EPÍSTOLA A LOS HEBREOS

PARTE 2


Sobreedificando sobre el fundamento Cristo


 

    En la primera parte de este estudio, nos quedamos citando las palabras del apóstol en 1 a los Corintios 4:6-7 que dicen: Estas cosas, a mí mismo y a Apolos hermanos, he trasladado figurativamente por causa de vosotros, para que en nosotros aprendáis el no sobre lo que está escrito, para que no uno sobre el otro os infléis contra el otro. [7]  ¿Quién, en efecto, te distingue? ¿Qué, en verdad, tienes que no recibiste?  Si, empero, de veras recibiste, ¿por qué te glorías como no habiendo recibido?

    En pocas palabras el apóstol Pablo nos está dando un ejemplo de él y del hermano Apolos para que aprendamos, porque Pablo recibió de Cristo toda la revelación para la Iglesia del nuevo pacto, porque en Pablo se manifestó el Consolador que es Jesús Cristo y Apolos recibió toda la revelación de Pablo.  Primero, como vimos anteriormente a través de los esposos Aquila y Priscila y luego de Pablo mismo, porque el Espíritu reveló toda la luz del nuevo pacto a través de su único apóstol: Pablo.  Apolos realizó labor de sobreedificador en Corintio de acuerdo a la intensidad de luz mostrada hasta ese momento en cumplimiento en el período de transición entre los dos pactos, luz que brilla a toda plenitud ahora y que en sobre-edificación podemos ahora los sobreedificadores de este tiempo explicar mas claramente que Apolos.

    Continuemos mis amados con otro de los argumentos erróneos que se levantan, para supuestamente demostrar que el apóstol Pablo no escribió la carta a los Hebreos.  Este argumento consiste en utilizar las palabras del amado hermano Lucas registradas en Hechos 18:24-25 que dicen: [24] Y cierto judío, Apolos de nombre, alejandrino de nacimiento, varón elocuente, llegó a Éfeso, poderoso siendo en las Escrituras.  [25]  Este estaba catequizado (oralmente instruido) en el camino del Señor, y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con esmero lo concerniente a Jesús, estando enterado solamente del bautismo de Juan el Bautista.

    Pero antes de proseguir, veamos la definición de la palabra griega lógios traducida en español como elocuente.  La palabra elocuente significa: Persona que tiene elocuencia.  La palabra elocuencia por su parte significa: Talento de hablar o escribir para deleitar y persuadir.  Esta palabra es sinónima de verbosidad, que en nuestro lenguaje popular llamamos: tener labia.

    Como pueden observar amados, ser elocuente no es tener revelación, pero es una habilidad humana que podemos utilizar bien.  Una persona elocuente es alguien que habla y escribe en forma persuasiva, que tiene la habilidad para defender lo que conoce.  Nuestro amado hermano Apolos en los días de su carne, tuvo esa habilidad, la que usaba muy bien para defender el evangelio de la circuncisión que conocía hasta ese momento.

    Nos continúa informando el doctor Lucas, en el verso 26, que Apolos comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga de Éfeso, pero hablaba de Jesús o Cristo en los días de su carne, porque hablaba de acuerdo al evangelio de la circuncisión que predicaban los once apóstoles de ese ministerio.  Pero en esa sinagoga judía estaban presentes Priscila y Aquila, una pareja de esposos y hermanos en la fe de Cristo ya instruidos por el apóstol Pablo, que cuando oyeron hablar a Apolos le tomaron aparte y le explicaron exactamente el Camino de Dios, Jesús Cristo, Hechos 18:26. Priscila y Aquila encaminaron a Apolos con los hermanos de Acaya donde fue de gran ayuda, porque vigorosamente refutaba a los judíos en público, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo, el Mesías, Hechos 18:28.  Fíjense mis amados,  que la labor efectiva de Apolos comenzó cuando fue instruido por esos dos hermanos ya instruidos por el apóstol Pablo.

    Nos relata Hechos 19:1 que Apolos se trasladó entonces a Corinto, mientras Pablo se encontraba en Éfeso y se puso a trabajar en medio de los hermanos, con quienes permaneció por dos años, de modo que los judíos y gentiles de Asia oyeron la palabra del Señor, Hechos 19:10.  Pero es saludable que también leas los versos siguientes 11-12 donde Lucas nos confirma, que fueron manifiestas poderosamente las señales de apóstol en Pablo, ver además 2 a los Corintios 12:12 y Hebreos 2:3-4.

    Veamos ahora que conocimiento de las Escrituras de la ley o antiguo pacto tenía el apóstol Pablo en los días de su carne, porque su confianza de lo que él era desde el punto de vista natural o de la carne lo dio por pérdida, por excremento como dice Filipenses 3:5-7.  En Gálatas 1:14 el apóstol Pablo nos informa que en el judaísmo progresaba (otra forma de decir aventajaba) más que muchos coetáneos, siendo abundantemente celoso de sus tradiciones, las de la ley.  El apóstol Pablo había vivido desde su juventud según la secta de los fariseos, la secta más estricta de la religión judía, Hechos 26:4-5.

    El apóstol Pablo había sido educado a los pies del maestro más adelantado y respetado en el judaísmo de esos días, el rabino Gamaliel, Hechos 5:34.  El conocimiento de la ley y los profetas que tenía el apóstol Pablo es demostrado en todas sus cartas, porque como muy bien él dijo y registra Hechos 22:3 había sido educado conforme a la exactitud de la ley patria, la ley y los profetas.  El apóstol Pablo tuvo que defenderse de Ananías, el sumo sacerdote de turno, un grupo de ancianos de Israel y de Tértulo un abogado acusador de la ley (lo que hoy llamamos un fiscal, en griego rétoros) llevado por Ananías ante la presencia del gobernador Félix, representante del César, a quien Pablo había sido enviado, Hechos 23:24 y 24:1.  El apóstol Pablo en su defensa dijo las siguientes palabras: Mas te confieso esto, que según el Camino que llaman una secta, así sirvo al Dios patrio, creyendo TODAS LAS COSAS QUE CONFORME A LA LEY LOS PROFETAS ESTÁN ESCRITAS, Hechos 24:14.

    De nuevo el apóstol Pablo tuvo que hacer su defensa ante el rey Agripa y Porcio Festo, el gobernador sucesor de Félix.  De nuevo, de igual manera Lucas nos informa las palabras del apóstol Pablo en su defensa:  Continúo dando testimonio tanto a pequeños como a grandes, nada aparte diciendo de lo que tanto Moisés como los profetas hablaron que iba a suceder, Hechos 26:12.

    El apóstol Pablo al hacer su defensa ante el rey Agripa dijo unas palabras, que se encuentran registradas en Hechos 26:2-3 y 26 que son muy significativas.  Leamos como Pablo comenzó su defensa: [2] Acerca de todas las cosas de las que soy acusado por los judíos, rey Agripa, considero a mí mismo dichoso ante ti de ir hoy a presentar mi defensa, [3] especialmente un experto siendo tú de todas las costumbres  y también cuestiones entre los judíos; por la cual ruego que con paciencia me escuche.  Después de hacer un recuento de todas las cosas, en el verso [27] Pablo le pregunta al rey Agripa: ¿Crees, rey Agripa, a los profetas?  Porque todo lo revelado por el apóstol Pablo es el cumplimiento total de todo lo dicho por la ley y los profetas.

    Finalmente cuando llegó a Roma, reunió inmediatamente a la comunidad judía de allí.  Nos informa Hechos 28:22 lo siguiente: [23] Y después de fijarle un día, vinieron a él al hospedaje, a quienes explicaba testificando más solemnemente sobre el reino de Dios, y persuadiéndoles acerca de Jesús tanto por la ley de Moisés como por los profetas, desde la mañana hasta la tarde.  Es un dato muy notable que el hermano Lucas nos informa que Pablo se dirigió a una comunidad judía en lengua hebrea, Hechos 21:40, así tuvo que ser cada vez que hablaba en una sinagoga judía y ante el Sanedrín, que conducía todos sus trabajos en lengua hebrea, Hechos 22:30-23:2.

    Los invito amados, a que ahora leamos Tito 3:12-13.  En ese verso el apóstol Pablo le pide a Tito lo siguiente:  Cuando envíe a Artemas a ti  o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis; porque allí he decidido pasar el invierno. [13]  A Zenas que también puede ser traducido Zenón, (en griego Zenân) el abogado  y a Apolos diligentemente provéeles para el viaje, para que nada les falte.  La palabra griega nomikòn traducida abogado o leguleyo, significa exactamente interprete o experto en la ley.  Fíjense amados, que el apóstol Pablo necesita la presencia de los hermanos Zenas y Apolos.  Pero es al hermano Zenas a quien reconoce como el experto en la ley.  Esto es así, porque ser un experto en la ley y ser elocuente son dos cosas distintas.  Pero les recuerdo, que como afirmó el apóstol en los días de su carne, que en el judaísmo progresaba o aventajaba a sus contemporáneos o coetáneos, y eso incluye a Zenas y a Apolos.  Pero la realidad es que el apóstol Pablo siendo el más pequeño aventajaba a todos, porque fue instruido directamente por Jesús Cristo en el tercer cielo, 2 a los Corintios 12:1-4.  No era el hombre Pablo, sino el Cristo o Consolador el que moraba o vivía en Pablo y daba la revelación.

    A pesar aparentemente de que todo el trabajo escrito y verbal del apóstol Pablo parece ser solamente en medio de los gentiles, su biografía apostólica relatada por el hermano y doctor Lucas en el libro de los Hechos, nos muestra que tal y como profetizó Isaías 49:1-6, su obra sería en medio de las naciones y le congregaría a Israel, es decir, juntaría a judíos y gentiles en un solo pueblo.  Tal y como lo vio el apóstol Pablo y es informado inclusive en el Rollo Profético llamado Apocalipsis. El apóstol Pablo fue el ángel o mensajero de Cristo que tuvo el rollo del evangelio eterno en su mano, que puso el pie derecho en el mar o gentiles y el pie izquierdo en la tierra o Israel, tenía que juntar a ambos pueblos en una sola nación espiritual, Apocalipsis 10:1-7, como informa en la carta a los Efesios 2:14-18.

    Si verifican, observarán que el apóstol Pablo siempre que visitó una nueva ciudad gentil donde sembró o puso fundamento, siempre comenzó su trabajo visitando la sinagoga judía de esa comunidad.  Siempre unos pocos judíos o remanente creyeron el mensaje del evangelio de la gracia, aunque la mayoría se levantaba contra él, por lo que padeció mucho maltrato y persecución, como el mismo apóstol lo informa en la porción de 2 a los Corintios 11:22-31 y 12:10.  Fue de esos judíos creyentes del evangelio de la gracia, que el hermano de la circuncisión Santiago le dijo al apóstol Pablo que a los millares de judíos creyentes del evangelio de la circuncisión y celosos de la ley se les había informado, que el apóstol Pablo enseñaba a los judíos entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres, Hechos 21:17-21.

    Otro dato importante es observar que cuando el apóstol Pablo citaba algo de la ley profundo, se dirigió a los hermanos de origen judío presentes, con la frase: A los que conocen la ley hablo, Romanos 7:1; a los que queréis estar bajo la ley, Gálatas 4:21, por eso le escribió directamente a los Hebreos que eran conocedores de todos los ritos y ordenanzas de la ley, cosa que era imposible hacer en medio de los gentiles que vivieron siempre separados por esa pared de división.

    Pero ahora os pido amados, que pongan atención a una pequeña frase revelada por el apóstol Pablo que nadie le ha dado la atención que merece.  Me refiero a Filipenses 3:5, donde el apóstol Pablo establece sin ningún lugar a dudas que él era “Ebraîos ex Ebraion” cuya traducción del griego al español significa:  Hebreo de Hebreos.  Por tanto amados, el Hebreo de Hebreos fue quien le escribió a los Hebreos, fue quien magistralmente enseñó de manera escrita y categórica, lo que le señaló como falta Santiago, el anciano principal de la iglesia de Jerusalén, que proclamaba el evangelio de la circuncisión mezclado con la ley, que citamos anteriormente según registrado en Hechos 21:17-21.

    Creo que es innecesario indicarles mis amados, de que trata la carta a los Hebreos en esta porción del estudio, pero que si haremos en otra serie de estudios con ese propósito.  Hebreos es la carta donde somos llamados a dejar la leche o doctrina del evangelio de la circuncisión y a dejar los ritos de la ley de Moisés.  Esa fue la última carta escrita por el apóstol Pablo aproximadamente tres años antes de su muerte ocurrida en el año 68, dos años antes de la venida de Cristo para ponerle fin al viejo mundo: figurado por la ley o antiguo pacto.  La carta a los Hebreos nos establece la revelación final del propósito del nuevo pacto, a la vez que era una exhortación a los hermanos a abandonar las prácticas de la ley o antiguo pacto.  En esa epístola, el apóstol Pablo nos revela de manera absoluta y final lo siguiente:

Ø     La superioridad de Jesús Cristo sobre Moisés, porque Cristo es superior al templo, biografía según Mateo 12:6; Cristo es Señor del día de reposo, biografía según Mateo 12:8.

Ø     Cristo en esos postreros días del viejo mundo habló finalmente para ponerle fin a ley, Romanos 10:4; aunque Jesús vino para cumplirla.

Ø     La superioridad de Cristo como Sumo Sacerdote sobre el sumo sacerdocio de la casa de Leví, Hebreos 7:11-12.

Ø     La superioridad del sacerdocio de Cristo que era conforme al sacerdocio de Melquisedec sobre el sacerdocio de la casa de Aarón que era mediante un mandamiento de la descendencia de la carne, Hebreos 7:15-16.

Ø     La superioridad de la ofrenda de Cristo, con un sacerdocio intransferible, Hebreos 7:24; que con una sola ofrenda perfeccionó todas las cosas, Hebreos 10:14; por sobre las ofrendas que continuamente ofrecía el sacerdocio de la casa de Aarón, que se realizaba año tras años sin ninguna eficacia de generación en generación, Hebreos 7:27 y 9:7.

Ø     La inferioridad de las ofrendas de la ley comparadas a la ofrenda eficaz de Cristo en Jesús, su Cordero que quitó el pecado del mundo para siempre con una sola ofrenda, Hebreos 9:26.

Ø     La ley nada perfeccionó comparada con la obra perfecta de Cristo, que mediante una sola ofrenda perfeccionó o completó todas las cosas para siempre, Hebreos 7:19.

Ø     La vejez de la ley que fue añadida y se puso anticuada e ineficaz mostrando su ineficacia, Hebreos 8:13, delante de la gracia o nuevo pacto que es ante de los tiempos de los siglos, 2 a Timoteo 1:9.

Ø     El sacerdocio de la ley era constituido por hombres débiles, Hebreos 7:28; mientras que la gracia fue mediante el Espíritu Eterno, que nos ha capacitado como ministros competentes del nuevo pacto, 2 a los Corintios 3:6.

Ø     La inferioridad de la circuncisión de la ley comparada con la circuncisión perfecta de Cristo.  Nosotros fuimos circuncidados en Cristo al quitar el cuerpo de la carne de nosotros (carne o alma y sangre o cuerpo biológico que ninguna de las dos cosas heredó en el reino de Dios, 1 a los Corintios 15:50).  Eso ocurrió en la circuncisión de Jesús, por eso es que no conocemos a Cristo en la carne, 2 a los Corintios 5:16.

    Así puedo mis amados, continuar señalando la inferioridad de la ley o antiguo pacto al compararla con el nuevo pacto en Cristo.

    Otro argumento erróneo, es citar a 1 a los Corintios 14:1-3 para mostrar que la carta a los Hebreos es profecía.  Pero como hemos ido verificando a lo largo de este estudio es todo lo contrario.  La Epístola a los Hebreos es la revelación de todo lo que la ley como sombra, como figura, como modelo y como ayo enseñó de Cristo.  Enseñar que Hebreos es profecía y no revelación, yo diría que es una afirmación o enseñanza infantil.  Pero leamos la cita anterior conforme lo traduce la Interlineal Griego al Español.

[1] Perseguid el amor, pero anhelad las cosas espirituales, y más bien, que profeticéis.  [2] Porque el que habla en una lengua no habla a hombres, sino a Dios; porque nadie oye, pero en espíritu habla misterios; [3] pero el que profetiza habla edificación y exhortación y consolación.

    Leamos ahora mis amados, un poco mas adelante el verso [6] Y ahora, hermanos, si vengo a vosotros en lengua hablando, ¿qué os aprovechará, si no os hablara o con revelación o con ciencia o con profecía o enseñanza?  Nos revela el apóstol Pablo muy claramente que los hermanos de los días de transición entre los dos pactos necesitaban que se les hablase con revelación, labor que sólo podía hacer el apóstol; o con ciencia o conocimiento; o con profecía; o con enseñanza, cosas que eran ejercidas por los dones ministeriales, aunque el apóstol Pablo también ejerció todos los demás dones ministeriales: de profeta, evangelista y pastor-maestro.

    Pero ¿saben una cosa amados?  La ciencia y la profecía y la enseñanza necesitaban que primero ocurriera la revelación fundamental para poder explicar, instruir o enseñar el propósito del fundamento.  El apóstol Pablo daba gracias a Dios porque hablaba mas lengua que todos ellos; pero en la iglesia deseaba hablar mejor cinco palabras con la mente, es decir, con entendimiento para instruir o enseñar, que diez mil palabras en lengua, verso[18-19].

    Como apóstol, Pablo, revela el propósito que tenían la lengua y la profecía en las iglesias durante el período de transición entre la ley o antiguo pacto y el nuevo pacto.  En el verso [22] el apóstol Pablo nos revela: Así que las lenguas para señal son, no para los creyentes, sino para los incrédulos; pero la profecía, no para los incrédulos, sino para los creyentes.  Pero los creyentes debemos seguir la exhortación que nos revela el apóstol Pablo en 1 a los Corintios 12:31 cuando nos dice: [31] Pero anhelad los dones mayores.  Y aún por excelencia camino os muestro.  El apóstol Pablo nos da la más hermosa revelación del evangelio de la gracia, nos revela el Camino excelente: el amor, lo que nos describe en 1 a los Corintios 13:4-7.  Los versos [8-9] nos revelan lo que sucedería al final del período de transición entre los dos pactos cuando nos revela: [8] El amor (en griego agápe) nunca caduca; pero ya sean las profecías, serán abolidas; ya sean las lenguas, cesarán; ya sea la ciencia (en griego ynôsis cuya traducción exacta es conocimiento) será abolida.  [9] Porque en parte conocemos y en parte profetizamos; [10] pero cuando venga lo perfecto (la palabra griega téleion que también se traduce exactamente maduro como en Hebreos 5:14 y 6:1), lo que es en parte será abolido.

    Leamos ahora el verso [11] Cuando yo era niño pequeño, hablaba como niño. Pensaba como niño, razonaba como niño; cuando me he hecho hombre, he abolido las cosas del niño.  Fíjense amados, que el mismo apóstol se pone de ejemplo para ilustrarnos el estado de niñez y el de adultez, porque el apóstol comenzó en el evangelio de la circuncisión y culminó su carrera en el evangelio de la gracia.  Por eso te dice que prefería hablar cinco palabras con la mente, o conocimiento, que diez mil palabras en lengua, porque con las cinco palabras podía instruir o enseñar y por tanto sobreedificar a los creyentes.

    Amados, les pido un momentito que vayamos ahora al libro de los Hechos 15:35 que nos informa lo siguiente: [35] Pero Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquia enseñando (labor de pastor maestro) y también anunciando la buena nueva de la palabra del Señor con muchos otros (labor de evangelista).  En otras palabras, el apóstol Pablo estaba con muchos otros hermanos anunciando el mensaje de lo ya revelado hasta ese momento.  También estaba confirmando ese mensaje a los que ya habían escuchado y recibido el mensaje originalmente, que era la labor del profeta.

    Por eso el verso [36] relata que después de algunos días de estar haciendo la labor de pastor-maestro en la iglesia de Antioquia, el apóstol Pablo le dijo a Bernabé que visitaran de nuevo a los hermanos en cada ciudad que ya habían visitado y evangelizado.  En esos lugares el apóstol Pablo hizo la función de evangelista junto a Bernabé, cuando le llevaron el evangelio.  El propósito de visitar de nuevo a los hermanos fue para ver como estaban: confirmarlos en lo aprendido.

    Fíjense amados, que nos continúa relatando el verso [41] Y pasaba por Siria y Cilicia robusteciendo las iglesias.  Robustecer las iglesias era sobreedificar las iglesias, era exhortar las iglesias, era consolar las iglesias por medio de la enseñanza.  Un buen ejemplo de exhortación, como abundan en todas las cartas del apóstol Pablo, también se lo daré del libro de los Hechos.  Leamos la porción de Hechos 20:31 dónde el apóstol Pablo amonestó a los pastores o ancianos u obispos de la iglesia que estaba en Éfeso.

    Otro débil argumento que se levanta, es declarar que el apóstol Pablo no le enseñó a los judíos y que “quien tenía los pantalones para hablarle el mensaje a los judíos era Apolos." Creo amados, que hacer una declaración como esa es algo totalmente sin fundamento.  Del amado hermano Apolos tenemos datos bien limitados de su trabajo en medio de los judíos.  Pero veamos todo lo que nos informa el hermano Lucas con relación al apóstol Pablo sobre su trabajo en medio de los judíos que creyeron por fe en Cristo Jesús y dieron evidencia de ser hijos de Abraham el Hebreos, Génesis 14:13 y Gálatas 3:7, desde el comienzo de su carrera hasta el final de sus días.  Recuerden que los judíos de la ley tanto fariseos como saduceos, fueron los que persiguieron al apóstol  Pablo por todas las naciones procurando su muerte.

    El señor le profetizó a la serpiente antigua, a la naturaleza del primer Adán a quien le acababa de confirmar su posición de separación o muerte delante de él, lo siguiente en Génesis 3:15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; Ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

    En la biografía de Cristo en los días de su carne según Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 8:44, se nos narra que Jesús le dijo a los judíos: Vosotros sois hijos de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.  Él ha sido homicida desde el principio y en la verdad no se sostuvo, pues no hay verdad en él.  Jesús llamó a esos judíos de los días de su ministerio en carne, hijos de su padre el diablo, la serpiente antigua, que es lo mismo que Adán, el homicida del principio que nos mató o separó de Dios en la naturaleza de polvo o de pecado: el alma.  La simiente del viejo Adán siempre estuvo en enemistad con la simiente que procede de Dios.

    Al sistema religioso que vive de lo natural, le ha sido imposible entender la parábola del comienzo del propósito de Dios narrada por Moisés en el libro de Génesis.  Esa enemistad de las dos simientes la vemos bien marcada durante el período de la transición entre los pactos tal y como lo profetizó y confirmó Cristo en los días de su carne, biografía según Mateo 23:25-36.  Sí amados, como termina diciendo el verso [36] anterior, todo eso aconteció sobre la generación de los días de la transición entre los dos pactos, el período de tiempo entre el año 30 y el 70.  El apóstol Pablo sufrió de esa enemistad entre las dos simientes como se lo profetizó el Señor, y así lo confirma y revela el apóstol Pablo en 1 a los Tesalonicenses 2:14-16

    Pero veamos si el apóstol Pablo fue quien por todas las naciones levantó a los Hebreos, a quienes finalmente les escribió la epístola a los Hebreos.  Empecemos leyendo Hechos 9:13-16:

[13] Y respondió Ananías Señor, oí de muchos acerca del varón este, (de Saulo) cuántas cosas malas a los santos de ti hizo en Jerusalén; [14]  y aquí tiene autoridad de parte de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan el nombre de ti. [15]  Pero dijo a él (a Ananías) el Señor;  Ve, pues vaso de elección me es éste para llevar el nombre de mí delante de naciones y también reyes e de hijos de Israel (los Hebreos); [16]  porque yo le mostraré cuántas cosas es menester que él (Pablo) a favor del nombre de mí padezca.  Luego del Señor Jesús Cristo confirmarle la profecía de Isaías 49:1-6 sobre Pablo a Ananías, veamos los resultados.  El apóstol Pablo llevaría el nombre del Señor delante de los gentiles y de los hijos de Israel para juntarlos en un solo pueblo.

    Empecemos leyendo Hechos 9:19-20 Y tomando alimento, recobró fuerzas.  Y estuvo con los discípulos en Damasco por algunos días, [20]  y enseguida en las sinagogas (desde luego que de los judíos) proclama a Jesús, que éste es el hijo de Dios.  Los versos [22-24] nos informan por su parte: Pero Saulo más era llenado de poder y confundía a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que éste (Jesús) es el Cristo. [23]  Y cuando se cumplieron bastante días (de Saulo proclamar el nombre de Cristo) [24]  resolvieron los judíos matarle (a Saulo.)

    Nos continúa narrando el verso[26] Y habiendo llegado a Jerusalén (después de haber sido librado de los judíos de Damasco) intentó juntarse a los discípulos (los judíos del apostolado de la circuncisión de los once) y todos le temían, no creyendo que era discípulo.  El verso [27] por su parte, nos informa que el hermano Bernabé tomó a Pablo y lo llevó a Jerusalén al ministerio de la circuncisión y lo presentó en medio de ellos.  El verso [28] nos informa que Pablo estando en medio de ellos entraba y salía en Jerusalén proclamando el nombre de Cristo, tanto entre los discípulos de la circuncisión como en medio de los helenistas o judíos que hablaban griego.

    Hagamos un pequeño salto al verso [30] que nos informa lo siguiente:  Enterándose los hermanos de la circuncisión Pablo fue enviado por ellos hasta la ciudad de Cesárea y lo despidieron a Tarso.  Desde el comienzo de su ministerio, el apóstol Pablo, tuvo problema tanto con los judíos de los hermanos del ministerio de la circuncisión, así como con los judíos de la ley.

    Ahora mis amados, les pido que me acompañen a leer una pequeña porción que se le ha dado muy poca importancia, me refiero a Hechos 11:19-20 que dice: [19] Ahora bien, los que fueron dispersados (los creyentes o Hebreos que creyeron por medio del evangelio de la circuncisión) desde la aflicción sobre Esteban, pasaron hasta Fenicia y Chipre y Antioquia, a nadie (a los gentiles) hablando la palabra sino solo a judíos, [20] Pero había algunos de ellos, varones chipriotas y cireneos, los cuales, viniendo a Antioquia, hablaban también a los griegos, (los gentiles) anunciando la buena nueva del Señor Jesús.

    Esto nos demuestra que  los judíos creyentes del apostolado de la circuncisión habían comenzado a dispersarse por las naciones, hablando solamente el evangelio de la circuncisión que recibieron de los once apóstoles de la circuncisión, porque todavía no habían escuchado el evangelio de la incircuncisión o de la gracia.

    Nos narra Hechos 11:25-26 que el hermano Bernabé salió rumbo a Tarso a buscar a Saulo y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquia, donde se reunieron con la iglesia por todo un año.  Fue allí, en ese año, donde Pablo recibió la revelación del nombre del pueblo de Dios para esta dispensación, donde al Israel de Dios conforme a la promesa de Isaías 56:5 se le llamaría con un mejor nombre: CRISTIANO.

    Leamos la cita de Isaías 56:5, Yo les daré lugar en mi casa (la Iglesia) y dentro de mis muros, (partícipes del cuerpo del Señor) y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.  Ese nombre amados es el nombre con que nos llamamos ahora desde ese día de Antioquia: CRISTIANO.   Ahora tenemos nombre mejor que el de hijos e hijas de Israel, porque somos el cuerpo de Cristo y llevamos su nombre.  Cada vez que decimos que somos cristianos, estamos declarando que somos una porción o miembro del cuerpo de Cristo.

    Veamos si fue el apóstol Pablo o el hermano Apolos quien realizó la labor de enseñar y revelar a Cristo en medio de los judíos a quienes como Hebreos, finalmente les escribió la Epístola de los Hebreos.

    Hechos 13:5 Y al llegar a Salamina, comenzaron a proclamar la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos...

    Hechos 13;14 Pero saliendo de Perge,  llegaron a Antioquia de Pisidia, y en el día de reposo entraron a la sinagoga y se sentaron.  Los versos [15-16] nos dicen que después de leer la ley y los profetas, se le dio la oportunidad a Pablo de hablar en medio de ellos (de los judíos.)

    Hechos 13:42 nos informa el resultado de esa primera visita a la sinagoga: [42] Y al salir Pablo y Bernabé, la gente (los judíos) les rogaba que el siguiente día de reposo les hablara de estas cosas.  El verso [43] continúa informando: Y terminada la reunión de la sinagoga, muchos de los judíos y de los prosélitos (gentiles judaizantes) temerosos de Dios siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes, hablándoles, les instaban a perseverar en la gracia de Dios.

    Al próximo día de reposo se reunió una multitud grande para escuchar al apóstol Pablo, desde luego que en la sinagoga, pero nos informa Hechos 13:45 que cuando los judíos (malos intérpretes de la ley de Moisés, tales como fariseos, saduceos, etc.) vieron la multitud se llenaron de celos y comenzaron a contradecir lo que Pablo decía.

    Hechos 14:1-2 nos informa que en Iconio entraron Pablo y Bernabé a la sinagoga de los judíos y hablaron con tal autoridad que creyó una multitud tanto de judíos como de griegos,  Pero de nuevo, los judíos no creyentes, excitaron el ánimo de los gentiles contra Pablo y Bernabé.  Pero aun así, nos informa el verso [3] que se quedaron allí mucho tiempo.

    Estando en Listra, una de las ciudades a donde huyeron, verso [6] nos narra el verso [19] vinieron algunos judíos de Antioquia y de Iconio y habiendo persuadido a las turbas y apedreando a Pablo le arrastraron fuera de la ciudad suponiéndole que él había muerto.

    Después de haber realizado varias labores en medio de los gentiles, nos informa Hechos 17:1-3 que el apóstol Pablo llegó a Tesalónica donde había una sinagoga de los judíos. [2]  Y según la costumbre de Pablo entró donde ellos, y durante tres sábados, discutió con ellos a base de las Escrituras, [3]  explicando (en griego dianoílon) y presentando que el Cristo debía padecer y resucitar de los muertos, y que éste es el Cristo Jesús, a quien yo os anuncio.  Fíjense bien mis amados, que la costumbre del apóstol conforme a su llamado profético y confirmado por Jesús Cristo cuando lo llamó, siempre fue entrar a la sinagoga de los judíos primero a predicar el evangelio de la gracia, y luego ir a los gentiles.  La palabra griega dianoílon que subrayamos anteriormente, significa exactamente: abrir completamente una cosa que estaba tapada.

    El verso [4] nos informa que: algunos de ellos (Hebreos o judíos creyentes) creyeron, y se unieron a Pablo y a Silas, no sólo una multitud de los piadoso griegos (creyentes gentiles) sino también de las mujeres principales no pocas.  Los versos [5-6] nos continúan informando con respecto a la labor del apóstol Pablo con relación a los judíos, que los judíos celosos de la ley tomaron una multitud de los varones perversos frecuentadores de la plaza, lo que hoy llamamos turbas, alborotaron la ciudad y asaltaron la casa de Jasón para capturar al apóstol Pablo.  Como no lo encontraron, se llevaron a Jasón y otros hermanos que estaban presentes.

    Leamos ahora Hechos 17:10-11.  Pablo y Silas fueron enviados por los hermanos a Berea y habiendo llegado inmediatamente fueron a la sinagoga de los judíos, quienes recibieron la palabra con toda buena disposición, cada día examinando las Escrituras para ver si estas cosas eran así.  Esos hermanos judíos de Berea que recibieron la palabra o evangelio de la gracia de parte del apóstol Pablo, eran Hebreos, porque eran creyentes de la promesa por fe o hijos de Abraham el Hebreo, Romanos 4:16 y 9:6-8.  En el verso [13] de Hechos 17 por su parte nos relata el resultado en medio de los judíos que se oponían al apóstol Pablo: Más cuado conocieron los judíos (los celosos de la ley de Moisés) de Tesalónica que también en Berea fue anunciada la palabra de Dios por Pablo, vinieron también acá agitando y perturbando a las multitudes contra Pablo.

    El verso [14] nos informa que los hermanos tuvieron que enviar al apóstol Pablo hasta Atenas, quedándose Silas y Timoteo sus colaboradores ministeriales, en Berea.  En Atenas inmediatamente fue a la sinagoga de los judíos, verso [17].  Y se nos relata que allí discutía con los judíos, aún en la plaza pública, donde fue escuchado por los gentiles quienes lo llevaron al Areópago, o Colina de Ares, deidad griega de la guerra, que corresponde a la deidad romana Martes.  El Areópago era un lugar en Atenas, donde se trataba y se ejercía autoridad suprema sobre los asuntos de educación, religión y tenía también jurisdicción en asuntos criminales en una época.

    El apóstol Pablo salió de Atenas hacia Corinto y allí halló un judío de nombre Aquila y su esposa Priscila. Hechos 18:1-2.  El apóstol Pablo se unió a trabajar con ellos fabricando tiendas, pero todos los sábados en la sinagoga persuadía tanto a judíos como a griegos o gentiles.  Pero cuando llegaron hasta Pablo, Silas y Timoteo, se dedicó del todo a la palabra en medio de los judíos, Hechos 18:3-5.

    El verso [6] nos continúa informando que los judíos se le opusieron y blasfemaron contra el apóstol Pablo, por lo que él se sacudió sus ropas y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas, yo soy limpio; de ahora en adelante me iré a los gentiles.  Al salir de en medio de ellos (de ese grupo de judíos a quienes les dijo esas palabras), conoció dos personas en particular: Ticio y Justo, cuya casa estaba al lado de una sinagoga, y Crispo que era el principal de la sinagoga, creyó al Señor con toda su casa, y muchos de los corintios, versos [7-8].

    Pero después de estar allí enseñando (judíos y gentiles de en medio de los corintios) por un año y seis meses, los judíos celosos de la ley de Moisés se levantaron contra el apóstol Pablo y le llevaron ante el tribunal romano, versos [11-12].

    De Corinto el apóstol Pablo se embarcó y llegó hasta Éfeso junto a Aquila y Priscila y dejándolos allí entró en la sinagoga y discutió con los judíos, Hechos 18:18-19.  El apóstol regresó a Jerusalén, saludando a la iglesia de allí (naturalmente la iglesia de los hermanos judíos) y luego descendió a Antioquia.  Después de pasar algún tiempo allí, recorrió la región de Galacia y Frigia por el orden que la había visitado anteriormente confirmando a los discípulos, versos [22-23].

    Es precisamente en esta mismo capítulo 18, en el verso [24] donde se nos introduce al amado hermano Apolos.  Se nos dice que era un judío natural de Alejandría, de quien se nos dice que era un varón elocuente y poderoso en las Escrituras.  Apolos había sido oralmente instruido en el camino del Señor, y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las  cosas referentes a Jesús, estando enterado solamente del bautismo de Juan el Bautista, verso [25].  Es decir que Apolos solamente conocía el evangelio de la circuncisión que predicaban los once, por lo que el Jesús que predicaba era a Cristo en los días de la carne.

    Apolos comenzó a hablar con denuedo (el evangelio de la circuncisión) en la sinagoga.  Mas al oírle Priscila  y Aquila, le tomaron aparte y le explicaron mas exactamente el Camino de Dios, el evangelio de la incircuncisión o de la gracia que les había enseñado el apóstol Pablo, verso [26].  Al ser instruido correctamente por Priscila y Aquila,  fue de gran ayuda y empezó a refutar poderosamente en público a los judíos, demostrando mediante las Escrituras, que Jesús es el Cristo.

    Así amados, podemos continuar leyendo por el resto del libro de los Hechos, la labor del apóstol Pablo en medio de los judíos durante toda su vida, siendo el mensaje del evangelio que predicaba creído por un remanente de judíos y rechazado por la masa natural.

    Por tanto, argumentar que el apóstol Pablo no fue quien enseñó a los Hebreos o judíos creyentes del evangelio de la incircuncisión o de la gracia, es un error que tiene que ser corregido.  Suprimir esa labor del apóstol Pablo de en medio de los judíos, es decir que él no cumplió con lo profetizado por Isaías 49:1-6 y pero aún, lo confirmado por Cristo Jesús mismo por medio de Ananías en Hechos 9:15.

    Romanos 7;1 es un ejemplo muy claro de lo que les estoy diciendo mis amados.  En su carta a una iglesia de origen gentil, el apóstol Pablo saca un pequeño momento para ilustrarnos que en medio de la iglesia de Roma, había una porción de creyentes Hebreos o de origen judío como sucedía en todas las iglesias de los santos, cuando afirma: ¿Ignoráis, hermanos, porque a los que conocen la ley hablo, que la ley se enseñorea del hombre todo el tiempo que vive?  Gálatas 4:21 es otro ejemplo cuando dice: Decidme, los que bajo la ley queréis estar, ¿la ley no oís? Pasando luego a revelar todo lo que significaba lo sucedido en la casa de nuestro padre Abraham con la alegoría de los dos pactos..

    Esa es la razón por la que Jacobo el hermano de Jesús en María, con todos los ancianos que estaban presentes en Jerusalén le dijeron a Pablo: [20]  Ves, hermano, cuántas miríadas (en nuestro días se dice miles) hay entre los judíos que han creído (el evangelio de la circuncisión) y todos son celosos de la ley; [21] y se les ha informado acerca de ti que a apartarse de Moisés enseñas a los judíos que viven entre los gentiles, diciendo que no circunciden ellos a los hijos ni conforme a las costumbres anden, Hechos 21:20-21. ¿Quiénes eran esos judíos que vivían entre los gentiles? Desde luego que los Hebreos o creyentes del evangelio de la gracia, evangelizados y enseñados por el apóstol Pablo.

    El apartarse de la ley de Moisés es la orden del día de la epístola a los Hebreos mis amados. La ley se puso vieja y estaba a punto de desaparecer, Hebreos 8:13.  Los sacrificios de la ley eran ineficaces para quitar el pecado, Hebreos 10:2-4.  En la ley se hacían sacrificios u ofrendas continuamente porque no podía eliminar el pecado, Hebreos 10:18.  Dios no se agradó nunca de los sacrificios y ofrendas y holocaustos y expiaciones de la ley, pero en cambio se agradó de la única ofrenda del cuerpo de Jesús Cristo hecha una vez y para siempre, Hebreos 10:5-10; por lo que con una sola ofrenda nos perfeccionó o completó para siempre, Hebreos 10:14.  La ley era la senda antigua, Jeremías 6:16, en cambio Jesús Cristo es el Camino Nuevo, Hebreos 10:19-20.  La ley no le daba libertad siquiera al sumo sacerdote para acercarse al lugar de la presencia, Hebreos 9:6-10.  Ahora por Cristo Jesús tenemos confianza de acercarnos al trono de la gracia, porque el Señor mora en nosotros para siempre, Hebreos 10:19.  Pero todo eso era así porque la ley era solamente una sombra de los bienes que ahora poseemos por gracia por medio de la fe consumada, Hebreos 10:1; eso era así porque nada perfeccionó la ley, Hebreos 7:19.

    Pero veamos lo que le sucedió al apóstol Pablo al complacer el mal consejo de Santiago narrado en Hechos 21:22-25 de hacer creer que él estaba andando en la ley, conforme nos informa Hechos 21:26-28  Entonces Pablo, tomando consigo a los varones, al siguiente día con ellos purificado fue al templo, notificando de la terminación de los días de la purificación, hasta que fue presentada por cada uno de ellos la ofrenda. [27]  Y cuando iban los siete días a cumplirse, los judíos de Asia, al verle en el templo, incitaron a toda la multitud, y echaron sobre él las manos, [28] gritando: Varones israelitas, ayudadnos; éste es el hombre que contra el pueblo y la ley y el lugar este a todos en todas partes enseña, y también hasta unos griegos introdujo en el templo y ha profanado el lugar santo este.  Ven mis amados, la carta a los Hebreos es simplemente el resumen de todo lo que el apóstol Pablo enseñó en ese respecto sobre la ley o antiguo pacto finalmente en forma escrita.

    Creo amados, que al leer el contenido de la carta a los Hebreos desde el principio hasta el final, ese es precisamente el tema de la carta: Es necesario apartarse de la ley o antiguo pacto.  El tema de la carta a los Hebreos establece sin ningún lugar a dudas, la superioridad de Cristo y la gracia sobre Moisés y la ley o antiguo pacto; porque la ley era una sombra, un ayo para llevarnos a Cristo, es decir, nos informó por profecía por medio de figuras todo lo concerniente a la obra de Cristo y la gloria que traería para cumplir con el propósito de Dios.

    La carta a los Hebreos fue escrita por el apóstol Pablo aproximadamente en el año 65, unos 3 años antes de su muerte ocurrida en el año 68, que a su vez sucedió 2 años antes de la venida del Señor en el año 70 para dar el pago a la esclava y su hijo, cumplimiento que el apóstol Pablo creía que llegaría a ver cumplido.  El apóstol Pablo fue mandado a sacrificar por el César de turno: Nerón, la cabeza más despiadada de la Bestia de Roma contra los cristianos.  La carta a los Hebreos fue escrita podemos decir casi paralela al Rollo Profético que llaman Apocalipsis.  Declarar que la carta a los Hebreos fue escrita antes de la muerte del apóstol Pablo y que inclusive la muerte de Pablo ocurrió antes del año 65 mas que un error, es algo totalmente fuera de la realidad, es inclusive desconocer la realidad histórica de los días finales del apóstol.

    En la carta a los Hebreos no solamente el apóstol Pablo, el Hebreo de Hebreos invita los hermanos de los días finales de la ley o antiguo pacto por medio de la revelación de todos esos misterios a dejar los ritos de la ley o sombras de las cosas verdaderas, sino que también los invita a dejar los elementos o rudimentos (en griego la palabra stoikheîa) de la doctrina de Cristo, las enseñanzas del evangelio de la circuncisión, pues Pablo como apóstol era el único con autoridad para ordenar mandamiento de Cristo para la Iglesia, Hebreos 5:11-6:3 como reveló en 1 a los Corintios 14:37.

    Amados bendecidos, otro argumento o error  infantil es afirmar que el apóstol Pablo hizo más que los demás once apóstoles porque él escribió más que los demás.  Que él escribió 13  epístolas en comparación con dos por Pedro,  y tres que supuestamente escribió Juan que fueron lo que más escribieron.  digo supuestamente, porque el apóstol de la circuncisión Juan nada escribió, era al igual que Pedro analfabeta. Lo que llaman evangelio según Juan que en realidad es la biografía de Jesús en los días de su carne y la llamada primera carta, fueron escritos de Lázaro de Betania, que escribió con el seudónimo del "discípulo amado". La otras dos cartas nadie sabe en realidad quien las escribió. Le pasa lo mismo que al apóstol de la circuncisión Pedro que nada escribió de puño y letra, ya que la biografía de Jesús llamada evangelio según Marcos y su primera carta se la escribió el joven Juan Marcos, el primo de Bernabé, que era escriba. La primera corrección es que incluyendo la carta a los Hebreos son 15 cartas, porque parece que los que así enseñan desconocen que el apóstol escribió una carta a la iglesia de Laodicea, ver Colosenses 4:16. La copia de esa carta os la entregué hace ya mucho tiempo y se encuentra publicada en nuestro información electrónica del "Internet".

    Pero para que tengan la información correcta de porque el apóstol Pablo hizo mas que los demás, dejemos que la misma palabra escrita se lo informe.  Basta con leer 2 a los Corintios 11:22-28.  Fíjense bien mis amados en el verso [23] cuando el apóstol Pablo se compara a los prominentes, los once apóstoles del ministerio y evangelio de la circuncisión, los que fueron apóstoles antes que él.  Al comenzar las preguntas comparativas a las que les da las respuestas inmediatamente, dice: ¿Son siervos de Cristo? La respuesta es inmediata y parece de alguien que ha perdido el juicio natural como muy bien señala el apóstol Pablo antes de dar la respuesta cuando dice: Yo más, pasando a dar el detalle del porqué.  Amados, el trabajo de Jesús Cristo como Consolador a través del apóstol Pablo no tiene comparación; inclusive el apóstol Pablo se gozaba en los padecimientos en su carne en pro de la Iglesia, porque estaba completando las aflicciones que faltaban de Cristo en pro del cuerpo de él que es la Iglesia, de la cual Pablo fue hecho ministro conforme a la administración de Dios, Colosenses 1:24-25.

    Otra cosa que es necesaria aclarar antes de terminar este estudio, es lo siguiente: Nunca debemos confundir ni comparar los escritos del evangelio de la circuncisión con los escritos del evangelio de la gracia, eso es otro juego de niños espirituales.  Es niñez no entender el propósito del evangelio de la circuncisión a pesar de su choque con el evangelio de la gracia.  Ningún creyentes del evangelio de la gracia nunca menospreciará los escritos del evangelio de la circuncisión.  Eso sería lo mismo que menospreciar los escritos de los profetas que escribieron durante el período de la ley, porque todas esas cosas fueron las que precisamente nos reveló el apóstol Pablo como él mismo afirma en Hechos 24:14, 26:22 y 28:23-24.

    Las dos cartas que el apóstol de la circuncisión Cefas escribió no fueron dirigidas a los griegos o gentiles sino a los judíos de la circuncisión que ya estaban dispersos, 1 Pedro 1:1 y 2 Pedro 3:1. La profecía del ministerio de Cristo en los días de su carne descrita por sus 4 biografías la presentó el profeta Ezequiel 1:4-10. Fue precisamente Cefas quien le dictó los datos de la vida de Jesús a Juan Marcos el primo de Bernabé para escribir la biografía de Jesús o Cristo en los días de su carne conforme a Marcos, que presenta a Jesús como el siervo fiel y perfecto: el Buey. Santiago o Jacobo, anciano principal de la iglesia que estaba en Jerusalén y que era hermano natural de Jesús por María, le escribió su carta a las doce tribus de los judíos que estaban dispersas, las mismas doce tribus a quien Pedro les escribió sus dos cartas, Santiago 1:1.

    La tradición cristiana nos acostumbró a creer que Juan, otro de los apóstoles de la circuncisión, escribió tres cartas, una de las cuatro biografía de Cristo en los días de su carne, al que presenta como el Águila o Hijo de Dios. También nos han enseñado a creer que escribió el Rollo Profético llamado Apocalipsis, libro profético totalmente en símbolo dirigido a los judíos para el cierre inmediato de los viejos cielos y la vieja tierra: la ley o antiguo pacto ocurrido en el año 70.  El mensaje del Rollo Profético es fácil de descifrar y entender a la luz de la revelación de los misterios revelados por el apóstol Pablo, que fue el ángel o mensajero que le dio a escribir a Juan Marcos dicha información, y de las 4 biografías de Cristo en los días de su carne, así como de los profetas.  Judas, hermano de Santiago o Jacobo, otro hermano natural de Jesús por María le escribió de igual manera a los judíos del evangelio de la circuncisión, Judas 17-18.

    El apóstol de la circuncisión Mateo escribió otra de las biografías de Cristo en los días de su carne. En ella presenta a Jesús como el Rey de Israel, el León de la tribu de Judá que traza su genealogía desde el rey David.  Finalmente, el tratado o biografía según el médico Lucas, presenta a Jesús en los días de su carne como el Hijo del Hombre: La cara de hombre, por lo que traza su genealogía desde Adán, que era figura del que había de venir, Romanos 5:14.  También Lucas escribió un segundo tratado o biografía de los dos apostolados, dedicando la mayor parte al apostolado de Pablo con quien se quedó y permaneció prácticamente hasta los últimos días del apóstol. Pero es necesario que estudiemos por separado el propósito del evangelio de la circuncisión, porque marcó el cierre de la ley o antiguo pacto para los judíos. El evangelio de la gracia por su parte, abrió el orden nuevo para todos los hijos de Dios, donde ya no hay judíos ni gentiles (razas), ni siervos ni libres (clases sociales), ni varón ni hembra (diferencia sexuales o humanas) porque somos un Espíritu en Cristo como su cuerpo,  Gálatas 3:28.

    Antes de finalizar el estudio, leamos las declaraciones del apóstol Pablo frente al rey Agripa registradas en Hechos 26:19-23 que dicen lo siguiente: [19] Por lo cual, rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial, [20] sino que a los que estaban en Damasco primero y también en Jerusalén, y por toda la región de Judea y a los gentiles declaraba que se arrepintieran  y se volvieran a Dios, haciendo obras correspondientes al arrepentimiento. [21]  Por causa de esto los judíos prendiéndome en el templo, trataron de matarme. [22]  Socorro, pues, habiendo alcanzado de parte de Dios hasta el día éste, continúo dando testimonio tanto a pequeños como a grande, nada aparte diciendo de lo que tanto los profetas hablaron que iba a suceder, como Moisés, [23] que iba a padecer el Cristo, que el primero de la resurrección de los muertos una luz va anunciar tanto al pueblo (los judíos) como a los gentiles.  El apóstol Pablo siempre dio testimonio frente a los judíos primero y luego a los gentiles para cumplir con su ministerio, de igual manera siempre sufrió por causa de los judíos no creyentes, los vasos preparados para ira que tuvieron su juicio en el año 70.

    Fijémonos ahora finalmente en estos dos últimos versos, me refiero a Hechos 28:30-31 que dicen: [30] Y permaneció (el apóstol Pablo) por dos años enteros en su propio local alquilado, y recibía a todos lo que acudían a él, [31] proclamando el reino de Dios y enseñando lo concerniente al Señor Jesús Cristo con todo denuedo, sin estorbos.

    Fíjense de nuevo amados, a que dedicó el apóstol Pablo sus últimos dos años en Roma donde estaba detenido por causa del evangelio, como diríamos hoy: con un grillete.  Eso fue lo que precisamente prometió hacer en su última carta, la carta a los Hebreos en 6:3 cuando dice concerniente a abandonar totalmente la ley o antiguo pacto que había llegado a su fin, y a dejar la leche de la niñez o evangelio de la circuncisión: [3] Y esto haremos, si en verdad lo permite Dios.

    Esa corrección, esa amonestación, esa exhortación es para edificación final de la Iglesia que Cristo mismo estaba en esos días acabando de edificar, porque el edificio se completaría cuando la ley o antiguo pacto fuera cumplido totalmente y quitado para darle paso al nuevo pacto en Cristo, Efesios 4:11-16.  No hay diferencia mis amados entre las palabras del apóstol Pablo en Gálatas 4:21-31 y las expresadas en la carta a los Hebreos que podemos resumir en la cita de Hebreos 8:13.

    Finalmente, sólo el apóstol Pablo era el modelo en todas las cosas para imitarlo y así imitar a Cristo.  El apóstol Pablo fue el modelo vivo y por excelencia en medio de los hermanos para consolar a los Hebreos en sus persecuciones, en sus padecimientos y en sus aflicciones. Sí amados, el apóstol Pablo era el modelo para no mirar atrás de nuevo, para no desanimarse, para poner los ojos espirituales solamente en Jesús Cristo, el autor y consumador de la fe que ahora disfrutamos todos los amados bendecidos del Señor en el nuevo pacto.

    La Epístola a los Hebreos es la corona de la revelación, porque es la carta que une todas las demás 14 epístolas y une a los dos pueblos, los Hebreos de origen israelitas y a los Hebreos de origen gentil en un solo pueblo, porque ambos pueblos son hijos de la fe de Abraham el Hebreo, que recibió la promesa en incircuncisión y recibió la señal de la circuncisión, Romanos 4:6-12, para que ambos recibiésemos toda la bendición espiritual que ya recibimos, Efesios 1:3,  en la simiente de Abraham la cual es Jesús Cristo, Gálatas 3:6-9 y 16.

    Terminaré el estudio con la señal de autenticidad del apóstol Pablo en todas sus cartas de lo cual Hebreos 13:25 es palabra fiel: La gracia sea con todos vosotros, mis amados.

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