SOMOS SIN MANCHAS Y SIN ARRUGAS DELANTE DE EL


PARTE 2


Sobreedificando sobre el fundamento Cristo


En el estudio anterior, nos habíamos quedado diciendo que cuando el sumo sacerdote de la casa de Leví conforme a la ley de Moisés se presentaba por segunda vez delante del pueblo el día de la expiación, era para presentar al pueblo como un solo cuerpo sin pecado delante de Dios, porque ese día se estaba celebrando la Fiesta de la Expiación por el pecado o la iniquidad como parte de la segunda porción de la Fiesta final de los Tabernáculos o de la Cosecha. La Fiesta de los Tabernáculos o de la Cosecha cerraba el ciclo de las fiestas delante del Señor porque figuraba la resurrección y la vida de entre los muertos

El pueblo era declarado por un año solamente sin pecado delante de Dios, por lo que el sumo sacerdote de la ley de Moisés tenía que celebrar año tras año como un rito de acuerdo a la ley o antiguo pacto esa actividad. Pero como nos revela el apóstol Pablo, estando presente en esos postreros días del antiguo pacto, Cristo el verdadero Sumo sacerdote, conforme anunció el profeta Daniel en 9:24, Cristo le puso fin al pecado; porque quitó con un solo sacrificio la iniquidad. Pagó por nosotros el salario que demandaba la ley para el pecado: la muerte. La iniquidad fue expiada con un solo sacrificio el día de la muerte de Jesús en la cruz, el día de la Pascua, para marcar la salida hacia la verdadera tierra prometida.  Conforme a la figura dada a través de la ley, fue requerida una generación (cerca de 40 años) para entrar en la tierra, como vimos en el estudio de la Segunda Venida o Aparición de Cristo, que ocurrió en el año 70, casi 40 años luego de su muerte y resurrección ocurrida en el año 30.

Pablo nuestro apóstol nos revela en la carta a los Hebreos 9:28, que la segunda aparición de Cristo sin relación con el pecado, correspondió con la segunda vez que aparecía el sumo sacerdote de la ley para expiación por el pecado del pueblo. Conforme a las palabras de Cristo en los días de su carne, esto se tenía que cumplir perfecta y exactamente, porque Jesús vino a cumplir o completar toda la ley hasta su último punto, como registra su biografía escrita por el apóstol de la circuncisión Mateo 5:17-18.

Como estudiamos en el estudios La Segunda Venida o Aparición de Cristo y en otros estudios, la evidencia de la segunda venida o aparición del Señor fue la destrucción de Jerusalén y su templo terrenal, como él mismo lo había anunciado. Esto se cumplió en el año 70, cuando él vino a quitar de en medio la ley o antiguo pacto, lo cual fue cumplido total y perfectamente con ese acto, que era el juicio de Dios anunciado al final del mundo del antiguo pacto, para darle paso al nuevo mundo o nuevo cielo y nueva tierra que es lo mismo que la gracia o nuevo pacto.

En el Rollo Profético o libro de Apocalipsis 21:3 se nos presenta por visión o profecía lo siguiente: una  voz grande del trono que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos pueblo de él serán, y él el Dios con ellos será. El apóstol Pablo que fue el ángel o mensajero de Cristo que le informó la visión a Juan Marcos para que lo escribiera en un libro, cosas que había mencionado a los demás del ministerio de la circuncisión nos revela el significado de éstas palabras cuando nos dice en la carta a los Hebreos 9:12 lo siguiente: [12] ni mediante  sangre de machos cabríos y de terneros, sino mediante la propia sangre entró (hizo morada) de una vez por todas en los santos, (los hijos de Dios somos su tabernáculo o templo o lugar santísimo, y por eso ya está ahora en nosotros para siempre como nuestro Dios), eterna redención habiendo hallado.

El apóstol Pablo fue llevado al tercer cielo o paraíso, donde recibió toda la revelación de todos los misterios, como nos revela en la 2da. carta a los Corintios 12:2. El apóstol Pablo al igual que los hermanos de la primicia de la Iglesia vivían en esos días en el segundo cielo y tierra que era una forma figurada de llamar a la ley o antiguo pacto, de los que fue arrebatado y llevado al tercer cielo. El apóstol fue llevado al tercer cielo, el orden puro del Espíritu donde mora Dios, para recibir la revelación o evangelio de la gracia para ser llevada y revelada en el segundo cielo. El segundo cielo y tierra serían quitados para hacer nuevo cielo y nueva tierra que es el lugar donde ha sido traída la Nueva Jerusalén o Jerusalén de arriba, donde todos los hijos de Dios estamos ya bendecidos con toda bendición espiritual en el Espíritu.

El apóstol Pablo nos informa por medio de lo escrito en la carta a los Gálatas 2:1-2 lo siguiente: [1] Después, tras catorce años, de nuevo subí a Jerusalén con Bernabé, tomando conmigo a Tito. [2] Y subí conforme a revelación; y les presente el evangelio que proclamo entre los gentiles; en privado, empero, a los que parecían (a los apóstoles de Jesús llamados en los días de su carne, especialmente a Pedro y Juan que eran columnas o los prominentes o los que dirigían junto con Santiago el hermano de Jesús) no sea que en vano corro o corrí.

Pedro, Juan y Santiago recibieron la visión recibida por el apóstol Pablo con relación al fin de la ley o antiguo pacto y el fin de todas esas cosas, así como la revelación real de esa visión en forma alegórica que mas tarde Marcos apodado Juan, el primo de Bernabé, redactó. El apóstol Pablo le presentó la revelación de misterios que es el evangelio de la gracia sin ninguna ley que el apóstol de la circuncisión Juan y los demás ancianos de la Iglesia de Jerusalén no pudieron asimilar. El apóstol de la circuncisión Pedro en su 2da. carta de Pedro 3 hablando sobre el fin de todas las cosas en forma profética nos da a conocer que él y los demás compañeros del ministerio de la circuncisión recibieron la información mediante las cartas del apóstol Pablo cuando escribe en la porción del capítulo 3 versos 15 y 16 lo siguiente:

[15] Y la paciencia del Señor de nosotros, salvación considerad, como también Pablo el amado hermano de nosotros según la sabiduría os escribió, [16] como también en todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas, (el tema del que habla Pedro relacionado con el fin de todas las cosas y la venida del Señor, tema central del Apocalipsis) que los indoctos e inconstantes tuercen como también las demás Escrituras, para la propia perdición de ellos.

Todos los hijos de Dios estamos ahora bendecidos, pero en posesión de todas las cosas, porque ya todas las cosas fueron cumplidas.  El apóstol llamaba en esos días de transición entre los dos pactos, porque estaban siendo llevados del pacto de la carne con la ley de Moisés al pacto de la gracia o nuevo pacto en Cristo: el siglo venidero.

El nuevo pacto o la gracia se refiere a los nuevo cielo y la nueva tierra vista por visión o anunciada por profecía por los todos los profetas, incluyendo al último la visión recibida por el apóstol Pablo y dada a los hermanos del ministerio de la circuncisión, donde se nos muestra a la Nueva Jerusalén, en el Rollo Profético llamado Apocalipsis 21:1-2.  Al apóstol de la circuncisión Juan no le fue dado hablar de la Nueva Jerusalén ni de ninguna otra revelación, cosa que podemos comprobar porque nada escribió, e inclusive ni siquiera de las dos últimas cartas que la tradición religiosa cristiana dice que él escribió. Revelar los misterios a los que se refirió Cristo en los días de su carne le fue dado a realizar solamente al ministerio de la incircuncisión como fue llamado primero y finalmente ministerio de la reconciliación, administrado por el apóstol Pablo, quien cuando recibió esa visión fue y se la hizo conocer a los que eran apóstoles antes que él por medio del ministerio o apostolado de la circuncisión, como él mismo lo informa en la carta a los Gálatas 2:1-2.

Por tanto, si como nos revela el apóstol Pablo en sus cartas, el siglo venidero que estaba llegando en sus días ya opacó a la ley o antiguo pacto que caducó en el año 70 cuando acabó de ponerse viejo y Cristo le puso fin para siempre delante de él, ya Dios hizo morada en todos nosotros. Si Dios mora en nosotros es porque somos sin pecado delante de él. Amados, vosotros deben recordar y entender las palabras las palabras del apóstol cuando dice: Porque mediante la ley es el pleno  conocimiento del pecado, como él revela en la carta a los Romanos 3:2. Solamente mediante la ley se podía imputar pecado delante de Dios.

También que la ley ira produce; mas donde no hay ley, tampoco hay transgresión, como nos revela en la carta a los Romanos 4:15. ¿Veis el mismo principio anterior? En la ley había ira, por eso fue descargada al final de la ley sobre los vasos de ira preparados para destrucción, carta a los Romanos 9:21-24, ira para destrucción o final de ese pacto antiguo que fue descargada en el año 70 cuando finalizó la ley para siempre delante de Dios.

De nuevo, cuando revela: porque hasta la ley, pecado había en el mundo, mas el pecado  no es imputado no habiendo ley, como revela el evangelio poderosamente en la carta a los Romanos 5:13 y también … Pero  el pecado no conocí sino mediante la ley … porque aparte de la ley el pecado está muerto, como revela en la carta a los Romanos 7:7-8. Fíjense amados que el pecado duró hasta la ley, por eso es que todavía los amados de las primicias de la Iglesia sólo estaban en esperanza o posición en Cristo. Por eso en los días de transición entre los dos pactos todavía la ley estaba vigente, pues Dios no había dado su señal para demostrar que delante de él ya la ley había finalizado. Fue necesario la destrucción de Jerusalén y su templo levantado a mano como señal del Hijo de Hombre para señalar el fin de la ley delante de Dios. La señal de que Agar o la ley dada en Sinaí y su hijo Ismael figura de la Jerusalén de esos días en esclavitud fueron echados de la casa del padre Abraham para siempre, para que Isaac figura de la Iglesia entrara entonces en POSESIÓN DE SU HERENCIA PARA SIEMPRE, como ahora estamos nosotros en el Espíritu.

En la carta enviada  a los Hebreos 10:1-3, el apóstol les reveló claramente primeramente a  los hermanos de la primicia, la siguiente revelación, que sería para todos los creyentes de todas las generaciones del nuevo pacto, de quienes, Pablo es el único apóstol, lo siguiente: [1] Porque una sombra teniendo la ley de los bienes venideros (la plenitud del nuevo pacto o reino de Dios que ya estamos disfrutando desde el año 70) no la imagen misma de las realidades, cada año con los mismos sacrificios que ofrecen incesantemente nunca puede a los que se acercan perfeccionar; [2]  puesto que ¿no habrían cesado de ser ofrecidos, a causa de ninguna conciencia de pecado tener ya los que rinden culto de una vez habiendo sido purificados? [3]  Pero en ellos (en los sacrificios que hacía el sumo sacerdote de Leví por medio de la ley) se hace un recuerdo de pecados cada año.

Amados, todo esto que se hacía en la ley era contrario a lo que hizo Cristo con una sola ofrenda mediante el nuevo pacto. Cristo quitó la conciencia de pecado porque la mente que tenemos en el hombre interior o Espíritu de Cristo en nosotros es precisamente la mente de Cristo, esa es la mente de la Iglesia que es el cuerpo de Cristo. Esa fue la máxima promesa de la gracia de Dios o nuevo pacto, Dios no se acordaría de ninguna manera ya más de nuestro pecado o naturaleza de pecado ni de nuestras transgresiones u obras muertas que produce esa naturaleza que se nos imputó en el primer Adán.

Esa fue la promesa del nuevo pacto y que Dios ya cumplió perfectamente, por eso es que entró en su reposo, ya no obra, porque eso lo tuvo que hacer durante el período de la ley que era por obra. Dios y nosotros los que creemos su palabra revelada ya estamos en reposo, como revela el apóstol en la carta a los Hebreos 4:10 cuando dice: [10] Porque el que entró en el reposo de las obras de él también él mismo (el que cree el evangelio) reposó de las obras de él, como de las suyas Dios. Creo que lo revelado es bien claro.

El antiguo pacto a través de la ley, es la prueba absoluta de que la ley carecía del poder para hacer a los hijos de Dios perfectos o reconciliados con Dios en el Espíritu, que se acercaban a ese culto. Esa deficiencia de la ley es la prueba absoluta de que la redención que es en Cristo, tenía y tiene que ocurrir aquí en este orden, en la vigencia del nuevo pacto, así como sucedió en este orden durante el antiguo pacto.  Esa es la garantía y nueva noticia (el evangelio) que nos es revelada a través del ángel o mensajero, testigo fiel o apóstol Pablo, a quien Dios mismo escogió para esta dispensación eterna.

  Así como en la sombra Dios escogió a Moisés quien celebró la Pascua con sangre ajena y sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto, figura de la naturaleza de la que fuimos redimidos.  De igual manera en Jesús el Cordero para la expiación, Dios celebró la verdadera Pascua, pero con la sangre de Jesús y sacó al pueblo de la esclavitud del Egipto espiritual, representado por la ley o antiguo pacto que sólo daba hijos para esclavitud como revela y enseña el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:24-25.  Así como Dios quitó a Moisés y su cuerpo físico de la tierra; de igual manera, Dios, quitó o circuncidó a Jesús y su cuerpo físico de la tierra.

Así como escogió a Josué para que llevara y entrara al pueblo a la tierra prometida, sacara a todos los enemigos y le diera el reposo en figura; de igual manera escogió al apóstol  Pablo, por medio del cual Cristo, el Espíritu Eterno nos entró a la verdadera tierra prometida, a la nueva Jerusalén o Jerusalén de arriba; después de poner a todos sus enemigos por estrados de sus pies, donde ya estamos en el verdadero reposo. El último enemigo que era la muerte o separación espiritual que tuvimos en el primer Adán, en quien estábamos desnudos delante de Dios, es decir, sin justicia, fue quitado cuando terminó la ley. Recuerden amados: donde no hay ley, tampoco hay transgresión, como nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 4:15.

Sí amados, Cristo al cumplir toda la ley perfectamente y quitar lo que nos acusaba, quitó al último enemigo que quedaba, la muerte espiritual que nos separaba de Dios. Ahora conocemos que en nuestra peregrinación en la tierra en estos tabernáculos de barro, en el reino de Dios, no hay pecado. Ahora, en nuestro tabernáculo de barro, mora nuestro hombre interior creado según Dios, por lo que el reino de Dios está dentro de nosotros; en este tabernáculo de barro también está sepultado nuestro hombre viejo que fue crucificado y muerto con Cristo. Si salimos a caminar en el hombre viejo o la carne, el fruto de sus obras que son las obras muertas se mostrará.

De esas obras muertas es de las que habla el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 6:1y que ordena a no ponerle fundamento de arrepentimiento de nuevo, porque somos ordenados a caminar en el hombre interior o Espíritu.  Es la razón por lo que el apóstol constantemente nos amonesta a caminar en el Espíritu, en el hombre interior. Eso es lo que nos está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 6:9-14 cuando dice:

[9] Sabiendo que Cristo levantado procedente de los muertos ya no muere, la muerte de él ya no se enseñorea. [10] Porque en lo que murió, al pecado murió una vez por todas; mas en lo que vive, vive para Dios. [11] Así que también vosotros haced cuenta que vosotros mismos estáis muertos de cierto , al pecado, mas vivos para Dios en Cristo Jesús. [12] Por tanto, que no reine el pecado en el cuerpo mortal de vosotros para obedecer a las concupiscencias de él, [13] ni presentéis los miembros de vosotros (la vestidura visible o cuerpo físico) como armas de iniquidad para el pecado, sino presentad a vosotros mismos (la nueva creación en Cristo) a Dios como procedente de los muertos vivos y los miembros de vosotros armas de justicia para Dios, [14] porque el pecado de vosotros no se enseñoreará; porque no estáis bajo ley sino bajo gracia.

Recuerden también amados, que la obra realizada por Moisés y Josué nadie más la pudo volver a realizar o repetir de nuevo delante de Dios, por lo que sus ministerios fueron únicos. De igual manera, el ministerio de Cristo y el de su apóstol del nuevo pacto nadie los puede volver a realizar o repetir. Nadie puede repetir la obra de Cristo y de su apóstol porque son ministerios para la eternidad. Ya nadie puede ser apóstol de Cristo porque nadie puede volver a poner fundamento diferente al que ya está puesto, ambos ministerios perfeccionaron la Iglesia para siempre.

Te recuerdo de nuevo, que aunque Pablo fue sacado de su tabernáculo de barro, está presente como un miembro vivo del cuerpo del Señor  en el tercer cielo o paraíso como lo somos nosotros, sólo que Pablo no participa ya más de la vestidura temporera de carne y sangre, porque Dios no es Dios de muertos sino de vivos. Sí amados, la única diferencia entre los que estamos peregrinando en la tierra y el apóstol, es que todavía estamos en este orden relativo por causa del propósito de Dios. El cuerpo de apariencia de humillación que portamos es por causa del propósito de Dios para que conozcamos sus atributos a través de su obra.  Cuando salimos de los tabernáculos de barro, estamos en el tercer cielo o paraíso del que salimos a participar de carne y sangre. De allí salimos a lo visible como Espíritu perfecto en Cristo y cuando somos desvestidos volvemos a la gloria plena de nuestro Dios, Señor y Padre Eterno Jesús Cristo.

Todo estas cosas fueron mostradas por medio de figuras y alegoría como sombra de las cosas verdaderas e inmutables por medio de la ley o antiguo pacto.  Es la razón por la que el Señor a través del apóstol Pablo, está continuamente recordándonos a todos sus hijos, que quitemos la vista espiritual de las cosas de la carne, la ley o antiguo pacto; y la pongamos en las cosas del Espíritu, la revelación del evangelio de la gracia o nuevo pacto, lo mejor o excelente que había sido prometido. Leamos lo que nos revela al respecto el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:19 Porque nada perfeccionó la ley, (el antiguo pacto no era para perfeccionar porque fue añadido a lo que ya estaba prometido y establecido de antemano por Dios) y, por otro lado, introducción hay de una mejor esperanza, (el nuevo pacto que es la gracia que es desde antes de las edades o mundos) mediante la cual nos acercamos a Dios, una realidad en tiempo presente desde los días del apóstol.

Continúa revelando el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:20-21 lo siguiente: [20] Y, por cuanto no fue sin juramento,  porque los otros ciertamente sin juramento son sacerdotes; (fíjense que el apóstol  lo dice en tiempo presente, porque todavía en los días del apóstol Pablo los sacerdotes de la ley estaban presentes oficiando los ritos de la ley) [21]  mas  éste (Jesús Cristo) con juramento mediante el  que dice a él:  Juró el Señor,  y no se arrepentirá:  Tú eres sacerdote hasta el siglo.

Esto significa que los sacerdotes de Leví fueron sin juramento, es decir, sin garantía de que su obra podría perfeccionar al que se acercaba o practicaba ese culto. Eso mismo sucede ahora con el sacerdocio del sistema religioso: está caído de la gracia porque continúan en las obras de la ley que nada pudo perfeccionar.  Por eso siempre se ven en pecado y bajo el miedo del poder del diablo, porque en realidad desconocen lo que es e implica la obra de Cristo. En verdad no creen que Cristo ya destruyó al diablo, aún cuando así lo revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14. No creen que con un solo sacrificio nos hizo perfecto para siempre, que también el Consolador en el apóstol Pablo nos revela y testifica en la carta a los Hebreos 10:14.

También nos recuerda el apóstol Pablo, que el sacerdocio de Cristo fue mediante juramento porque fue un sacerdocio que nos garantizó todo lo que prometió. El sacerdocio de Cristo fue diferente al sacerdocio de Leví y fue solamente hasta el siglo, hasta que terminara el presente siglo malo que terminó en el año 70. Después de la ley llegar a su fin ya no hay mas necesidad de interceder por el pecado, porque con un solo sacrificio el Señor cumplió todas las cosas, quitó el pecado o naturaleza alma delante de él y no se acuerda más de las obras muertas que sus niños producen por no conocer la revelación de su gracia..

El día final de ese siglo malo fue el día de la venida del Señor a completar la expiación de su pueblo, cuando quitó la ley o antiguo pacto de una vez y para siempre, que como os he dicho en varias ocasiones ocurrió en el año 70. La ley o antiguo pacto era lo que nos acusaba y mantenía bajo el poder del último enemigo, la muerte espiritual o separación del Dios Altísimo. Nosotros desde ese día, entramos en posesión de la resurrección y la vida Espíritu en Cristo, y fuimos transformados delante de él para siempre, ya estamos participando de la vida eterna que en este orden sólo se vive mediante fe consumada por Cristo.

Habiendo un sacerdocio nuevo con garantía, fue necesario entonces cambiar del antiguo pacto al nuevo pacto, cambiar del sacerdocio de Leví al sacerdocio de Melquisedec, como nos revela el apóstol en la carta a los Hebreos 7:8-16 que dice: [8]  Y aquí ciertamente hombres mortales (los sacerdotes y el sumo sacerdote o ministros del ministerio de muerte) reciben los diezmos, (fíjense bendecidos que la palabra diezmo está en plural, porque eran muchos y siempre estaban obrando) más allí, (en el ministerio de vida o del nuevo pacto) uno de quien se da testimonio que vive. En la gracia o nuevo pacto un Espíritu Eterno vivificante que nos garantizó en lo verdadero, en lo real e inmutable.

Continúa revelando el apóstol [9] Y por así decir, por medio de Abraham (figura del Padre que pagó el rescate, el diezmo, por todos los hijos, el remanente de entre la circuncisión y del remanente de entre la incircuncisión) también Leví (como figura desde la ley o ministerio de muerte) el que diezmos recibe (en plural) ha pagado el diezmo (en singular); [10]  porque aún en el lomo del padre estaba cuando salió al encuentro de él Melquisedec. [11]  Sí, pues, la perfección mediante el sacerdocio levítico fuese, porque el pueblo a base de él ha recibido la ley, ¿qué necesidad aún habría de que según el orden de Melquisedec se levantase otro sacerdote y no según el orden de Aarón ser dicho?, es decir, se nombró un nuevo sacerdote totalmente distinto que trajo la perfección.

Continúa revelando el apóstol Pablo: [12] Porque, transferido el sacerdocio, por fuerza también de ley transferencia se hace. (Fíjense amados que al cambiar el sacerdocio fue necesario cambiar la ley o pacto) [13]  Porque aquel sobre el cual se dicen estas cosas, de otra tribu ha participado, de la cual nadie ha estado al servicio del altar. [14] Porque es notorio que de Judá ha surgido el Señor de nosotros, respecto la cual tribu acerca de los sacerdotes nada Moisés habló. [15] Y más abundantemente  aún totalmente claro es, si conforme a la semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote diferente, [16]  el cual no según la ley de un mandamiento carnal ha llegado a serlo, sino según el poder de una vida indisoluble.

Fíjense amados,  la razón por la cual el sistema religioso sigue apegado a los diezmos, porque los diezmos son recibido por hombres mortales, los que viven según la ley o antiguo pacto. Jesús en los días de su carne mismo dijo que era necesario dar los diezmos porque el vino conforme a la ley y tenía que cumplirla perfectamente. A Dios no se le sirve con nada natural o material, sino con la conciencia, con el corazón o nuevo hombre interior creado según Dios. Los cristianos damos ofrendas voluntaria como reyes, señores y dioses de un pacto mayor conforme a nuestra prosperidad.

Veamos este pequeño ejemplo: El apóstol Pablo nunca recogió diezmos, solamente recibió ofrendas voluntarias. En la ley, por ejemplo las viudas, los huérfanos, los extranjeros y los levitas, fueran o no sacerdotes, eran sostenidos por los diezmos que daba el pueblo de Israel, conforme nos enseña el libro de Deuteronomio 14:22-29. En el nuevo pacto en cambio, las viudas eran responsabilidad de cada creyentes que tuviera viuda en su casa, y solamente eran responsabilidad de la iglesia aquellas viudas que que no tenían familia, como nos enseña el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 5:3-8.

También enseñó el apóstol, que el que era ocioso y no trabajaba en nada que no comiera como nos revela en la 2da.carta a Tesalonicenses 3:6-12. Es menester que recuerden que de la casa de Abraham salieron los dos ministerios. Como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:46, lo primero o natural representado por Ismael o antiguo pacto, y luego lo último para permanecer con Isaac o nuevo pacto, a quien también se le llama el pacto de la promesa, que es la gracia o pacto eterno que menciona el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 13:20.

En el verso 12 de la carta a los Hebreos capítulo 7 que leímos anteriormente, el apóstol nos revela que el cambio de sacerdocio trajo como consecuencia un cambio de pacto, por lo que nosotros ahora nada tenemos que nos relacione con ese pacto, por lo que no tenemos que andar en nada del antiguo pacto.

Conforme nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:13, el antiguo pacto se puso viejo y en esos días estaba en proceso de desaparecer, lo que ocurrió finalmente en el año 70, cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos en el juicio final del día del Señor.  Esta fue la última figura usada por el Señor para cerrar ese pacto delante de él, y mostrarnos que desde ese día en adelante, su pueblo vive en la plenitud de su reino eterno, en el cual se vive en el Espíritu por medio de la fe consumada solamente.

            Continuemos leyendo en el evangelio de la gracia sobre este nuevo pacto en la carta a los Hebreos 8:6 sobre la mejor esperanza a que entraron aquellos hermanos que vivieron antes del año 70, que es una realidad ahora para nosotros los hijos de Dios desde ese día en adelante, el día de la segunda venida o aparición de Cristo sin relación con el pecado: [6]  Mas ahora un ministerio más excelente ha obtenido, en la medida en que también de un mejor pacto es mediador, el cual (pacto) sobre mejores promesas ha sido establecido. Fíjense amados que el pacto ya estabas establecido, no es que se iba a establecer, sólo que estaba llegando por porciones hasta que se cumpliera o completara todo lo dicho en la ley y los profetas.

            En la carta a los Hebreos 9:23 nos continúa revelando el apóstol Pablo: [23] Hay necesidad, pues, de que las figuras de lo que hay en los cielos con estas cosas sean purificadas, mas las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstas.  

            En la carta a los Hebreos 10:34 por su parte nos continúa revelando el apóstol Pablo: [34] Porque también con los presos simpatizabais, y la confiscación de las posesiones de vosotros con gozo aceptasteis, conociendo que teníais vosotros mismos una mejor posesión y permanente.

             Hablando de la patria que esperaban y buscaban los hermanos antes de la segunda aparición de Cristo, nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 11:16 lo siguiente: [16] mas ahora a una mejor aspiran, esto es, celestial. Por lo cual no se avergüenza de ellos Dios de ser llamado Dios de ellos; porque les preparó una ciudad. Fíjense amados que dice les preparó, el verbo de esa acción está en tiempo pasado con respecto al apóstol, ya la ciudad estaba preparada en los días que se escribieron estas líneas.

            Hablando de la resurrección que los hermanos esperaban nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 11:35 recibieron unas mujeres a base de resurrección a los muertos de ellas; mas otros fueron golpeados hasta morir, no aceptando la liberación (o rescate) para  una mejor resurrección obtener.

            En la carta a los Hebreos 11:40 por su parte nos revela el apóstol Pablo lo siguiente: Dios respecto a nosotros algo mejor habiendo provisto, para que no aparte de nosotros fuesen perfeccionados. Todo ocurrió el mismo día de la expiación del año 70 para todos los hijos de Dios. Primero en esperanza o posición en la muerte y resurrección de Cristo; y finalmente para siempre en posesión el día de la expiación o segunda venida del Señor, la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70.

            También nos revela el apóstol Pablo en la carta  a los Hebreos 12:24 cuando nos da el detalle de con que selló Cristo en su carne el nuevo pacto al decirnos [24] y del pacto nuevo mediador a Jesús y a la sangre del rociamiento que mejor cosa habla que la de Abel.

            Como pueden observar hasta lo aquí expresado, este nuevo o mejor pacto por medio de la buena obra de Cristo, llevaba como condición el cumplimiento a la perfección de todas las cosas en el orden del Espíritu; algo que la ley o antiguo pacto estaba impedido de hacer, porque sus sacrificios, mandamientos y ordenanzas eran para la carne, para lo relativo y nunca pudieron perfeccionar a los que se acercaban a ese rito, porque Cristo lo hizo todo para el Espíritu en el orden o dimensión absoluta donde todo es perfecto..

            El antiguo pacto era para la carne: por lo que fue un ministerio de muerte, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:7. Era un pacto de condenación, como también nos revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:9. Recuerden amados que estamos muertos a la ley mediante el cuerpo de Cristo, quien fue el hombre Jesús. Leamos esa revelación en la carta a los Romanos 7:4 que dice: [4] Así que hermanos de mí, también vosotros fuisteis muertos a la ley mediante el cuerpo de Cristo, (el cuerpo de Cristo fue el hombre Jesús) para que llegaseis a ser vosotros de otro, (el otro es Jesús Cristo) del que procedente de los muertos fue levantado, para que llevemos fruto para Dios. Ese también que os he marcado significa de la misma manera. En otras palabras, todo lo que aconteció con Cristo como cabeza, es lo mismo que aconteció con cada uno de nosotros que somos su cuerpo.

            Todo esto nos garantiza, que ahora estamos libres de la ley, como nos es revelado en la carta a los Romanos 7:6  que dice: [6] mas ahora fuimos desligados de la ley, (pasado perfecto, ocurrió una vez y para siempre, jamás se volverá a repetir) habiendo muerto a aquello en lo cual éramos retenidos, de modo que vivamos nosotros en novedad de espíritu y no en antigüedad de letra. La ley aunque los amados del sistema religioso se le haga duro de tragar era un ministerio añadido y temporero que iba a perecer y ya desapareció delante de Dios para siempre, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:11, porque Cristo es el fin de la ley para justicia a todo el que cree, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4.

            Fíjense amados que lo he dividido en tres partes: Cristo es el fin de la ley porque ya la cumplió o completó totalmente en el año 70 cuando se cumplió el último tilde y jota de la ley. Pero no es un mero fin por ponerle fin a algo, sino que fue para justicia, para reconciliación para que pudiéramos volver a él en el orden Espíritu del que fuimos avergonzados en la desnudez del primer Adán , porque volvimos a ser revestidos de la justicia de Cristo. Finalmente amados, todo eso es solamente para todo el que cree la palabra de gracia, para todo el que recibe el evangelio o buenas nuevas de gracia en Cristo. 

            Como ejercicio final, les pido que lean como resumen de todo esto que hemos dicho, la porción de la carta a los Hebreos 9:6-12 que les demostrará una vez más, la incapacidad del hombre natural o religioso de ser perfeccionado mediante la ley a los que se acercaban a ese rito y continúan hoy queriendo acercarse a lo que ya está establecido perfectamente para siempre.

            Gracia y paz a todos amados. ABBA CRISTO.

CONTINÚA

 

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