HABLEMOS DE LA GRACIA

En los nuevos cielo y tierra, Ramón Cristo (Isaías 53:10)


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Ramón      Ramón

Urbáez       Cristo

1a Corintios 15:49

SOBREEDIFICANDO SOBRE
EL FUNDAMENTO CRISTO

 

"El conocimiento de la Verdad desvanece la oscuridad de la ignorancia, por eso la luz resplandece en los nuevos cielo y tierra."

Ramón Urbáez

Epoikodomeî epì tòn themélion Iesoûs Khristós

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LA GRACIA REVELA QUE CUMPLIÓ SUS DOS BAUTISMOS

            El tema de hoy es un tema necesario entender, para conocer la obra de cumplimiento todas las cosas profetizadas por la ley y los profetas por Cristo en Jesús. A la luz del verso que he tomado como fundamento para este estudio podemos observar, que el último profeta de la ley de Moisés, tal y como lo reveló Jesús mismo, según registran sus biografías escritas por Lucas 7:24-28 y Mateo 11:13-14.

            La porción del libro según Lucas 7:24-28 dice: 24 Y cuando se marcharon los mensajeros de Juan, comenzó a decir a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a contemplar al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? 25 Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre que está cubierto en finas vestiduras? Mirad que los que están en vestidura esplendida y en lujo, están en los palacios. 26 Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Si, os digo, superior a un profeta. 27 Éste es acerca de quien ha sido escrito: Mira que envío al mensajero de mí delante del rostro de ti, quien preparará el camino de ti delante de ti. 28 Os digo, en los nacidos de mujeres nadie hay mayor que Juan; pero el más pequeño en el reino de Dios, mayor es que él. Jesús declara que Juan Bautista aunque era profeta era superior a un profeta por el tipo de ministerio que ejerció como mensajero del Cristo, siendo también sacerdote de la clase de Abías en la tribu de Leví, al igual que su padre Zacarías, lo que podemos comprobar leyendo en el libro según Lucas 6:5.

            La cita según Mateo 11:13 declara por su parte: 13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan; 14 y si queréis recibirlo, él es Elías el que iba a venir. Era menester aclarar lo anterior, porque entre las últimas cosas profetizadas por el profeta Juan el Bautista, señaló los tres tipos de bautismos que Jesús tenía que cumplir dentro de la ley y los profetas, para cumplir todo lo profetizado y ponerle precisamente fin a la ley y a los profetas, a los viejos cielo y tierra o antiguo pacto añadido en Moisés, ponerle fin a esa vieja dispensación de la ley para darle paso a los nuevos cielo y tierra o nueva dispensación de la gracia en Cristo.

            Conforme registra el libro biográfico de Jesús según Mateo 3: 11-12 el profeta Juan Bautista dijo: Yo, es cierto, os estoy bautizando en agua para arrepentimiento; (la palabra griega “metánoian” que significa exactamente “cambiar la forma de pensar o de conciencia”) mas el que está  viniendo detrás de mí, es más fuerte que yo, del cual no estoy a nivel debido para (la expresión griega “ouk eimí ikanòs”) llevar el calzado, él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego.

            Si has observado lo dicho por la cita anterior, notarás que en ella, Juan Bautista, el profeta de la ley declara que había tres bautismos a cumplir en eso días finales, de los cuales, el de agua le correspondía a él y los otros dos a Jesús, los cuales fueron cumplidos por él, pero como el Cristo. Estos tres bautismos son conforme al testimonio de Juan el Bautista:

  1. El bautismo en agua, que le tocó a él introducirlo y practicarlo.
  2. El bautismo en Espíritu santo derramado sobre todos los miembros del cuerpo de Cristo para manifestar la nueva creación en la tierra conforme al último Adán, Jesús Cristo, que es un Espíritu vivificante o que da vida, la cual se manifiesta mediante un conocimiento.
  3. El bautismo en fuego, que ocurriría sobre los vasos preparados para ira de esa última generación de la ley de Moisés, y quienes verían el fin de la misma en medio del Israel de abajo o en esclavitud, donde fue derramado el juicio, profetizado por la misma ley y los profetas, y confirmado por Jesús mismo.

            Primero que nada, debemos definir qué es bautizar. Bautizar es sumergir algo en o meter algo dentro de otra cosa. Por tanto, con estas palabras Juan el bautista les estaba diciendo a los fariseos y saduceos, a los sacerdotes de la casa de Leví, así como a todo el pueblo en general, que ellos iban a ser sumergidos “en” o “dentro de agua, por Juan el Bautista; o “en” o “dentro delEspíritu o “en” o  “dentro delfuego, (sinónimo de juicio) por medio de Jesús Cristo, porque la labor de Jesús tenía que ocurrir después que él fuera muerto y resucitado.

            Como sabemos por el testimonio de la Escritura, el bautismo en agua fue administrado por Juan el Bautista a los judíos, a todos los que vinieron a él a las aguas del río Jordán. El bautismo en agua fue administrado por Juan el Bautista a Jesús cuando iba a comenzar su ministerio como Mesías príncipe. Y ese fue el bautismo que se quedó practicando el ministerio y apostolado de los once apóstoles de Jesús y continúa practicando erróneamente toda la llamada cristiandad tradicional, se han quedado en la preparación para recibir al Mesías o Cristo, no en balde viven en fe esperanza todas las cosas todavía. Pero el bautismo en Espíritu y en fuego, fue administrado por Jesús Cristo a Israel. Por medio del bautismo de fuego, Jesús Cristo, el glorificado, separó a las vasijas predestinadas para gloria de las vasijas preservadas para ira o destrucción.

            El propósito del bautismo en agua practicado por Juan el Bautista, fue para preparar la nación para recibir la manifestación de Cristo príncipe a Israel. Eso es precisamente lo que nos está declarando Juan el Bautista, según registra el libro del discípulo amado Lázaro de Betania, cuyo libro es llamado por error Juan 1:31 cuando declara: 31 Y yo no le conocía, pero para que se manifieste a Israel, por eso vine yo bautizando en agua. Por eso el mensajero enviado a Zacarías para anunciarle el nacimiento de su hijo Juan el Bautista, le dijo conforme registra el libro según Lucas 1:16-17 Y a muchos de los hijos de Israel hará volver sobre el Señor el Dios de ellos; 17 y él mismo irá delante en presencia de él en Espíritu y poder de Elías, para hacer volver los corazones de padres sobre los hijos y a desobedientes en sensatez de los justos, a preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto.

 A pesar de Juan el Bautista realizar la labor de introducir al Mesías o Cristo príncipe en Israel, cuya señal ministerial la implicó el bautismo en agua para los judíos, aún así, nos declara el libro de Lázaro, el discípulo amado, llamado por error Juan 1:11, el pueblo judío mediante la dirección de los príncipes y poderosos de Israel de aquellos días, no lo recibieron y rechazaron. Leamos la cita que dice: A lo suyo (a su propósito) vino, y los suyos (el pueblo donde se manifestó) a él no recibieron.

            El bautismo en agua, en Espíritu Santo y fuego, fue un mensaje predicado por Juan el Bautista contra los fariseos, saduceos, y demás líderes religiosos de esos días. Observa lo que declaran los versos del libro según Mateo 3:7-9. Cuando vio a muchos de los fariseos y saduceos que venían a el bautismo les dijo: Engendros de víboras, ¿quién o s informó para huir de la ira inminente? (o que está a punto de venir) 8 Haced, pues, frutos que corresponde al arrepentimiento 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: Por padre tenemos a Abraham; porque os digo que Dios es poderoso procedente de las piedras estampara levantar hijos a Abraham.

            Hay unos cuantos términos en la cita anterior que requieren atención para que entendamos lo que se nos está informando. Por ejemplo los fariseos y saduceos fueron comparados como engendros o hijos de víboras, y sabemos que una víbora es una serpiente venenosa. Esos religiosos fariseos y saduceos creían que eran salvos porque eran descendientes o linaje natural o en la carne, de Abraham. De hecho Juan el Bautista les ataja el camino diciéndoles que no pensaran en sus mentes o conciencias adversarias, que es la mente o conciencia de la víbora, que ellos eran hijos de Abraham, por lo que declara el verso que Juan Bautista les dijo que Dios podía de las piedras, levantar hijos a Abraham.

            A la luz de estas palabras de Juan el Bautista, es necesario preguntar: ¿Saben mis amados en qué consistía el error de los fariseos y saduceos? La respuesta es sencilla. Ellos creían que eran pueblo de Dios por ser descendientes naturales o en la carne de Abraham. Eso es lo que precisamente esta corrigiendo el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:6-8 cuando dice: Y no es como si hubiese fallado la palabra de Dios. Porque no todos los que proceden de Israel, son de Israel; 7 ni porque son simiente de Abraham todos son hijos, sino que: En Isaac te será llamada simiente. 8 Esto es, no los hijos de la carne, esos son hijos de Dios, sino que los hijos de promesa son contados por simiente. Por el mensaje del evangelio que nos fue revelado por el apóstol Pablo, sabemos que los hijos de promesa somos todos aquellos que fuimos nacidos del Espíritu, porque somos simientes del nuevo Adán que es Jesús Cristo como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los corintios 15:47-48 cuando dice; 47 El primer hombre (o simiente de la carne) es procedente de tierra, terrestre; el segundo hombre procedente del cielo. 48 Cual el terrestre, tales también los terrestres, y cual el celeste tales también los celestes. ¿Verdad que esas palabras del apóstol Pablo significan lo mismo que las palabras de Jesús que dicen: Lo nacido de la carne es carne, lo nacido del Espíritu es Espíritu? Porque como revela el apóstol Pablo nosotros fuimos reconciliados en un solo cuerpo en Cristo Jesús, a los que estaban debajo de la tierra o que fallecieron sólo con la promesa saludando la realidad desde lejos, reconcilió a los que estaban sobre la tierra cuando vino a Jesús, y reconcilió a los que estaban en los cielos o que todavía no habíamos participado de carne y sangre. Para todos los miembros del cuerpo de Cristo, eso es algo que ya fue solucionado en la cruz hace casi dos mil años. En este momento Dios está en reposo, porque a nadie tiene que salvar, a nadie tiene que redimir, a nadie tiene que reconciliar, porque su cuerpo está completo mediante la obra de Cristo en Jesús mediante una sola ofrenda, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14 cuando declara: Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo perfeccionados. Esto es así, porque ocurre para con nosotros según participamos en carne y sangre y los ojos de nuestro entendimiento espiritual o conciencia Cristo es alumbrada por la luz de la revelación sobreedificada.

            El amado profeta Juan el bautista les dijo a los fariseos y saduceos que Dios podía levantar hijos a Abraham de las piedras, Y te pregunto bendecido, ¿sabes de que piedras estaba hablando Juan el Bautista? La respuesta es bien sencilla, se refería a los gentiles, porque los gentiles aparentaban ser piedras la vida de Cristo en ellos. Los gentiles habían sido escogidos por Dios para llegar a ser hijos de Abraham por medio de la fe en Cristo. El apóstol Pablo revela en la carta a los Gálatas 3:7 Conoced, entonces, que los que son procedente de fe, esos son hijos de Abraham.  Eso es lo que somos todos los creemos mediante la fe consumada por Cristo, que antes éramos llamados gentiles. Las palabras de Juan el Bautista no fueron un decir sino una realidad profetizada, porque Dios en verdad levantó hijos a Abraham procedente de las piedras o gentiles.

            Pero ¿sabes dónde se originó el conocimiento de la elección de los llamados gentiles? Seré lo más breve posible, porque de eso existe todo un estudio que ya publiqué en el Internet aproximadamente en el año 1999, aunque conocimos esa revelación mucho antes. Los invito a la profecía registrada en el libro de Génesis 9:24-27, dada por el profeta Noé, por motivo de un incidente que lo envolvió a él y a sus tres hijos, lo cual puedes leer en el libro de Génesis 9:20-23 luego del juicio de diluvio y comienzo de los segundos cielo y tierra. Leamos la cita de la profecía de Noé: 24 Cuando despertó Noé de su embriaguez, y supo lo que su hijo menor le había hecho, 25 dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será para sus hermanos. 26 Dijo también: Bendito sea el Señor, el Dios de Sem; y sea Canaán su siervo. 27 Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem; y sea Canaán su siervo.

            En esa profecía Noé profetizó tres cosas:

  1. Maldijo o dijo mal del hijo Cam o hijo de la carne, nombre que significa el “tostado u oscurecido en el entendimiento”. Como figura de la naturaleza carne, sería siervo o esclavo de otro siervo. Significa que Cam sería siervo de Sem y este a su vez siervo de Jafet, como figura de los dos pactos delante de Dios.
  1. Bendijo o dijo bien del Dios de Sem, nombre que significa “reconocido”, sus descendientes ocuparon el oriente y por la línea de su hijo Arfaxad vino la genealogía del Mesías o Cristo en la carne, como nos informa el libro de Génesis 10:21-31. La bendición dada a Sem la encontramos revelada por el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:3-5 que dice: 3 Porque deseara ser yo mismo anatema, separado de Cristo a favor de los hermanos de mí, de los de la raza de mí según carne, 4 los cuales son israelitas, de los cuales son la adopción de hijos, y la gloria, y los pactos, y la promulgación de la ley, y el servicio cultural y las promesas, 5 de quienes son los patriarcas, y de quienes procede el Cristo según carne; el que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos, amén.

Si te fijas bendecido, los hermanos de la raza según carne trazan su genealogía hasta Sem, de quien vino Heber, el padre de los Hebreos; Abraham, el padre de la fe; Isaac el Padre figura de los hijos de promesa; Jacob el suplantador cuyo nombre fue cambiado a Israel o príncipe de Dios, padre de la nación llamada Israel formada por las doce tribus o doce patriarcas que dieron forma al Israel en carne; David el padre rey de Israel, etc., hasta llegar al Cristo el verdadero Padre del verdadero Israel, el espiritual. En todos esos patriarcas residía la promesa de Dios, por eso revela el apóstol Pablo sobre ese Israel que tuvo un remanente salvado y reconciliado no solamente en la tierra de Israel sino por todo el mundo, en esa misma carta a los Romanos 11:28 lo siguiente: Pues en cuanto al evangelio son enemigos por causa de vosotros, mas en cuanto a la elección, son amados a causa de los patriarcas. Ven mis amados la belleza de la primera bendición de Dios dada a Sem, ese es el primer pueblo y primer hombre de Dios en el nuevo orden o cielos y tierra que comenzó luego del diluvio. Falta por preguntar algo muy importante de esa profecía. ¿Cómo sería Cam siervo de Sem? La respuesta es sencilla como todo lo que nuestro Dios nos ha entregado por conocimiento. Cam es figura de la carne, naturaleza adversaria al Padre, como lo vimos en la figura del padre Noé. Esa naturaleza era la naturaleza que revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:25 cuando dice: Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia; y corresponde a la Jerusalén de ahora, (la de los días del apóstol Pablo) porque está en esclavitud con los hijos de ellas. Pregunto: ¿De qué estaba en esclavitud? Simple mis amados, de la ley promulgada en Moisés, porque la ley fue dada para administrar la carne. Esa fue la primera esclavitud de Cam.

  1. La tercera parte de la profecía de Noé declaró que Jafet, nombre que significa diseminar”, si lees de igual manera quienes fueron sus hijos y que naciones se formaron, conocerás que fueron los pueblos llamados gentiles, lo cual podemos corroborar leyendo en el libro de Génesis 10:2-5, que nos muestra que su descendientes ocuparon principalmente el Asia Menor y Europa, conocidos como los gentiles. Estos no tuvieron patriarcas delante de Dios, como tampoco ningún pacto, promesa, salvo la promesa del único padre que fue Jafet, que recibió, lo que implicaba que sería señor de Sem y por tanto de Cam. Por eso precisamente recibió Abraham la promesa siendo incircunciso señal de gentil y luego la circuncisión como señal de los hijos escogidos que eran simiente en carne, para alcanzar tanto a judíos como a gentiles, como revela el apóstol Pablo en la carta Romanos 9:12. Finalmente los hijos de Jafet o los gentiles entramos en posesión de todo lo que en promesa tenía Sem. Recibimos la tienda o tabernáculo no levantada a mano, no el sacerdocio de Leví, no la Jerusalén de aquella en esclavitud, no el templo de Jerusalén levantado en piedras, no los sacrificios y corderos cuya sangre no podían perfeccionar en la conciencia, no fiestas, sábados naturales, comida, bebidas, bautismos de agua y fuego, ni siquiera al cristo en la carne, porque inclusive él no se acercó a nosotros hasta que completo su obra. Cam o la carne que era esclava de la ley, la cual fue dada por causa que no fue dad para el justo, siendo la carne sierva o esclava de Sem o de la ley, la ley pasó a ser sierva de la gracia, por Dios le puso fin a ese pacto para siempre.

            Después de hecho este paréntesis, volvamos de nuevo al libro según Mateo 3:10. En la lectura de ese verso podemos también observar que Juan el Bautista les dice a los Fariseos y Saduceos que sobre ellos ya estaba determinado un juicio a ocurrir muy pronto en esa misma generación, cuando le profetiza con palabras alegóricas lo siguiente: 10 Y ya el hacha junto a la raíz de los árboles está colocada; pues todo árbol que no está produciendo fruto bueno, es cortado y a fuego es arrojado. Bendecido, te pido que te fijes bien en este detalle particular del escrito de las palabras del profeta Juan el Bautista, en los versos 10, 11 y 12. En los tres versos o por tres veces, Juan el Bautista menciona la palabra “fuego”, que es la traducción al español de la palabra griega “purí”. El fuego mencionado en el verso10 es para quemar los árboles que no estuvieran dando buen fruto; el fuego en el verso 11 es el del bautismo con el cual el Cristo quemaría esos árboles; y finalmente, el fuego en el verso12, tenía como propósito, limpiar completamente su campo, que luego de recoger el fruto producido por los árboles buenos, representado alegóricamente por el trigo, quemaría la paja totalmente. La realidad mis amados, es que los árboles de acuerdo a la Escritura son tipología o figura de los humanos y el fuego tipifica el juicio o destrucción de algo. Como un ejemplo tenemos el juicio de Sodoma y Gomorra, así como el fuego de la sobreedificación o de la verdad de la doctrina de Cristo, que destruye toda doctrina de paja, heno y madera, refiriéndose a toda doctrina o enseñanza que está sobre-edificada incorrectamente o fuera del fundamento Cristo. El hacha como símbolo de ejecución del juicio de Dios ya estaba en la raíz o fundamento de la nación de Israel en los días del profeta Juan el Bautista, en todos los aspectos. Digo esto, porque destruiría todo, incluyendo el fin de la ley o pacto añadido en Moisés, donde ellos tenían su fundamento, lo que eventualmente ocurrió al cierre de esa generación en el año 70. Esa nación no recibió y fue incrédula al Mesías cuando se manifestó en medio de ella.

            Así que mis amados, el profeta Juan el Bautista alegorizó a los fariseos y saduceos como árboles y como generación o hijos de la víbora para los que estaba destinado una sola cosa: El fuego o juicio de Dios. El profeta Juan el Bautista les predicó al Israel en esclavitud de esos últimos días, que Jesús era el bautismo en Espíritu santo y fuego sobre ellos. Por eso les dice: Haced, pues, fruto que corresponde al arrepentimiento. La palabra traducida como “arrepentimiento” es en griego la palabra “metanoías” que significa literalmente “cambiar de forma de pensar”, como registra el libro según Mateo 3:8. Cambiar su forma de pensar respecto a Jesús y recibirlo como el Mesías o Cristo anunciado por la ley y los profetas es lo único que haría para los fariseos y saduceos que ellos recibieran el bautismo en Espíritu Santo, significando salvación; pues de lo contrario recibirían el bautismo en fuego, que significaba juicio para destrucción, que fue lo que eventualmente ocurrió en el año 70 de esta era en que vivimos, cuando ocurrió la destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén y todos sus alrededores.

            Es penoso escuchar a la cristiandad tradicional, que vive lejos de la verdad de la doctrina de Cristo, enseñar por muchos años, que el bautismo de fuego se refiere a las lenguas pentecostales, al brincar emocional carismático, a la glosolalia o supuestas lenguas extrañas que dicen hablar, y todas esas cosas que practican para demostrar que recibieron el don del Espíritu de Dios, de lo cual nada enseña el apóstol de la gracia para la Iglesia edificada por Cristo. Es todo lo contrario, el bautismo de fuego era una alegoría del juicio de Dios sobre Israel. Por el otro lado, el remanente escogido para salvación, recibiría el bautismo en Espíritu, el cual es para vida eterna, pero el bautismo en fuego es para perdición eterna, porque no hay marcha atrás. ¿Puedes apreciar ahora lo que dice el rey profeta Salomón de acuerdo al libro Eclesiastés 9:4-6 cuando dice: 4 Para cualquiera que está unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un león muerto. 5 Porque los que viven saben que han de morir, pero los muertos no saben nada, ni tienen ya ninguna recompensa, porque su memoria está olvidada. 6 En verdad, su amor, su odio y su celo ya han perecido, y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo el sol.

            El Señor a través del profeta Malaquías 4:1-2 les profetizó muy claramente sobre el juicio terrible que había de cumplirse sobre esa nación, cuando les dice: 1 Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego, dice el Señor de los ejércitos, que no les dejará ni raíz ni rama. 2 Mas para vosotros que teméis mi nombre, se levantará el sol de justicia con salud en sus alas; saldréis y saltaréis como ternero del establo. 3 Y hollaréis a los impíos, pues ellos serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies el día en que yo actúe, dice el Señor de los ejércitos. El profeta Malaquías nos hace una clara descripción de cuan grande era el juicio de Dios sobre Israel cuando dice: Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego, dice el Señor de los ejércitos, que no les dejará ni raíz ni rama. Eso fue lo que sucedió precisamente en el año 70 de esta era, no hubo ni raíz ni rama de Israel que quedara en pie, fue arrancada la genealogía de toda casa de Israel, quedando solamente registrada la genealogía de Jesús, que fue el cierre de esa última generación. Todo fue al horno ardiente o destrucción realizada por los ejércitos de Roma tal y como Jesús le profetizó a esa generación de los últimos días de la ley o pacto añadido en Moisés. Los ciudadanos de la nación de Israel sirvieron de “árboles o leña seca” de ese horno o juicio del Señor, que los abrazó en destrucción por su gran soberbia y maldad delante de Dios, cuando se manifestó en Jesús. Es bueno recordar las palabras finales sobre esto, según registra el libro según Lucas 23:27-31, donde Jesús confirma de nuevo el juicio grande que venía sobre esa generación, cuando iba cargando la cruz, cuando le dijo a un grupo de mujeres las siguientes palabras:

27 Y seguía a él mucha turba del pueblo y de mujeres que se dolían y se lamentaban de él. 28 Volviéndose entonces a le las Jesús, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; sino sobre vosotras llorad y sobre los hijos de vuestros, 29 porque he aquí vienen días en los cuales dirán: Dichosas las estériles, y los vientres que no engendraron, y pechos que no amamantaron. 30 Entonces empezarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros, y a los collados: Escondednos; 31 porque si en leño verde esto hacen, en el seco ¿qué se hará?

            Pero el fuego del juicio de Dios, en su calentamiento inicial era para los discípulos de Jesús, ya que esas señales iniciales les fueron mostradas a ellos, por medio de las persecuciones que padecieron de los religiosos judíos y autoridades romanas por instigación de los judíos, lo cual; les servía a ellos para conocer que el fuego grande venía detrás para los religiosos judíos. Veamos dos aspectos de confirmación de esto en ambos apostolados, el de Pedro o de la circuncisión y el de Pablo o de la incircuncisión. Primero, lo podemos observar con las palabras del apóstol de la circuncisión Pedro, cuando en su 1ra carta de Pedro 4:12-14 consuela a la iglesia niña en Jerusalén con las siguientes palabras:

12 Amados, no os sorprendáis de la hoguera para prueba ocurrida a vosotros, como cosa extraña que os sucede, 13 sino, así como sois partícipes de los padecimientos de Cristo, gozaos, para que también en la revelación de la gloria de él os gocéis alegrándoos mucho. 14 Si sois vituperados en nombre de Cristo, sois dichosos, pues la gloria, es decir, el Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. 15 Porque ninguno de nosotros padezca como homicida o ladrón o malhechor o como supervisor de lo ajeno; (o entremetido) 16 mas si como cristiano no se avergüence, glorifique a Dios en el nombre este.  17 Pues llegó el tiempo de comenzar el juicio desde la casa de Dios; y si primero desde nosotros, ¿Cuál será el fin de los que desobedecen al evangelio de Dios?

            Segundo, observemos que dice al respecto el apóstol Pablo cuando escribe en la 2da carta a los Tesalonicenses 1:3-10 lo siguiente:

 3 Debemos dar gracias a Dios siempre acerca de vosotros hermanos, como es digno, pues la fe de vosotros crece sobremanera y aumenta el amor de cada uno de todos vosotros unos hacia otros, 4 de tal modo que nosotros mismos en nosotros nos jactamos en las iglesias de Dios por la paciencia de vosotros y fe, en todas las persecuciones de vosotros y en las aflicciones que soportáis, 5 clara señal del justo juicio de Dios, para que vosotros seáis tenidos por dignos del reino de Dios, en pro del cual ciertamente padecéis, 6 Puesto que es justo delante de Dios retribuir a los que os afligen con aflicción, 7 y a vosotros los que sois atribulados con nosotros con reposo en la revelación del Señor Jesús desde el cielo con ángeles de poder de él, 8 en llama de fuego, dando plena venganza a los que no conocen a Dios y a los que no obedecen al evangelio del Señor de nosotros Jesús, 9 los cuales como pena pagarán una destrucción eterna lejos de del rostro del Señor y lejos de la gloria de la fuerza de él, 10 cuando quiera que venga a ser glorificado en el día aquel en los santos de él y admirado en todos los que creyeron, pues fue creído el testimonio de nosotros a vosotros.

            Para los discípulos tanto del ministerio de la circuncisión bajo el apóstol Pedro, como los del ministerio de la incircuncisión bajo el apóstol Pablo ya se estaba moviendo la llama del fuego o juicio de Dios en forma de prueba; pero para los judíos incrédulos al evangelio, ese fuego era en forma de destrucción. ¿Puedes ahora apreciar las palabras de Juan el Bautista registradas en el libro según Mateo 3:11-12 cuando declara: 11 Yo, es cierto, os estoy bautizando en agua para arrepentimiento; (la palabra griega “metánoian”, que significa cambiar la forma de pensar) mas el que está viniendo detrás de mí es más fuerte que yo, del cual no estoy al nivel debido de llevar el calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego; 12 del cual su aventador en la mano de él está, y limpiará completamente la era de él, y recogerá el trigo en el granero, y la paja quemará totalmente con fuego inextinguible.

            Ahora te pido que observes el doble efecto del bautismo a ser ejercitado por Cristo en medio de Israel, porque el bautismo en Espíritu Santo correspondía al recogido del trigo, pero el bautismo en fuego quemaría la paja con fuego inextinguible, porque fue un juicio completo. Es como si se figurara un tipo de humanos con trigo, el cual sería recogido en el granero, como figura de participar del cuerpo de Cristo o su reino; y otro tipo de humanos figurado con la paja, la cual sería quemada en el fuego o destruida, tal y como pasó con el juicio sobre Israel en el año 70. En el humano trigo o los creyentes en Jesús como el Mesías príncipe en medio de ellos, la vida de Cristo procedía de adentro del grano, pero el humano paja o incrédulo a recibir a Jesús como el Mesías príncipe, no tenía la vida de Cristo por dentro.

            En esa alegoría de Juan el bautista mientras el trigo era figura de los creyentes con vida espiritual, la paja era figura de los incrédulos sin vida espiritual. Esos incrédulos sin vida son representados de igual manera por los árboles con el hacha sobre su propia raíz. El mensaje del profeta Juan el Bautista era muy claro y sencillo. Señaló a los fariseos y saduceos como árboles sin fruto. Les mostró que delante de Dios sólo había dos clases de cosas: O son trigo o son paja; o tienen vida espiritual que sólo podía impartir el Cristo o son sin vida espiritual por no ser partícipes del Cristo.

             El bautismo de fuego que les profetizó el profeta Juan el Bautista según nos informa el libro según Mateo 3:12, fue la evidencia de la señal del Hijo del Hombre, muestra de la indignación de Dios por la iniquidad de Israel al rechazar a Jesús como el Mesías profetizado a los padres. Es como amonestó el apóstol Pablo cuando le escribió en la carta a los Hebreos 10:26-31 lo siguiente:

26 Porque si nosotros continuamos pecando voluntariamente después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio sobre el pecado, 27 sino una terrible expectación de juicio, y de celo de fuego que va consumir a los adversarios. 28 Si alguno rechaza la ley de Moisés, sin compasiones a base de dos o de tres testigos; 29 ¡de cuánto peor pensáis será tenido digno por castigo el que al Hijo de Dios pisoteó y tuvo por inmunda la sangre del pacto, en la cual fue santificado, y al Espíritu de gracia insultó! 30 Porque sabemos quien es el que dijo: Mía es la venganza, yo retribuiré; y de nuevo: El Señor juzgará al pueblo de él. 31 ¡Terrible es el caer en manos de un Dios vivo!

            Muchos enseñan que pecar voluntariamente era y es dejar de congregarse en las reuniones del cristianismo. Los creyentes hebreos habían sido instruidos a abandonar el judaísmo y permanecer bajo el nuevo pacto de la gracia. Si ellos hubieran rechazado voluntariamente en aquellos días la obra de Jesús, significaba que permanecían en la ley de Moisés y continuaban en el judaísmo. A los ojos de Dios este proceder de los creyentes hebreos habría producido un "pecado voluntario", ya que había sido cometido después de haber escuchado o haber recibido el conocimiento del nuevo pacto de la gracia, después de haber recibido los creyentes hebreos el mensaje de que Dios había abandonado al judaísmo. De haber recibido la buena noticia de que el antiguo pacto de la ley de Moisés se había puesto viejo y estaba a punto de finalizar, y que Dios había iniciado un camino nuevo y vivo por el cual se podían acercar a él, tanto el judío como el gentil, conforme al nuevo pacto. De todas esas cosas trata precisamente la carta a los Hebreos, un camino nuevo, el pacto de Moisés envejecido, una sola ofrenda perfecta mediante un nuevo sacerdocio, un cambio de conciencia porque el nuevo sacrificio perfecciona en cuanto a la conciencia porque había sido puesta nueva por Dios conforme a su ley espiritual gravada en ella, Dios no se acuerda más de las iniquidades, etc.

            A esos creyentes hebreos si hubieran hecho ese retroceso, dejar la doctrina de Cristo y regresar al judaísmo, ciertamente, ya no les quedaría más sacrificio por el pecado de ellos en el reino de la gracia de Dios, porque todos los sacrificios del antiguo pacto ya habían sido completamente reemplazados por el único, solo y perfecto sacrificio de Cristo en la cruz que perfeccionó todas las cosas, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14. Si continuar en el judaísmo hubiera sido el proceder de los Hebreos significaba que habían anulado el nuevo pacto en sus vidas; hubieran al Hijo de Dios pisoteado, tenido por inmunda la sangre del pacto, en la cual fueron santificados, y al Espíritu de gracia insultado, Finalmente les pregunto mis amados: ¿Qué les quedaba? Caer en manos del Dios vivo que había dicho: Mía es la venganza, yo retribuiré en el bautismo de fuego. Eso fue lo que sucedió en el juicio del año 70, el bautismo de fuego devoró a los adversarios. El bautismo de fuego históricamente ocurrió en el año 70. A los muchos niños en el conocimiento de Cristo que ahora reciben la plenitud del mensaje del evangelio de la gracia y continúan atados a Moisés con las doctrina de Cristo del principio, leer carta a los Hebreos 6:1-2, les recuerdo evitar el “síndrome de la canción del cantante español Julio Iglesia que dice: Tropecé de nuevo con la misma piedra y con el mismo pie”.

 

 

¡ABBA Cristo!

 

 

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