extraer de estos versos, donde aparece el testimonio claro de nuestro apóstol Pablo, con respecto a la voluntad de Dios para con su iglesia, nosotros no reconocemos otro ministerio que no sea el Ministerio de la Reconciliación. Y esto no se debe entender como un rechazo al resto de los creyentes, porque es el Espíritu quien desde dentro de nosotros da testimonio de su presencia al impulsarnos a creer. Todos, o la inmensa mayoría iniciamos la búsqueda de la verdad de Dios, en las costumbres familiares, tradiciones regionales, y religiones en sentido general, de tal manera que los que hemos llegado a esa verdad tenemos la misión o el ministerio, de servirles este “Pan del Cielo”, para que no tome vida en ellos, el engaño de la muerte que Cristo destruyó, al reducir a la impotencia a la mente carnal, a través del conocimiento de nuestra verdadera identidad. Dios en verdad está en este mundo en nosotros; a través de nosotros llama. Así que cada año nos reuniremos por esta fecha para compartir experiencias del trabajo en el Ministerio, porque como dice el apóstol Pablo, esta palabra es multiforme, lo que quiere decirnos que son muchas formas; que hay mucho contenido que ahora nosotros no podemos abarcar. Pero ya iremos de gloria en gloria, y el año que viene vamos a poder citar estos versos con mucha más profundidad. Cada año, recordando esta fecha, nos reuniremos para hablar del MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN.

                   LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

     Otra fecha que le proponemos celebrar a la iglesia, es la que para nosotros constituye la segunda venida de nuestro Señor Jesús Cristo, que aparece con precisión si se ajusta el calendario hebreo al gregoriano, lo que indicaría el 26 de septiembre, si hacemos este ajuste con la fecha en la que los romanos quemaron el templo de Jerusalén.

     La caída de Jerusalén y la quema de su templo hecho a mano, así como la ejecución de todos sus sacerdotes, ocurrió un 26 de septiembre. Ese día glorioso Dios destruyó la única institución que Él mismo había mandado a construir para que representara al viejo pacto (la ley de Moisés), con lo que indica la manifestación de su Espíritu quitando lo primero para poner lo último y eterno: el Nuevo Pacto de Gracia. Él mismo borró de este mundo a esa ley y a la institución que la representaba, por lo que a partir de ese día no existe institución sobre la faz de la tierra, con autoridad de parte de Dios para representar a aquella ley que nada perfeccionó, por lo que nosotros solo le damos crédito a la única que Jesús Cristo mismo le diera a nuestro hermano y apóstol Pablo allá en el Paraíso.

     Es a partir de esta fecha que empezamos a disfrutar de entera libertad, porque en el tiempo del apóstol, si bien ya había “muerto Jesús y resucitado Cristo”, aun la ley no había sido abolida y convivía con la gracia como Isaac e Ismael convivieron en la casa de Abraham. A partir de que Jerusalén fue destruida y su templo devorado por las llamas, a semejanza de Agar cuando fue expulsada con su hijo, solo queda el camino nuevo que Cristo le abrió a su iglesia que se reunirá para festejar, con vino nuevo, la vida en el Espíritu.

     El sistema religioso se ha aferrado a los rudimentos de la doctrina del viejo pacto, trata de darle vida en la mente de los creyentes a todo cuanto el mismo Dios dio por viejo, y para hablar de libertad tienen señalado el día del nacimiento del niño Jesús; el “niñito Dios” como también dicen para atrapar a las mentes débiles, en la maraña de sentimientos que pululan en las conciencias carnales, ¿verdad que es así? Pues nosotros, el gran día de libertad lo celebraremos el 27 de septiembre de cada año, y proponemos empezar este mismo año. (Aplausos)

     Así que entonces, a partir de este año vamos a tener dos ocasiones para celebrar nuestra libertad en Cristo: La fecha de hoy, 24 de abril, y el 27 de septiembre. Hoy hemos fijado aquí en Cuba una de estas fechas, pero eso es con respecto a la manifestación de nuestro Ministerio en este país. En cada porción de este mundo donde Dios haya manifestado esta palabra de reconciliación, los santos tendrán un día señalado en el que Cristo llegó para ellos en este conocimiento ¿verdad? Por tanto nosotros, si bien veníamos trabajando ya desde hace casi un año con la palabra de este Ministerio, hoy es que nosotros,

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En la foto de la derecha --> parte de los Sobre-Edificadores de Cuba conocidos en su vestidura como: De izquierda a derecha Arsenio Marrero, Felix René Fernández y Mauricio Beltrán.

por causa de nuestras vestiduras, formalmente lo presentamos al resto de los creyentes, porque en espíritu siempre hemos estado en el Ministerio encargado por Dios, así que no hemos llegado ahora, pero vamos a señalar este día para evaluar lo aprendido cada año.

                          LA DADIVA DE DIOS

     Bueno, como muchos ya conocen, hace algún tiempo que el acto de dar lo hemos desplazado para el final de nuestras reuniones, y ahora hemos llegado al momento de “LA DADIVA”, y digo así porque ya no vamos a hablar más de siembra, pues no damos para recoger productos. A partir de hoy vamos a entender el acto de dar como siendo Dios mismo aquí en la tierra. Dios viene en nosotros a dar porque El es el dador alegre. No hemos venido a este mundo a sembrar para recoger porque no andamos como hombres sino como dioses; hemos venido a dar el fruto del Espíritu que es según Dios, el fruto del árbol del conocimiento de Dios que es esta palabra de gracia. Hemos venido a manifestar el fruto del Espíritu, que como ustedes saben es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, como dice en Gálatas 5, de manera que cuando nosotros ponemos algún dinero en el sobre para el Ministerio, lo hacemos como resultado de lo que ha hecho esta palabra en nuestras mentes, al permitirnos comprender que es Dios el que está dando a través de nosotros.

     Entonces ¿Qué estamos haciendo? ¿Sembrando? No, Dios está ofreciendo su dádiva de amor, y como ustedes saben, la palabra dádiva significa regalo, y un regalo solo se hace para tener la satisfacción de haberle expresado amor a quien va dirigido, no esperando nada a cambio ¿verdad?

                                          ORACIÓN:

     Padre y Señor Jesús Cristo, en este hermoso instante, en el que nos reconocemos como tus instrumentos para hacer tu voluntad, te damos gracias por usarnos para alcanzar a los tuyos con la salvación de tu conocimiento. Por ti sabemos que nosotros no damos, sino que tu mismo das a través de nosotros. Gracias Señor, por darnos la oportunidad de ocuparnos de tu reino:

Donde por tu Espíritu es la Fe consumada en nosotros,

Donde por la Fe consumada tenemos entrada a la Gracia,

Donde por la Gracia estamos Reconciliados con Dios,

Donde por la Reconciliación encontramos la Paz,

Donde por la Paz se manifiesta el Amor en nosotros,

Donde por el Amor mostramos la mente de Cristo,

Donde por la Mente de Cristo nos manifestamos como

Dioses. Gracias Señor.

NOTA: El material citado del viejo pacto, fue extraído de una versión Reina-Valera revisada en 1960, y el del nuevo pacto fue tomado de la traducción literal del griego al castellano, realizada por Francisco Lacueva. (Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español).

El texto que hemos puesto a su alcance en esta publicación, ha sido extraído del informe de la PRIMERA CONFERENCIA ESPIRITUAL del MINISTERIO DE LA RECONCILIACIÓN EN CUBA celebrada en esta ciudad, el 24 de Abril del 2004.

Los estudios se realizan en:

+ Calle 28 Edif. 3 Apto 7 e/ 63 y 65, Apto Torriente. Cotorro, Ciudad de la Habana. C.P. 14000, los Miércoles de 8 a 9.30 PM.

+ Calle 251 No. 9203 e/ 92 y 94, La Cumbre, S.M.P. Ciudad de la Habana. C.P. 13000, los Jueves de 8 a 9.30 PM.

            

 

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