El saludo de los cristianos . . . Gracia y Paz


Sobreedificando sobre el fundamento Cristo


En este tiempo en que vivimos, escuchamos muy a menudo en el círculo religioso, especialmente en el sistema evangélico, el saludarse los unos a los otros con la expresión (Qué Dios te bendiga!  Ahora varias congregaciones han comenzado a utilizar la frase: (Bendecido!

La primera frase usada muy comúnmente como un saludo en los círculos llamados evangélicos o como una frase tradicional que ha pasado de generación en generación en el sistema católico, es dada siempre a toda persona que por vínculo de familia o de sangre pide la bendición. La expresión del Antiguo Pacto (Qué Dios te bendiga! era una profecía que el Señor prometió a nuestro Padre Abraham, conforme se nos informa en el libro de Génesis 12:2-3; 22:18, promesa en la cual Dios profetizó la POSICIÓN que tendríamos en el Mesías, el Cristo, que es la simiente prometida a Abraham, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 3:16.

Después de añadir el Antiguo Pacto por medio de Moisés, el Señor, prometió que confirmaría el pacto o gracia que es desde antes de los tiempos de las edades, como lo profetizó por medio de Daniel 9:27. Por medio del profeta Jeremías dijo que haría un Nuevo Pacto con su pueblo, que encontramos registrado en el libro de Jeremías 31:31-34. Ese llamado nuevo pacto por medio del profeta Jeremías y que es el mismo que el pacto confirmado a Abraham y su simiente, es el mismo pacto que vemos anunciado y confirmado por Cristo en los días de su carne, lo cual nos es informado en los libros biográficos de Jesús escritos por Mateo 26:28; Marcos 14:24 y Lucas 22:20. Ese pacto nos es explicado en la revelación del evangelio de la gracia dado a Pablo, nuestro apóstol, para lo cual os invito a leer en la 1ra. carta a los  Corintios 11:25 y en la carta a los Hebreos 8:6-13 y 10:16.

Jesús es el fiador o garantizador de este pacto pacto eterno como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:22. Es por eso que este nuevo pacto como es llamado, porque en realidad es un pacto que es desde antes de las edades y eterno porque ya no tiene fin, fue establecido sobre mejores promesas, porque descansa en Dios mismo y no en el hombre.

La ley o antiguo pacto fue defectuoso conforme al propósito de Dios y descansaba en las obras de justicia del hombre, obras que nunca pudo cumplir, que nunca pudo satisfacer, por eso este pacto en Cristo descansa en mejores promesas que ya fueron cumplidas en Cristo, como revela el apóstol en la carta a los Hebreos 8:6-7. El Antiguo Pacto caducó o envejeció y ya desapareció para con Dios y para con el pueblo espiritual de Dios desde el año 70 cuando todas las cosas de la ley completadas finalmente, así lo reveló aproximadamente en el año 65 que pronto sucedería el amado apóstol Pablo en su carta a los Hebreos 8:13.

El antiguo pacto sirvió solamente como figura o sombra de las cosas celestiales, de las cosas verdaderas, de las cosas inconmovibles como son ahora en el Espíritu. Ahora las cosas no requieren alegorías ni figuras para que las representen, porque ahora en el nuevo pacto, lo verdadero es en el Espíritu mediante fe consumada y no mediante obras de justicia del hombre, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:5.

El antiguo pacto consistía de 623 ordenanzas incluyendo los 10 mandamientos escritos en tablas de piedra acerca de la carne, que fueron impuestas temporalmente hasta el tiempo de reformar las cosas, eso es lo que revela el apóstol Pablo en su carta a los Hebreos 9:1-10. Lees de nuevo detenidamente los versos 10 y 11 y verás que a pesar de Jesús haber consumado todas las cosas en la cruz, todavía los príncipes de ese viejo mundo actuaban en poder como gobernadores de las tinieblas por el poder de la ley. Pero entra en la mente de Cristo que ya tienen amados, porque es de este Nuevo Pacto que nosotros fuimos hechos ministros competentes por el Señor, porque nuestra competencia no proviene de nosotros sino de Dios por medio del poder del evangelio, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los  Corintios 3:6.

Conforme nos enseña el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:14, el Señor Jesús Cristo es nuestra paz. ¿Saben por qué mis amados? pues porque en él ya fuimos reconciliados una vez y para siempre. Eso es lo que precisamente nos está revelando el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:18-19 y por eso nos ha encargado el ministerio de la reconciliación como ministros competentes. Si amados, ahora, como embajadores del reino de Dios, el Señor Jesús Cristo nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación por medio del ministerio de la reconciliación que nos dejó a través del apóstol Pablo, que puso el fundamento eterno que es Jesús Cristo y que ya nadie mas puede volver a poner.

Nosotros ahora solamente estamos continuando ese ministerio único como sobreedificadores sobre el fundamento ya puesto, siendo Pablo el único apóstol de este ministerio, como revela en la 2da. carta a los Corintios 5:18-20. Recuerden amados, ya nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, por eso no puede haber nuevos apóstoles, te invito a que leas y analices detenidamente por ti mismo en la mente de Cristo lo escrito en la porción de la 1ra. carta a los Corintios 3:10-11.

Muchos que dicen ser apóstoles en este tiempo entre sus distintas razones erróneas dicen que como Pablo está muerto, ahora el Señor los ha llamado para ser apóstoles. Un doble error amados, primero porque no cumplen con los requisitos que estableció la Escritura para identificar en ambos pactos al Mesías y sus testigos. En el pacto añadido de la ley en Moisés, el Mesías príncipe fue Jesús o Cristo en los días de su carne con sus doce príncipes o apóstoles, con Judas hasta el bocado de la cena. En el nuevo pacto es Jesús Cristo el Rey de reyes y Pablo su único y suficiente apóstol.

En segundo lugar, porque Pablo no está muerto, porque la muerte o separación que sufrimos en el Espíritu en el primer Adán ya no existe mas delante de Dios. Pablo fue desvestido de esta vestidura  temporal que todos hemos tenido que portar en este orden relativo, pero vive en el Espíritu Cristo en el orden absoluto, simplemente fue fue trasladado a la dimensión espiritual totalmente donde carne y sangre no heredó, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50. Recuerden amados no os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas, Dios es Espíritu y no es Dios de muertos sino de vivos, así lo enseñó Cristo en los días de su carne, léelo en sus biografías escritas por Mateo 22:32 y Lucas 20:38.

Luego de Jesús morir en la cruz y resucitar en gloria como Jesús Cristo, su primer saludo a los apóstoles de la circuncisión, fue (Paz a vosotros! así lo registra en lo escrito por el apóstol de la circuncisión, ver lo escrito por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 20:19, 21, 26, porque ese es el saludo del nuevo pacto, aunque los once apóstoles de la circuncisión no lo entendieron. Porque digo apóstoles de la circuncisión, porque así nos revela el apóstol Pablo, el ángel o mensajero y testigo fiel de Jesús Cristo que Dios lo estableció. Esta información pueden leerla en la carta a los Gálatas 2:7-9.

Jesús mismo, aun desde los días de su carne anunció el evangelio de la paz, porque él era la reconciliación mediante su muerte. Eso es lo que está diciendo el apóstol de la circuncisión Pedro en la casa de Cornelio el centurión romano cuando dice: Dios envío mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesús Cristo; refiriéndose al Mesías príncipe o Cristo en la carne, del cual también dijo: este es Señor de todos, éstas palabras están registradas en el libro de Hechos 10:36.

El apóstol Pablo al revelarnos la obra comenzada por Cristo y continuada por sus testigos nos revela precisamente el cumplimiento de esa profecía del que anuncia la paz, que fue Cristo en los días de su carne y de sus hermosos pies que estaban sobre los montes o pueblo de Israel y de los gentiles, por medio de los enviados a llevar ese mensaje. La profecía la encontramos en el libro del profeta Isaías 52:7 y el cumplimiento, revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:15.

La paz es una de las cualidades que distingue al reino al que pertenecemos y del cual somos partícipes, pero, pero como decía Jesús, no es la paz de la que hablaba el mundo natural de la ley, como ahora en sobreedificación os digo que tampoco es la paz natural o en la carne de la que habla ahora todo el sistema religioso, es la paz que experimentamos al ser reconciliados en el Espíritu con nuestro Padre Eterno, porque ya no hay enemistad entre Dios y nosotros. Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 14:17 cuando da tres de los atributos de este reino: justicia, paz y gozo, no en la carne u hombre natural, sino en el nuevo hombre creado según Dios, conforme al último Adán Jesús Cristo que es en el Espíritu. La paz mis amados, es uno de los atributos de Dios que hemos venido a conocer en lo relativo, porque él es el Dios de paz, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Romanos 16:20 y Filipenses 4:9.

Los hijos de Israel y de Jacob cuando se saludaban conforme al pacto añadido de la ley se decían conforme a lo enseñado por Moisés y registrado en el libro de Números 6:24 El Señor te bendiga, y te guarde; era algo que no tenían y se deseaban unos a otro que ocurriera, era por tanto algo futuro. Sigue el verso [25] Haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; [26] el Señor alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Finaliza la enseñanza de Moisés [27] Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Si os fijáis mis amados, en todas las partes subrayadas, observaréis que todo era futuro. Pero conforme a la revelación de todos esos misterios dada a través del apóstol Pablo, ya estamos bendecidos, verifícalo en la carta a los Efesios 1:3. En el velo de Moisés el rostro del Señor estaba cubierto para los israelitas, el Señor no estaba revelado, como pasa con los amados niños del sistema religioso hoy día todavía, pero Cristo ya hizo resplandecer su rostro sobre nosotros al quitar el velo por medio de la revelación de todos los misterios dada a través de Pablo su apóstol, verifícalo leyendo en la porción de la revelación dada por el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:14-18. En la gracia ahora, vivimos delante del rostro descubierto del Señor, vivimos en el conocimiento de Dios por medio del evangelio de la gracia. Ya el Señor tuvo misericordia de nosotros lo cual fue evidenciado por su sacrificio como ofrenda grata y perfecta en la cruz una vez y para siempre. Entiéndanlo mis amados, el nombre Jesús Cristo fue puesto sobre nosotros para siempre. ABBA CRISTO.

Por todas estas razones, los cristianos cuando nos saludamos, lo hacemos diciendo: GRACIA Y PAZ, como nos enseña a saludar el apóstol de Jesús Cristo en todas sus cartas cuando saludaba a las iglesias a quienes dirigía sus cartas. Es primero gracia porque fue lo que trajo la paz mediante la obra perfecta del Mesías o Cristo.  Como te dije anteriormente, la expresión QUE DIOS TE BENDIGA, era una expresión profética de la posición que tendríamos en Cristo la simiente de Abraham. Ese saludo era un recordatorio de la promesa dada a Abraham que ya está cumplida, porque todos los hijos de Dios ya fuimos bendecidos con toda bendición espiritual, pero es en los lugares celestiales o espirituales, es en el orden o dimensión del hombre Espíritu, como revela el apóstol Pablo en las cartas a los Gálatas 3:6-9 y Efesios 1:3..

 Te lo vuelvo a repetir, lees de nuevo en al carta a los Gálatas 3:9 y entiendes que ya todos los hijos de Dios fuimos bendecidos con toda bendición espiritual en Cristo Jesús en los lugares celestiales. Nosotros no somos de este mundo como nos adelantó Jesús y registra su biografía escrita por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 17:14.  Pablo nuestro apóstol, nos revela en la carta a los Filipenses 3:20, el por qué de esas palabras de Jesús. Nos revela que somos ciudadanos de los cielos o del orden espiritual por medio de Cristo, por lo que debemos tener nuestros ojos y nuestro corazón en las cosas de arriba, como nos ordena en la carta a los Colosenses 3:1-5. Recuerden amados, ya Cristo nuestra vida o Espíritu fue manifestado y mora en todos nosotros, por eso somos un solo Espíritu en él.

Al enseñar correctamente la doctrina de este pacto, que es lo mismo en este tiempo relativo que sobreedificar solamente sobre Jesús Cristo o predicar la doctrina de la gracia mediante fe consumada que trajo la paz con Dios, que es el fundamento puesto por el apóstol Pablo, tendremos oposición al igual que en los viejos cielos y tierra de la ley o antiguo pacto.

Amados, es menester que observen que los que continúan echando siempre un poquito de la levadura de la ley en la masa pura de la gracia de Cristo, se comportan igual que sus antepasados, por eso están fuera de las puertas de la nueva ciudad de Jerusalén, la Jerusalén de arriba ya bajada a la tierra. En los días de su carne el apóstol Pablo los llamó los enemigos de la cruz de Cristo, cuyo dios es el vientre y sólo piensan en lo terrenal, como escribió en la carta a los Filipenses 3:18-19.

En cambio todos los hijos de Dios nos gozamos con la enseñanza de Pablo nuestro apóstol del que somos imitadores, como nos invita la revelación escrita en la 1ra. carta a los Corintios 11:1. En este planeta en que peregrinamos como buenos terranautas de Cristo, nos adaptamos a vivir en cualquier circunstancia, como nos enseña el apóstol Pablo cuando lo escribió en la carta a los Filipenses 4:13 y en la 2da. carta a los  Corintios 6:10. Amados, conforme a la gracia de Dios somos verdaderamente prósperos en el Señor y cuando una tribulación leve nos sobrecoge en lo relativo, lo sabemos reconocer, pues en nuestras debilidades es que se muestra el poder de Dios en nosotros, como nos revela y enseña el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 12:9-10.

Para que tengas el cuadro completo del por qué saludamos con la expresión ¡gracia y paz! te insto a que leas y escudriñes en todas las cartas del apóstol Pablo. Muchos creen que Pablo fue llamado solamente para ser apóstol de los gentiles en cuanto a la carne o de la incircuncisión. Pero te recuerdo que por medio del evangelio dado a  Pablo los judíos y los gentiles fueron unidos como un solo pueblo. Desde el año 70 en adelante cuando Cristo le puso fin a la ley delante de Dios ya no hay ni judío ni gentiles. Por tanto el saludo de la ley y que practicaban los once es cosa del pasado, lee en las cartas del apóstol Pablo todos sus saludos a los hermanos de las diferentes iglesias o localidades a las que les escribió al principio cual era su saludo.  La única carta con variación es la carta a los Hebreos, que no tiene ese saludo porque el Hebreo de Hebreo sólo necesitaba mostrar su sello o firma de despedida al final de la carta, el cual es: La gracia sea con todos vosotros. Amén, como lo puedes comprobar al leer en la carta a los Hebreos 13:25.

Para tu conveniencia te voy a citar todos los saludos del principio de las cartas enviadas por el apóstol Pablo que son: carta a los Romanos 1:3; 1ra. carta a los Corintios 1:3; 2da. carta a los Corintios 1:1:2; carta a los Gálatas 1:3; Carta a los Efesios 1:1:2; carta a los Filipenses 1:2; carta a los Colosenses 1:2;  1ra. carta a los Tesalonicenses 1:1; 2da. carta a los Tesalonicenses 1:2; 1ra. carta a Timoteo 1:2; 2da. carta a Timoteo 1:1:2; carta a Tito 1:4; carta a Filemón 1:3; carta a los Laodicenses 1:2. Por último te pido que leas el saludo en el Rollo Profético llamado Apocalipsis 1:1:4 y el sello de autenticidad o firma de despedida de ese escrito que se halla en el capítulo 22 verso 21, de lo cual hablaremos en otra ocasión.

También os incluyo el sello de autenticidad de que el escrito es de Pablo, por lo cual tiene su sello o señal al final de todas sus cartas: carta a los Romanos 16:20; 1ra. carta a los Corintios 16:23; 2da. carta a los Corintios 13:13; carta a los Gálatas 6:16; carta a los Efesios 6:23-24; carta a los Filipenses 4:23; carta a los Colosenses  4:18; 1ra carta  a los Tesalonicenses 5:28; 2da. carta a los Tesalonicenses 3:16-18; 1ra. carta a Timoteo 6:21; 2da. carta a Timoteo 4:22; carta Tito 3:15; carta a Filemón 1:25; carta a los Hebreos 13:20, 25; carta a los Laodicenses 1:18 y finalmente como os indiqué en el párrafo anterior, el sello del Rollo Profético llamado Apocalipsis 22:21.

Como habrán observado amados, luego de escudriñar todas las citas anteriores, no existe una sola cita con saludo de Dios te bendiga o bendecido en ningún lugar del evangelio de la gracia.  La vieja expresión ya caducada como el pacto al que pertenecía era una profecía de lo que somos ahora en Cristo. Esa profecía fue consumada y fue totalmente cumplida por Cristo.

Los hermanos del principio a quien el apóstol Pablo llama las primicias de la Iglesia, poseyeron la bendición desde la muerte y resurrección de Cristo, en esperanza o posición en Cristo.  Ahora la poseemos todos los hijos o cuerpo de Dios desde el año 70 después de su segunda aparición o venida Ya estamos bendecidos con toda bendición espiritual como nos fue prometido en Abraham  y según lo registra el libro de Génesis 12:3 y nos revela cumplido el apóstol Pablo en las cartas a los Gálatas 3:6-9 y a los  Efesios 1:3.  Por tanto, amados bendecidos del Señor, me despido en este estudio de vosotros diciéndoles: GRACIA Y PAZ DE DIOS NUESTRO PADRE Y SEÑOR JESÚS CRISTO a todos los reyes, señores, dioses y ministros competentes del Nuevo Pacto.

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