SIGNIFICADO DE:

LA IGLESIA, LAS IGLESIAS Y EL REINO

PARTE 3


Sobreedificando sobre el fundamento de Cristo


USO MAS ALLÁ DE LA DOCTRINA DADO POR LAS SECTAS A ESTA PALABRA

Es un hecho innegable, que muchos escritores religiosos han usado la palabra iglesia para designar un edificio donde se reúne cualquier secta religiosa, al que identifican con el nombre de la secta. Ejemplo de esto como dije al final del estudio anterior: iglesia católica, iglesia adventista, etc. sin importar lo que enseñen. Aun cuando esta palabra no fue usada en el Antiguo Pacto, escuchamos a los religiosos hablar de la iglesia del Viejo Testamento, la iglesia novo testamentaria, etc.  Sabemos que la congregación del Antiguo Pacto es parte de la Iglesia que Jesús edificó, pero ningún profeta del Antiguo Pacto usó ese término como es usado ahora.

Este uso equivocado y no conforme a la doctrina del nuevo pacto de la palabra iglesia, ha sido usado por varios siglos por el sistema religioso, uso que ha prevalecido por todo el mundo. Pero como dijimos anteriormente, la palabra Iglesia sólo tiene dos usos, el primero relacionado con la totalidad de los redimidos o escogidos de Dios, que incluye a todos los santos que ya están presentes al Señor, todos los que estamos peregrinando en la tierra y todos los que todavía no han venido a participar de sangre y carne conforme al propósito de Dios, pero que de igual manera ya están reconciliados con Dios.

 El segundo uso de la palabra Iglesia, designa a un grupo de discípulos, reunidos como un solo cuerpo de muchos miembros en el nombre de Jesús, en una localidad de cualquier lugar de la tierra, donde pueden infiltrarse personas profesando ser cristianos. Al principio éramos llamados discípulos, hasta el día en que luego de Pablo y Bernabé estar todo un año congregándose con la iglesia que estaba en Antioquia para enseñarles la palabra de Dios, a los discípulos se les llamó CRISTIANOS por primera vez, Hechos 11:26. Ese hecho fue el cumplimiento de las profecías de Isaías 62:2 y 65:15.

Es decir, que la palabra Iglesia en su uso primario está relacionada con las cosas celestiales y eternas donde no hay espacio ni tiempo, mientras que en su uso secundario está relacionada con la tierra y el tiempo. En otras palabras, es utilizada para designar primero, un edificio espiritual, construido totalmente de piedras vivas, construido en los lugares celestiales por el Señor mismo para ser la morada de Dios en el espíritu, del cual Jesús el Cristo es el edificador y fundamento. Ese edificio se completó en el año 70 cuando Cristo le puso fin a la ley, Romanos 10:4. En este templo ya no es necesario hacer sacrificios por el pecado, porque con una sola ofrenda Cristo hizo perfecto o completó el proceso de reconciliación de sus elegidos para siempre, Hebreos 10:14.

 El segundo uso fue para designar las diferentes congregaciones de los santos aquí en la tierra, donde se extiende su reino. Cuando se usa en la primera forma no tiene plural y la escribimos con mayúscula. Pero cuando se utiliza de la segunda manera puede ser en singular o plural y la escribimos en minúscula, como por ejemplo en 1 Corintios 14:33, que nos habla de "todas las iglesias de los santos", verso que nos enseña, que aquí en la tierra no se usa la palabra iglesia en una forma colectiva universal, como por ejemplo la llamada iglesia católica: que dice ser la iglesia universal de Cristo aquí en la tierra. Tampoco, todas las iglesias de Dios en la tierra son en forma colectiva la Iglesia de Dios, pues como os dije anteriormente, la Iglesia de Dios se compone de todos los redimidos: los que están desvestidos presente al Señor, los que estamos peregrinando en la tierra y los que todavía no se han encarnado o participado de sangre y carne conforme al propósito de Dios.

 En las Iglesias y mucho menos en la Iglesia existen concilios con doctrinas diversas y extrañas. Conforme a la enseñanza del apóstol Pablo, cada iglesia tiene su gobierno individual por medio de los ministerios que Dios levanta en cada congregación y todas deben estar bajo la enseñanza de un solo apostolado, el apostolado de Pablo que fue quien puso el fundamento. Recuerden amados, el Señor Jesús Cristo es el Señor del apóstol Pablo así como de nosotros, porque Dios no es Dios de muertos sino de vivos, biografía de Jesús según Lucas 20:38. Cristo es el apóstol o única cubierta de la Iglesia, porque él es el apóstol de nuestra fe, Hebreos, 3:1.

Nosotros, los que creemos que hemos sido redimidos por la gracia del Señor, sostenemos que las sectas de la literatura religiosa, tenga la etiqueta de evangélica, católica o como se llame, cuya historia aquí en la tierra ha sido el tema de numerosos volúmenes, ensayos, sermones e himnos, no es la Iglesia que se describe en Mateo 16:18, como tampoco la de Mateo 18:17. Los llamados concilios religiosos manipulan la mente natural de los niños en Cristo, pero no la mente de Cristo que tenemos los que creemos en el poder del evangelio. Si una congregación en cualquier localidad no esta levantada sobre el fundamento puesto por el apóstol de este pacto como enseña 1 a los Corintios 3:10-11, está fundamentada sobre la arena, como enseñó Cristo en los días de su carne, Mateo 7:26.

 EL REINO DE DIOS

El reino de Dios es por su parte el gobierno de Dios sobre ese grandioso cuerpo, compuesto de todas las iglesias, de todos los amados, elegidos, llamados, justificados y ya glorificados que en cualquier lugar de la tierra que creemos en Jesús Cristo como el Señor, como el único Dios verdadero reinando en reposo. Es el gobierno de Dios que se acercó en los días de los apóstoles de la circuncisión y predicado por todas partes durante el período de transición entre los dos pactos, Hechos 28:23, 31, que existe y existirá para siempre, aunque es mencionado más de cien veces en el Nuevo Pacto, nunca es llamado La Iglesia, sino EL REINO DE DIOS.

 Otros nombres en las Sagradas Escrituras para designar el reino de Dios son: nación santa, porque hay un solo Rey y Señor que es Rey de reyes y Señor de señores, Efesios 4:5 y 1 a Timoteo 1:17 y 6:15. Fue llamado Reino de sacerdotes en el evangelio de la circuncisión durante el período de transición entre los dos pactos por el apóstol de la circuncisión Cefas, 1 Pedro 2:9-10. También es llamado: Familia de la Fe. Gálatas 6:10, Israel de Dios, Romanos 9:6-8 y Gálatas 6:16.

También es llamado pueblo de Dios y familia de Dios, Efesios 2:11-22, etc.  Por tanto, no podemos ser indiferentes al hecho de que después del apóstol Pablo ser desvestido y trasladado a la presencia del Señor, tal y como él lo profetizó en Hechos 20:25-30, los que rechazan las doctrinas de la fe, entre muchas de las herejías encubiertas que metieron en las iglesias por todo el Reino de Dios, fue negar esta verdad. Es por eso que podemos observar entre los miembros de todas las sectas religiosas de nuestros días, donde solo reina el caos y la división doctrinal, que niegan el reino de Dios como existiendo ahora y esperando un reino natural de Cristo aquí en la tierra.

 CONTRASTE DE MATEO 16:18 Y MATEO 16:19

En las palabras que nuestro amado Señor Jesús Cristo en los días de su carne le dijo a Simón, luego llamado Pedro, registradas en Mateo 16:18, encontramos un contraste notable, claro e instructivo si las comparamos con las palabras registradas en Mateo 16:19 y que pertenecen a la misma conversación. Jesús le dijo a Cefas: Te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra, habrá sido atado en los cielos, y todo lo que sueltes en la tierra habrá sido soltado en los cielos.

Para nuestro propósito, sólo me limitaré a mostrar el contraste antes indicado, por lo dicho por el Señor.  

Ø      El contraste entre el Señor Jesús mismo, a quien Simón acababa de confesar ser el Cristo, el Hijo de Dios viviente, biografía de Jesús según Mateo 16:16 y Simón, a quien el Señor le cambió el nombre a Pedro y le dijo: ¡Vete de mi vista, Satanás! Tropiezo eres de mí, pues no está pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres, biografía de Jesús según Mateo 16:23.

Ø      El contraste entre la IGLESIA la cual el Señor mismo edificaría en los lugares celestiales y el REINO, del cual a Pedro se le prometió se le daría las llaves, la cual usó el día del cumplimiento de la fiesta de Pentecostés por medio del mensaje con leche espiritual del evangelio de la circuncisión.

Ø      El contraste entre la tierra, donde se ejercería el ministerio de Pedro para abrir el reino de Dios a los judíos de la circuncisión en Jerusalén, de quienes Pedro fue el apóstol, Gálatas 2:7, así como al gentil romano llamado Cornelio en la ciudad de Cesárea, Hechos 10:1 y el cielo donde se ratificaría la autoridad que se les dio a los apóstoles para ejercer el ministerio o apostolado de la circuncisión.

Ø      El contraste entre el mensaje localista de Cefas en medio de los judíos y el mensaje por todo el mundo para unir a los israelitas o hebreos y a los gentiles como una sola nación, como un solo reino y como una sola Iglesia, por medio de un apóstol llamado por Jesús Cristo: el apóstol Pablo, Gálatas 2:7. Todos los hijos de Abraham: judíos y gentiles, divididos antes de la reconciliación en dos pueblos, fueron unidos en uno sólo, Efesios 2:14; de los dos hombres formó un nuevo hombre, Efesios 2:15-16; que es lo mismo que de los dos rebaños formó un solo rebaño, como nos informan las biografías de Jesús según Mateo 15:24 y Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 10:16.

Ø     El contraste entre la Iglesia en edificación, donde sólo habitan todos los elegidos de Dios y el reino del amado Hijo, donde había trigo, los hijos de Dios, y cizaña, los hijos del malo, que al final de los viejos cielos y la vieja tierra o viejo mundo, fueron separados para siempre. Cuando fueron quemados como paja con llama de fuego, los cuales pagaron con destrucción eterna lejos del rostro del Señor y lejos de la gloria de la fuerza de él, 2 a los Tesalonicenses 1:6-10, y al grano limpio, le dio reposo para que resplandeciera como el sol en el reino eterno, como somos ahora en el Espíritu, biografía de Jesús según Mateo 13:37-43.

Como señalé anteriormente, las palabras del Señor Jesús Cristo, presentan a la Iglesia (en el primer uso que él le dio a esta palabra) como un objeto especialmente relacionado con él y muy querido a él, cuya edificación sería su ocupación personal, su cuidado personal, su trabajo personal, su obra maestra antes de entrar en su reposo.  Es muy importante observar, que el Señor en los días de su carne, le asignó a Cefas la responsabilidad de abrir las puertas del reino, pero no le concedió parte, ni oficio, ni deberes en cuanto a la Iglesia que él edificaría, a ninguno de los apóstoles del ministerio con el evangelio de la circuncisión.

A la luz de lo anterior indicado, tenemos otro contraste, porque es muy notable, que mientras la Iglesia es una estructura, un edificio espiritual de proporciones sublimes, una casa espiritual de tal dignidad y magnitud que requirió la hechura divina de parte del mismo Dios, Efesios 2:10, aunque para esos días todavía no había comenzado a mostrarse su cumplimiento, porque Jesús no había sido glorificado todavía. Nuestro padre Abraham vio la Iglesia por la fe, esa ciudad con fundamento, Hebreos 11:9-16, así como también es mostrada en visión profética en el Rollo Profético llamado Apocalipsis 21:1-3.

El reino por su parte, es el dominio de Dios en la tierra, sobre todas las iglesias o congregaciones de la tierra levantadas por medio de los instrumentos usados por Dios: los dones ministeriales, donde nadie se puede enseñorear de los demás, porque somos un reino de reyes y señores, 1 a Timoteo 6:15, aunque nuestro reino no es al estilo de los reinos de este mundo. El reino también tuvo dos fases, primero el reino del Hijo que como le fue prometido por el Señor en los días de su carne a sus apóstoles y discípulos y le fue cumplido durante el período de transición entre los dos pactos, biografía de Jesús según Lucas 22:28-30. El reino eterno por su parte, nos fue dado a través del menor o más pequeño de todos los apóstoles como también profetizó el Señor en los días de su carne, biografías de Jesús según Lucas 22:25-26 y Mateo 20:25-27, 1 a los Corintios 15:9 y Efesios 3:8.

Si se nos preguntara si la profecía dada por Jesús en Mateo 15:19 fue cumplida sólo basta con señalar sin vacilar, el segundo y el décimo capítulo del libro de los Hechos de los Apóstoles. De esa porción resaltaré lo siguiente: Hechos 2:14-16, donde se nos informa que lo citado por Pedro era el cumplimiento de Joel 2:28-32. También los versos 22 al 24 donde se nos declara que todo lo acontecido con Jesús el Nazareno, que fue muerto y resucitado conforme a las Sagradas Escrituras, era el cumplimiento de que él había sido hecho Señor y Cristo. También les dijo que ese Jesús era el cumplimiento de la promesa de sentarse en el trono de David, Hechos 2:25-36. Pero el reino eterno de Jesús Cristo, es un reino espiritual, no un reino natural como fueron los reinos de David y Salomón, que fueron una sombra o figura del reino del Mesías.

Todas estas palabras fueron una declaración majestuosa de la apertura del reino a la casa de Israel, Hechos 2:37-39. Todas esas palabras de Cefas, fueron las utilizadas en la apertura del reino para la casa de Israel, descendientes en cuanto a la carne de Jacob, día memorable que nos relata la biografía apostólica o libro de los Hechos, pues ese día fueron añadidos al reino como tres mil almas, Hechos 2:41. Dice almas, porque en la ley, la circuncisión y en el período de transición entre los dos pactos se hablaba de alma, pero en la gracia que es una nueva creación, se habla de Espíritu. Y de nuevo nos dice Hechos 2:47 que el Señor añadía a los que eran salvos cada día.

 Resumiendo puedo decirles mis amados, que fue al predicar a Jesús el Cristo resucitado de entre los muertos como Señor de todos, que las puertas del reino de Dios fueron abiertas a todos aquellos que obedecieron el evangelio. A los judíos primero por medio del mensaje del evangelio de la circuncisión y a los gentiles por medio del mensaje del evangelio de la incircuncisión o evangelio de la gracia. Esa es la razón de las palabras del apóstol Pablo registradas en 1 a los Corintios 15:10-11 que dicen: [10] Pero por gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de él para conmigo no fue hecha vana, sino que más abundantemente que todos ellos trabajé, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. [11] Ya sea pues, yo, ya sean ellos, así proclamamos y así creísteis.

 Evidencia de esto, la podemos encontrar cuando Pablo y Bernabé regresaban a Antioquia después de haber anunciado el evangelio en varias ciudades en Asia Menor y hacer muchos discípulos. Se nos dice que los hermanos pasaron robusteciendo las almas de los discípulos, exhortándoles a continuar en la fe y que a través de muchas aflicciones es menester que nosotros entremos en el reino de Dios.  Y designándoles en cada iglesia ancianos, Hechos 14:21-23. Más adelante se nos dice: Y habiendo llegado y reuniendo a la iglesia, refirieron cuanto hizo Dios mediante ellos, y que abrió a los gentiles la puerta de la fe, Hechos 14:27.  La “puerta de la fe” es otra forma de llamar al reino de Dios en medio de los hombres.

            Podemos observar en este pasaje, que el reino y la iglesia son puestos en contraste. De manera que es imposible sustituir uno por el otro, pues no son la misma cosa aunque están estrechamente relacionados entre sí. La palabra iglesia se está utilizando aquí en su significado secundario, el de congregación de un grupo de santos.  Es obvio que no podemos decir que debemos a través de muchas tribulaciones entrar en la iglesia, como tampoco podemos decir, que cuando Pablo y Bernabé llegaron a Antioquia, reunieron el reino de Dios.

             Hechos 11:25-26 por su parte enseña que hasta ese momento, los creyentes éramos llamados discípulos, nombre durante nuestra transición de la Ley al Reino de Dios. Leamos la cita: Y salió a Tarso para buscar a Saulo, [26] y hallándolo lo trajo a Antioquia. Y les sucedió también un año entero congregarse en la iglesia y enseñar a una multitud considerable, y llamar por primera vez en Antioquia a los discípulos cristianos.

             Esto sucedió para darle cumplimiento a la profecía de Isaías 65:15, que dice: Y dejaréis vuestro nombre (judío o israelita) por maldición a mis escogidos, y YHWH el Señor te matará, (el final que sucedió con la ley o antiguo pacto en el año 70) y a sus siervos (a los discípulos o creyentes del nuevo pacto) llamará por otro nombre: CRISTIANOS. A los discípulos se les llamó por primera vez: CRISTIANOS en la iglesia que estaba en Antioquia como hasta el día de hoy nos llamamos todos los que creemos por fe consumada la revelación de misterios o evangelio de la gracia revelada a través del apóstol Pablo.

             Leamos también Hechos 15:14 Varones hermanos, oídme. Simeón (refiriéndose a Pedro) explicó cómo primeramente Dios visitó para tomar de entre los gentiles un pueblo para el nombre de él. También Hechos 26:28 que nos informa: Y Agripa a Pablo: En poco me persuades a cristiano hacerme. Aún el apóstol de la circuncisión Cefas utiliza ese nombre aprendido de Pablo en 1 Pedro 4:16 cuando dice: Mas si como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios en el nombre de este.

             No queremos dejar pasar por alto, que después que Pedro cumplió con la encomienda que el Señor le asignó de abrir "las puertas del reino", lo que Pablo llamó “la puerta de la fe” en Hechos 14:27, puerta por la que tiene que entrar todo el que ha sido salvado y colocado en el reino de Dios, primero a los judíos en Jerusalén y luego a los gentiles, Pedro no tenía ninguna posición especial o privilegiada sobre los demás once apóstoles, sino que se limitó a cumplir con su labor de apóstol de la circuncisión y uno de los ancianos en la iglesia que estaba en Jerusalén. En la carta a los Gálatas 2:9 nos informa el apóstol Pablo, que Jacobo el hermano de Jesús junto con los apóstoles de la circuncisión Pedro y Juan, eran considerados como columna en Jerusalén en el ministerio de la circuncisión. Cefas fue solamente apóstol entre los hijos de Dios de la casa de Jacob; mientras que Pablo fue llamado para ser apóstol de los gentiles, y para juntar en un solo pueblo a judíos y gentiles. Casi al final de sus días, nos dice el doctor Lucas en Hechos 28:31 lo que Pablo hacía en medio de judíos y gentiles en Roma: entre quienes predicó el reino de Dios y enseñó acerca de Jesús Cristo, abiertamente y sin impedimento. De nuevo, sería imposible que el apóstol predicara la Iglesia.

 Como indiqué en la serie de contrastes que hemos estudiado hasta aquí, es menester entender la diferencia entre la Iglesia que Jesús Cristo mismo ya edificó en los lugares celestiales y el reino de Dios que comenzó el día de Pentecostés con gran poder, formado por todos los creyentes de las iglesias o congregaciones o localidades del Señor que fueron levantadas por todo el mundo. Durante el período de transición el reino del Hijo que fue completado en el año 70 con el fin de la ley y ahora el reino eterno del Padre Eterno Jesús Cristo desde ese día en adelante.

De todo esto, podemos observar, que para todo hijo de Dios que camina conforme al conocimiento del evangelio de la gracia, se cumple al pie de la letra lo profetizado en Isaías 35:8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará. Pero no es así para los niños en Cristo que perseveran en el sistema religioso, sistema que anda desviado de la sana doctrina, porque andan conforme a la ley o vino viejo mezclada con la leche del evangelio de la circuncisión, y esa bebida aturde y hechiza como revela Gálatas 3:1. Oh insensatos Gálatas, ¿quién os hechizó, a los que antes los ojos Jesús Cristo fue presentado claramente crucificado?

            Los líderes de los montes y collados o sistema religioso, continúan enseñándole a los niños en Cristo a seguir las palabras ya caducadas para el nuevo pacto, del profeta Jeremías 6:19 que dicen: Así dijo YHWH: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, (el cumplimiento correcto de la ley o antiguo pacto) y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma, que es lo mismo que tener dominio del viejo Adán por la justicia de la ley, lo cual era imposible para la ley, porque nadie podía ser justificado por la ley.

            En cambio, el apóstol Pablo nos revela en Hebreos 9:8 que mientras estuviera en pie la ley o antiguo pacto con esto Dios le mostraba a los hermanos de los días de la transición entre los dos pactos que aún no había sido manifestado el camino de los santos. En Hebreos 10:19-20 por otra parte, nos revela el apóstol Pablo lo siguiente: [19] Teniendo, pues, hermanos, confianza para la entrada en el santo por la sangre de Jesús, [20] el cual nos inauguró camino recién abierto y vivo a través del velo, esto es, de la carne de él. Como dijo Cristo aún en los días de su carne según registra Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 14:6 él es el camino. Sí, amados, Cristo es el camino nuevo que es lo mismo que el ministerio del Espíritu, el ministerio de la justicia para vida. En cambio, la ley o antiguo pacto o la senda, fue el ministerio de muerte grabado con letras, el ministerio de la condenación, como revela 2 a los Corintios 3:7-9.

He de recordaros amados, que el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu de Dios nos exhorta en Gálatas 1:8-9 lo siguiente:  Pero incluso si nosotros o un ángel del cielo os predicase un evangelio añadido al que os predicamos, maldito sea.  Como hemos dicho antes, y ahora de nuevo digo, si alguien os predica un evangelio añadido al que recibisteis, maldito sea.

Porque no se puede poner otro fundamento que el que ya fue puesto al principio en el reino de Dios por el apóstol Pablo: Jesús es el Mesías o Cristo y el Señor, lo que se traduce a creer que él es Dios que fue manifestado en carne y justificado en el Espíritu, 1 a Timoteo 3:16. Que Jesús Cristo es Emanuel, que traducido significa Dios en medio de nosotros. Por tanto la iglesia o congregación de creyentes en una localidad nunca debe ser confundida con un edificio, como tampoco con el tabernáculo de barro o vestidura temporera en que peregrinamos en este planeta, porque somos templo de Dios en el Espíritu, pero debemos enseñorearnos de los miembros de la vestidura para servicio a Dios.

 Mi amor ágape sea con todos vosotros amados en Cristo Jesús.

 

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