LA SEMILLA O SIMIENTE


Sobreedificando sobre el fundamento Cristo


Es menester que todos los santos, todos los señores y reyes de la tierra, que ya estamos sentados en los lugares celestiales y bendecidos con toda bendición espiritual, sigamos creciendo como miembros ya reconciliados en el cuerpo Espíritu Cristo a la plenitud en el conocimiento del Hijo de Dios que somos todos nosotros.

Empecemos este estudio de hoy, analizando como es el ciclo de una semilla desde que es sembrada y se convierte en árbol. Primero se prepara el terreno, luego la semilla tiene que caer en la tierra, porque si la semilla está sin sembrar, jamás producirá fruto de ella. Luego la semilla tiene que germinar y la pequeña planta crecer hasta convertirse en árbol, florecer y llevar mucho fruto. Este es en forma general el ciclo de una semilla. La parábola usada por Jesús Cristo en los días de su carne, fue dada solamente para los creyentes que vivieron entre su manifestación como el Mesías Príncipe y su manifestación final aquí en la tierra como el Mesías Rey de reyes, que se cumplió en el año 70 cuando Jesús Cristo vino a quitar o ponerle fin a lo que quedaba del antiguo pacto.

Es importante que tengan bien claro, que esta enseñanza de la parábola del grano de trigo, está revelada en las epístolas que le escribió el apóstol Pablo a los Corintios y a los Romanos. ¿Cuál es el propósito de sembrar una semilla?  Desde luego que producir fruto. Comparemos lo dicho por Cristo en los días de su carne según registrado en su biografía escrita por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 12:24.

De cierto, de cierto os digo, si no el grano de trigo cayendo en la tierra muere, él solo permanece; pero si muere, mucho fruto lleva.

 Con lo revelado por Cristo el Consolador por medio del apóstol Pablo en la 1ra.carta a los Corintios 15:36-37.

Insensato, tú lo que siembras no es vivificado si no muere; y lo que siembras, no el cuerpo que llegará a ser siembras, sino un desnudo grano, quizá de trigo o de alguno de  los restantes granos. También leamos en la carta a los Romanos 6:3-11 ¿Ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús en la muerte de él fuimos bautizados?  Fuimos sepultados, pues, con él mediante el bautismo en la muerte, para que así como fue levantado Cristo de los muertos mediante la gloria del Padre, así también nosotros en novedad de vida andemos. Porque si injertados hemos llegados a ser en la semejanza de la muerte de él, pero también de la resurrección seremos; esto conociendo, que el viejo hombre de nosotros fue crucificado con él para que sea anulado el cuerpo de pecado, para no más servir nosotros al pecado; porque el que murió, ha sido justificado del pecado. Mas si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él, sabiendo que Cristo levantado de los muertos ya no muere, la muerte de él ya no se enseñorea. Porque en lo que murió, al pecado murió una vez por todas; mas en lo que vive, vive para Dios. Así también vosotros haced cuenta que vosotros mismos estáis muertos, de cierto al pecado, mas vivos para Dios en Cristo Jesús.

Los hermanos que vivieron entre la resurrección de Cristo y su presencia o segunda venida (la palabra presencia es la traducción al español de la palabra griega parousían), ocurrida en el año 70, cuando terminaron los postreros días de la ley o antiguo pacto, siendo el día de la destrucción de Jerusalén y el Templo el día que marcó el día postrero. Pues durante ese período de transición entre los dos pactos, los hermanos de las primicias de la Iglesia estaban muriendo al pecado y a la ley y siendo cambiados a la nueva vida de Cristo surgiendo en ellos.

Pues todos los hermanos de las primicias de la Iglesia en plena edificación por Cristo estaban siendo injertados al Árbol de la Vida en Cristo al ser injertados en un árbol mayor que el de la ley que estaba creciendo rápidamente: el árbol del nuevo pacto. El nuevo pacto estaba comenzando a brotar como una pequeña planta formada de judíos y gentiles.

Los primeros llamados a la santa convocación estaban cayendo del árbol de pecado y muerte bajo la ley, que comenzó a secarse para no producir más nuevo fruto.  Por tanto, estaban muriendo a la ley de pecado y muerte y siendo injertados en el árbol nuevo, el Árbol de Vida, el nuevo pacto confirmado en Cristo. Eso es lo que Pablo nuestro apóstol, que puso el fundamento, nos está revelando en la carta a los Romanos 11:15-16. Porque si la expulsión de ellos (la eliminación del antiguo pacto o ser sacados de la ley) es la reconciliación del mundo (el comienzo del nuevo pacto o ser llevados de nuevo a la gloria), ¿que la admisión sino vida de entre los muertos? (para todos los del remanente de Israel, que venían de la ley o antiguo pacto a la gracia o nuevo pacto) Y si la raíz (Cristo) es santa también las ramas (la Iglesia).

Fíjense mis amados, que el fruto venía como resultado de morir a la ley de pecado. Cristo murió en carne y sangre a la ley siendo justo y por eso la ley quedó sin poder, eso es lo que nos está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 7:4-6

Así que, hermanos de mí, también vosotros fuisteis muertos a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que llegaseis a ser vosotros de otro, del que de los muertos fue levantado, para que llevemos fruto para Dios. Porque cuando estábamos en la carne, las pasiones de los pecados que son mediante la ley, actuaban en los miembros de nosotros para llevar fruto para muerte; mas ahora fuimos desligados de la ley, habiendo muerto a aquello en lo cual éramos retenidos, de modo que sirvamos nosotros en novedad de espíritu y no antigüedad de letra (la ley y todas sus ordenanzas).

Mientras vivían en la ley de pecado y muerte, todas sus obras eran frutos de muerte. Pero como murieron a la ley estaban bajo el poder del Espíritu de gracia, eso era lo que le estaba ocurriendo a las primicias antes de manifestarse el Señor con poder.  Ese día glorioso del año 70, los que durmieron en Cristo fueron resucitados y los que vivían todavía en carne y sangre fueron cambiados a la vida Espíritu en su hombre interior.

Para eso fue que murió Jesús en los dias de su carne en la cruz, como revela y enseña la carta a los Romanos 8:3-4  Porque lo imposible de la ley, en lo que era débil mediante la carne, Dios al de sí mismo Hijo enviando en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que la ordenanza de la ley se cumpliera en nosotros, los que no según la carne andamos, sino según el Espíritu.  Es la razón por la que Pablo nuestro apóstol corrige a los hermanos de Galacia en su carta a los Gálatas 3:3 de la siguiente manera: ¿Tan necios sois? )Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora por la carne sois perfeccionados?

Ellos ya estaban trayendo fruto para vida por el conocimiento del evangelio que le había predicado Pablo nuestro apóstol, como nos revela en la carta a los Romanos 6:22  Mas ahora habiendo sido liberados del pecado y hechos esclavos de Dios, tenéis el fruto de vosotros para santificación y el final vida eterna. Ven amados hermanos, el fruto era la santificación durante el período de transición entre los dos pactos. El final de la ley era por tanto a la segunda venida del Señor que es lo mismo que quitar o ponerle fin a la ley o antiguo pacto, cosa ocurrida en el año 70. Entonces ocurrió el cumplimiento de todos nosotros entrar en la resurrección y en la vida eterna guardad con Cristo en Dios como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 3:3.

Recuerdan amados, que cuando leímos en la carta a los Romanos 6:3-11 anteriormente, subrayé los versos 5 y 8, los cuales os pido que vuelvan y lo lean de nuevo. Fíjense bien que Pablo usa el verbo en futuro al referirse a la resurrección y la transformación que ellos esperaban que ocurriría muy pronto y de la que ya nosotros estamos disfrutando. Recuerden amados que sólo hay una vida eterna y es en Cristo y fue para todos por igual, porque como dijo Jesús aun desde los días de su carne: Yo soy (verbo en presente) la resurrección y la vida.

Solamente hay una resurrección de Cristo y el apóstol Pablo nos enseña que todos los creyentes estaban siendo transformados en esa imagen de gloria en gloria por medio del conocimiento de la revelación, como nos revela y enseña en la 2da. carta a los Corintios 3:18  Pero nosotros todos con descubierto rostro la gloria del Señor mirando como en un espejo, en la misma imagen vamos siendo transformados de gloria en gloria como por la acción del Señor, de Espíritu.  El apóstol Pablo nos enseña aquí en esta porción que acabo de citar que ya estaba ocurriendo en el tiempo de ellos, las primicias.  Esa gloria tenía que llegar a su máxima expresión, lo que ya ocurrió en la aparición o venida del Señor en poder y gloria en el año 70. En el estudio, SEGUNDA APARICIÓN O VENIDA DE CRISTO, te explicamos lo que significa esa afirmación y el propósito de la segunda venida o aparición del Señor, dicha por Pablo nuestro apóstol en la carta a los Hebreos 9:28.

Es bien triste, ver a los creyentes de este tiempo por ser niños en el conocimiento del evangelio de la gracia (contenido solamente en el mensaje dado por el apóstol Pablo) y mantenidos niños por los tutores y cuidadores que tienen, los ministerios conforme al mensaje de la circuncisión, esperando una resurrección del cuerpo físico que nunca ocurrirá.  Revela el apóstol Pablo, que la carne y la sangre no heredaron o tuvieron parte en el reino de Dios, porque Dios es Espíritu como le enseñó Jesús a la samaritana según lo registra Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 4:24. Están sin entender lo que son ya ahora mismo en Cristo por una sola ofrenda. Siguen entretenidos en el juego del antiguo pacto queriéndolo mezclar con la gracia, lo cual es maldición como revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 3:10-13 y de nuevo en 5:4. Recuerden amados, la carne (símbolo o figura de la ley o antiguo pacto) carne es; y el Espíritu (símbolo o figura del nuevo pacto o toda la gracia en Cristo) Espíritu es; como dijo Jesús, no mezclan.

De acuerdo al evangelio de la gracia que nos reveló el apóstol Pablo, hay una sola imagen de Cristo, así como hay una sola simiente que es lo mismo, como revela en la carta a los Gálatas 3:16, porque todos los escogidos fuimos llamados para ser conforme a la imagen del Hijo de Dios como revela en la carta a los Romanos 8:29  Pues a los que de antemano conoció también los predestino a ser hechos conforme a la imagen del Hijo de él, para que el sea el primogénito entre muchos hermanos.

Precisamente eso es lo que nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:49.  Ellos estaban siendo cambiados en la misma imagen del Señor. Leamos de nuevo esa cita pero comenzando en el verso 47 y terminando el verso 50  El primer hombre es de la tierra, terrestre; el segundo hombre es del cielo. Cual es el terrestre tales también los terrestres, y cual es el celeste, tales también los celestes; y como portamos la imagen del terrestre, portaremos también la imagen del celeste.  Pero esto digo, hermanos, que la carne (el alma u hombre exterior u hombre viejo, o cuerpo de la concupiscencia) y la sangre (el cuerpo físico o tabernáculo de barro) el reino de Dios heredar no puede.

El apóstol Pablo usa aquí dos términos muy importantes: tierra o terrestre, para referirse al alma viviente o primer Adán; y cielo o celeste, para referirse al segundo Adán que es Cristo, el Espíritu vivificante o de vida. El primer término, la tierra, se refiere en este contexto usado al antiguo pacto.  El segundo, el cielo, se refiere al nuevo pacto. El apóstol Pablo está hablando de los dos pactos, en ningún momento ha estado hablando en relación a glorificar la carne, a la que muy enfáticamente le dice en el verso 50 que no tiene parte ni puede heredar en el reino de Dios que es espiritual.

Pablo nuestro apóstol nos está revelando nuestra existencia en la tierra desde el punto de vista de los pactos, si fuera de la existencia física, entonces sería sin sentido lo que dice el verso 50 y más adelante en el verso 56 cuando dice e iré sobreedificando: El aguijón de la muerte, y yo os pregunto ¿cuál muerte? La respuesta es sencilla y sólo cabe una respuesta: la muerte o separación espiritual que sufrimos en el primer Adán desde luego, y continúa: es el pecado, y os vuelvo a preguntar ¿qué pecado? La respuesta de nuevo es sencilla y sólo cabe una respuesta: la naturaleza de pecado que recibimos en el alma viviente que fue el primer Adán.

Continúa el apóstol Pablo revelando: y el poder, la autoridad o imperio de la muerte o separación que había de todos los hijos de Dios con él; del pecado es la ley, pues esa ley añadida fue el ministerio de muerte puesto para que la naturaleza de pecado se mostrase tal y como es. Para que tengas un cuadro aún más claro, leamos de nuevo pero desde el verso 53 Porque es menester que lo corruptible esto, el alma viviente o viejo hombre que fue muerto en la cruz en la ofrenda por el pecado mediante el hombre Jesús, que fue el Cordero de Dios que ya quitó el pecado de para los nuevos cielo y tierra, el nuevo mundo de Dios o de la nueva creación en Cristo, sea vestido de incorrupción, vestido del hombre interior nuevo creado según Dios, que revela el apóstol en la carta a los Efesios 4:24.

Continúa la revelación de misterios revelando: y que lo mortal esto, lo mortal era Adán donde todos fuimos muertos, el hombre viejo o cuerpo de muerte que cargamos dentro de este tabernáculo de barro, como revela el apóstol Pablo también en la carta a los Romanos 7:24, sea vestido de inmortalidad, estamos ya vestidos de inmortalidad, que nos fue dada por el único que tiene inmortalidad Jesús Cristo, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 6:16. Tenemos ya vida eterna y así ya estamos vestidos desde la venida del reino con poder a reinar en un solo pacto.

Finalmente revela el apóstol Pablo: Y cuando lo corruptible esto, el hombre viejo muerto y ya enterrado para siempre, se revista de incorrupción, del hombre nuevo interior cosa ya ocurrida, y lo mortal esto se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá, y ya fue cumplido, pues ya ocurrió en el año 70, la palabra que ha sido escrita: Fue sorbida la muerte para victoria ¿Dónde de ti, muerte, la victoria está? ¿Dónde de ti, el aguijón está?

Es decir amados, que el aguijón de la muerte espiritual era el pecado o la naturaleza de pecado que nos fue imputada en el primer Adán. Fue la muerte espiritual que sufrió la primera alma viviente, el primer Adán, en el planeta tierra antes de tener cuerpo físico. Por eso Adán se vio desnudo espiritualmente, porque sólo era un alma viviente y no tenía la vestidura de Dios que es la justicia de Cristo, Génesis 3:10-11. Dado que lo natural es primero que lo espiritual como nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:46, Adán no tenía tampoco vestido o cuerpo natural, por eso fue vestido luego como sombra o figura de la alegoría que eso representaba.

El alma viviente fue la naturaleza que todos los hijos de Dios heredábamos en Adán que fue para muerte o separación de nuestro Padre. Recuerden amados lo revelado por el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:22? Porque como en Adán todos mueren,, éramos polvo de la tierra o alma viviente, así también en Cristo todos serán vivificados, porque Cristo es el Espíritu Eterno o Espíritu de vida. Fíjense amados lo que une ambos pensamientos es un así también, que quiere decir de la misma manera que ocurrió lo primero, será lo último en este orden relativo.

Esa es la razón por la que también hemos venido a participar de carne y sangre.  La carne es la naturaleza de pecado o alma viviente en el primer Adán.  La sangre, la piel o vestidura que el Señor le puso luego a Adán y Eva, es el cuerpo natural o físico, el tabernáculo de barro que nos es informado en el libro de Génesis 3:21 y que el apóstol Pablo nos revela en la 1ra. carta a los Corintios 15:50 que ninguna de esas dos cosas participa en la verdadera creación.

El poder del pecado era la ley, porque la ley era la que condenaba. Recuerden amados que por medio de la ley era el conocimiento del pecado, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 3:20; 7:7 y a los  Gálatas 3:19. El sepulcro se refiere al alma muerta que mora en nuestro cuerpo natural o físico, al apóstol Pablo también llama al alma: hombre viejo. Veamos como enseñó Cristo en los días de su carne lo que es el sepulcro, leyendo en su biografía escrita por Mateo 23:26-36.  El Señor llamó a esa generación de hombres religiosos de los días de su carne, a los fariseos, sepulcros blanqueados por fuera, la apariencia de justicia, también los llamó serpientes igual que a sus padres.

¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas! Pues os parecéis a sepulcros que han sido blanqueados, los cuales por fuera, es cierto, aparecen hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. [28] Así también vosotros por fuera , es cierto, aparecéis antes los hombres como justos, mas por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

 Por tanto, era necesario que lo corruptible, el alma viviente en Adán, muerta por la naturaleza de pecado, fuera vestida de incorrupción, el Espíritu vivificante Cristo. Que lo mortal, el primer Adán o alma que murió, fuera vestido de inmortalidad, el segundo Adán o Cristo el Espíritu vivificante.  Cristo dijo: Yo Soy la resurrección y la vida en tiempo presente cuando lo dijo, pero es en el Espíritu. Es la razón por la que ahora nosotros podemos confesar que la muerte que tuvimos en Adán, el alma viviente que estaba muerto para con Dios, ya fue sorbida en victoria en el Espíritu vivificante que es el segundo Adán, Cristo resucitado, justificado en el Espíritu, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 3:16, por lo que Cristo es el Espíritu vivificante.

La razón por la que el apóstol Pablo usa el tiempo futuro en la cita de la 1ra. carta a los Corintios 15:49 y el tiempo presente en la cita de la 2da. carta a los Corintios 3:18 se entiende perfectamente cuando entendemos lo que significa la resurrección y transformación que esperaban y que revelan los versos de la 1ra. carta a los Corintios 15:51-52. Ellos estaban siendo transformados, pero en el Espíritu.  Ellos empezaron a recibir la gloria del Señor en esperanza, por medio de la doctrina o evangelio que estaban recibiendo. Vuelvo y les repito mis amados, el Señor es Espíritu, no carne y sangre, como le enseñó Cristo en los días de su carne a la Samaritana, así lo registró Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 4:23-24.

Ellos todavía no estaban completamente transformados. Estar transformado es estar resucitado, es pasar completamente al lugar Santísimo, al cual estaban entrando traspasando el velo que ya había sido desgarrado por la muerte de Jesús a favor de nosotros, como revela el apóstol Pablo en la carta a los  Hebreos 4:3 Porque entramos en el reposo los que creímos, según ha dicho: Como juré en la ira de mí: ¡Si entrarán en el reposo de mí! Aunque las obras desde la fundación del mundo habían llegado a ser.

Porqué os digo esto amados bendecidos de Dios, porque la prueba de todo esto también nos la revela Pablo  nuestro apóstol en la misma carta a los Hebreos 4:9-11 Por tanto, queda un reposo sabático para el pueblo de Dios. Porque el que entró en el reposo de él también él mismo reposó de las obras de él, como de las suyas Dios.  Esforcémonos, pues, por entrar en aquel reposo, para que no en el mismo ejemplo alguno caiga en desobediencia.

Todos estaban entrando junto a esta gloria, el conocimiento de Dios por medio del evangelio de la gracia, el nuevo pacto. En la medida en que avanzaban gradualmente viendo y siendo parte de la gloria del Señor aquí en la tierra, cada día que pasaba, el Consolador o Cristo en el apóstol Pablo, le recordaba todos los misterios del nuevo pacto que estuvieron ocultos para el antiguo pacto. Cuando llegó el día de la manifestación o presencia del Señor (parousían) ocurrida en el año 70, ocurrió la destrucción de la ciudad de Jerusalén y el Templo, el último reducto del antiguo pacto.

El juicio de Dios sobre Jerusalén en el año 70, era lo mismo que sacar a la esclava y su hijo de la casa del Padre. La ley o antiguo pacto no heredó en el nuevo pacto. Por tanto, los herederos de la promesa dada a Abraham que fuimos figurados en Isaac, como revela la alegoría mostrada por el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:21-31, ya estamos desde ese día en posesión de todas las cosas que hasta ese momento teníamos solamente en esperanza o posición en Cristo Jesús, quien es el Padre Eterno y Señor nuestro.

Esa posesión de la herencia es completa pero en el orden del Espíritu, no físicamente como ha enseñado el sistema religioso.  En cierta medida, el sistema religioso ha vivido aquí en la tierra como Ismael, el pueblo grande que Dios le prometió tanto a Abraham como a la esclava que haría de ellos, como informa el libro de Génesis 16:10-12; 17:19-27 y 21:15-20.  El ministerio de la circuncisión o de los once apóstoles de Jesús en los días de su carne, fue para realizar el cierre de la casa de Ismael, que representó el sacar al hijo de la esclava de la casa del Padre, porque Jesús en los días de su carne, vino bajo la ley, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:4; pero les recuerdo amados, que finalmente: Cristo es el fin de la ley, como también revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4.

El ministerio de la circuncisión, participó en la infancia de la Iglesia como sombra; y los que siguen hoy enseñando y practicando las mismas cosas, siguen comportándose como esclavos. Los hijos de Dios, que fuimos figurados como los hijos de Abraham, las estrellas de los cielos, que somos innumerables como la arena del mar, es decir, que somos numerosos y hemos estado distribuidos por todas las naciones de este planeta, como fue profetizado y lo informan los libros de Génesis 215:5 y del profeta Oseas 1:10 y revela el apóstol Pablo en las cartas a los romanos 4:18 y a los Hebreos 11:12.

Recuerden amados que somos los hijos de la fe de Abraham, ellos hijos conforme al nuevo pacto, que somos los bendecidos de la simiente de Abraham, somos los hijos de la promesa ya cumplida en Cristo, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 4:16; 9:6-8 y a los Gálatas 3:7. No somos los hijos de una circuncisión hecha a mano, como lo fue la ley o antiguo pacto.  Los hijos de Abraham por la fe consumada somos como las estrellas de los cielos y numerosos como la arena que está en el mar como os dije anteriormente.

Los que hemos sido transformados en el Espíritu por el Padre de los Espíritus una vez y para siempre ahora en este tiempo, como nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:9, hemos recibido su toda la gloria del Padre de una vez y para siempre en el Espíritu, porque Dios no da el Espíritu por medida, como reveló Jesús y nadie entendió y registró Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan3:34.  Nosotros no hemos sido  transformados físicamente, audiblemente, visualmente o de cualquier otro modo natural que utiliza el sistema religioso.  Las bendiciones del Señor no son en la carne o la sangre, como enseñan en el sistema religioso para invitar a aceptar a Cristo Jesús como salvador.

El apóstol Pablo también nos reveló el por qué en los días de su peregrinación cuando habló de todas estas cosas mediante la revelación del evangelio de la gracia, todavía no habían recibido la plenitud de la herencia, cuando escribió en la carta a los Hebreos 9:8 los siguiente: Con esto mostrando el Espíritu Santo, que aún no había sido manifestado el camino del lugar Santísimo aún estando la primera estancia en pie... En otras palabras, mientras no fuera cumplida o completada toda la ley y los profetas, de lo cual ni una jota o tilde se quedaría sin cumplir, no podía entrar en plenitud el nuevo orden o nuevo pacto en Cristo.

El cumplimiento total de todas esas cosas estaba en esos días próximo a ocurrir, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:19 cuando dice: [19] Teniendo, pues, hermanos, confianza para la entrada en el lugar Santísimo por la sangre de Jesús, el cual nos inauguró camino recién abierto y vivo a través del velo, esto es, de la carne de él.   Todo eso se cumplió en el año 70, por lo que ya estamos viviendo en el reino de Dios. Pablo nuestro apóstol tenía la esperanza  por lo cercano que estaba ese evento de cumplirse, de participar de la transformación o cambio estando todavía participando de carne y sangre, como él indica en la 1ra. carta a los Corintios 15:51-52. Pablo no deseaba ser desvestido para recibirlo en resurrección como fue que lo recibió finalmente, sino que deseaba ser revestido, es decir ser transfigurado a la naturaleza Espíritu de Cristo. Pablo deseaba empezar a reinar en este nuevo orden, como reinamos nosotros, todos los que creemos en el poder del evangelio de la gracia por la fe, todos los que entendemos lo que es el nuevo pacto, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:1-10.

Las primicias o santos tuvieron el privilegio por así decirlo, de ser transformados de gloria en gloria por el Señor en Espíritu hasta que llegaron a la transformación o cambio final el día que terminó delante de Dios definitivamente la ley o antiguo pacto.  Cristo hizo su aparición en gloria en el año 70 para sacar a la esclava y criada Agar y a su hijo d esclavitud Ismael, que es lo mismo que el fin de el antiguo pacto y su relación con la nación natural de Israel, figurado en la destrucción de la ciudad de Jerusalén y el Templo.  Esa era la venida del reino de Dios con poder, a eso es precisamente a lo que se refiere Pablo nuestro apóstol en la carta a los Colosenses 3:4 cuando dice: [4] Cuando Cristo sea manifestado, la vida de vosotros, entonces también vosotros con él seréis manifestados en gloria. Iban de gloria en gloria hasta llegar a ese día de la plenitud de la gloria de Cristo, plenitud que sólo puede ser alcanzada por medio de la revelación de los misterios o evangelio de la gracia de Dios.

Esa revelación que nos dio el apóstol Pablo es la respuesta a la oración de Cristo en los días de su carne registrada en la biografía escrita por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 17:24, por lo que por medio de Pablo, Cristo el Espíritu Eterno o Consolador, nos ordena también por medio de lo revelado en la carta a los Colosenses 3:12-14  lo siguiente:

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, benignidad, humildad, mansedumbre, longanimidad, soportándoos a vosotros mismos, si alguien contra alguien tiene queja; como ciertamente el Señor os perdonó, así también vosotros; y sobre todas estas cosas, el amor, que es el vínculo de perfección. Y también en la carta a los Colosenses 3:9-11 no mintáis unos a otros, habiéndoos vestidos del nuevo (hombre) que es renovado para un conocimiento pleno conforme a la imagen del que lo creó, donde no hay griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que todo y en todos Cristo es.

Amados hermanos y bendecidos del Señor que sois el cuerpo Espíritu de Cristo, solamente hay una presencia, una realidad espiritual, un solo pacto.  Si entiendes lo que significa que eres uno de los escogidos de Dios que es lo mismo que decir que eres un miembro de su cuerpo Espíritu, ya estás totalmente completo en Cristo.  Si estás fuera del conocimiento de la revelación de este nuevo pacto en Cristo, sigues en el antiguo pacto, aunque para Dios ya la ley o antiguo pacto fue abolido y desapareció delante de él para siempre, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:13.

Los únicos escogidos que experimentaron un proceso gradual por así decirlo de ir de gloria en gloria en recibir la revelación, fueron aquellos que vivieron en la transición de los dos pactos, quienes estaban creciendo en el Señor como el cuerpo de Cristo. Nosotros ahora tenemos toda la revelación del nuevo pacto, el cual es eterno como el reino que representa, que es en el Espíritu.

Les recuerdo mis amados, la enseñanza del Señor sobre la semilla de mostaza, que es la más pequeña de todas las semillas. Luego de sembrada la semilla empezó como una pequeña planta y creció hasta convertirse en la más grande de las hortalizas, porque se convirtió en el árbol más grande, así lo registra la biografía de Jesús escrita por Mateo 13:31-30.  La revelación de esa parábola es revelada por el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 1:22-23, cuando dice: Y todas las cosas sometió bajo los pies de él, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia, la cual es el cuerpo de él, la plenitud del que las cosas todas en todas las cosas llena. Porque Cristo es la plenitud, el árbol de vida ya totalmente desarrollado que todo llena en todo.  Es la razón por la que el apóstol Pablo daba gracia y hacía mención en sus oraciones ante el Padre. El deseaba que todos los hermanos fueran fortalecidos con el poder o conocimiento del evangelio de la gracia en el hombre interior, el Espíritu, para que fuesen lleno de toda plenitud de Dios, como declara el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 3:14-21.

Ahora que hemos llegado a la conclusión de este estudio volvamos de nuevo una vez mas a la semilla, que es lo que en realidad significa la palabra simiente.

Cuando Cristo en los días de su carne dijo la parábola de la semilla de mostaza, la palabra griega que nos es dada es: spermáton que es la que usamos en español para esperma, incluyendo la del hombre para reproducirse. Leamos de nuevo en las biografías de Jesús escritas por Mateo 13:31-32 y Marcos 4:30-32. El apóstol Pablo revelando el significado de esas palabras de Cristo en los días de su carne, usa esa misma palabra en lo que escribió en la 1ra. carta a los Corintios 15:37-38. En lo escrito, el apóstol Pablo se refiere a la semilla o esperma o simiente de Abraham que es una sola, la cual es Cristo, como es revelado en la carta a los Gálatas 3:16, pero es una semilla espiritual que produce fruto espiritual como somos en Cristo. Aún María la madre de Jesús usó la misma palabra en su alabanza al Señor, según registrado en la biografía de Jesús escrita por el doctor Lucas 1:54-55.

La semilla única o simiente única es Cristo. En los días del apóstol Pablo antes de manifestarse el reino con poder en el año 70, habían muchas semillas cayendo del viejo árbol del antiguo pacto. Todas esa semillas murieron porque no tenían vida por la ley. Esas semillas fueron injertadas o unidas a la semilla única Cristo por medio de la fe primero en esperanza y luego consumada, dada por gracia en el nuevo pacto. Todos esos hermanos estaban primero muertos o separados del Árbol de Vida antes de escuchar el evangelio de la gracia de Dios, estaban muertas o separadas de Dios por causa de la naturaleza imputada en Adán, reinaban en la muerte por causa de la naturaleza de pecado que recibía poder por medio de la ley o antiguo pacto.

Pero ¿saben una cosa amados? ya fuera que estuvieran bajo la ley como lo estuvo el pueblo judíos, o que estuvieran fuera de la ley como sucedió con los llamados gentiles en cuanto a la carne, todos fuimos encerrados bajo pecado o naturaleza alma en Adán para tener misericordia de todos, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 11:32 y a los Gálatas 3:22-25.

Por eso es que revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 3:30 lo siguiente: Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Saben por qué amados? porque como revela  de igual manera el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 6:15 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Por eso amados, es que en Cristo ya no hay hombre ni mujer, esclavos ni libres, judíos ni gentiles, etc., sino que ahora somos una nueva creación en Cristo, ¿recuerdan lo revelado por el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:45-49 sobre el postrer Adán, lo espiritual, el segundo hombre que es el Señor, que es del cielo? Por eso somos en Cristo un solo cuerpo Espíritu, porque TODOS fuimos unidos, fuimos levantados juntamente en y con Cristo.

Demos un vistazo a lo revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 3:19 que nos da otro ángulo de aclaración a lo ya revelado por el apóstol Pablo, que acabo de decir en el párrafo anterior: ¿Por qué, pues la ley? En otras palabras, ¿para qué sirve la ley si a nadie pudo justificar? ¿para qué entonces fue añadida temporalmente? La respuesta es clara y sencilla e inmediata para no dar lugar a la especulación. Escuchemos la respuesta dada por Cristo el Consolador a través del apóstol Pablo su ángel o mensajero y testigo fiel: Por causa de las transgresiones fue añadida, hasta que viniese la simiente a quien ha sido prometida, ordenada mediante ángeles, por mano de un mediador.

Finalmente amados, es necesario recordar lo que nos enseña lo revelado por el apóstol Pablo, en término de lo que significa cosechar luego de sembrar una semilla, leamos en la carta a los Gálatas 6:7-8 No seáis engañados, Dios no es burlado.  Porque cuanto siembre un hombre, eso también cosechará; pues el que siembra para la carne de él mismo, de la carne cosechará corrupción, pero el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechara vida eterna.

En resumen amados hermanos o miembros del cuerpo Espíritu Cristo que es TODO EN TODOS, todos los que estaban y los que permanecen sembrando bajo la ley o antiguo pacto, que es lo mismo que sembrar para la carne, cosechan para la carne muerte y corrupción. Por eso el hombre religioso de nuestros días todavía se ve en pecado, bajo el poder del diablo que es su propia naturaleza de pecado imputada en el primer Adán ya muerta enterrada por Cristo para siempre, por eso se ve muerto o separado de Dios, no tiene vida espiritual o no reina en Cristo, porque aun la muerte que o ser desvestido que teme no existe, es simplemente una metamorfosis que ocurre por causa de su participación carne y sangre que no heredó en el reino de Dios, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50..

En cambio amados, todos los que estaban y permanecemos bajo el nuevo pacto o pura gracia de Dios  sin ninguna doctrina de la ley ni de la leche espiritual del ministerio de la circuncisión, que es sembrar puramente en el Espíritu, cosechamos vida eterna y vivimos apropiados de todo lo que Cristo ya realizó para nosotros. Los que vivimos en el Espíritu conocemos que hemos tenido que participar de carne y sangre igual que el Padre Eterno para conocer sus atributos y todo su propósito, sabemos que somos el cumplimiento de la visión alegórica de la escalera donde bajaban y subían ángeles o mensajeros de Dios como somos en el sueño que tuvo Jacob, según registra el libro de Génesis 28:11-13 y confirma Cristo en los días de su carne bajo la forma alegórica del Hijo del Hombre por el que bajan y suben ángeles o mensajero, alegoría registrada en la biografía de Jesús escrita por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 1:51.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora con el sistema religioso.  Viven bajo las enseñanzas o vino añejo de la ley o antiguo pacto mezcladas con la leche espiritual de los días de Jesús, y por eso todavía creen que el pecado está vigente así como todo lo que pertenece a ese viejo pacto ya finalizado por Cristo, por eso el mundo está en maldición como está, porque el comportamiento visible es el producto de su cosecha por vivir para la carne.

En cambio, los que vivimos bajo la revelación del evangelio de la gracia o vino nuevo o nuevo pacto sin ninguna obra de la ley ni de la leche espiritual, ya estamos transformados totalmente en nuestro hombre interior y totalmente resucitados o revestidos de Cristo, ya todo está cumplido, no falta nada, cosa que le parece al sistema religioso, locura, como precisamente revela que era aun desde los días de su carne el apóstol Pablo en lo revelado en la 1ra. carta a los Corintios 1:18, 21; 2:14. Recuerden amados, nuestro reino es espiritual como es nuestro Dios. De este orden relativo y aparente cuando somos desvestidos como sucede con la semilla y con el gusano de la mariposa, dejamos la cáscara de la semilla que vuelve a lo que era, al polvo y nuestro Espíritu que no es de este orden relativo y aparente sino del orden o dimensión espiritual, sale a la verdadera de vida, como lo es el nuevo árbol que no es la semilla ya muerta o la mariposa que no es la envoltura grotesca que dejó. Destino final del vuelo amados: el paraíso o dimensión espiritual. ABBA CRISTO.

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