HABLEMOS DE LA GRACIA

En los nuevos cielo y tierra, Ramón Cristo (Isaías 53:10)


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Ramón      Ramón

Urbáez       Cristo

1a Corintios 15:49

SOBREEDIFICANDO SOBRE
EL FUNDAMENTO CRISTO

 

"El conocimiento de la Verdad desvanece la oscuridad de la ignorancia, por eso la luz resplandece en los nuevos cielo y tierra."

Ramón Urbáez

Epoikodomeî epì tòn themélion Iesoûs Khristós

Ramón Urbáez ̴ P.O. Box 140452 ̴ Arecibo, PR 00612 ̴ Teléfono (787) 466-1783

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LA GRACIA REVELA LA CENA DEL SEÑOR

(Verso base del estudio 1ra carta a los Corintios 11:20)

Amados, este estudio que hoy les dirijo a ustedes en el nombre del Señor Jesús el Cristo, Dios manifestado en carne, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a Timoteo 3:16, a quien sea la gloria, la alabanza y la adoración por toda la eternidad, es para recordarles, cual fue el propósito de la CENA DEL SEÑOR EN EL PERÍODO DE LA TRANSICIÓN ENTRE LOS DOS PACTOS, la cual comieron los amados hermanos llamados las primicias, por todas las iglesias de Dios por toda la tierra habitada en esos días finales de la ley o antiguo pacto. Para el propósito de este estudio he tomado como base lo declarado por el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 11:20. Les recuerdo que todas las citas del Nuevo Pacto son según tomadas de la Interlineal Griego-Español.

 Dice el Señor por medio de nuestro amado hermano y apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 3:18-19 Porque muchos andan, de los que muchas veces os decía, y ahora incluso llorando digo, los enemigos de la cruz de Cristo, 19 cuyo final es destrucción, cuyo dios es el vientre y la gloria en la vergüenza de ellos, los que en lo terrenal piensan.

 Les digo estas palabras, porque en este tiempo en el Ministerio de la Reconciliación en la fase de Sobreedificación, sabemos las maquinaciones de los que continúan perpetuando el Ministerio de la Circuncisión. Les sucede lo mismo que al apóstol de la circuncisión Pedro en aquellos días. Por eso fue corregido por el apóstol Pablo, quien lo tuvo que señalar como Satanás o la carne disfrazada de ángel de luz, es decir, mensajero de la revelación, y a los ministros de él (el resto de los apóstoles de la circuncisión, los señaló como los que) se disfrazaban como ministros de justicia, cosa que pueden verificar leyendo en la 2da carta a los Corintios 11:14-15.

 Por eso, los ministros modernos del error les traen al mundo un evangelio diferente o añadido, un mensaje leudado junto al mensaje de la gracia ordenado por Jesús Cristo y revelado y predicado inicialmente por el apóstol Pablo. A éstos ministros modernos del error también les recordamos y les decimos por la autoridad que nos da el Señor, que los que tal cosa hacen, son anatema, o sin bendición, tal y como revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 1:6-9.

             Esto lo decimos, porque cuando el más pequeño del reino, quien fue el apóstol Pablo, que es lo que significa el nombre Pablo, el único apóstol escogido por Jesús Cristo, como lo demuestra la 1ra carta a los Corintios 15:7-9, le escribió a Timoteo, entre las cosas que le recuerda a Timoteo al amonestarlo a combatir el error, le escribió según registra la 1ra carta a Timoteo 8:3-9 lo siguiente:

  3 Si alguien enseña diferente y no está de acuerdo con las que son sanas palabras, las del Señor de nosotros Jesús Cristo, y con la enseñanza conforme a la piedad, 4 se ha envanecido, nada entendiendo, sino que está enfermo acerca de discusiones y contienda de palabras, de las que resultan: envidia, discordia, maledicencias, sospechas malvadas, 5 constantes rencillas de hombres totalmente corruptos en la mente y que han sido privados de la verdad, que suponen que un negocio es la piedad. 6 Pero es negocio grande la piedad con contentamiento; 7 porque nada trajimos al mundo, pues ni poder sacar algo podemos; 8 pero teniendo alimentos y ropas, con estas cosas nos contentaremos. 9 Pero los que desean ser ricos caen en tentación y lazo y muchas concupiscencias necias y dañosas, las cuales hunden a los hombres en ruina y destrucción.

             Al sobre-edificar a los miembros del cuerpo de Cristo que el Señor ha puesto delante de nosotros, debemos quitarle el disfraz a los lobos vestidos de ovejas. Así fue como Jesús identificó a esa clase de personas, conforme informa su biografía escrita por Mateo 7:17; y el apóstol Pablo en lo escrito por el amado Lucas en el libro de los Hechos 20:29.

 Permitidme alegorizar un poco antes de entrar plenamente en el tema de este estudio. Es menester cuidar a las ovejas o hermanos más pequeños e indefensos, por la ignorancia de la revelación que hay en ellos, de los lobos vestidos de ovejas del sistema religioso, en medio de los cuales caminamos los hijos de Dios, como declaraba Jesús y registran sus biografías escritas por Mateo 10:16-25 y Lucas 10:3. Hay que proteger a las ovejas de los pastores asalariados, que cuando ven venir el lobo dejan las ovejas, pues como son asalariados, no le importan las ovejas. En pocas palabras, los seudo pastores y maestros de los “niños en el conocimiento de Cristo”, cuando entran las falsas doctrinas, por no tener el conocimiento, dejan las ovejas a merced de los lobos o astutos, porque no conocen la verdad, pues del rebaño lo que en verdad les interesa es la ganancia produce la lana del rebaño, para sentirse próspero.

                         Esto significa, que si para conseguir muchas ovejas y poder sacar mucha lana o ganancia deshonesta es necesario sacrificar parte de la doctrina, haciendo el evangelio uno diferente, al sacar aquellas cosas que ocasionan precisamente discernir el cuerpo del Señor, entonces lo hacen.

             La cena del Señor precisamente tenía como propósito el discernimiento del cuerpo del Señor Jesús Cristo, como veremos más adelante. Por ejemplo, para supuestamente evitar divisiones, continúan efectuando el bautismo en agua, porque no conocen lo que es el pacto de la gracia en Cristo. Aún cuando es conocido que es necesario que las divisiones ocurran, pues tienen que ocurrir para que se manifiesten quienes son los aprobados o maduros, como declara el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 11:18-19. Creo que es bien notorio que esas son precisamente las palabras de Jesús, vino a dividir. Esas palabras las podemos verificar leyendo en las biografías de Jesús escritas por Mateo 10:34-39, Lucas 12:49-53 y 14:25-27.

  Cuando el apóstol Pablo corrige a los corintios precisamente por las divisiones o sectarismo que había en esa localidad, precisamente usa el bautismo para mostrarles las divisiones que había entre ellos. Se habían convertido en seguidores de hombres, aun cuando tuvieran el ministerio de apóstoles o evangelistas como lo eran Pablo, Pedro y Apolos, en nombre de ninguno de los cuales ellos habían sido bautizados, porque en el bautismo que todos los miembros del cuerpo de Jesús Cristo fuimos bautizados fue en el de la muerte de Jesús, como les revela y recuerda el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 1:12-17.

Cuando creemos el evangelio correctamente, TODOS tenemos que entender y reconocer que hay una SOLA MENTE o CONCIENCIA, porque hay UNA SOLA CABEZA, para EL CUERPO que es LA IGLESIA, para lo cual los invito a leer en la 1ra carta a los Corintios 1:10, en la carta dirigida a los Efesios 5:23 y en la carta a los Colosenses 1:18.  Por eso el apóstol Pablo llamaba a los hermanos a discernir en el cuerpo a los que causaban divisiones y se apartaban de la doctrina, así somos amonestados por el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 16:17 y en la carta escrita a Tito 3:10-11. ¿Cuál era el propósito? Para desechar y apartarse de los tales. Así, hacían las enseñanzas solamente para los que eran llamados, para las ovejas del rebaño. Conforme a lo que estaba vigente en ese momento, por medio de la doctrina, ellos eran llamados al conocimiento de que estaban descarriados y estaban siendo llamados al redil, con leche espiritual, para que entendieran que al llegar el momento de ser destetados o separados de esas enseñanzas, ya esas cosas no eran necesarias para crecer en la gracia, cosas que no entraremos en detalles en este estudio para no apartarnos del tema.

             Por eso, a este respecto, es necesario mencionar unas cosas básicas de partida para el propósito de este estudio. La religión cristiana tradicional enseña que hay cuatro evangelios, cuando en realidad hay un solo evangelio como enseña el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 1:6-7, “el evangelio de Cristo o de la gracia”. Aunque al apóstol Pedro le fue dado la porción del evangelio de la circuncisión o la leche espiritual para la Iglesia en su niñez; al apóstol Pablo le fue dado la porción del evangelio llamado de la incircuncisión, para la madurez de la Iglesia. La porción dada a los once era para terminar o cerrar la ley a los judíos, mientras que la porción llamada gracia reconciliadora, era para llevar a la madurez al cuerpo espiritual.

Según la religión cristiana tradicional que enseñan cuatro evangelios, sin contar otros evangelios llamados apócrifos, como por ejemplo los supuestos evangelios de Tomás, evangelio de Judas, etc., categóricamente enseñan que los cuatro llamados evangelios, que en realidad son cuatro biografías de Jesús, fueron escritos por: Mateo (supuestamente a los judíos); Marcos (supuestamente a los romanos), Lucas supuestamente a los griegos) y según ellos, sólo el apóstol de la circuncisión Juan le escribió a la iglesia.

Parecería ser que había varias iglesias, pero la realidad es que inclusive, el apóstol Juan nada escribió porque era analfabeto. A pesar de los cinco libros que le adjudica la comunidad cristiana tradicional por medio de sus diferentes líderes y teólogos a Juan, él, nada escribió. El llamado evangelio según Juan fue escrito por el discípulo amado, ¿estamos de acuerdo? Porque eso lo dice el mismo libro. Pero ese discípulo al escudriñar el libro, resulta ser Lázaro de Betania, el hermano de Marta y María, que es autor también de la llamada 1ra carta, aunque no así de las otras dos pequeñas cartas llamadas 2da y 3ra de Juan, que en verdad nadie sabe quien o quienes fue o fueron los autores.

También le adjudican al apóstol Juan supuestamente haber escrito el rollo llamado Apocalipsis en el año 95, porque en la cita 1:9 aparece el nombre Juan, porque desconocen, que ese Juan que como escriba escribió el libro, fue Juan Marcos el primo de Bernabé. Juan Marcos escribió sirviéndole de escriba al apóstol Pedro, lo que hoy llaman: “El Evangelio Según Marcos y la 1ra carta de Pedro. De igual manera, Juan Marcos escribió lo que hoy llaman “El Apocalipsis de San Juan”, aproximadamente en el año 65, para el ángel o mensajero que se lo dio a él, que fue el apóstol Pablo, quien fue que recibió la revelación o “Apocalipsis” de parte de Jesús Cristo, como declara el apóstol Pablo en la 2da carta a los Corintios 12:4 y que indica el mismo libro de Apocalipsis 1:1.

También enseña erróneamente la comunidad cristiana tradicional que esos evangelios o enseñanzas del ministerio de la circuncisión cuyo mensaje es llamado “evangelio de la circuncisión y que son la parte final de la Ley de Moisés, que llega hasta la muerte de Jesús en la cruz en el año 30-1/2, cuando su fin fue cuando Cristo le puso fin a la ley en el año 70. El mismo Jesús nos enseña que la Ley y los profetas, es decir, las enseñanzas proféticas del Antiguo Pacto, es hasta Juan el Bautista, ver el libro según Mateo 11:10-14, porque la Ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad por Jesús el Cristo, como declara el discípulo amado Lázaro, cuyo libro es llamado por error Juan 1:17.

Jesús Cristo en los días de su carne, no predicó la Ley, sino el REINO DE DIOS o DE LOS CIELOS, como informan los libros según Mateo 4:12-17; Marcos 1:14-15 y Lucas 4:14-15. Para eso fue necesario que Juan el Bautista fuera quitado de en medio después de cumplir su ministerio de preparar el camino del Señor. Jesús vino a cumplir la Ley y los profetas, como lo testimonian los libros según Mateo 5:17 y Lucas 24:25-27, 44-49.  El ministerio de Jesús como el Mesías Príncipe en Israel duro tal y como la profecía del profeta Daniel lo predijo 3-1/2 años, y fue para cumplimiento de todo lo que estaba escrito en la Ley y los profetas. Pero la última tilde de la ley para ponerle fin al pacto añadido en Moisés, que entre el año 30-1/2 y 70 tuvo un período de transición, se cumplió para la celebración de la fiesta de los tabernáculos en el año 70, lo cual fue evidenciado por el juicio y destrucción de Jerusalén y su templo tal y como fue anunciado.

El acercamiento del Reino anunciado por Jesús, que comenzó con poder luego de él resucitar de entre los muertos, primero fue acercado al remanente escogido de entre los hijos de Jacob (la circuncisión) comenzando por Jerusalén (capítulo 2 de Hechos) y luego al remanente escogido de entre los gentiles en cuanto a la carne (la incircuncisión) a quienes le fue cumplido su Pentecostés o recogida de los primeros frutos de igual manera en la casa de Cornelio (capítulo 10 de Hechos) para hacer un solo rebaño como anunció Jesús, y registra el libro del discípulo amado Lázaro, cuyo libro es llamado por error Juan 10:16.

Pero para la labor de juntar en un solo pueblo a judíos y gentiles, ya profetizada de antemano por el profeta Isaías 42:6 y 49:1-6 fue cumplida por el apóstol Pablo, como podemos ver al leer en el libro de los Hechos 13:47. Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:14, que hay un solo pueblo o un solo nuevo hombre, de acuerdo a la carta a los Efesios 2:15; que hay un solo cuerpo, de acuerdo a la carta a los Efesios 2:16, del cual Jesús el Mesías o Cristo es la cabeza, cosa que pueden corroborar leyendo en las cartas a los Efesios 5:23 y a los Colosenses 1:18. Por eso fueron usados Pedro (para la circuncisión) y Pablo, para la incircuncisión o reconciliación de todas las cosas, que es lo que nos informa la carta a los Gálatas 2:7. De aquí en adelante, todas las citas del libro llamado Juan o de su primera carta, los citaré usando el nombre correcto, el libro del discípulo amado Lázaro.

             Pero antes de comenzar a desarrollar el tema, también es sumamente importante aclarar, que la cena del Señor, es confundida por muchos de los que tuercen los escritos del antiguo pacto y del nuevo pacto, con un ritual religioso al estilo de las figuras o sombras del Antiguo Pacto o con la Pascua del antiguo pacto. Pero no es algo raro, porque también tuercen las cosas escritas por medio del apóstol Pablo, cosa que inclusive reconoció como tal en su 2da carta de Pedro 3:14-18, el apóstol del ministerio de la circuncisión Pedro en esos días.  Pero no hablemos del error que cree y practica toda la cristiandad tradicional por no conocer la verdad de Cristo, sino hablemos de cual fue el propósito de la Cena del Señor para las iglesias en su reino, en los días de la transición entre los dos pactos entre los años 40 al 70, cuando la ley o antiguo pacto llegó a su fin.

Lo primero que tenemos que entender es que la enseñanza de la Cena del Señor, está figurada en el pan de la proposición o de la presencia que había constantemente en el lugar santo del Tabernáculo que nos ilustra el libro de Éxodo 25:30. Ese pan nos hablaba de la comunión de los santos, representada en los sacerdotes, que eran los únicos autorizados a entrar a ese lugar y a comer ese pan.  Estos doce panes colocados en dos hileras de seis representaban las doce tribus de Israel, como sombra del Israel de Dios, el verdadero pueblo espiritual de Dios, pueblo unido mediante el pan de vida espiritual, que es Jesús el Cristo mismo como un solo cuerpo. El número doce en la simbología de la escritura significa gobierno o reino.

Estos panes estaban hechos de flor de harina, (el trigo molido) cocido. El trigo nos habla de los hijos de Dios, el estar cocido es el proceso final del agua sobre la harina, que nos habla de estar unidos mediante la palabra ahora revelada, como declara el libro según Mateo 13:38; donde el agua representa la palabra de Dios, que alimenta el trigo desde que es sembrado, para que madure hasta la cosecha.  Visto a la luz de la obra del Cristo ya realizada afuera en el altar del sacrificio, somos limpios, sin manchas o pecado, por lo que en nuestro caminar por la arena del desierto de este mundo sólo necesitamos lavarnos las manos y los pies con el agua de la fuente del lavacro, figura de la palabra de Dios, por lo que dentro del lugar Santo o la Iglesia, comer el pan implica que solamente los ministros somos los únicos que pueden comer el pan de la proposición o de la presencia, es decir, debemos discernir quienes son los hijos de Dios con los que tenemos comunión, o sea los que tenemos el mismo Espíritu. Les recuerdo las palabras de Jesús para los miembros de su reino, registradas por el discípulo amado Lázaro 13:34-35 que dicen: Un mandamiento nuevo doy, que os améis unos a otros, como os amé, que también vosotros améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis ágape (amor del Espíritu) unos con otros.

Las otras dos ocasiones del Antiguo Pacto en que vemos esta figura de la comunión o unidad del pueblo de Dios fueron ambas con nuestro hermano, rey y profeta, David.  Primero en la ocasión en que David (de la tribu de Judá) sin ser sacerdote del orden de Leví, comió él y los que con él estaban del pan sagrado que solamente podían comer los sacerdotes, como nos informa el 1er libro de Samuel 21:3-6, cosa que es citada por Jesús, conforme nos ilustran los libros según Mateo 12:3-4; Marcos 2:25-26 y Lucas 6:3. 

He de recordarte amado, que en la sombra, el rey David (figura del verdadero Rey de Israel, Jesús el Cristo) ejerció en otra ocasión el sacerdocio de igual manera como figura del cambio de sacerdocio, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:11-14, cuando trasladaba el Arca de Dios de la casa de Obed-Edom a la ciudad de David, que era Jerusalén, y ofreció sacrificio delante del Señor. En el nombre compuesto Obed-Edom, la parte “Obed” significa “siervo”, y la porción “Edom” significa “rojo” o “de la tierra”, refiriéndose a Esaú, el que desechó la primogenitura en la casa de Isaac, que era el hijo primogénito en lo natural o lo animal que es primero, por lo que el Arca de la presencia fue removida de su casa. ¿Aprecias ahora por qué el apóstol Pablo revela en la 1ra carta a los Corintios 15:46 que primero es lo animal o terrenal y luego lo espiritual? Cuando el “Arca o lugar de la presencia de Dios” llegó a la ciudad, la metieron y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocausto y ofrenda de paz delante del Señor, cosa que solamente era dado hacer a los sacerdotes de Leví, lo cual puedes comprobar leyendo en el 2do libro de Samuel 6:12-17.

Esta figura de la tienda, es revelada y explicada cumplida en el libro de los Hechos 15:13-20 que declara en el verso 16 Después de estas cosas, volveré y reconstruiré el tabernáculo de David que se ha caído, y las ruinas de él reconstruiré y volveré a erigirlo. El motivo de David haber trasladado el Arca de Dios fue celebrado por el rey con bendición para el pueblo en nombre del Señor, por lo que dio a cada uno un pan, una torta de dátil y una jarra de vino nuevo, como dice el original hebreo en el 2do libro de Samuel 6:19.  Esto nos lleva a la sombra de la comunión o Espíritu de paz, gozo y justicia por la presencia de Dios en medio de su pueblo, donde los que eran partícipe del traslado del Arca nos habla de la comunión del rey con su pueblo en su reino. El apóstol Pablo nos recuerda precisamente en la carta a los Romanos 14:17 que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu, que es la realidad de esa alegoría.

Veamos ahora en el período de transición entre la ley o antiguo pacto y el Nuevo Pacto, en qué consistía, quién enseñó y ordenó su celebración, para qué se hacía y hasta cuándo celebrarían lo que se conocía como la Cena del Señor de esa manera figurada o alegórica. Primero sigamos la secuencia paralela de las cuatro biografías de Jesús, que fueron escritas para la Iglesia en los días de su niñez, representada por la iglesia de Dios que estaba en Jerusalén que daba servicio a las demás ciudades de Israel.

Cuando se acercó el día de la celebración de la pascua judía, como enseña el libro de Éxodo 12:8-10, la cual era sombra o figura de la verdadera pascua, de la que en la realidad espiritual fue celebrada una sola vez cuando se cumplió en Jesús, donde precisamente se le dio muerte a Jesús como el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo de los hijos de Dios. Ese mundo donde ahora no hay pecado para TODOS los que son miembros del cuerpo de Cristo, es la gracia o nuevo pacto en Cristo para todos los miembros de su cuerpo, donde Dios o Cristo es todo lo que cumplió para todos los miembros de su cuerpo.

Ese cordero, conforme a la figura de la ley, tenía que ser sacrificado entre las dos tardes, ver el libro de Éxodo 12:6. Por eso vemos que Jesús fue tomado preso, maltratado y crucificado entre las dos tardes, entre el día de la preparación y el día de la pascua, como lo describen los libros según Marcos 15:42 y el libro del discípulos amado Lázaro, recuerda que es llamado por error Juan 19:42. Cuando Jesús dijo que su tiempo había llegado, que el día de su sacrificio se había acercado, envío a la ciudad, a la casa de cierto hombre, de quien las Sagradas Escrituras no indican su nombre, a dos de sus discípulos que también eran apóstoles de su ministerio terrenal. Envió a Pedro y a Juan, para que prepararan o coordinaran la pascua en esa casa, donde el dueño de la misma junto a su familia, tal y como ordenaba la ley en el libro de Éxodo 12:3-4 participaría de la misma, como nos es informado por los libros según Mateo 26:17-19; Marcos 14:12-16 y Lucas 22:7-13.

Estando todo preparado en esa casa como Jesús había ordenado, cuando llegó la hora y se reclinó a la mesa con sus discípulos, entre los cuales estaban sus doce apóstoles y el discípulo amado Lázaro, como nos informan los libros según Mateo 26:20; Marcos 14:17 y Lucas 22:14.  Jesús les dijo a ellos conforme nos informa el libro según Lucas 22:15 Con deseo deseé la Pascua esta comer con vosotros antes de yo padecer.

Esto lo dijo porque no comería más la pascua hasta que se cumpliera en el reino de Dios, cosa que ocurrió prácticamente inmediatamente al otro día, como declara el libro según Lucas 22:16. Eso ocurriría cuando por el sacrificio de sí mismo, que ocurriría apenas varias horas más tarde de comer esa última cena judía o pascua figurada de la ley de Moisés, esa sería la última pascua para con Dios en la figura o sombra de las cosas verdaderas, como declaran el libro según Daniel 9:27 y la carta a los Hebreos 8:13; 10:9-10.

Debes recordar que precisamente el Mesías Príncipe o Jesús, como declara el discípulo amado Lázaro 1:41; 4:25, es nuestra Pascua, como también es revelado por el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 5:7. Esa Pascua la comimos todos los hijos de Dios una sola vez, cuando Jesús fue sacrificado una sola vez y para siempre para nosotros, la comimos como una sola familia, la comimos juntos como la familia de la fe consumada. Pero todo esto es para nosotros un conocimiento de la verdad cumplida, si en verdad creemos que Jesús es el Mesías, es decir, si entendemos que Jesús Cristo es Dios manifestado en carne, quien con una sola ofrenda cumplió todas las cosas para la reconciliación de su cuerpo consigo mismo una vez y para siempre, como nos es revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 6:4-6; 7:22-28; 9:23-26 y 10:8-22.

Durante la cena de la pascua, Jesús les lavó los pies a los discípulos, información únicamente dada por el discípulo amado Lázaro 13:1-17.  El verso 17 de la cita anterior dice, si estas cosas sabéis, dichosos sois si las hacéis, lo que nos enseña que debemos entender las cosas en el Espíritu y hacerlas. Por eso los invito a leer también en la 1ra carta a los Corintios 2:12-16, donde el apóstol Pablo nos revela el por qué muchos aunque practiquen religiosidad no entienden sus misterios revelados.

Continúan los escritos sobre Jesús diciendo, que mientras comían la pascua, Jesús, para que se cumpliera la Escritura dijo que uno de los doce le iba a entregar y se entristecieron en gran manera y empezaron a preguntarle al Señor quien era el que lo haría, lo cual podemos verificar leyendo en los libros según Mateo 26:21-24; Marcos 14:18-21 y el libro del discípulo amado Lázaro llamado por error Juan 13:18-22.  Entonces cuando Judas Iscariote preguntó si acaso era él, Jesús le dijo, tu lo dijiste, leamos para corroborar en el libro según Mateo 26:25.

El discípulo amado Lázaro que estaba reclinado con Jesús, por su parte nos narra con más detalle el asunto, porque este incidente está ligado a la revelación más importante del Señor, que solo le es dado a conocer a los que son hijos de Dios o miembros de su cuerpo, conocer y creer quién es el Mesías. Lázaro es instado por señas por Simón luego llamado Pedro para que le preguntara al Señor quien era el que lo vendería, ya que Lázaro estaba sentado y recostado al lado de Jesús. Entonces el Señor le respondió: Aquel es a quien yo moje el bocado y lo de a él, entonces Jesús mojó un pedazo de pan y se lo dio a Judas Iscariote, quien luego de comerlo, satanás (o la mente adversaria) entró en acción en él para cumplir con su labor. Jesús le dijo entonces a Judas: lo que haces hazlo más pronto y Judas se levantó de la mesa y se fue, libro del discípulo amado Lázaro 13:16-30.

Si te fijas bien, en el libro de Lázaro 13:31 cuando Judas se fue, entonces comenzó Jesús a enseñarle todo lo registrado desde la cita 13:32 hasta 17:26, donde él les enseña a los once y demás discípulos presentes entre muchas de las cosas: que el Cristo que moraba en él, es el Padre, la cita 14:6-11; que Cristo que hacía morada en él, es el Espíritu, la cita 14:15-21, y entonces confirmó él mismo con su Pueblo el nuevo pacto profetizado por los profetas, dónde te invito a que leamos especialmente en los libros de Daniel 9:27 y Jeremías 31:31-34, citas registradas como cumplidas en la carta a los Hebreos 8:6-13 y 10:14-18.

Si leemos paralelamente en los libros según Mateo 26:26-28; Marcos 14:22-24 y Lucas 22:17-20, observaremos después de leer en el libro de Éxodo 12:8-10, en qué consistía la pascua.  La pascua, por ejemplo, no se celebraba usando pan ni con ni sin levadura. El pan con levadura era figura o hablaba de los hijos de Dios peregrinando en el tabernáculo de carne. Tampoco se bebía mucho menos vino en esa comida, que hablaba de la sangre derramada por Jesús para salvación y reconciliación de su pueblo, su cuerpo, la Iglesia que escogió desde antes de la fundación del mundo, como es informado en el libro según Lucas 10:20; en las cartas a los Efesios 1:4; a los Filipenses 4:3; a los Hebreos 12:23; y en el rollo llamado Apocalipsis 13:8; 17:8; 21:27.

Los dos elementos usados por el Señor para lo que se identifica como la cena del Señor, cosa que hizo después de comer la pascua, fueron un pan y una copa de vino, para confirmar el nuevo pacto. El pan con levadura como fue usado en las iglesias de Dios, partido por causa de los creyentes que se han dividido en muchos sectas o partidos, pues aunque siendo muchos pedazos (o hijos o miembros) hay un sólo cuerpo, del cual Jesús el Cristo es la cabeza, como revelan las cartas a los Efesios 4:23 y a los colosenses 1:18, como indiqué anteriormente.

De igual manera Jesús enseñó: De ningún modo beberé desde ahora de este fruto de la vid hasta que lo beba nuevo con vosotros en el Reino del Padre de mí, como es declarado en los libros según Mateo 26:29; Marcos 14:25. En el libro según Lucas 22:18 se nos declara claramente: Porque os digo a vosotros, de ningún modo beberé desde ahora del producto de la vid hasta que el Reino de Dios venga.

Los hijos de Dios entendemos claramente que el Señor está hablando del vino como elemento de este orden, pues sabemos que el reino de Dios, aunque no es visible, es en este mundo, sólo que está dentro de nosotros, porque es a través de la consciencia o mente Cristo que mora en nosotros, como declara el libro según Mateo 13:33, 38. El reino de Dios ya vino con poder desde el día del cumplimiento de la fiesta de pentecostés, cuando se cumplió la fiesta en forma espiritual y se recogieron los primeros frutos del reino, luego de celebrarse la porción de la pascua llamada fiesta de las primicias, que nos habla de la resurrección de Jesús, las primicias o primogénito delante de Dios.

El campo sembrado siguió madurando y recibiendo la lluvia temprana y tardía de esa cosecha, como profetizó el profeta Joel 2:23, hasta que llegó el día de recoger la cosecha anunciada en el libro según Mateo 13:40-43. Esa recogida de la cosecha hablaba de la segunda venida del Cristo sin relación con el pecado, cumplimiento espiritual de la fiesta de los tabernáculos, la última fiesta en cumplirse, y dónde era que precisamente se perdonaba el pecado una sola vez al año, como figura del único sacrificio u ofrenda del pecado que hizo Cristo en Jesús, fiesta que se cumplió en el año 70. La evidencia del cumplimiento de esa fiesta fue el juicio acaecido sobre Jerusalén y su templo de piedras, que tal y como lo profetizó Jesús, no quedó piedra sobre piedra, alegoría de las doctrinas del judaísmo, evento que se cumplió al pie de la letra.

Conforme al libro según Lucas 22:19, el Señor dio otra instrucción adicional al decirles: "haced esto en la memoria de mí". Por esa razón, el apóstol Pablo, el último de los apóstoles y único llamado por Jesús Cristo, como nos informa la 1ra carta a los Corintios 15:3-10, quien no recibió ni aprendió el evangelio de hombre alguno, sino por revelación de Jesús el Cristo, como revela la carta a los Gálatas 1:11-12, le dijo a  los corintios conforme a la 1ra carta a los Corintios 11:23-26 cuando les enseñó el memorial de la cena del Señor hasta que él viniera, lo siguiente: 23 "Porque yo recibí del Señor, lo que también os entregué, que el Señor Jesús en la noche en que era entregado tomó pan 24 y, tras dar gracias, lo partió y dijo: Esto es el cuerpo de mí a favor de vosotros; esto haced para mi recuerdo. 25 De modo similar tomó también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es el Nuevo Pacto en mi sangre; esto haced cuantas veces la bebáis para mi recuerdo. 26 Porque cuantas veces comáis el pan este y la copa bebáis, la muerte del Señor proclamáis hasta que venga".

De manera que el propósito de la cena del Señor está muy claramente expuesto en el verso 26 de la cita que acabamos de leer. Ahí no se habla de “la santa cena” como se enseña en la cristiandad tradicional, que con su práctica incorrecta niega el propósito de para qué fue ordenado ese memorial temporero; porque “el pan y el vino” como elementos naturales, no son santos, sino los que comían el pan y bebían el vino son los santos. La palabra “santo” significa “separado para Dios”.

Los que comían la cena del Señor como memorial, anunciaban el propósito de la aparición o venida de Cristo sin relación con el pecado. Anunciaban el fin de la ley o antiguo pacto delante de Dios y la instalación plena del nuevo pacto, ya que ellos estaban viviendo la transición entre los dos pactos. Los miembros escogidos del cuerpo de Cristo que vivieron ese cumplimiento tenían la responsabilidad además de discernir el cuerpo de Cristo y desechar a los que no eran del cuerpo. Es por esa razón que fueron amonestados a discernir el cuerpo del Señor en la 1ra carta a los Corintios 11:27-31, cosa que hacemos los miembros maduros en el conocimiento de Cristo, que tenemos que distinguir entre ambas imágenes o consciencias: la terrenal y la celestial o espiritual

Nuestra comunión no es con la imagen terrenal por medio de un trozo de pan y una copa de vino que van a la letrina, como decía Jesús de lo que entra por la boca de la imagen terrenal, imagen cuya relación con los demás es política, religiosa, social, financiera, etc. Sino que nuestra comunión o común unión es con la imagen espiritual, cuya relación es una sola: Espiritual. Ese es el propósito precisamente del por qué debemos examinarnos a nosotros mismos con relación a lo revelado, como se lo recuerda el apóstol Pablo a los mismos corintios en la 2da carta a los Corintios 13:5. Discernir el cuerpo de Cristo lo explica inclusive el discípulo amado Lázaro en su 1ra carta 2:18-22 y 4:1-6, cuando le escribe a los amados de esa última generación de la ley y comienzo de la gracia de Cristo. Por eso es que en cuanto al Espíritu no tenemos comunión o común unión con los que no confiesan o creen en el nombre de Jesús como el Cristo.

A la luz de todas éstas cosas amados, todo el que dice creer en el Cristo como el Mesías o ungido de Dios no pone por tierra lo que él enseñó y ordenó a través de Pablo su apóstol. Por eso les formulamos las mismas palabras dichas por Jesús: ¿Por qué me llamáis: Señor, Señor y no hacéis lo que digo? Porque TODOS, tanto “los debajo de la tierra”, los que estaban “sobre la tierra”, como “los que estábamos en el cielo”, fuimos reconciliados en un solo cuerpo y doblamos nuestras rodillas en su presencia, porque hemos creído en su nombre, libro del discípulo amado Lázaro 1:12-13.

TODOS comimos la pascua, la cual es Cristo en Jesús, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 5:7 una sola vez. Cuando eso sucedido en los días de las primicias de la Iglesia, salieron y entraron en la tierra prometida, por lo que ahora todos doblamos nuestras rodillas y confesamos que Jesús Cristo es el Señor, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 2:10-11. Ese día memorable los postes de nuestras casas o consciencia en Cristo fueron pintados con la sangre del Cordero de Dios que nos dio vida y como primogénitos no fuéramos muertos o separados de Dios.

Por eso nos revela el apóstol Pablo, que TODOS fuimos bautizados una sola vez en Cristo, porque todos en Moisés fueron bautizados una sola vez en la nube y en el mar, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 10:2. Para más detalle los invito a leer el estudio El Bautismo de la Gracia. Por eso revela el apóstol Pablo lo siguiente: En la carta a los Romanos 6:3 ¿O ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, en la muerte de él fuimos bautizados? En la 1ra carta a los Corintios 12:12-13 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo siendo muchos, son un cuerpo, así también el Cristo; 13 porque, a la verdad, en un Espíritu todos nosotros para ser un cuerpo fuimos bautizados, ya judíos, ya griegos, ya esclavos, ya libres, es decir, a todos un Espíritu se nos dio a beber. Y en la carta a los Gálatas 3:27 Porque cuantos en Cristo fuisteis bautizados, de Cristo fuisteis revestidos.

Entonces mis amados, con ese memorial, los amados de las primicias de la Iglesia, anunciaban o testimoniaban la muerte de Cristo hasta que Cristo viniera sin relación con el pecado y evidenciara el fin de la ley. Ese juicio sobre Israel en el año 70 fue la evidencia del fin de la ley o antiguo pacto añadido en Moisés delante de Dios para siempre. Eso es lo que revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4 cuando declara: Porque fin de la ley es Cristo para justicia a todo el que cree.

Para caminar como ministros competentes del nuevo pacto, recibimos el Espíritu del Santo una sola vez para vida eterna, Cristo la realidad de gloria, como declaran el libro del discípulo amado Lázaro 14:15-21; la 2da carta a los Corintios 3:17, y la carta a los Colosenses 1:27. ¿Ahora puedes apreciar que el Israel de la ley o antiguo pacto fue una alegoría para la Iglesia? Por eso, nos lavamos los pies los unos a los otros, es decir, nos amonestamos y corregimos los unos a los otros mediante la palabra de Dios, como es ordenado en la carta a los Romanos 15:14; en la 1ra carta a Timoteo 5:20, en la 2da carta a Timoteo 3:16-17

Pero mejor aún, nosotros no comemos el maná de Moisés, sino que diariamente comemos el verdadero pan vivo que desciende del cielo, como reveló Jesús y registra el discípulo amado Lázaro 6:35, 48, 51, 57-58; así como el había sido prometido en el libro de Apocalipsis 2:17, cosa que es una realidad para nosotros los que entramos en este conocimiento y comemos en reposo.

También, comemos la carne y bebemos la verdadera bebida en nuestro peregrinar por el desierto de este mundo, porque la revelación de los misterios de Cristo ahora sobreedificados para nuestra gloria, es verdadera comida y verdadera bebida, como revela la 1ra carta a los Corintios 10:3-4 y nos informa el libro del libro del discípulo amado Lázaro, llamado por error Juan 6:51-56.

Para que brille su estrella en estos nuevos cielo y tierra, porque cada estrella tiene su brillo, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 15:41, en este nuevo pacto de la gracia recordamos a la mujer que bañó a Jesús con delicado perfume preparándolo para su muerte como olor grato delante de Dios, para memoria de ella, como el mismo Señor enseñó y nos informa el libro según Mateo 26:6-13.

Por eso nos amamos los unos a los otros en ágape o el amor del espíritu o Cristo, como él lo mandó, y así lo registró el discípulo amado Lázaro en su libro en la cita 15:17, y el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 12:10. Por eso ahora, después de cumplidas todas las cosas por Cristo, reconocemos un solo fundamento, y tenemos que apostatar de Moisés porque sus enseñanzas ya caducaron delante de Cristo, como establece el apóstol Pablo en  la 1ra carta a los Corintios 3:10-11; a los Efesios 2:20; en la 2da carta a Timoteo 2:19 y en la carta a los Hebreos 11:10.

A la luz de todo esto, creo que ahora puedes entender porque no creemos en nuevos apóstoles aparte de los testigos directos puestos por el mismo Señor de los cuales Pablo fue el último de los apóstoles de Jesús, pero el único apóstol de Cristo, porque no se puede poner otro fundamento que el puesto por el apóstol Pablo, el cual es Jesús Cristo.

Por tanto, ya no puede haber nueva revelación, ahora sólo hay sobreedificación o actualización de todo lo revelado y cumplido. Ahora discernimos el cuerpo del Señor, por lo que comemos pan del cielo y bebemos vino nuevo, que es la revelación de los misterios sobreedificada para nuestra gloria, porque lo estamos haciendo en el reino de Dios o de los cielos que está dentro de nosotros, por medio de la mente o conciencia Cristo, como dijo Jesús que haría, y nos revela el apóstol Pablo como cumplido en la 1ra carta a los Corintios 2:16.

            GRACIA Y PAZ A VOSOTROS DE DIOS NUESTRO PADRE Y SEÑOR JESÚS CRISTO durante la peregrinación o experiencia humana de nuestro Espíritu, por el desierto de este mundo.

 

¡ABBA Cristo!

 

 

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