¿PARA QUÉ CRISTO SALVÓ A SU PUEBLO . . .?


Sobreedificando sobre el fundamento Cristo


Amados hermanos miembros del cuerpo Espíritu Cristo, es menester que ustedes entiendan, para qué Cristo salvó a su pueblo. Leamos en la biografía de Jesús según Mateo 1:21-23 que dice: [21] Y dará a luz un hijo, y llamarás el nombre de él Jesús, porque él salvará al pueblo de él de los pecados de ellos.  [22] Y esto todo aconteció para que fuese cumplido lo dicho por el Señor por medio del profeta cuando dice: [23] Mira que la virgen en el vientre tendrá y dará a luz un hijo, y llamarán el nombre de él Emanuel, lo que es siendo interpretado con nosotros Dios.

Esta porción que acabamos de leer, vista a través del evangelio de la gracia, establece quien es Jesús, Dios manifestado en carne.  El nombre Jesús en griego Iisou, se escribe en hebreo Yehowshwa o Jeshua y significa YHWH salvó o YHWH salva.  El verso 21 por tanto dice: Y llamarás su nombre YHWH salva, porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos. YHWH es la forma en que aparece escrito el nombre antiguo del Señor, y nadie en realidad sabe como se pronuncia con las vocales ese nombre. De acuerdo al mismo profeta, Isaías, Jesús Cristo que es ahora YHWH salvó, es el Padre Eterno, el Dios Fuerte o Todopoderoso.

Podemos decir que el ángel o mensajero Gabriel le dijo a María que ella daría a luz el tabernáculo de Dios, a Dios manifestado en carne. A María se le dijo que sería la portadora en su vientre del cuerpo que Dios se preparó para cumplir todo lo escrito, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:5, ya que María no conoció varón para concebir y su óvulo nada tuvo que ver con el cuerpo de carne y sangre, de Jesús por eso la profecía dijo que una virgen concebiría.

Esa declaración sobre el nombre de Jesús, es el fundamento de toda la doctrina del evangelio como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 2:1-3 y en la 1ra. carta a Timoteo 3:16, donde el Señor nos muestra que ese misterio ha sido revelado a través del apóstol Pablo. Esta verdad radical, es la base de nuestra fe para entender el porqué y lo qué significa la manifestación o aparición de Jesús Cristo, porque es la llave o clave del establecimiento del reino de Dios en el cual todos sus hijos YA SOMOS HEREDEROS Y ESTAMOS REINANDO en el Espíritu.

El verso 23 de la cita del primer capítulo de la biografía de Jesús escrita por Mateo está citando como cumplido la profecía del Señor dada por medio del profeta Isaías 7:14.  Este verso es muy popular en medio del pueblo religioso, especialmente para la temporada de las llamadas navidades, porque ha sido tomado muy a la ligera. Es muy obvio de acuerdo a las Escrituras, que el Mesías sería llamado Emanuel o Dios con nosotros. Esto debería ser suficiente para aquellos que dicen creer en una supuesta trinidad, de la que no hablan en ningún lugar las Escrituras, entender que el Mesías que es la traducción al español de la palabra griega Cristo, es el único Dios verdadero del que hablan las Escrituras, por lo cual ellas revelan que: Jesús Cristo es el mismo ayer, que es lo mismo que el antiguo pacto, el mismo hoy durante la transición entre los pactos cuando el apóstol escribió estas palabras,  y por los siglos, refiriéndose al nuevo pacto o la eternidad) en que ahora vivimos. Te invito a leer la cita en la carta a los Hebreos 13:8. Todo el que dice creer en una trinidad, está precisamente negando que Jesús Cristo es Emanuel, el Dios vivo o único Dios con nosotros.

Ahora leamos de nuevo el verso 22 de Mateo 1, que establece la razón o porqué del nombre Jesús anunciado por el ángel o mensajero Gabriel. Se  nos dice muy claramente que todo eso que se acababa de decir en el verso 21 era para que se cumpliera lo dicho por el profeta en relación al Señor. La pregunta compulsoria sería )Qué es lo que tenía que ser cumplido? La respuesta es sencilla, y se encuentra claramente indicada en lo que nos dice el verso 23. La razón o propósito de Jesús salvar a su pueblo de sus pecados, fue para Dios unir su cuerpo de nuevo en Jesús Cristo, y morar en su pueblo por el Espíritu, cosa que nunca hizo mientras el antiguo pacto o ley añadida en Moisés estuvo vigente. En otras palabras amados, Jesús, por medio de su muerte, reconcilió a su pueblo consigo mismo como revela Pablo nuestro apóstol en la 2da. carta a los Corintios 5:19. Ese es el propósito de la redención que es en Cristo Jesús el Señor y Dios de nosotros, de quien es toda la gloria, la honra y la alabanza por la eternidad.

Fue por medio de la muerte de Jesús en los días de su carne, el Cordero que Dios se proveyó y vio Abraham y señaló Juan el Bautista, que su pueblo fue hecho cercano de nuevo y se le dio acceso de una vez y para siempre al lugar Santísimo o presencia de Dios. Fue por medio de la muerte de Jesús de Cristo en la carne que vino la paz a todos nosotros para Jesús Cristo morar en nosotros por el Espíritu, que es lo mismo que decir para comunión eterna con el Padre Eterno que es Jesús Cristo, como se reveló el mismo delante de los once aunque no le entendieron, según registra su biografía escrita por Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 14:9. Por eso amados, nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:19-20 lo siguiente: [19] Teniendo, pues, hermanos, confianza para la entrada en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, [20] el cual nos inauguró camino recién abierto y vivo a través del velo, esto es, de la carne de él...

El camino recién abierto y vivo, es a través del nuevo pacto en Cristo, recuerda que Jesús dijo: Yo Soy el Camino... como registra Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 14:6.  El apóstol Pablo en ese momento lo llamó, Camino Nuevo, para diferenciarlo del camino o senda antigua de la ley que nada perfeccionó; pero recuerda amado, Cristo con una sola ofrenda todo lo perfeccionó para siempre. Cristo es un camino diferente a la senda antigua que era el antiguo pacto o la ley, dada a través de Moisés. Recuerda que las cosas celestiales, las del nuevo pacto, fueron ya purificadas con mejores sacrificios que las del antiguo pacto que sólo eran sombra de esto último, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:22-26. Ese nuevo camino fue para quitar la carne, para traer a su pueblo a través del velo, salir del antiguo pacto y lo natural, que separaba a Dios de su pueblo.  Esto es equivalente a la reconciliación con Dios de la que ya estamos disfrutando todos sus hijos. Veamos los siguientes versos que nos confirman esto que acabo de decir:

Carta a los Colosenses 1:21-22 Y a vosotros que otrora erais extraños y enemigos en la mente por las obras malas, [22] pero ahora os reconcilió en el cuerpo de la carne de él mediante la muerte para presentaros santos y sin tacha e irreprochables delante de él.

Carta a los Hebreos 2:17 Por ende debía en todo a los hermanos ser hecho semejante, para misericordioso llegar a ser y fiel sumo sacerdote en lo referente a Dios, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.

Carta a los Romanos 5:10 Porque si enemigos siendo fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte del Hijo de él, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por la vida de él.

2da. carta a los corintios 5:18-19 Y todas las cosas provienen de Dios, el cual nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos y nos dio el ministerio de la reconciliación, [19] a saber, que Dios estaba en Cristo al mundo reconciliando consigo mismo, no teniéndoles en cuenta las transgresiones de ellos y poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación.

Todas éstas citas son sinónimas con ser salvos de nuestros pecados. Esto nos trae a una pregunta importante y obligatoria: )Nos está hablando lo registrado en Mateo 1:21 de la salvación que ya tenemos en Cristo ahora, o se está refiriendo a una salvación futura diferente? Si fuera a una salvación futura y distinta, toda la obra realizada por Cristo sería sin sentido para todos los creyentes desde el principio hasta ahora, porque en realidad todavía estaríamos sin garantí de nada. Entonces el evangelio no sería en realidad una buena noticia, porque todavía no estaría vigente y por tanto no estaría anunciando nada, porque estaría anunciando una buena noticia que no lo es, sino para una gente varios milenios después de Jesús haber realizado y consumado su obra. Perdonen la expresión mis amados, pero eso es un tremendo disparate. Pero gracias sea al Señor que abrió nuestros ojos espirituales por medio de la fe ya consumada y podemos ver y  creer y confesar que ya la salvación de Cristo está presente, que nada tenemos que esperar para vivir en ella, por lo que Dios, quien es Cristo, que todavía en los días de la carne del apóstol Pablo era llamado la esperanza de gloria, vive -en tiempo presente, sí amados presente eterno- en cada uno de nosotros, que era la promesa del pacto eterno que le fue confirmado a nuestro Padre Abraham. Ahora Jesús Cristo no es la esperanza de gloria, sino la realidad de la gloria.

Una cosa es clara de la manifestación de Cristo, Dios está morando ahora en su pueblo como su templo, el cual somos ahora nosotros. Leamos para terminar lo escrito en las biografías de Jesús según Mateo 18:20 y Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 4:22-24. También leamos en la 2da. carta a los Corintios 6:16 y en la carta a los Efesios 3:17.

En resumen, Mateo 18:20 nos dice que vendría un tiempo en el cual ya vivimos, en que Dios moraría en su pueblo o en medio de su pueblo por medio del nuevo pacto. En en libro según Lázaro, el discípulo amado, cuyo libro es llamado por error Juan 4:21-24, el Señor nos dice por medio de lo que le dijo a la samaritana, que bajo el nuevo pacto, Dios moraría en su pueblo en Espíritu, como es ahora. Por medio de lo revelado a través del apóstol Pablo a los Corintios, se nos afirma que Dios mora en su pueblo. Las Escrituras en ningún lugar han indicado que habría un espacio de tiempo de 2,000 años o más para Dios morar en medio de su pueblo. Ya todo está cumplido y consumado por Jesús Cristo por medio de la ofrenda perfecta realizada una vez y para siempre en su carne, nada falta amados. Estamos santificados, libres de pecado, resucitados, en fin completo en Cristo.

En lo revelado por el apóstol Pablo a los Efesios es bien claro, el apóstol establece que Cristo mora en el corazón de cada hijo por fe que ya está consumada, como vive cada creyente aquí en la tierra. Como le dijo Cristo a la samaritana, ya no sería necesario adorar o alabar a Dios en ese monte o en la ciudad de la Jerusalén terrenal por medio de la ley, aquella ciudad que junto a su templo hecho a mano fue destruida como evidencia de que Dios abolió totalmente lo primero, la ley o antiguo pacto. Esto es así mis amados, porque a Dios lo adoramos o alabamos en Espíritu y Verdad por medio de nuestra mente, confesando por fe toda la obra ya realizada por Jesús Cristo, quien ya vive en nuestros corazones desde que se cumplieron todas las cosas en el año 70, otra forma de llamar al hombre nuevo o interior creado según Dios, carta a los Efesios 4:24.  

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