HABLEMOS DE LA GRACIA

En los nuevos cielo y tierra, Ramón Cristo (Isaías 53:10)


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Ramón      Ramón

Urbáez       Cristo

1a Corintios 15:49

SOBREEDIFICANDO SOBRE
EL FUNDAMENTO CRISTO

 

"El conocimiento de la Verdad desvanece la oscuridad de la ignorancia, por eso la luz resplandece en los nuevos cielo y tierra."

RAMÓN URBÁEZ

Epoikodomeî epì tòn themélion Iesoûs Khristós

Ramón Urbáez ̴ PO. Box 140452 ̴ Arecibo, PR 00612 ̴ Teléfono (787) 466-1783

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LA PLENITUD DE CRISTO O DE DIOS

Por Ramón Urbáez

 

Empecemos este estudio, muy necesario, siguiendo las recomendaciones del apóstol Pablo al amado Tito, en su epístola a Tito 1:9-11 que dice: 9 Retenedor de la enseñanza, conforme a la palabra fiel, para que esté capacitado, tanto para exhortar con la enseñanza que es sana, como para redargüir a los que contradicen. 10 Porque hay muchos insumisos, palabreros vanos y engañadores, especialmente los procedentes de la circuncisión, 11 a los que es necesario tapar la boca, los cuales trastornan casas enteras, enseñando lo que no es debido por interés de vergonzosas sórdidas ganancias. Creo que la cita de lo recomendado por el apóstol Pablo en esos días, que existían las mismas desviaciones que han resurgido hoy como el panteísmo, el universalismo, y otros ismos, los cuales el apóstol Pablo combatió en los días de su carne, siguen siendo vigentes.

 

Para los matemáticos espirituales

Circuncisión <<< GRACIA CRISTO >>> “más allá de la gracia. El símbolo < significa menor que, repetido significa mucho; mientras que el símbolo > significa mayor que. Nada hay ante de la GRACIA ni después.

 

¿Por qué digo esas palabras? Porque hasta el apóstol de la circuncisión Pedro profetizó en esos días finales de la ley o “los viejos cielo y tierra” que ya pasaron, lo que acontecería con muchos, cuando empezaran o entraran en vigencia la gracia o nuevos cielo y tierra, lo cual podemos leer en su 2da carta de Pedro 2:1 cuando dice: Mas hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá entre vosotros falsos maestros, los cuales introducirán herejías de destrucción, y negando que el Dueño los compró, atrayendo para sí mismos destrucción rápida. Negar que el Dueño o Señor de todas las cosas los comprara antes de ellos ser manifestados en carne y sangre, es precisamente negar que fueron reconciliados por Cristo en la cruz de Jesús. Eso es lo que el apóstol Pablo está revelando en la carta a los Colosenses 1: 19-20 cuando dice de Cristo lo siguiente: 19 Pues en él tuvo a bien que toda la plenitud habitase (no en Abraham, Moisés, Pablo o cualquier humano fuera de la cabeza Cristo, como veremos en este estudio) 20 y mediante él reconciliar todas las cosas consigo, haciendo la paz mediante la sangre de la cruz de él, mediante él, ya sean las cosas sobre la tierra, ya sean las de en los cielos.  

 

Y es que Cristo reconcilió todo desde el comienzo hasta el final, por eso es el Alfa o comienzo y Omega o cierre de todas las cosas, por eso reconcilió lo que estaba en la tierra  y lo que estaba en el cielo, reconciliación que realizó y consumó en la última tilde cumplida en el año 70, aunque no estábamos aquí. Fue lo mismo que para ser encerrados en la naturaleza o conciencia de la imagen terrenal de la que todavía participamos, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14 cuando dice  que el Padre ha tenido en común con nosotros participar de carne y sangre, pero que por causa del pacto de su gracia esa imagen terrenal no es recordada delante de él.

 

Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 2:9-10 lo siguiente: …por lo que también el Dios le sobre exaltó y le otorgó el apellido (la palabra griega “onómati”. A lo que modernamente llamamos apellido antes se le decía nombre también) sobre todo apellido, 10 para que en el apellido de Jesús (apellido que es Cristo) toda rodilla se doble, de celestiales, y de sobre la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Señor es Jesús Cristo para gloria de Dios Padre. Cristo nunca ha sido sobre exaltado, pues es la imagen visible misma de Dios. Quien fue exaltado al Cristo fue el hombre Jesús. Jesús era quien se tenía que sujetar al Espíritu o Cristo, lo cual significa que ya no conocemos a Jesús en la carne, como tampoco debemos conocernos unos a otros en la carne, como revela el apóstol Pablo en la 2da carta a los Corintios 5:16.

 

Muy a la ligera muchos han confundido los términos Cristo, Cristo Jesús y Jesús Cristo, como si significaran exactamente lo mismo. El humano Jesús como cabeza de la nueva creación recibió la exaltación de ser él la habitación directa del Padre o Cristo, por eso es exaltado y glorificado y sujetado a ser Señor y Cristo, como declaró el apóstol Pedro, de acuerdo al libro de los Hechos 2:38, cuando el día de Pentecostés establecía el fundamento de arrepentimiento con su bautismo en agua introducido por Juan el Bautista dentro del pueblo de la circuncisión hecha a mano o en alegoría. Cristo el Espíritu Eterno proyectado como la imagen visible del Dios invisible realizó todo su propósito a través de su tabernáculo o cuerpo de carne y sangre llamado Jesús, lo cual es la obra de Cristo Jesús, para gloria de Dios o Cristo. Pero Cristo sin alusión a ningún nombre es el Padre eterno, el Dios Todopoderoso, el Admirable, el Emanuel o Dios, que es todo lo que realizó en Jesús para todos nosotros los miembros de su cuerpo. Emanuel es ahora el cumplimiento para el cuerpo, porque Cristo la mente o conciencia eterna (alegóricamente el cerebro del cuerpo) está en todos y cada uno de nosotros los que somos miembros del cuerpo Espiritual, porque solamente hay una cabeza o conciencia, la cual es Cristo. Nadie puede hablar desde el sustantivo genérico Dios, porque nadie puede dar a conocer lo absoluto de Dios, ese es el porque de las palabras del apóstol Pablo en la 1ra carta a Timoteo 6:14-16 que dicen: 14 que guardes tú el mandamiento sin tacha, sin reproche, hasta la aparición del Señor de nosotros Jesús Cristo, 15 la cual en sus propios tiempos mostrará el bendito y solo soberano, el Rey de los que reinan y Señor de los que gobiernan, 16 el único que posee inmortalidad, que habita luz inaccesible, a quien ningún humano puede ver.

 

Por eso Dios se da a conocer con un apellido a través de su imagen visible, la cual es Cristo o la Unción o el Espíritu, que es para identificación de todos los miembros de su cuerpo o familia, la asamblea llamada Iglesia. Sus propios tiempos significa los cumplimientos de su propósito marcados por las dos muertes de las que hemos participado TODOS los miembros de su cuerpo, tanto si han sido manifestados en carne antes de Jesús, durante Jesús o después de Jesús. Recuerden amados las palabras dadas por medio del profeta Isaías 7:14 por tanto el Señor mismo dará señal para vosotros; He aquí la virgen preñada y parirá hijo, y llamará su nombre: Emanuel.

 

Cuando el apóstol Pablo habla de que Cristo reconcilió lo que estaba en la tierra, se refiere tanto a lo que estaba debajo de la tierra, que fueron todos los miembros de su cuerpo desde Eva hasta su manifestación en Jesús, que vivieron en fe esperanza y no vieron cumplir su rescate o reconciliación. Por eso revela el apóstol Pablo en la porción de la carta a los Efesios 4:6-10 que dice que cuando Jesús murió en la cruz, Cristo descendió primero a las partes más bajas de la tierra y subiendo a lo alto libertó o llevó cautiva la cautividad, y subió por encima de todos los cielos para llenarlo TODO, manera alegórica de decir que reconcilió a esa porción de su cuerpo. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. ¿Te suena familiar para qué subió? Para llenarlo TODO.

 

El segundo grupo reconciliado fue lo que estaba sobre la tierra y corresponde a todos los miembros de su cuerpo que participaron de carne y sangre cuando el Cristo se manifestó en carne y sangre en Jesús, y que vivieron todavía en fe esperanza hasta el año 70, cuando se cumplieron todas las cosas, incluyendo el arrebatamiento de todos esos amados, en el cumplimiento de la última tilde de la ley, el cumplimiento espiritual de la fiesta de los Tabernáculos, de lo que no entraré en detalles ahora para no desviarme del tema.

 

Por último, estamos todos los miembros del cuerpo Cristo que estábamos en Espíritu en el cielo cuando Cristo cumplió todas las cosas, a los cuales se nos aplica de igual manera la reconciliación y el haber estado guardados con Cristo en Dios: 3 Porque moristeis, (en Jesús a la imagen terrenal a la que hemos venido a participar) y la vida (la palabra griega “zoé”, no la existencia que se declara mediante la palabra griega “Psukhèn” que significa “alma”) de vosotros ha sido escondida con Cristo en Dios; 4 cuando Cristo, la vida de vosotros sea manifestado, entonces también vosotros seréis manifestado con él en gloria, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 3:3-4. Desde el cumplimiento de todas las cosas en Cristo en el año 70, los miembros de su cuerpo hemos continuado participando de carne y sangre. Esos somos los ángeles o mensajeros que anhelábamos conocer todas las cosas que Cristo realizó en Jesús para nosotros, como declara el apóstol de la circuncisión Pedro en su 1ra carta de Pedro 1:12. Para venir a participar de carne y sangre en común con él fue necesario que fuéramos primero reconciliados con Dios o para con Cristo, desde antes de nuestra participación en carne y sangre.

 

Bendecidos, los invito a ponderar lo siguiente: Los hermanos que estaban debajo de la tierra como Enoch, Noé, Job, Abraham , Isaac, Jacob, David, Daniel, Isaías, todos esos amados que fallecieron sin ver cumplida la promesa, TODOS, absolutamente TODOS, fueron muertos en Adán sin haber estado presentes, como tampoco estuvieron presentes cuando fueron reconciliados por Cristo, lo vieron y acariciaron de lejos, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 11:39-40 cuando declara: 39  Y todos estos habiendo obtenido testimonio mediante fe, (piensa bien, que solamente una parte de ellos vivió bajo la ley añadida, pero esperaron por fe porque entendieron) no alcanzaron la promesa, 40 habiendo previsto Dios algo mejor respecto a nosotros, (ser reconciliados antes de entrar a la imagen terrenal) para que no aparte de nosotros fuesen perfeccionados, es decir, nos reconcilió y perfeccionó a TODOS en UN SOLO CUERPO en un solo día, tal y como pasó con la destitución de la gloria, que TODOS fuimos destituidos de la gloria en UN DIA.

 

Pero para continuar nuestro estudio, es menester primero que leamos dos versos necesarios para establecer ¿quién es Dios? Digo esto, porque la palabra Dios aunque esté escrita con letra mayúscula al comienzo, es simplemente un sustantivo y nada nos revela del plano absoluto, porque desde la dimensión relativa en que participamos solo podemos conocerlo a través de Cristo, la imagen visible, así como todo lo que nos legó como herencia por sus enseñanzas a través del apóstol Pablo.

 

Pero leamos primero la definición de la palabra Dios de acuerdo al Gran Diccionario Enciclopédico LAROUSSE. Dios s. m. (lat. Deus) Entidad o ser sobrenatural, creador y dueño del universo y de los destinos humanos, generalmente objeto de culto religioso. (Las diversas religiones admiten varios dioses [politeísmo] o un solo Dios [monoteísmo]. En este último caso se escribe con mayúscula. Creo que la explicación dada por el diccionario es bastante clara, pero aun así, solamente quiero resaltar, que cuando la explicación comienza dice: “s. m.” lo cual significa: Sustantivo de genero ambiguo. El significado de porqué la palabra “Dios” se escribe con mayúscula lo indica el mismo diccionario al final de la explicación. Así que al usar la palabra “Dios”, nada definimos como tal, en cambio, si al declarar esa palabra tenemos un nombre o más bien un apellido dentro de lo dicho, sabemos a quién nos estamos refiriendo, al decir Dios, nos referimos al Padre de la familia espiritual. Así que cuando Hablamos de Dios, si creemos que le hay y lo identificamos en Cristo, el Espíritu eterno, que es la imagen visible de Dios y única forma de conocerle, entonces estamos hablando con propiedad.

 

Para comenzar a aclarar lo que digo hagamos un viaje hacia lo que llamamos pasado, cosa que siempre está presente aun en este orden relativo, porque lo único que tenemos como tiempo es el “presente”, el “aquí” o “ahora”. Todo lo que quieras, sea de lo que llamas pasado o futuro, ninguna de esas cosas existe como tiempo, porque los tienes que traer a ambos al presente para tratar con ellos.

 

Hecha esta pequeña aclaración, leamos en el libro de Éxodo 3:13-15 que de acuerdo a la “Interlineal Hebreo al Español” dice 13Y dijo Moisés a el Dios: He aquí yo voy a los hijos de Israel y digo a ellos: Dios de vuestros padres me envía a vosotros; y dirán a mí: ¿Cuál es su nombre, que diré a ellos. 14Y dijo Dios a Moisés: yo soy el que yo soy; y dijo: Así dirás a hijos de Israel: yo soy me envía a vosotros. 15Y dijo aun Dios a Moisés: Así dirás a hijos de Israel: YHWH Dios de vuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob me envió a vosotros, este es mi nombre y este mi memorial para siempre para tus generaciones.

 

Como podemos observar de este encuentro con Moisés, el Dios de Abraham, que fue el mismo Dios de Noe y de Eva, a quien le dio la primera promesa de la simiente reconciliadora del cuerpo Eva o Iglesia que acababa de ser destituido de la gloria, le dio a Moisés un nombre propio del que sólo se conocían  cuatro letras consonantes, por eso ese nombre es conocido como el “tetagrammaton”, que significa las cuatro letras. Ese nombre seria vigente por las generaciones del pacto añadido en Moisés a Israel, para cumplir la profecía de Noe dicha contra sus tres hijos, de la cual la porción citada era con relación a Sem, ver libro de Génesis 9: 26.

 

Es por eso que varios siglos mas tarde, el Señor profetiza por medio del mensajero Isaías 52:6-7 lo siguiente: 6Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente. 7¡cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: Tu Dios reina! Su pueblo formado por Sem o Israel y Jafet o gentiles, como un solo pueblo conocería su nombre o apellido, el cual es Cristo, porque él mismo estuvo presente en Jesús para darlo a conocer.

           

            Pero al llegar aquí, es necesario antes de proseguir, comentar brevemente un poco más sobre las palabras subrayadas de esta profecía. Primero la porción no subrayada que dice “por tanto”, es un veredicto por lo que antes se estaba diciendo antes de la profecía, de lo que no hablaré para no desviarme del tema. La  porción que dice “mi pueblo”, se refiere al nuevo pueblo anunciado que no era pueblo y del que profetizo inclusive Noe en el libro de Génesis 9:27; el pueblo del que habla en revelación el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:14 cuando habla de Sem o el Israel natural y Jafet o los gentiles, unidos en un solo pueblo. A ese pueblo final del que somos ciudadanos ahora, con la ciudadanía que es revelada por el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 3:20, que es la ciudadanía del reino, la celestial, que no es de este mundo y donde estamos trasladados todos los que tenemos por cabeza o conciencia a Cristo porque somos los miembros de su cuerpo, ausente del orden espiritual desde el punto de vista de la participación “carne y sangre”, que todavía tiene que experimentar la segunda muerte o de la siembra del cuerpo animal para suscitar cuerpo espiritual en la dimensión puramente espiritual. A esos nos fue dado a conocer el verdadero nombre o mas bien apellido del Padre de la casa espiritual, como se dice en forma moderna, apellido que es sobre todos los apellidos de la tierra y en el cual, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 2:9-11, se tiene que doblar toda rodilla de lo que estuvo bajo la tierra, todos los miembros del cuerpo Cristo que vivieron en fe esperanza antes de él manifestarse en Jesús, de los estaban sobre la tierra en los días en que se manifestó en Jesús, y por los que estábamos en el cielo y que nos hemos manifestado en carne y sangre después de Cristo haber cumplido todo lo profetizado en el año 70, que cierra el capitulo de la cruz o “aquel día”. Todos, absolutamente todos los miembros del cuerpo espiritual de Cristo que se tiene que manifestar en carne y sangre en común con el Padre o Cristo, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14, fue reconciliado en su obra en Jesús. El Cristo que hablo a través de los profetas, como muy bien declara el apóstol Pedro en su 1ra carta de Pedro 1:10-12, es el mismo que dijo “estaré presente” y habló a través de Jesús como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 1:1-4. Ese es de quien se dice “los pies del que”.  Por eso, el Padre o Cristo en Jesús reveló de acuerdo a lo registrado por el discípulo amado Lázaro de Betania, cuyo libro ha sido llamado por error e ignorancia Juan 17:3 que dice: Pues ésta es la vida eterna (la palabra griega  “aiónion”) que te conozcan, el solo Dios verdadero, es decir, Jesús Cristo al que enviaste. De nuevo en el verso 6 declara: Manifesté el nombre de ti a los humanos que me diste del  mundoTuyos eran y me los diste, y la palabra de ti, han guardado. Por eso declara el verso 26 Y les di a conocer el nombre (o mas bien el apellido que es Cristo, pues el nombre Jesús es la identidad de la imagen terrenal tomada por Dios o Cristo) y daré a conocer. Les dio a conocer a los en las tierra, pero lo daría a conocer a los en los cielos cuando se manifestaran en carne y sangre.

           

            Con todo esto en mente, leamos ahora lo que revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 3:9b-14  que dice de la siguiente manera: 9b habiéndoos despojados el viejo humano con las practicas de él, 10 y habiéndoos vestido el nuevo, el que es renovado para un conocimiento pleno, conforme a imagen del que lo creó, 11  donde no hay griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es TODO y EN TODOS. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, benignidad, humildad, mansedumbre, longanimidad, 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos a vosotros mismos, si alguien tiene queja contra alguien; como ciertamente el Señor os perdonó, así también vosotros; 14 Y sobre todas estas cosas, el amor, (en griego la palabra “agápen”) que es el ligamento perfecto.

 

            Primero es necesario entender que quiere decir el Espíritu a través del apóstol Pablo con la expresión “Cristo es todo y en todos”, que es lo mismo que lo declarado en la 1ra carta a los Corintios 15:28b, que dice: para que Dios sea todas las cosas en todos, por lo que tenemos que portar o estar vestidos de la imagen celestial o espiritual que es revelada en la 1ra carta a los Corintios 15:49. Y la realidad es que Cristo es la mente o conciencia del cuerpo espiritual del verdadero humano creado según Dios o Cristo, por lo que cada miembro del cuerpo o imagen celestial, es todo lo que es la cabeza del cuerpo. Pero todo eso es un conocimiento en la conciencia Cristo que hemos recibido.

 

Todo fue ordenado por Dios antes de la fundación del mundo conforme a su propósito, para que lo conozcamos plenamente. Dios, ordenó todo en Cristo, porque Cristo es la imagen visible del Dios invisible, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 1:15, por eso en él habita corporalmente (la cabeza Jesús y el cuerpo Iglesia) toda la plenitud de la deidad, como también revela el apóstol Pablo en la misma carta a los Colosenses 2:9, y han sido cumplidos o consumados todos los procesos ordenados. Dios ordenó las edades, para que su propósito se cumpliera en tiempo y espacio, y los miembros de su cuerpo Espíritu metido en los humanos a través de las edades, lo pudieran conocer en plenitud.  Por eso declara el apóstol Pedro en la 1ra carta de Pedro 1: 11 lo siguiente: Averiguando hacia qué o cuál tiempo indicaba el Espíritu Cristo  en ellos (los profetas) que daba testimonio de antemano de los padecimientos para Cristo y de las glorias después de ellos.

 

Esto significa, que para cumplir su propósito, Dios levantó como instrumentos especiales a los profetas. Este proceso se cumplir el objetivo de su propósito, de edad en edad hasta llegar a la plenitud de Dios fue cumplido en 3 edades. En las primeras dos edades los instrumentos fueron humanos específicos, como vimos por la cita anterior del apóstol Pedro, lo que culminó con Jesús, el tabernáculo terrenal del Cristo, en quien fueron cumplidas todas las cosas, que cerraron los viejos cielo y tierra, el llamado siglo malo.  Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 1:1-4, que dejo como ejercicio para tu lectura.

 

La última edad, es la de Cristo, que nos entró al finalizar totalmente los viejos cielo y tierra o antiguo pacto, a los nuevos cielo y tierra o pacto de su gracia que es desde antes de los siglos como revela el apóstol Pablo en la 2da carta a Timoteo 1:9-10, que es la plenitud de Dios o de Cristo.

 

Muchos hablan erróneamente de la caída de Adán. Digo erróneamente, porque en Adán no hubo caída. Por eso revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a Timoteo 2:13-14 que el humano Adán fue formado primero y luego la mujer, y no fue engañado sino la mujer. El primer Adán fue formado como el destruidor para destruir, como revela Cristo a través del profeta Isaías 54:16 que dice: Yo he creado al destruidor para destruir. Por eso también revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 5:12 que el pecado, que es lo mismo que la conciencia terrenal formada, que es la conciencia adversaria al Espíritu, la psique entró al mundo por un humano, así como también la muerte que pasó a todos los humanos, como revela el verso 13.

 

La muerte o separación tiene dos aspectos, conforme a lo que el Señor le profetizó a Adán y registra el libro de Génesis 2:16-17 que de acuerdo a la traducción original del Hebreo dice: 16 Y mandó YHWH Dios sobre el humano diciendo de todo árbol de el huerto comer comerás; 17 y de árbol del conocimiento de bien y mal no comerás de él porque en día de tu comer de él morir morirás. El primer comer que es el de la conciencia, llevó al aspecto del primer morir, el de la primera muerte, que consiste en la separación de la psique o mente terrenal, de la mente Cristo (en griego “el noûn Khristoû” donde reside el “zoé” o la vida espiritual) que revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 2:16.

 

De esa primera muerte o conocimiento de estar separado de Dios o de Cristo introducida por Adán y que ocurrió en Eva inmediatamente, ya fuimos reconciliados todos los miembros del cuerpo de Cristo, porque somos partícipes de la primera resurrección que Cristo nos mostró en Jesús al levantarlo de los muertos, y por eso somos partícipes de la mente o conciencia Cristo, aunque estemos participando de carne y sangre, cosas que como revela el apóstol en la 1ra carta a los Corintios 15:50 no heredan el reino de Dios. Es necesario que entiendas, que en Jesús ocurrieron las dos muertes en el mismo instante. Ocurrió primero la muerte del alma, el psique (en griego la palabra “psukhé”) por lo que el dijo estando en el huerto de Getsemaní: el alma de mí está sobremanera triste hasta la muerte, ver libro según Mateo 26:38; fue precisamente en esa muerte en la que revela el apóstol Pablo, donde nos habla de la realidad de ese morir de los miembros del cuerpo de Cristo, en citas como carta a los Romanos 6:2, 7-8; 2da carta a los Corintios 5:14-15; carta a los Colosenses 2:20, 3:3 y otras citas más.

 

La realidad es que la primera muerte, la de la carne, tuvo una sentencia, el comerás todos los días de tu existencia que es polvo y al polvo volverás o morirás. La serpiente o astucia de la mente terrenal come así todos los días de su existencia y sabemos las obras que produce esa conciencia, las obras muertas de la carne, como las llama el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 6:1 en revelación, porque son obras de una imagen muerta ante Dios, por lo que en este pacto, que es desde antes de los tiempos de los siglos y como declara la carta a los Hebreos 13:20, es el pacto eterno espiritual de Dios por la eternidad o por toda esta última edad, por lo cual como revela en la cita de Hebreos 8:12, de ningún modo se acuerda ya más de nuestro pecado o conciencia terrenal, la carne; porque todo lo nacido procedente de la carne es carne, como dijo Jesús a Nicodemo. Ese polvo que vuelve a la tierra es lo que en revelación en la 1ra carta a los Corintios 15:44 el apóstol Pablo declara como: Se siembra un cuerpo animal (la palabra griega “psukhikon”) es resucitado un cuerpo espiritual, (la palabra griega “pneumatikón”) lo cual ocurre cuando el proceso se completa en la segunda muerte, la del cuerpo animal o biológico. Esa fue la segunda muerte que sufrió Adán a los 930 años (ver Génesis 5:5) muerto que Jesús sufrió en la cruz, de la que Dios por medio del profeta David dijo que no dejaría su cuerpo en el sepulcro, para que no viera corrupción.

 

Todos los miembros del cuerpo de Cristo, tenemos promesa en cuanto a esa segunda muerte, la cual nos es dada en el rollo profético llamado libro de Apocalipsis 20:6 que dice: Dichoso y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene autoridad sobre ellos. Mientras caminemos por el planeta Tierra en carne y sangre, todavía, aunque tenemos vida espiritual por la resurrección obrada por Cristo en Jesús, todavía no hemos participado de la segunda muerte.

 

Ahora creo que puedes apreciar lo que registra el libro escrito por el discípulo amado Lázaro, llamado por error Juan 8:44, el por qué Jesús les dijo a un grupo de judíos religiosos “Vosotros sois hijos de vuestro padre el diabloel homicida desde el principio…” Es que el término padre significa el originador de toda casa, el originador de toda familia, de todo propósito y de todo despropósito (lo adversario a lo anterior que fue ordenado por Dios mismo), incluyendo su proceso. La palabra diablo significa simplemente acusador o calumniador, que es el trabajo de la mente o conciencia de la imagen terrenal en todo animal humano, todos los días de su existencia.

 

Para corrección a los llamados maestros “más allá  de la gracia”,  en esta dimensión terrenal, el proceso del propósito perfecto de Dios no comenzó con Abraham, sino con el primer instrumento llamado Eva, que significa la madre de los vivientes, como figura alegórica de la Iglesia o cuerpo de Cristo, que hemos sido sacados de la gloria espiritual a esta dimensión terrenal, para hacernos partícipes desde la imagen terrenal, conocedores de todos los atributos del Padre. Eva, que alegóricamente es llamada “la madre de los vivientes” porque ella es la representación de todo el cuerpo de Cristo, le fue dada por cabeza el humano terrenal Adán. El humano Adán, figura del que había de venir, ver carta a los Romanos 5:14, porque el que había de venir venía a tomar de nuevo su cuerpo, para que ese cuerpo volviera a recibir reposo en su cabeza espiritual, la cual es Cristo.

 

Por eso Cristo en Jesús dijo la expresión: El Hijo del Hombre no tiene donde reposar su cabeza, cosa que realizó cuando cumplió su obra,  y entró en reposo sobre su cuerpo, para ser todas las cosas en su cuerpo que él realizó a través de Jesús. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 4:10 Porque el que entró en el reposo de él también él mismo reposó de las obras de él, como Dios de las propias. Entrar en el reposo por conocimiento es entrar al todo de Dios o de Cristo. A Eva le fue dada la primera promesa de la simiente cabeza libertadora del resto del cuerpo. Leamos en el libro de Génesis 3:14-15 que dijo Dios a la serpiente o mente astuta que operó en la mujer: 14 porque hiciste esto maldita tú de todo animal y de toda bestia del campo, sobre tu vientre andarás (en las obras de tu conciencia terrenal andarás) y polvo(las obras de la carne) comerás (conocerás y obrarás) todos días de tu vida (durante toda tu existencia terrenal hasta que vuelvas al polvo o dejar de ser). 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, es decir, entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañal.

 

Todos los animales y las bestias del campo son una alegoría de las características de la mente terrenal, de las cuales la serpiente representa la astucia. Por eso, esa mente come del polvo de la tierra o de las obras de la imagen terrenal durante toda su existencia. Por eso, como dijo Jesús, todo lo  nacido procedente o que se origina en la carne o lo terrenal es carne o terrenal; pero todo lo que es nacido procedente del Espíritu o Dios es Espíritu.

 

Esta promesa de la simiente pasó por todos los patriarcas, siendo la simiente de la mujer o los hijos de Dios dividida en dos casas en Noé. Las dos casas fueron Sem por donde continuó la promesa, padre de Heber o Hebreos, padre de Abraham, padre de Isaac, padre de Jacob, etc. La otra casa que no tuvo participación hasta el final de todas las cosas dadas a Sem y administradas por el pueblo de Israel natural, fue Jafet, por donde se desarrollaron las demás naciones o pueblos, que fueron conocidos hasta la obra de Cristo como gentiles.

 

Cuando la promesa llegó a los lomos de Abram o el padre sin gloria o familia, a quien Dios cambió el nombre a Abraham o padre de una multitud, conforme a lo registrado en el libro de Génesis 12:2-3 Dios le dijo a Abram: 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Ese misterio es confirmado por el apóstol Pablo en lo que revela en la carta a los Gálatas 3:8 Cuando dice: Y previendo la Escritura (es la promesa profética de Noé en el hijo Jafet que no recibió nada de lo dado a Sem, ver carta a los Romanos 9:4-5) que por fe justificaría a los gentiles, el Dios, anunció de antemano las buena nueva (o evangelio) a Abraham: Que en ti serán bendecidas todas las naciones. Entre los dos pueblos había una pared de división, la ley añadida en Moisés, que sirvió de maldición para ambos pueblos, a Israel porque lo hizo un hijo de esclavitud, y  los gentiles porque los mantuvo alejados de la familia de Dios, alejado de la ciudadanía celestial y fuera de la casa del Padre, como está revelando el apóstol Pablo en el capítulo 2 de la carta a los Efesios.

 

De nuevo, nos registra el libro de Génesis 22:18 como sería cumplida esa promesa de la simiente, cuando le dice a Abraham: En tu simiente (la misma simiente prometida a Eva) serán benditas todas las naciones de la tierra. Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo de nuevo en la misma carta a los Gálatas 3: 16-17 cuando declara: 16 Ahora bien, de Abraham fueron dichas las promesas y de la simiente de él. No dice: Y a las simientes, como respecto de muchos, sino como respecto de uno: Y de la simiente de ti, que es Cristo. Abraham es en esta alegoría de la familia, una figura de Dios mismo, pues fue puesto como el padre de una multitud, los muchos o cuerpo de Cristo. Pero leamos el verso 17 siguiente, que nos ilustra para bajar la fiebre de fábulas a los que tienen mente con fiebre de “más allá de la gracia sin Cristo”, y deliran en ignorancia cuando dicen que el pacto de la gracia en Cristo, es un pacto de hombre y que fue hasta el año 70, todo lo contrario a lo que dice de ese pacto Cristo a través del apóstol Pablo. Leamos ahora el verso 17 del capítulo 3 de la carta a los Gálatas: Y esto digo, el pacto (en griego la palabra “diathéken”) previamente ratificado por Dios, la que ha llegado a ser ley cuatrocientos y treinta años después, no abroga para abolir la promesa. La ley fue añadida exactamente cuatrocientos y treinta años después de Dios ratificar su pacto espiritual a Abram cuando lo llamó en tierra de Ur de los Caldeos. Es una crasa ignorancia decir que la gracia fue hasta el año 70, cuando el pacto de Cristo es el  pacto para reinar en los nuevos cielo y tierra para la nueva creación, para el nuevo humano creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:24. El pacto de la gracia o reino con la ciudad con fundamento que esperaban Abraham y todos esos amados, empezó en el año 70 cuando la ley llegó a su fin con el cumplimiento de la última tilde.

 

La promesa pasó de Abraham a Isaac y luego a Jacob, cuyo nombre le fue cambiado por Dios al nombre de Israel, que significa Príncipe de Dios. Pero hagamos un poco de historia de ese viejo mundo para corregir otros errores en las enseñanzas diversas de los llamados “maestros modernos más allá de la gracia”, sobre estos asuntos.

 

Erróneamente se está enseñando que el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto por cuatrocientos y treinta años. Eso ha ocurrido por causa de mal entender la cita que leímos de la carta a los Gálatas 3:17.  Se me parece a los supuestos 120 años que dicen que estuvo el patriarca Noé predicando dizque para apercibir del diluvio a los de su generación, todo lo contrario a lo informado por el libro de Génesis, de lo que no entraré ahora en detalles, para no desviarme del tema. También es parecido a la caída de Saulo de un caballo cuando iba en camino a Damasco, aunque por todo lo informado fácilmente sabemos que iba a pie, de donde el Señor lo hizo doblar sus rodillas antes él, y reconocerlo como Señor.

 

Pero la realidad es que Dios dijo a Abraham de acuerdo al libro de Génesis 15:13 lo siguiente: Y dijo a Abram (al padre sin gloria e incircunciso) conoces que tu descendencia será extranjera en tierra no de ellos (es decir, en la tierra prometida, pero que no era todavía posesión de sus descendientes) y les servirán y maltratarán a ellos cuatrocientos años. La descendencia de la promesa a Abraham comenzó con el nacimiento de Isaac 25 años luego de su llamado en Ur de los Caldeos. Isaac representó en ese momento, la figura de la simiente de Abraham, para beneficio de los descendientes de la promesa a Abram. Desde el día que le quitaron la leche a Isaac, lo cual ocurrió a los cinco años, figura de entrar en posesión de la herencia, por lo que echaron afuera de la casa del Padre a la esclava y criada Agar y su hijo Ismael, figurado en lo sucedido en la casa de Abraham. Desde ese día del deteste de la leche de Isaac hasta el día del pacto añadido en Moisés, hay exactamente cuatrocientos años o cuatrocientos y treinta años desde el llamado. La descendencia de Abraham vivió extranjera entre la tierra de Canaán, que era la tierra prometida en sombra y Egipto, esos cuatrocientos años. El pueblo de Israel vivió los últimos doscientos diez (210) años en Egipto, donde fueron maltratados al final, pues al principio gozaron de todos los privilegios que les concedió el Faraón, por causa de José, como veremos en el análisis de más adelante.

 

Hagamos un pequeño análisis genealógico para demostrar, como un error lleva a otro error. Como científico puedo decirles, que cuando partimos a demostrar UNA TEORÍA con una HIPÓTEISIS errónea, todo el resultado es erróneo, aunque utilicemos varios elementos correctos. Prosigamos con el análisis…

 

                                                                                    Tiempo transcurrido en años

Edad de Abram al recibir la promesa…….. 75 años                0  Génesis 12:4

Edad de Abraham al nacer Isaac….……  100 años               25  Génesis 21:5

Edad de Isaac al nacer Esaú y Jacob….     60 años               85   Génesis 25:26

Edad de Jacob cuando entró a Egipto… 130 años             215   Génesis 47:8-9

Edad de Jacob cuando falleció…………  147 años            232   Génesis 47:28

 

Cuando iba a comenzar el período de los 7 años fructíferos de Egipto, José era de 30 años de edad, ver Génesis 41:46, por tanto, cuando comenzaron los 7 años de escasez sobre la tierra, José era de 37 años. Su padre Jacob vino a la tierra en el segundo año de la crisis, José tenía 39 años y su padre 130 años. Esto significa, que si Jacob había vivido en tierra de Canaán 130 años antes de mudarse a Egipto donde falleció e Isaac lo engendró de 60 años, la descendencia de Abraham había vivido 190 años en Canaán, por lo que el pueblo vivió en Egipto un total de 210 años.

 

Desde la simiente de Abraham al pacto de Moisés hay 400 años – 190 años = 210 años Israel en Egipto. De acuerdo al libro de Génesis 50:26 José murió a los 110 años. Si restamos de su edad total de 110 la edad que tenía de 39 al llegar Jacob su padre a Egipto, hay una diferencia de 71 años adicionales, que si lo sumamos a los 190 de la vida en tierra de Canaán tenemos un total de 261 años, en los cuales el pueblo de Israel por lo menos no fue esclavo de los egipcios, cosa que ocurrió una generación después de la muerte de José de acuerdo al libro de Éxodo 1:6-11, que si le sumamos 40 años de esa generación a los 261 años antes mencionados, nos llevará aproximadamente a 301 años sin esclavitud.

 

Pregunto, ¿dónde están los 400 años de esclavitud en Egipto? Por no estudiar correctamente la Escritura y sobre todo MAL ENTENDER lo revelado por el apóstol Pablo, a quien también ahora se niega como apóstol, ¿sabes cuál es el resultado? EL ERROR.

 

Cuando Israel salió como nación de dentro de Egipto, Dios lo sacó 210 años después de entrar Jacob (ahora por nombre Israel) en Egipto, de los cuales no todos fueron de esclavitud, pues mientras la dinastía de la que José fue segundo del Faraón estuvo vigente, Israel gozó de muchos privilegios en Egipto, por lo cual, el tiempo de esclavitud fue de aproximadamente unos 99 años como les dije anteriormente.  En Moisés, su dios y mediador, los israelitas fueron libertados a través del desierto para entrar en posesión de la tierra prometida de Canaán, a la cual entraron con Josué. Aclarado el punto, prosigamos con el estudio.

 

En Egipto y salvado de las aguas, nació el dios y mediador del pacto de la ley, de ese siglo malo o mundo viejo. A través de ese dios, ver libro de Éxodo 4:16 que fue el mediador entre Dios e Israel, fue añadido el pacto de la ley de Moisés, con un propósito temporero, que entre algunas de sus funciones le mostraría a los humanos su condición. También por medio de ese pacto de Moisés, serían mantenidos separados los dos pueblos, Israel y los gentiles, hasta que llegara el Mesías o Cristo. Eso fue lo que ocurrió alegóricamente precisamente en casa de Abraham con Ismael e Isaac. Moisés fue un velo que opacó la luz de la simiente, porque los hijos de Israel fijaron su vista en él. Por eso declara el apóstol Pablo en la 2da carta a los Corintios 4:4 que el dios de este siglo (refiriéndose al pacto de la ley de Moisés) cegó (les encubrió con un velo de misterio) el entendimiento (o conocimiento en conciencia) de los incrédulos (de todos los que no creen). La ley de Moisés fue simplemente un ayo o ilustrador de las cosas concernientes al Cristo, para que cuando se manifestara lo reconocieran. La ley de Moisés era una escuela tipo “jardín infantil”, lo que algunos conocen como el “kindergarten” y también como un “headstart”, una escuela para niñitos, por causa de la ignorancia de ese pueblo sobre las cosas espirituales, de la que ninguno pudo ser graduado, pues TODOS se colgaron en las aulas de la ley de Moisés. NADIE SE PUDO JUSTIFICAR DELANTE DE DIOS POR LA LEY.

 

La ley fue una añadidura que nada perfeccionaría. Es lo que precisamente revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:19. Un pacto que Dios se lo dio a Israel, los descendientes directos de Abraham en cuanto a la carne, para cumplir la profecía que venía a través de Sem. Ese pacto fue mediado por medio del ángel o mensajero Moisés, en el monte Sinaí para que le sirviera de guía en lo espiritual de lo que iba a ser cumplido, y en lo político, lo civil, lo social, la salubridad, lo administrativo y financiero, etc., para que se condujeran con respeto y consideración los unos a los otros; pero les produjo convertirse en hijos de esclavitud al Israel según la carne.

 

Pero si todavía no estás claro por causa de estos nuevos/viejos vientos de doctrinas o enseñanzas erróneas, te recordaré qué era la ley, para que por sobre todo entiendas, que la ley nada tenía que añadir a la gracia, que por ser un pacto añadido temporalmente, por eso llegó a su fin en Cristo y en evidencia para con los creyentes en el año 70, con el cumplimiento de la última tilde.

 

Leamos un pequeño ejemplo de las cualificaciones del resumé de la ley de Moisés, para lo que los invito a un pequeño viaje a la 2da carta a los Corintios capítulos 3, a leer las siguientes citas

 

ü      Verso 1 – En la ley y los que se comportan conforme a ella, necesitan carta de recomendación, no así en la gracia.

 

ü      Verso 2-3 - La carta magna o constitución de la ley de Moisés, no la de Cristo, para gobernar la vida de todo israelita estaba escrita en 10 mandatos escritos en tabla de piedra en adición a 613 mandatos escritos con tinta en pergaminos, nosotros en la gracia somos cartas vivas inscritas con Espíritu Dios vivo y todo lo que dice es:

 

o        ágape a Dios o Cristo, tu cabeza, y el que no amare al Señor Jesús Cristo sea anatema, o se diga mal de él, como revela el apóstol Pablo en la1ra  carta a los Corintios 16:22.

o       ágape a tu prójimo aun cuando el se considere tu enemigo, o a cualquier humano que se considera fuera del cuerpo Cristo, como tienes ágape por ti mismo.

 

o       ágape a tus hermanos o co-miembros del cuerpo Cristo, que es la evidencia de que aprendimos de él, que es lo que significa que conoceremos que somos sus discípulos.

 

o       Recuerda: ágape es el amor del Espíritu o Cristo dispensado en nuestro corazón o mente o conciencia Cristo.

 

ü      Verso 4 – En la ley de Moisés, el israelita no podía acercarse confiadamente a Dios, en la gracia somos la morada de Dios o de la conciencia Cristo.

 

ü      Verso 5-6 – En la ley los sacerdotes de Leví eran incompetentes porque sólo el sumo sacerdote podía acercarse una vez al año y tenía que hacer un sacrificio temporero por si mismo, por su incompetencia o incapacidad de estar delante de Dios. En la gracia somos ministros competentes porque la competencia no procede de nosotros mismos, sino de la mente o conciencia Cristo que es la misma en cada miembro de su cuerpo. En la ley de Moisés, tal y como le sucede a la religión cristiana tradicional, se vive por la letra; pero peor, aun en los que ahora dicen vivir “más allá de la gracia sin Cristo”, viven de la letra humanística y lógica que se han creado para ellos mismos, tratando de usar lo escrito por el apóstol Pablo sin reconocerlo como tal, tremenda paradoja y contradicción. Nosotros en Cristo vivimos por el Espíritu que nos legó toda la revelación a través de un solo apóstol para este pacto, que niegan los que dicen vivir “más allá de la gracia sin Cristo”. Recuerda, Dios nunca ha sido Dios de muertos o separados de la mente o conciencia Cristo, que es Dios por sobre todas las cosas y benditos por los siglos.

 

ü      Verso 7 – la ley era y sigue siendo para muchos por ignorancia, un ministerio de muerte, que ni siquiera los israelitas podían fijar sus ojos en el rostro pasajero de Moisés, eso era algo fuera de la gracia la cual es desde antes de los siglos y por todos los siglos.

 

ü      Verso 9 – La ley era y sigue siendo para muchos, por la simple causa de ignorancia, un ministerio de condenación.

 

ü      Verso 11-13 – La ley era un pacto pasajero, por lo que el velo de Moisés o todos esos misterios ocultos en todo lo que allí se hacía era para que no fijaran los ojos o su entendimiento en esas enseñanzas como si fueran finales y firmes para ellos.

 

ü      Verso 14 –16 - La ley embota los pensamientos, por eso puedo decir como el apóstol Pablo, que todavía hasta el día de hoy permanece el mismo velo sobre la llamada cristiandad tradicional. Siguen leyendo a Moisés con el mismo velo que sólo Cristo quita, porque sólo Cristo es quien abre los ojos del entendimiento.

 

¿Recuerdas las palabras de Jesús a la Samaritana? Te las voy a repetir para tu beneficio. Se encuentran en el libro del discípulo amado Lázaro de Betania, el hermano de Marta y María, que como otra cosa escondida debajo del nuevo velo de la religiosidad, por error e ignorancia llaman ese libro Juan 4:24 que dice en griego:  Pneûma o Theós… lo que traduce al idioma español como: Espíritu es el Dios. ¿Sabes por que te lo digo? Pues por lo que revela el apóstol Pablo en la 2da carta a los Corintios 3:17 que dice en griego: o dè “Kúrios tò Pneûma estin”, que significa palabra a palabra al español: “pero el Señor el Espíritu es”. ¿Sabes que sucede donde hay o habita el “Pneûma Kúriou que traduce al “Espíritu del Señor”, revela que hay libertad. ¿Sabes cuándo solamente hay libertad?  Cuando conocemos la verdad. Pero es que TODO es de él. Cristo es la verdad, no el hombre Jesús. Todo el que conoce la verdad, en él no hay contradicción y menos negación del Espíritu o Cristo. Fíjate que no dije Cristo Jesús ni Jesús Cristo; porque Jesús sujetó todas las cosas al Padre o Cristo, pero sigue teniendo su gloria como primogénito de esta nueva creación, donde en él TODOS somos primogénitos como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:23.

 

 El pueblo de Israel, rescatado de una vida de esclavitud e ignorancia, fue traído a un proceso totalmente distinto al que vivió en Egipto, tuvieron que desarrollar su forma de vida bajo el proceso de una ley que no los podía perfeccionar en el conocimiento porque tampoco era fácil sujetarse a esa forma de pensar, desde la mente terrenal, desde la psique. Ellos no conocieron desde su arranque lo que significaban las palabras dichas por Moisés que registra el libro de Levítico 18:5 que dicen: Y guardareis mis leyes y mis mandamientos que ellos hacen que el humano vivirá por ellos. Que el humano viviera e hiciera todas las cosas de esa ley sólo fue algo que le mostraba la imposibilidad desde la mente terrenal de acercarse a Dios por sus propios méritos. Por eso, desde esa perspectiva, esa ley les servía como un ayo para llevarlos a la simiente de Abraham que era Cristo, la plenitud de Dios corporalmente, cuerpo que se compone de la mente Cristo y el cuerpo o Iglesia, palabra que significa una asamblea, como nos revela el apóstol Pablo en las cartas a los Gálatas 3:22 y a los Colosenses 2:9. Una asamblea es un cuerpo de personas dirigidas por una persona como cabeza de todos ellos. De hecho, de acuerdo al Diccionario LAROUSSE, una asamblea es definida como: Reunión numerosa de personas convocadas para algún fin. 2. Cuerpo político deliberante. Como pueden observar una asamblea no incluye a todo y cada uno de los humanos, y a los participantes de ese cuerpo se les llama “asambleistas”, que es lo mismo que los miembros de ese cuerpo.

 

El apóstol Pablo revela en la carta a los Gálatas 3:22-29 a una asamblea de gentiles con judíos en medio de ellos lo siguiente: 22 Pero encerró la Escritura todas las cosas bajo pecado (tanto judíos como gentiles) para que la promesa procedente de la fe DE Jesús Cristo (no dice de la fe EN Jesús Cristo) fuese dada a los que creen (en esos días fueran judíos o gentiles). ¿Porque digo que judíos y gentiles? Pues porque los judíos estaban encerrados dentro del muro de la ley, mientras que los gentiles estaban excluidos o afuera del mismo muro de la ley. Pero ¿sabes una cosa? Revela el apóstol Pablo en la porción de la carta a los Romanos 2:11-16 los siguiente, para que lo medites: 11 Porque no hay acepción de personas con Dios. 12 Porque cuantos sin ley pecaron, sin ley también perecerán y cuantos en la ley pecaron, mediante la ley serán juzgados; 13 Porque no los oidores de la ley son justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, por naturaleza hacen las cosas de la ley, éstos no teniendo ley, para sí mismos son ley 15 los cuales muestran la obra de la ley escrita en los corazones de ellos, dando testimonio juntamente la conciencia de ellos y entre ellos los unos a los otros, los pensamientos acusando o también defendiéndose, 16 en el cual día el Dios juzga los escondido de los humanos según el evangelio de mí mediante Cristo Jesús. Espero entiendas lo que esto significa sobre la ley escrita en los corazones o conciencia adversaria de los gentiles o excluidos directamente de la ley tablas de piedra y rollos escritos con tinta.

 

Recuerden la profecía de Noé, al final, Jafet recibiría la grandeza de la gloria la cual es Cristo, que estuvo escondida en la tienda o tabernáculo de Sem, y ambos serían finalmente, un solo pueblo. La fe de Jesús Cristo que hemos recibido los que creemos en él como el Dios vivo en la plenitud de su cuerpo, recibimos la fe guardada para después del año 70, la fe consumada, no la fe en esperanza en que vivieron todos los creyentes hasta el año 70. Por eso es que sabemos que luego de realizadas todas las cosas, ahora no es que somos reconciliados, sino que TODOS fuimos reconciliados en un mismo cuerpo Todos fuimos muertos, sepultados, y resucitados en un mismo día, por eso ahora yo he venido con VIDA, etc. Todo es un presente, un ahora, nada ocurrió en el pasado y para el futuro, por eso Dios como dice Cristo en todas sus cosas, Yo Soy… Un eterno presente

 

Continuemos la lectura de la carta a los Gálatas capítulo 3 que veníamos haciendo 23 Pero antes que de que viniese la fe, (la fe en esperanza ya estaba, fue la utilizada por Abraham para ser justificado por Dios, pero la fe que se habla aquí es la fe consumada) éramos custodiados, (a ambos lados del muro) encerrados para la fe que iba a ser revelada. (La fe consumada por Cristo fue revelada cuando estaban por cumplirse todas las cosas) 24 De modo que la ley ha sido ayo hacia Cristo, (fíjate que es hacia Cristo o Dios mismo visiblemente, no como Dios en luz inaccesible que ningún humano puede ver) para que procedente de fe fuésemos justificados; 25 pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo. En este momento la pregunta obligatoria que debes hacerte es: ¿Cuándo comenzó la fe consumada para los que fuimos reconciliados en el cielo o Espíritu? Pues cuando terminó el trabajo del ayo en el año 70. Hasta ese momento, TODOS los creyentes en Cristo solamente creían en fe esperanza, porque esperaban recibir la promesa de ese cumplimiento al final de ese viejo mundo o viejos cielo y tierra, para entonces ser introducidos en los nuevos cielo y tierra o nuevo pacto de la gracia en Cristo.

 

Continuemos la lectura, que esto se pone bueno o mejor dicho, excelente. 26 Porque todos hijos de Dios sois mediante fe en Cristo Jesús; (¿aprecias la diferencia?). Sí amado, también sé que han sacado de su contexto lo profetizado por el profeta Isaías 56:5 que dice: Yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, (esa casa con sus muros o nuevo pacto somos nosotros la morada de Dios en Espíritu) y nombrados  mejor que hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. El nombre eterno o para siempre que nunca perecerá que recibiríamos, ahora en sobreedificación sabemos es en realidad el apellido de la familia espiritual, el apellido CRISTO, que es mejor que el ser nombrados simplemente hijos e hijas. Por eso profetizó el profeta Isaías 59:6 mi pueblo sabrá mi nombre. Pero más aun, profetizó de acuerdo a la cita 62:2 Entonces verán los gentiles tu justicia, es decir, todos los reyes tu gloria y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de YHWH nombrará. Te invito también a leer la porción del libro del profeta Isaías 65:8-16, de lo que citaré el verso 15 que dice con relación al nuevo nombre lo siguiente: Y dejaréis vuestro nombre (ser llamado Israel o israelita) por maldición, a mis escogidos, (el nuevo pueblo de judío + gentiles) y YHWH el Señor te matará (te quitará de ser su nación) y a sus siervos (o nueva nación) llamará por otro nombre, ¿Aprecias ahora porque escribió el amado Lucas la cita del libro de los Hechos 11:26. Te dejo la cita para que la busque y te la disfrute. Por tanto, la contestación a la pregunta es elemental, se aprende en el ministerio de la reconciliación dado al apóstol Pablo, en la etapa de sobreedificación, en la clase de Revelación Sobreedificada 001. Recibiste el apellido que es el apellido por sobre cualquier otro que se nombre en el planeta Tierra, el cual es CRISTO. El primogénito o primero en usarlo fue Jesús. Pero recuerda, la palabra Dioses un sustantivo de género ambiguo” que no te identifica a nada. Pero a la familia de Dios a la que TODOS los miembros de su cuerpo fuimos acercado como Espíritu perfecto participando de una experiencia humana, es la familia Cristo, no es la familia de Buda, o de Confucio, o Brahma o de Júpiter o Diana o de Zeus, ponle el nombre o apellido que quieras. Y todo eso por causa del pacto eterno como profetiza el profeta Isaías 55:1-5; 61:8-11.

 

Continuemos leyendo en el verso 27 porque cuantos en Cristo fuisteis bautizados, (el mismo bautismo del que Jesús dijo que él tenía que ser bautizado antes de ser exaltado, ver libro según Lucas 12:50, bautismo que Jesús les dijo a Juan y a su hermano Jacobo o Santiago, que ellos también serían bautizados, ver libro según Mateo 20:22-23, aunque ya los tres se habían bautizados en el bautismo de agua de Juan. ¿Viste la diferencia?) de Cristo fuisteis revestidos. ¿Sabes que quiere decir revestir? Antes de venir a participar de carne y sangre estábamos guardados o vestidos de Cristo, fuimos desvestidos en Adán para participar de carne y sangre o participar de la imagen terrenal, y fuimos de nuevo revestidos de Cristo para volver a la gloria en que estábamos primero.

 

¿Sabes lo que sucedió entonces? Fue cumplida la profecía sobre Jafet y pasó a ser un solo pueblo con Sem, el pueblo de Dios caminando en el planeta Tierra. Por eso revela el apóstol Pablo en el verso 28 No hay judío (Sem) ni griego; (Jafet) no hay esclavo (pacto de ley) ni libre; (vivir sin pacto)  no hay varón y hembra; (Cristo es un solo cuerpo donde el varón o primer Adán formado era figura de él, lo cual significa que el primer Adán era la cabeza y la primera mujer Eva sacada de esa formación, era figura del cuerpo, por lo que fue sacada alegóricamente como una costilla) porque todos vosotros sois UNO en Cristo Jesús. ¿Sabes lo que eso trae como resultado? Lo que revela el verso 29 Y si vosotros sois de Cristo, entonces sois simiente de Abraham, herederos conforme a promesa.

 

En Abram/Abraham se juntan la simiente en UNA. Abraham recibió la promesa siendo incircunciso como Abram, para alcanzar a Jafet y luego recibió la señal de la circuncisión con el nombre cambiado a Abraham, para alcanzar a Sem, y en su simiente que es Cristo y es solamente una, recibir la verdadera circuncisión de todas estas cosas como nueva creación. Porque después de todo, como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 7:19 refiriéndose a la condición humana de ser judío o circuncisión o de ser gentil o incircunciso: La circuncisión nada es, (ser judío, pertenece a la vieja creación) y la incircuncisión nada es,(ser gentil, también pertenece a la vieja creación) sino guardar los mandamientos de Dios, que son ágape a él; ágape a tu prójimo como el ágape ti mismo; y ágape a tus hermanos de la fe consumada de Cristo; no a la ley de los 10 escritos en piedra más los 613 mandamientos en tinta en rollos, que componía toda la ley de Moisés. De nuevo revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 6:15 Porque ni la circuncisión es algo ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

 

Y la nueva creación es en Cristo o Dios mismo, como revela el discípulo amado Lázaro de Betania en su libro llamado por error Juan 1:12-13 donde declara: 12 Cuantos empero le recibieron, les dio potestad de ser hijos de Dios, a los creyentes en el nombre suyo, 13 quienes no procedentes de sangres ni procedentes de voluntad de carne ni procedentes de voluntad de hombres nacieron, sino procedentes de Dios.

 

Aunque muchos se afanan en decir que “la fe fue el medio del proceso a plenitud en los días de Pablo y la causa de ese proceso fue la gracia”, de acuerdo a la misma Escritura vemos lo erróneo de esa interpretación privada, porque fue todo lo contrario. La fe DE Cristo nos fue dada como instrumento para alcanzar la gracia en Cristo que es desde antes de los tiempos de los siglos. ¿Puedes apreciar que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:8-10? La porción dice: 8 Porque por gracia habéis sido salvados (era algo ya realizado por Cristo mediante la obra en Jesús) mediante fe; y esto no proviene de vosotros, de Dios es el don; 9 no procedente de obras, para que nadie se jacte. 10 Porque de él somos hechuras, creados en Cristo Jesús sobre obras buenas que previamente preparó el Dios, para que en ellas anduviésemos. Antes de la fe, el ágape o amor de Dios o cualquier otra cosa manifestada en la tierra, ya la gracia nos había sido dada en Cristo como pacto, para precisamente manifestar fe, ágape, esperanza, paciencia, etc.

 

Empezar una enseñanza utilizando una o parte de una verdad aunque parte de lo que se siga diciendo de ahí en adelante sea erróneo no es algo nuevo. Lo digo porque esto es algo viejo que se practicaba en Grecia. A esta forma de razonamiento se le conoce con el nombre de “sofisma”. Para tu beneficio puedo decirte, que de acuerdo al Diccionario LAROUSSE, “sofisma” s. m. Razonamiento que sólo es lógicamente correcto en apariencia, y que es concebido con la intención de inducir al error. Siendo un “sofista” (traducción de la palabra griega “sophistês”) considerado un filósofo retórico entre los antiguos griegos o una persona que usa sofisma o se vale de ellos.

 

Pues bien, esto significa, que para los de la llamada “plenitud más allá de la gracia sin Cristo” querer demostrar la hipótesis de su teoría, comienzan diciendo y cito, que “tuvimos en Abraham, el instrumento de la promesa a plenitud”. Este error lo derriba lo que revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 11:39-40 cuando dice: 39 Y todos estos (Abraham y el resto de los mencionados) habiendo obtenido testimonio mediante la fe, (en este caso la fe en esperanza) no alcanzaron la promesa, 40 habiendo previsto Dios algo mejor respecto a nosotros, para que no fuesen perfeccionado aparte de nosotros. Por tanto el error #1 lo corrige Cristo, porque en la fe de él, por él y en él, que como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:2, en Cristo tenemos la plenitud de la promesa por la consumación de la fe. Entonces el instrumento a plenitud fue Cristo mismo en Jesús.

 

Se les olvidó que la promesa de la gracia manifestada en la tierra para siempre ni comenzó ni paró exclusivamente en Abraham, aunque sí fue alegorizado por el Señor como la figura del Padre de una multitud, significando los hijos de Dios o miembros del cuerpo Cristo. Para ponerte un ejemplo de lo que quiero decir, tenemos otras cosas más de esa promesa en la casa de David, a quien se le prometió que de su descendencia directamente en la carne vendría la simiente anunciada, que sería el Rey y Señor del verdadero reino, de quien lo dilatado de su reino es para siempre, y no como ahora enseñan los llamados maestros “más allá de la gracia sin Cristo” que dicen que la gracia fue hasta el año 70, por lo que dicen que la gracia reino juntamente con la ley de Moisés por casi 40 años de duración, reino incompleto ya que todavía reinaba la ley de Moisés que duró hasta el año 70. Nada, que un error lleva a otro error.

 

Pues a esa simiente reconoció el rey y profeta David como el pastor bueno, como su Señor, como su Rey, como su Dios, y se deleitó en su ley, no en la de Moisés, como dejó escrito por todos sus Salmos. Se deleitó en “la ley de Dios”, la llamó perfecta, etc., porque cuando el Señor fuera manifestado en la tierra, él magnificaría y engrandecería(o llevaría a su plenitud) la ley, como profetizó el profeta Isaías 42:21. Por eso Cristo dijo en Jesús sobre la ley de Moisés: Oísteis que fue dicho… más yo os digo, ver libro según Mateo 5:21-22, 27-28, 31-21, 33-37, 38-48; pregúntate ¿qué estaba haciendo Jesús?. De nuevo Cristo en Jesús dijo: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado, ver libro según el discípulo amado Lázaro, llamado por error Juan 13:34. ¿Puedes apreciar el por qué de las palabras de Jesús en este mismo libro en las cita 14:15,21 y 15:10? Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 13:10 El cumplimiento de la ley es el ágape. Cuando el apóstol Pablo dice “el cumplimiento de la ley es el ágape”, es de cualquier ley en medio de los humanos, pues como Espíritu perfecto en Cristo no estamos bajo ninguna ley, porque el ágape que nos rige es superior a todo lo terrenal.

 

El segundo gran error de los grandes maestros modernos, como se consideran a sí mismo ahora los llamados maestros “más allá de la gracia sin Cristo”, es enseñar y cito: que tienen “en Moisés el instrumento de la ley a plenitud”. Estas últimas palabras que les acabo de citar y para énfasis he marcado en marrón, es una de las citas de los maestros que enseñan la hipótesis de la teoría “más allá de la gracia sin Cristo”, donde ya no hay Cristo, ni pacto de gracia, ni cabeza, etc.

 

La ley de Moisés era todo lo contrario de la gracia de Dios como vimos en los puntos sobresalientes de su resumé. Fue un pacto añadido 430 años después de ser confirmada la simiente  a la casa de Abram. El proceso de la gracia durante la promesa continuó su curso aun con la ley añadida. Esa añadidura fue temporalmente, es decir, temporal en la mente de la casa de Israel porque la ley no fue nunca parte del programa de la gracia. Perdonen hermanos y nuevos maestros de la teoría “más allá de la gracia sin Cristo”, pero todo eso es un “grandioso error de mucha palabrería hueca”. Digo perdonen, porque el ágape no es jactancioso, pero se goza en la verdad, no en el error.

 

Como si la revelación se compone de un verso sacado totalmente aparte, lo cual saca el texto de su contexto para hacer posible el pretexto de querer demostrar como verdad el error, también se dice y se hace una pregunta, lo cual paso a citar, que “Pablo enseñó en Gálatas 3:13 ¿De qué salvaba la gracia?” Entonces se pasa a citar lo que el apóstol Pablo escribió en la cita dada que dice: 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Con esta cita, entonces decir por la letra que el apóstol Pablo enseñó que la gracia salvaba simplemente de la maldición de la ley, y que por eso, Cristo solamente había redimido de la maldición de la ley a los judíos, esto denota gran ignorancia del trasfondo de lo revelado por el apóstol. Veamos lo que quiero decir de acuerdo a lo revelado por Cristo a través del apóstol Pablo.

 

Primero comentaré sobre la cita anterior, lo cual comenzaré con una pregunta. ¿Qué en realidad significa lo dicho por el apóstol Pablo en los versos 13 y 14? La maldición de la ley consistía en este caso, a lo que la ley decía al respecto de una persona ser colgado o crucificado en un madero. Eso es totalmente correcto. Que Cristo en la colgadura en un madero de su tabernáculo terrenal que fue Jesús, se hizo maldición por TODOS nosotros, totalmente de acuerdo, ese era el propósito de la colgadura. Pero fue colgado por los de adentro del muro, y por los de afuera del muro.

 

Pero ahora viene lo importante del asunto, pues la ley de Moisés aunque declaraba esa maldición, a nadie, NUNCA colgó en un madero. ¿Entiendes y aprecias lo que acabo de decir? Te lo repetiré de nuevo: La ley de Moisés aunque declaraba esa maldición, a nadie, NUNCA colgó en un madero. ¡WAO! ¿Si los gentiles no eran gobernados por la ley de Moisés, pues estaban excluidos o afuera, cómo entonces podía una maldición de la ley alcanzar a los gentiles? Pues porque los que crucificaban o colgaban en un madero eran los gentiles precisamente. Por eso vemos que las autoridades judías fueron a los gentiles representados por Poncio Pilatos para crucificar o colgar en el madero a Jesús. Los invito a leer los capítulos 18 y 19 del libro según el discípulo amado Lázaro, libro que ha sido llamado por error Juan, que fue el único que fue testigo directo de entre los discípulos de Jesús de todo lo acontecido, para que tengan el cuadro claro y completo, pues el muro de la ley incluía y excluía y afectó a ambos pueblos, pues para ser un pueblo había que remover el muro temporero. La cita 18:12 nos informa quienes fueron los que arrestaron a Jesús en el huerto de Getsemaní y ante quien lo llevaron, ante Anás, el sumo sacerdote de turno, que era parte del complot. En la cita 18:19-23 se informa del corto interrogatorio que hizo Anás a Jesús; informándonos en el verso 23 que envió a Jesús donde Caifás su suegro para que también lo interrogara como parte de la falsa. Nos informa del verso 28 en adelante, que entonces llevaron a Jesús a donde Poncio Pilato para que su intención de matar a jesús crucificado fuera posible. El verso 31 nos informa que Pilato les dijo a los judíos que lo juzgaran conforme a su ley, la contestación de los judíos a Pilato nos informa cuál era su intención cuando le contestaron a Pilato: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie; pero sabemos que en la ley se apedreaba hasta la muerte, como luego hicieron con Esteban. El verso 32 nos informa el verdadero propósito de ese tipo de muerte ya decretada por Dios. Pilato trató de evitar ejecutar a Jesús, inclusive haciendo un escogido por ellos entre jesús y Barrabás, un ladrón. Ellos rechazaron a Jesús y escogieron a Barrabás. Entonces, Pilatos se hizo cargo de Jesús de ahí en adelante en representación de los gentiles, que de acuerdo al la cita 19:1-3 lo mando a azotar y sus soldados le entretejieron una corona de espina, le pusieron un manto de púrpura, le abofetearon y se burlaron de él. De acuerdo a la cita 19:6, cuando Pilato le presentó a Jesús a los principales sacerdotes y alguaciles, en esas condiciones, ellos dieron voces diciendo ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en él. De acuerdo a la cita 19:7 los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. Pero la pena según la ley de Moisés en caso de blasfemar el nombre de Dios era la muerte irremisiblemente por apedreamiento, como nos muestra el libro de Levítico 24:10-16. Finalmente, nos dice la cita 19:16 Pilatos entregó a Jesús para que fuese crucificado. Así que la maldición por la colgadura en el madero la anunció la ley, pero la ejecutaron los gentiles, ambos estaban iguales delante de Dios.

 

¿Recuerdan el ejemplo de las llamadas dos Alemanias? Ambas siempre fueron una. Eran UNA antes del muro, durante la separación por el muro aparentaban ser dos pero en realidad era UNA y después de derribado el muro siguieron siendo UNA. Eso mismo pasó con el pueblo de Dios. Ambos pueblos participaron en la maldición dicha por la ley y fueron reconciliados igualmente por medio de la fe. Porque Cristo es la plenitud de la ley, no Moisés, conforme lo revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4 cuando dice: Cristo es el fin de la ley para justicia de todo aquel que cree, tanto para los incluidos dentro del muro, como para los excluidos por el muro, por eso le puso fin al muro temporero para siempre. Cristo dijo en Jesús que no había venido para abrogar la ley o los profetas, sino para cumplirla o llevarla a su plenitud, como informa el apóstol de la circuncisión Mateo 5:17

 

Ahora, para que vean totalmente claro lo que acabo de decir sobre los gentiles representados por Poncio Pilato, los invito a leer en el libro de los Hechos 4:24-28, donde vemos lo dicho por los amados del ministerio de la circuncisión sobre los judíos y gentiles a este respeto, luego que los apóstoles Pedro y Juan fueron maltratados por las autoridades judías y habían sido libertados. Cuando ellos se reunieron al resto del grupo les citaré lo que a este respecto ellos dijeron: 24 Y ellos al oírlo, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: Soberano (la palabra griega “déspota”) tú el que hiciste el cielo y la tierra y el mar y todo lo que hay eh ellos, 25 el Padre de nosotros que mediante Espíritu Santo por boca del siervo de ti David dijiste: ¿A qué fin bramaron las naciones y los pueblos maquinaron vanidades? 26 Acudieron los reyes de la tierra y los gobernantes se reunieron juntamente contra el Señor, es decir, contra el Cristo de él. 27 Porque se aliaron en verdad en la ciudad ésta (la Jerusalén de abajo o terrenal) contra Jesús, el santo siervo de ti a quien ungiste, Herodes y también Poncio Pilato con pueblos gentiles y de Israel, 28 para hacer cuanto la mano y el designio de ti predestinó que sucediera.

 

Esta enseñanza que les acabo de explicar, también es enseñada en la clase para principiantes o acabados de dejar el biberón de la leche espiritual llamada Revelación sobreedificada 001, para los párvulos espirituales. No es que sea ni jactancioso ni muchos menos burlón, porque esto es un asunto muy serio, pero es el mensaje de la conciencia Cristo a los que tienen los ojos del entendimiento abierto, no para la conciencia adversaria llena de lógica e intelectualidad de la psique.

 

El tercer gran error que ahora enseñan los llamados maestros “más allá de la gracia sin Cristo”, es enseñar y cito: “Y ahora en Pablo el instrumento de la gracia a plenitud”. El apóstol Pablo no es “el instrumento de la gracia a plenitud”, fue un instrumento para Cristo revelar mediante él la gracia. El instrumento de la Gracia a plenitud es Cristo, porque mediante la gracia de él fuimos reconciliados. Cristo es para todo y cada uno de los miembros de su cuerpo, el Alfa (primera letra del alfabeto griego “Α”) o la gracia que nos fue dada en Cristo antes de los tiempos de los siglos, como revela el apóstol Pablo en la 2da carta a Timoteo 1:9; y el Omega (última letra del alfabeto griego “Ω”) o la gracia cumplida en todos sus aspectos para hacernos partícipes de lo que es él. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosense 3:11 que Cristo es el TODO o plenitud en todos los miembros de su cuerpo. Por esa razón es que como revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 4:13 Para TODO tengo fuerza en el que me da el poder.

 

Ahora llegamos al cuarto escalón del error de los nuevos maestros “más allá de la gracia sin Cristo”, que dicen y cito: “Nosotros, los instrumentos finales del proceso a plenitud de Dios nunca estuvimos confinados bajo la ley, ni bajo la maldición de la ley, porque Romanos 10:4 dice que el fin de la ley fue Cristo”. Creo que he establecido muy claramente anteriormente, ¿recuerda?, TODO siempre en “mente”, que nadie fue perfeccionado aparte, para lo cual te invito a leer nuevamente la carta a los Hebreos 11:39-40. Por eso somos un pueblo nacido desde la cabeza Cristo en un día como lo vio y profetizo el profeta Isaías 66:7-9, por lo que somos un pueblo de primogénitos como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:23. Esa nueva nación vino como consecuencia de lo dicho por el profeta Isaías 65:15, 17 y 66:22, que te dejo para que los lea, los medite y te sean para ejercitar tu mente Cristo.

 

Para el Dios que habita en luz inaccesible no hay tiempo pasado ni futuro, solamente hay el presente, el ahora, todo es presente delante de él, aunque nosotros nos aferremos a querer vivir pasado y futuro, cosas que no existen ni para nosotros, es una quimera de los sentidos que ejercita la mente terrenal, pues todo lo que hacemos, pensamos, digamos o creamos traer de lo que llamamos pasado o futuro, inexorablemente, (recuerda la mente) es hecho todo en el presente, en el ahora. Aunque supuestamente ni nosotros después del ano 70 y ni nuestros hermanos llamados gentiles en la carne en esos días estuvimos en la inclusión o bajo la ley de Moisés, porque estuvimos excluidos o afuera del muro, de todas maneras TODOS estuvimos maldecidos por ella, porque participamos de su maldición en lo más importante de la ley: el rechazo y muerte de la imagen terrenal del Cristo al colgarlo en un madero, fue algo realizado por los dos pueblos. Recuerden las palabras del apóstol Pablo registrada en el libro de los Hechos 24:14 que dicen: Mas te confieso esto, que según el Camino que llaman una secta, así sirvo al Dios patrio, creyendo todas las cosas que están escritas conforme a la ley y a los profetas. y creo que es bien claro que todo lo dicho de los gentiles estaba contenido en la ley y los profetas.  

 

Decir simplemente lo que a continuación cito: “Entonces, nosotros somos después del fin de la ley, por eso, no estuvimos bajo la ley. Los que estuvieron bajo la ley fueron el Israel según la carne”; es una declaración muy superficial, por lo que revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 5:13-14 que dice: Porque antes de la ley había pecado en el mundo, mas no habiendo ley, pecado no es imputado. 14 no obstante reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre los que no pecaron sobre la semejanza de la transgresión de Adán, que es figura del que iba a venir. Los que hemos venido a participar de carne y sangre tenemos la misma imagen terrenal que han tenido los demás en el pasado, la diferencia es que hemos venido reconciliado espiritualmente con Dios, por lo que ahora en los nuevos cielo y tierra o su pacto de gracia, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:12 y 10:17 el Señor dice: Nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 3:21-23 ¿Es, pues, la ley contra las promesas de Dios? (todavía la gracia no reinaba sin la ley presente, lo cual ocurrió a partir del año 70 en adelante) ¡No de ninguna manera! Porque si fuera dada una ley que puede vivificar, realmente procedente de la ley sería la justicia; 22 pero la Escritura encerró TODAS las cosas (judíos y gentiles) bajo pecado, para que la promesa procedente de la fe (consumada) de Jesús Cristo fuese dada a los que creen. 23 Pero antes de que viniese la fe, (pero la fe consumada porque la fe esperanza ya estaba en el mundo, fue con la que Abraham fue justificado delante de Dios) éramos custodiados, (los gentiles o los que estaban fuera del muro) encerrados bajo la ley, (los judíos o de adentro del muro) para la fe (consumada) ser revelada. Si sigues leyendo hasta el verso 29 encontrarás que el apóstol Pablo está hablando de todos los hijos, porque al ser unidos en un pueblo, como declara el verso, ya no hay judíos ni gentiles, etc. Esto es así, para que como revela el apóstol Pablo en la 1ra carta a los Corintios 1:29 para que ninguna carne se jacte delante de Dios, como ahora está sucediendo con los jactanciosos que dicen estar “más allá de la gracia y que no fueron reconciliados por Cristo”.

 

Nosotros, somos el nuevo humano creado según Dios que revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:24, pero fundamentado en la justicia y santidad de la verdad que es Cristo. Es simple lógica humana que alguien que no sea miembro del cuerpo de Cristo se considere simplemente gente o animal humano moderno que después del fin de la ley, al no ser partícipe de la gracia, se vea no partícipe del cumplimiento del propósito de Dios para su propio cuerpo. Su propósito fue trazado por medio de las promesas; donde la ley añadida en Moisés era un muro que dividía a los de adentro o judíos de los de afuera o gentiles.  Los que no son miembros del cuerpo de Cristo o de Dios, jamás se verán siendo partícipes de la gracia de Cristo, ¿sabes por qué? Pues porque no la recibieron en Cristo antes de los tiempos de los siglos. Están afuera de la asamblea o cuerpo del que Jesús dijo según registra el discípulo amado Lázaro, cuyo libro es llamado por error Juan 6:45 Está escrito en los profetas: Y serán TODOS enseñados por Dios; TODO el que oyó de parte del Padre y aprendió, (¿Cuándo oyó y aprendió del Padre? Pues eso fue algo que sucedió antes de los tiempos de los siglos) viene a mí. 46 No que alguien haya visto al Padre, excepto el que es parte de Dios, este ha visto al Padre.

 

Por último, para efecto de este estudio, traigo a su atención otro de los errores arraigado y enseñado como si fuera una verdad absoluta por los “maestros de la teoría más allá de la gracia sin Cristo”, me refiero al llamado “amor incondicional”. La Escritura habla del “ágape o amor del Espíritu”, el cual si lo vemos desde todo lo que dice la palabra, tal y como Dios ordenó todas las cosas, es condicional, como son todas las cosas relativas terrenales. El ágape es para lo relativo, porque en lo absoluto de Dios de donde fuimos sacados, no hay necesidad de amor, paz, justicia, misericordia, ira, etc. Aunque todas esas cosas que acabo de mencionar están contenidas dentro de lo absoluto de Dio, no son manifiestas porque en lo absoluto no se manifiesta la dualidad relativa.

 

Precisamente para que le conozcamos, incluyéndose el mismo por su participación de carne y sangre en común con nosotros, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14, Cristo experimentó por medio de Jesús desde afuera, todas esas cosas relativas contenidas en él. Solamente en lo absoluto, por no haber adversario o lo contrario, hay perfecta armonía. Han confundido qué significa no conocer a nadie en la carne, razón por la que presentamos a todo humano perfecto delante de Dios, que es quien abre los ojos del entendimiento o hace reposo en conciencia en cada miembro de su cuerpo, con declarar lo malo igual a lo bueno y lo bueno igual a lo malo.

 

Para que entendamos lo que quiero decir hagamos una verificación de lo que se dice del ágape o amor del Espíritu en la 1ra carta a los Corintios, capítulo 13:

 

ü      Verso 1- Si en la lengua de los humanos y de los ángeles hablo pero no tengo ágape, me he hecho bronce que resuena o címbalo que retiñe. El si inicial es un condicional, significa que lo primero no es igual al pero que me señala mi condición. Si el ágape fuera incondicional, me aceptaba de igual manera delante de él.

 

ü      Verso 2- Y si tengo profecía y sé todos los misterios y todo el conocimiento, y si tengo toda la fe hasta trasladar montes, pero no tengo ágape, nada soy. De nuevo si el ágape fuera incondicional sería lo que define tener ágape aunque careciera de él.

 

ü      Verso 3- Y si repartiese todas las posesiones de mí, y si entregase todas las posesiones de mí, y si entregase el cuerpo de mí para ser quemado, pero ágape no tengo, de nada me aprovecha. Ves que es la misma condicionalidad, porque toda es condición versus el ágape no es lo mismo, de acuerdo al ágape de nada te aprovecha.

 

ü      Versos 4 al 6- El ágape es longánimo, (grandeza y constancia de ánimo en las adversidades) el ágape es servicial, el ágape no tiene celos; el ágape no es jactancioso, no se engríe, no actúa indecorosamente, no busca las cosas de sí mismo, no se irrita, no toma en cuenta el  mal, no se goza en la injusticia, pero se goza de la verdad; Si como dicen nuestros amados del llamado “amor incondicional” así fuera el ágape, entonces sería lo mismo ser no servicial, tener celos, ser jactancioso, y ser engreído; porque ser incondicional es aceptar todo igual. Se gozaría en la injusticia lo mismo que de la justicia y se gozaría en el error de igual manera porque tendría que recibirlo incondicionalmente.

 

ü      Verso 7- Continua diciendo que, todo excusa, todo cree, todo espera, todo soporta, pero ¿a que se refieren esos todos, a lo contrario de Cristo? Creo que soporta todo por causa de Cristo.

 

Entonces, decir que el “amor es incondicional” es un error. Es cierto que quien ejerce el ágape de Cristo ama a los demás como son, pero los enseña en la verdad, actúa con justicia, etc. Si el ágape fuera incondicional, entonces la muerte de Jesús fue sin sentido, porque el Padre nos hubiera recibido a TODOS sin condición, cosa que no es así, como demuestra el profeta Isaías 43:25-28 cuando YHWH o Cristo a través del profeta dice: 25 Yo, (la cabeza del cuerpo)  yo soy el que borro tus rebeliones por ágape a mí mismo, (ágape a mi cuerpo) y no me acordaré de tus pecados. 26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte. 27 Tu primer padre pecó, (Adán) y tus enseñadores (tus diferentes líderes) prevaricaron contra mí. 28 Por tanto, yo profané los príncipes del  santuario, y puse por anatema a Jacob, es decir, por oprobio a Israel.

 

Finalmente, te recordaré el ágape en su máxima expresión para que veas que es relativo. Primero, TODO miembro del cuerpo de Cristo ama a Dios por sobre todas las cosas. Aun ese amor es condicional porque no es lo mismo amar todas las cosas como a Dios.

 

Segundo, amar al prójimo como a uno mismo. De nuevo, amor condicional, porque sólo puedo amar a mi prójimo hasta la misma medida que me ame a mí mismo, nunca podré hacerlo en medida mayor a la que me aplico a mí mismo.

 

Tercero, amarse los hermanos unos a otros como Cristo nos amó a nosotros. De nuevo amor condicional, para amar a los hermanos en la medida de amor que Cristo nos amó a nosotros, está condicionada al conocimiento que yo como miembro del cuerpo de Cristo en peregrinación, tenga de esa medida.

 

Gracia y paz a TODO miembro del cuerpo Cristo, Espíritu puro participando de carne y sangre para tener una experiencia humana. El que no amare al Señor, lo que es igual a negar a Jesús Cristo, SEA ANATEMA, O SE DIGA MAL DE ÉL.

 

 

¡ABBA Cristo!

 

 

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