EL FIN DEL TIEMPO vs. EL TIEMPO DEL FIN
SEGUNDA PARTE
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Ramón
Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento
puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los
Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya
bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es
Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición
espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los
lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para
siempre, Hebreos 10:14. Gracia y paz a cada uno de vosotros de
Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.
El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y
señores que están en la tierra, entiendan y crezcan en todas las
cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría
oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en
vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el
apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9. |
Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.
Carta a los Colosenses 4:3
En esta segunda parte del estudio utilizaré como base, la profecía de
las 70 Semanas de años, dada al profeta Daniel, porque es sumamente importante que
entendamos el significado de ésta y otras profecías dadas a través de él. La profecía de las 70 Semanas
de años tendría cumplimiento total en el
Mesías Príncipe que fue Jesús de Nazaret, que es lo mismo que Dios
manifestado en carne o Cristo en los días de su carne.
Tanto el ministerio de la circuncisión administrado por el apostolado de los doce
apóstoles de Jesús de Nazaret, como el ministerio de la incircuncisión como
se conocía primero al
apostolado del único apóstol de Jesús Cristo para este pacto eterno que fue
Pablo, nos mostraron que algo muy grande e inminente sucedería en esos días.
Veamos varios pasajes de las Escrituras que así nos dan testimonio:
Enseñado por Cristo en los días de su carne
Ø El tiempo se ha cumplido, según Marcos 1:15
Ø
Porque
estos son días de retribución,
para que se cumplan TODAS LAS COSAS QUE ESTÁN
ESCRITAS, según Lucas 21:22
Enseñado por el ministerio de la circuncisión, los Doce
Ø Habéis acumulado riquezas para los días postreros, carta de Santiago 5:3
Ø El fin de todas las cosas se acerca, 1ra. carta de Pedro 4:7
Ø Ya es el último tiempo, 1ra. carta de Juan 2:18
Ø
En
el postrer tiempo habrá burladores, carta
de Judas
18
Ministerio de la incircuncisión, Pablo
Ø El tiempo es corto, 1ra. carta a los Corintios 7:29
Ø La apariencia de este mundo está pasando, 1ra. carta a los Corintios 7:31
Ø Estas cosas acontecieron como figuras, y están escritas para amonestarnos a NOSOTROS (los hermanos de los días del apóstol Pablo) A QUIENES HAN ALCANZADO LOS FINES DE LOS SIGLOS, 1ra. carta a los Corintios 10:11
Ø Cuando vino el cumplimiento del tiempo, carta a los Gálatas 4:4
Ø El Señor está cerca, carta a los Filipenses 4:5
¿Por qué estaban ellos hablando de esos días en que vivieron, como de algo final, de algo que se iba a completar o que se iba a terminar? Antes de continuar mis amados, es necesario que entiendan que el apostolado de los Doce y el de Pablo tenían dos cosas en común, pero una proyección diferente.
La proyección de los Doce Apóstoles de Jesús de Nazaret llegaba hasta el fin de la ley o antiguo pacto que terminó en el año 70, porque el fundamento y las doctrinas que administraban habían llegado a su fin al igual que la ley o antiguo pacto, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 6:1-2. En dicha carta ordena el Consolador a través del apóstol Pablo lo siguiente: [1] Por lo cual, dejando la enseñanza de Cristo del principio hacia la madurez seamos llevados, no otra vez echando fundamento de arrepentimiento de obras muertas, y de fe en Dios, [2] de enseñanza de bautismos, de imposición de manos, de resurrección de muertos, y de juicio eterno. [3] Y esto haremos, si en verdad permite Dios. La proyección del apostolado de Pablo, el único Apóstol llamado por Jesús Cristo el resucitado, es para toda la eternidad, porque él es el apóstol para el nuevo pacto.
Esa
es la razón por la que el Señor o Consolador nos
reveló todos
los misterios del reino eterno a través de
Pablo, su ángel o mensajero y apóstol o testigo fiel.
Cristo
es el fin de la ley como nos revela el
apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4, porque el
nuevo pacto le puso fin a la ley de Moisés o antiguo pacto, porque todo lo
alcanzado y
cumplido perfectamente por Cristo en el nuevo pacto fue superior a la ley o
antiguo pacto. Veamos
ahora los dos puntos comunes.
Por eso, Jesús hablando sobre el fin de la ley conforme escribió Mateo 5: 18 dijo: [18] Porque de cierto os digo, hasta que pase el cielo y la tierra, una sola jota o una sola tilde de la ley jamás pasará, hasta que todas las cosas (lo profetizado por la ley y los profetas) se realicen. Y de nuevo de acuerdo a lo escrito por Mateo 24:35 dijo: El cielo y la tierra (que es lo mismo que la ley o antiguo pacto) pasarán, (llegarán a su fin, recuerda Cristo es el fin de la ley) mas las palabras de mí de ningún modo pasarán, esta palabra viva y eficaz y mas cortante que toda espada de dos filos que es el evangelio o poder de Dios, nunca pasará, porque son las buenas noticias para todos los hijos de Dios que vengamos del orden espiritual al orden relativo y temporero a participar de carne y sangre en el proyecto encarnación, para conocer como fuimos conocido, conforme al propósito de Dios.
Esa destrucción anunciada para el pacto añadido fue cumplida en la destrucción tanto de la vieja Jerusalén como del templo de piedra edificado a mano. Por eso, hay una nueva creación en el segundo Adán que es espiritual, el nuevo hombre interior creado según Dios, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:24. Por tanto amados bendecidos, ambos apostolados anunciaban el fin del presente siglo malo en que ellos vivían, para darle paso a lo que el apóstol Pablo llamaba en esos días, los siglos venideros o siglos que estaban llegando (como traduce exactamente del idioma griego), el período en el que vivimos ahora todos los creyentes del nuevo pacto.
Ambos apostolados hablaron del tiempo del fin y no del fin del tiempo que son dos cosas muy distintas, anda y revisa las palabras del libro del profeta Daniel 12:8, 9 y 13. En el verso 8 está la pregunta clave del profeta Daniel que quería saber cuál sería el fin o cumplimiento de todas esas cosas que vendría ha hacer el Mesías Príncipe para darle comienzo al reino de Dios o nuevo orden espiritual. Ahora, todos los hijos de Dios que estamos peregrinando en este orden visible, relativo y temporero andamos en el Espíritu, vivimos ya en la nueva Jerusalén o Jerusalén de arriba, en los lugares celestiales o del Espíritu, porque nosotros somos esa ciudad que tiene fundamento inconmovible, fundamento que fue puesto por el apóstol Pablo y el cual es Jesús Cristo, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 3:10-11.
En esta nueva Jerusalén o Jerusalén la de arriba como la vio y la llamó el apóstol Pablo, había un cielo nuevo y una tierra nueva; (el nuevo pacto de su gracia) porque el primer cielo y la primera tierra pasaron (porque la ley o antiguo pacto llegó a su fin) y el mar (los gentiles o división de gentes) ya no existe más, como fue mostrado por la visión del Rollo Profético llamado Apocalipsis 21:1.
Amados, conforme nos revela el apóstol Pablo al explicarnos la visión en la carta a los Gálatas 3:28, ya no hay nacionalidades, ya no hay judíos ni gentiles. La nueva ciudad no tiene necesidad del viejo sol, con su vieja luna, ni de sus viejas estrellas, porque los símbolos de la ley o antiguo pacto que alumbraban a la vieja Jerusalén fueron quitados. Ahora vivimos bajo el verdadero sol quien es Cristo, el Sol de Justicia eterno como lo profetizó en su libro el profeta Malaquías 4:2. La luna que nos da su resplandor es la Iglesia de Dios que él compró a precio de sangre y que irradia la luz de Dios en medio de este planeta, donde las estrellas somos los creyentes que resplandecemos por la luz del Espíritu de Dios que mora en nosotros.
Segundo: La
otra cosa común que tenían ambos apostolados o ministerios fue que
anunciaron que Jesús es el Cristo, fundamento sobre el que está cimentado el
nuevo pacto, aunque el apóstol de la circuncisión Pedro junto al resto de
los doce apóstoles de Jesús de Nazaret lo ligó con el fundamento del
arrepentimiento de obras muertas como nos informa el libro de los Hechos 2:38.
Es por eso que el apóstol Pablo dice en la 1ra. carta a los Corintios 15:11 Porque
o sea yo (el apóstol de la
incircuncisión o de Jesús Cristo) o sean
ellos (los doce apóstoles de la
circuncisión o de Jesús de Nazaret) así
predicamos, y así habéis creído.
Por tanto amados en Cristo, los hermanos que vivieron en ese período de tiempo estaban en gran expectación esperando algo grande que sucedería en sus días, y que como fue prometido primero por el Señor y luego confirmado por ambos ministerios o apostolados, ocurrió al pie de la letra en el año 70. Por eso, esos días en que ellos estaban viviendo eran los postreros días o postreros tiempos. Por eso el tiempo ya estaba cumplido como dijo Jesús al comenzar su ministerio en medio de Israel. Por eso el tiempo de juicio y de dar retribución anunciados por los profetas, los cuales fueron confirmados por Cristo en los días de su carne de igual manera había llegado.
Era
un tiempo corto, porque se había acercado el fin de todas las cosas de la ley
o antiguo pacto, que era la apariencia de ese mundo
que estaba pasando, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la 2da.
carta a los Corintios 5:12 y 10:7. A ese mundo antiguo
de los días de Jesús y ambos apostolados le quedaba esa última
generación del antiguo pacto, porque la genealogía de Jesús de Nazaret
cerró el antiguo pacto para la casa de David en la carne. La generación de Cristo es una sola y es
eterna, su cuerpo que es la Iglesia, está constituida por todos los hijos de Dios.
Por eso es que somos una congregación
de hijos primogénitos, como revela el
apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:23,
como fue profetizado en el libro del profeta Isaías 53:10 cuando dijo: después que
haya puesto su vida por muchos, verá linaje,
pero es un linaje espiritual como es el segundo Adán, que es un Espíritu
vivificante o que da vida, 1ra carta a los Corintios 15:45.
Como habrán observado hasta aquí, este mensaje es totalmente contrario al mensaje que han estado acostumbrados a escuchar y han aprendido del sistema religioso de una larga espera de todo lo prometido como herencia, algo que ya ocurrió, porque la herencia ya fue repartida. Las Escrituras nunca anunciaron un período de larga espera después que resucitara el Mesías o Cristo. Han pasado a este año del 2000, aproximadamente unos 1930 años que Cristo cumplió todas las cosas cuando vino en el año 70 por segunda vez sin relación con el pecado para quitar la ley o antiguo pacto. Desde ese día nuestro hombre interior entró en posesión de su herencia: la resurrección. Desde ese día somos perfectos para siempre delante de Dios con una sola ofrenda, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14, porque la ley era la que nos acusaba delante de Dios, recordemos esa vieja pesadilla, el aguijón de la muerte era el pecado y el poder del pecado era la ley, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:56.
Digo era porque siendo Cristo el fin a la ley que era el poder del pecado y si el pecado se quedó sin poder, y siendo que el pecado era el aguijón de la muerte, pues por la obra completa de Cristo somos libres de la ley, el pecado y de la muerte. Recuerden amados donde no hay ley tampoco se inculpa de pecado, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 5:13. El resultado de la obra perfecta de Cristo es la razón por la que en el nuevo pacto Dios no se acuerda más de ningún modo de vuestras iniquidades y vieja naturaleza de pecado Adán ya crucificado, muerto y sepultado para siempre mediante el sacrificio de Jesús, el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo de los hijos de Dios para siempre, eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14-18 que dice:
[14] Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo santificados. [15] Y da testimonio el Espíritu, el Santo; porque después de haber dicho: [16] Este, el pacto que pactaré con relación a ellos después de los días aquellos, dice el Señor: Dando leyes de mí sobre corazones de ellos y sobre la mente de ellos las inscribiré, [17] Y de los pecados de ellos y de las iniquidades de ellos de ningún modo me acordaré ya más. [18] Y donde remisión de estas cosas, ya no más ofrenda por pecado.
Amados, la realidad es que si el evento más glorioso e importante del propósito de Dios no ocurrió en esos días como fue anunciado por la ley y los profetas y confirmado por Cristo en los días de su carne, así como testimoniado tanto por el apostolado de la circuncisión de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, como por el apostolado de la incircuncisión por medio del apóstol Pablo; entonces, como ha estado enseñando sin darse cuenta el sistema religioso, el mensaje de Jesús y de los dos apostolados fue falso, porque le anunciaron a esa generación que todo se cumpliría en esos días y no se cumplió.
Eso es lo que han estado enseñando tanto el sistema católico como evangélico y los demás que dicen predicar a Cristo todos estos años. Ha estado enseñando que Dios dijo algo que no se cumplió como él lo ordenó. Pero eso se debe a que no conocen la diferencia entre vivir en la ley o antiguo pacto mezclado con la leche de la Iglesia niña que le fue entregada a los doce apóstoles de Jesús de Nazaret y el nuevo pacto dónde sólo se vive por gracia sin ninguna obra de la ley ni rudimento de la doctrina de Cristo del principio. Desconocen la diferencia entre el evangelio de la circuncisión y el evangelio de la incircuncisión o revelación del evangelio de la gracia; desconocen cuál es el apostolado de este pacto; no entienden que el reino de Dios no es de este orden, que no es un reino para este planeta natural, que el reino de Dios es del orden o dimensión espiritual, donde el Señor está en reposo reinando y nosotros los que creemos con él.
Las instrucciones de Jesús Cristo en los días de su carne a los apóstoles de la circuncisión fueron muy claras y precisas. En primer lugar les ordenó a los doce a quedarse fijos en Jerusalén para comenzar su labor. En segundo lugar Jesús instruyó a los doce y a todos los demás discípulos para que abandonaran a Jerusalén y todos sus alrededores cuando las señales que él les dio sucedieran, porque el fin de esa ciudad y su templo levantado a mano piedra sobre piedra, que representaba a la ley o antiguo pacto, había llegado. También los instruyó a esperar al Consolador que les recordaría y enseñaría toda la revelación de todos los misterios del reino de Dios.
Había llegado el fin de la Jerusalén de abajo para darle paso a la Jerusalén de arriba que es espiritual, una ciudad por toda la tierra. No era una ciudad física, sino una ciudad espiritual donde todas las moradas de esa ciudad o templo está formada por la Iglesia del Señor que está por todo el mundo. Los doce junto a los demás discípulos entendieron las señales que les dio el Señor y salieron de Jerusalén a tiempo y salvaron sus vidas físicamente.
Es por eso que Pedro
y Santiago poco antes de la destrucción de Jerusalén le escriben a los
dispersados y a los expatriados de entre los Judíos en medio de los cuales
fue su ministerio; porque los hermanos del ministerio de la
circuncisión siguieron las instrucciones al pie de la letra, se fueron con
tiempo de Jerusalén y sus alrededores. Pablo
salió de Jerusalén bien temprano, y no le dio esas instrucciones a las
iglesias de los gentiles, porque esa instrucción no era para ellos.
En lugar de eso, el apóstol Pablo les reveló en la carta a los Filipense 3:20 donde está nuestra ciudadanía,
en el cielo, en el orden del Espíritu, de donde es la Jerusalén de arriba,
una ciudad espiritual donde Dios mora, pero es en el orden espiritual.
DOS EDADES O SIGLOS Y UN PERÍODO DE TRANSICIÓN
Empecemos nuestro viaje en la historia del tiempo relativo, trasladándonos a esos días en que vivieron nuestros hermanos de las primicias de la Iglesia, y gocémonos de todas las instrucciones que ellos recibieron y obedecieron. Veamos que dos eventos estaban para suceder es esos días y ocurrieron tal y como fueron profetizados.
Hubo un punto común entre los dos pactos. A los días del cierre de la ley el apóstol Pablo los llamó “el presente siglo malo”. En esos días del cierre de la ley o antiguo pacto, también había empezado la introducción del nuevo pacto o la gracia de Dios, y el apóstol Pablo llamó a esos días del comienzo del nuevo pacto “el siglo venidero o siglos que estaban llegando”. El apóstol Pablo, al llamar ese período de esas dos formas opuestas, se estaba refiriendo a lo que ahora en sobre edificación de todas esas cosas llamamos el "período de transición entre los dos pactos". Ese fue el período cuando se cumplieron todas las promesas de Dios para nosotros y se le puso fin a la ley finalmente.
En ese período de transición entre los dos pactos, Cristo el Consolador a través del apóstol Pablo le estaba recordando, enseñando y revelando a la Iglesia peregrinando en este orden relativo: que ya somos sin pecado y sin mancha delante de Dios, que somos perfectos en el Espíritu, que somos el cuerpo de Cristo o de Dios, que estamos resucitados, que ya estamos en la vida eterna Cristo dentro de nosotros, que ya estamos reconciliados, etc.
Cristo en los días de su carne enfatizó este período entre ambos pactos, cuando dijo según registra su biografía escrita por Mateo 12:32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu del Santo, no será perdonado a él, ni en esta época (el período llamado siglo malo, de los viejos cielo y tierra que es lo mismo que la ley o antiguo pacto) ni en la que viene (el período de la gracia o nuevo pacto que seguía luego de la segunda aparición o venida del Mesías sin relación con el pecado). Por eso os vuelvo a repetir amados, ese período entre los dos pactos nosotros lo llamamos en el Ministerio de la Reconciliación dado al apóstol Pablo: El período de transición entre los dos pactos.
De nuevo, en la biografía de Jesús según el amado hermano Lucas 20:35 Jesús dijo: mas los que son (fijaos en el tiempo del verbo subrayado "son" que es en presente con relación a Jesús y no en futuro porque de esos que escuchaban sus palabras había muchos que pasarían por esa experiencia) tenidos dignos del siglo aquel (el período del nuevo pacto) de obtener también la resurrección procedente de entre los muertos, (lo cual ocurrió al fin de la ley o antiguo pacto para darle paso al período del nuevo pacto) ni se casan, ni se dan en casamiento, porque en el Espíritu somos ángeles, somos espíritus puros, por eso es que revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 3:28 que no hay varón y hembra.
Amados, el énfasis del cumplimiento pleno de todas las cosas a ocurrir durante esa última generación de la ley o antiguo pacto, fue resaltado en gran manera por Jesús mismo en la grandiosa profecía que los traductores de las Escrituras han titulado “el tiempo del fin”. Os recomiendo amados, que vuelvan a leer detenidamente y como ordena Jesús, escudriñando cuidadosamente, en las biografías de Jesús escrita por Mateo todo el capítulo 24, en la escrita por Juan Marcos todo el capítulo 13 y en la escrita por el doctor Lucas todo el capítulo 21. También es necesario que lean de igual manera el libro del Rollo Profético llamado Apocalipsis, que fue escrito para darle a esos hermanos en forma alegórica todo el cumplimiento estricto del cierre de la ley o antiguo pacto, que era hasta donde llegaba el alcance de ese libro.
Ese tiempo del fin fue muy cuidadosa y certeramente enseñado también por Cristo en los días de su carne en la enseñanza llamada parábola del trigo y la cizaña, descrita en la biografía de Jesús escrita por Mateo 13:39, donde Jesús refiriéndose al final de la labor que es muy claramente descrita por el ciclo de las fiestas de Israel que termina con la fiesta de la ciega o de la cosecha dijo: ...la siega es el fin del siglo... Fíjense amados que no dice el siglo final como si se estuviera refiriendo al fin del tiempo como enseña el sistema religioso, sino que Jesús dijo: al fin del siglo, que sabemos era del siglo malo o época o período de la ley o antiguo pacto.
Por tanto amados míos, como os dije anteriormente, la siega habla de la recogida de la cosecha, lo que era celebrado en la Fiesta de los Tabernáculos año tras años como ocurría con todos los ritos de la ley. Esa última fiesta, la de los tabernáculos se celebraba todos los años en el mes séptimo judío y fue cumplida al pie de la letra como la realidad espiritual final, como la última jota o tilde de la ley en el mes séptimo del año 70, cuando ocurrió la destrucción de la Jerusalén de abajo con su templo de piedra naturales hecho a mano.
Lo que Jesús en los días de su carne al igual que Pablo, su único apóstol para el nuevo pacto llamaban "el siglo venidero" es el período de tiempo desde el año 70 en adelante, en el que ya estamos viviendo, disfrutando y reinando en vida de la resurrección o la vida eterna, todos los que creemos en el poder del evangelio de la gracia. El apóstol Pablo también habló de esa división del tiempo cuando revela en la carta a los Gálatas 1:4 los siguiente: [4] El que a sí mismo en pro de los pecados de nosotros, a fin de librarnos de adentro del presente siglo malo.
De nuevo relacionado con este asunto, el apóstol Pablo revela ambos períodos en la carta a los Efesios 1:21 lo siguiente: [21] Por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío (los príncipes, autoridades, poderosos y señores de Israel que administraban la ley añadida en Moisés) y de todo nombre que es nombrado, (en el caso del presente siglo malo ese nombre era Moisés) no sólo en el siglo este, (el presente siglo malo) sino también en el venidero, el siglo venidero se refiere a la época o período de la gracia o nuevo pacto. En esta época o edad de la gracia o nuevo pacto en que ahora vivimos ningún nombre de ningún líder religioso tiene autoridad sobre la revelación de Cristo, aun cuando sea en el orden fuera de la ciudad de Jerusalén espiritual donde todas esa fieras viven y hacen reinado. Las enseñanzas ni de papas católicos que dicen representar a Dios, ni de ningún otro líder religioso protestante o de cualquier clasificación, tiene valor delante de los dioses, reyes y señores que estamos en el orden relativo del planeta tierra.
Finalmente leamos lo revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 6:5-6 en relación a ese siglo malo o período de la ley que iba a tener un fin, cuando escribió lo siguiente: [5] Así también el Cristo no a sí mismo glorificó en hacerse sumo sacerdote, sino el que habló a él: Hijo de mí eres tú, yo hoy te he engendrado; [6] como también en otro (lugar) diferente dice: Tú sacerdote hasta el siglo según el orden de Melquisedec.
Es bien claro amados, que el sacerdocio de Jesús fue totalmente diferente del sacerdocio de Aarón. Mientras Aarón le fue a Moisés en lugar de boca, Moisés le fue a Aarón en lugar de Dios, como informa el libro de Éxodo 3:16. Jesús le fue en este orden relativo a Dios en lugar de boca para hablar a su pueblo muerto o separado de él por causa de la naturaleza de pecado, por eso Jesús decía que él no hablaba de su propia cuenta, porque su doctrina no era de él sino el Padre que moraba en él como registra la porción de su biografía escrita por Juan 7:16-18. Moisés vistió y ungió a Aarón como sumo sacerdote y a sus hijos como sacerdotes de la ley, conforme nos informa el libro de Éxodo 28:1-2 y 41.
En el libro de Éxodo 29:29 es informado lo siguiente: Y las vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a hombres que tienen debilidad, mas la palabra del juramento posterior a la ley, al Hijo habiendo sido perfeccionado hasta el siglo. De nuevo en los versos 15 al 17 de este mismo capítulo 7 el apóstol Pablo revela: [15] Y más abundantemente aún totalmente claro es, si conforme a la semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote diferente, [16] el cual no según ley de un mandamiento carnal ha llegado a serlo, sino según poder de una vida indisoluble. [17] Porque atestiguado: Tú sacerdote hasta el siglo según el orden de Melquisedec. Aarón fue hecho sumo sacerdote y sus hijos después de él mediante la ley por disposición carnal o de herencia natural, pero no así con Cristo, que fue un sumo sacerdote de una sola ofrenda que duró hasta que terminó ese siglo o época de la ley en el año 70.
Los religiosos judíos de ese período, sabían y enseñaban que cuando el Mesías se manifestara, terminaría esa era del presente siglo malo en que vivían. Ellos creían que el Mesías lo introduciría a una nueva era, el llamado siglo venidero y creían además, que habría una transición entre ambas edades o épocas. Ese período de transición entre esas dos edades o pactos duraría el mismo tiempo de transición que estuvo el pueblo en el desierto con Moisés cuando salieron de Egipto para entrar a la tierra prometida de Canaán como sombra de la verdadera tierra a la que nosotros fuimos entrados por Jesús Cristo.
El problema del sistema religioso judío de esos días fue que no pudo recibir a Jesús de Nazaret como el Mesías Príncipe esperado, porque él fue crucificado y por tanto no podían ver a Jesús entrarlos al nuevo reino de manera natural como sucedió con la ley o antiguo pacto. No pudieron ver la sombra de Moisés que sólo vio la tierra de lejos, murió y no entró a ella en lo natural, sino que entró en Josué. De igual manera sucedió con Jesús de Nazaret, que vio la tierra en su ministerio en la carne, murió y no entró en ella en lo natural, sino que nos entró a la tierra prometida en Jesús Cristo el resucitado, lo cual mostró a través de Pablo, su ángel o mensajero, su apóstol o testigo fiel, por medio del cual Cristo el Consolador o Espíritu Eterno nos reveló todas las cosas. Por eso de igual manera el apóstol dijo: ya no vivo yo, más vive Cristo en mí, en la carta a los Gálatas 2:20.
A tal grado era el nivel de la mente carnal y hacia lo material de esa generación judía de los días de Jesús como sucede hoy con el sistema religioso del año 2000, que le dijeron: [40] Tú que derribas el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. [41] De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: [42] A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él, biografía de Jesús escrita por Mateo 27:40-42.
Ellos querían señales externas, pruebas visibles y materiales que pudieran percibir con sus sentidos naturales a su satisfacción para creer en Jesús. Así mismo es el supuesto evangelio predicado por el sistema religioso, requiere señales y pruebas sensoriales, pero ¿saben una cosa amados? El evangelio de Dios, sólo se cree por medio de fe ya consumada. Aun en los días de su carne el apóstol Pablo les dijo a los amados de Corinto según registra la 2da. carta a los Corintios 5:7 Porque mediante fe estamos andando, no mediante vista.
La vida en Cristo es espiritual y de esa manera fue resucitado, como nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 3:16 cuando dice que Dios fue manifestado en carne y justificado en el Espíritu. Cristo fue resucitado o justificado en el Espíritu y es de la manera en que nos introdujo en el nuevo pacto. Esa fue la manera de resurrección anunciada por el apóstol Pablo. En la 1ra. carta a los Corintios 15:35 el apóstol Pablo primero hace la pregunta de como es la resurrección al decir: Pero dirá alguno ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? En el verso 42 más adelante nos contesta la pregunta cuando dice: Así también es la resurrección de los muertos. Desde luego, de los que fuimos muertos espiritualmente o separados de Dios por el primer Adán. Se siembra cuerpo animal (fuimos sembrados un cuerpo animal que es lo mismo que un alma viviente u hombre natural en el primer Adán), resucitará cuerpo espiritual. Hemos sido resucitados o justificados a la nueva vida en el segundo Adán, Cristo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. [45] Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán Espíritu edificante.
Esa es la razón por la que para los judíos de esos días Jesús de Nazaret no podía ser el Mesías esperado, como no lo es en este tiempo para todos aquellos que esperan una resurrección de su cuerpo físico que nunca sucederá. Se le hace sumamente difícil creer ese misterio revelado por el apóstol Pablo: Dios mismo se manifestó en carne para matar al viejo hombre que tenía el imperio de la muerte, al primer Adán o Satanás que se alimentaba de esa naturaleza, y fue justificado o resucitado de nuevo en el Espíritu como es él y como ahora somos nosotros. Jesús aparecía visiblemente a los doce y demás por causa del ministerio de ellos que era el de la circuncisión o para la carne. Os pregunto amados ¿Qué cuerpo físico glorificado describe el apóstol Pablo en todas sus cartas? Respuesta sencilla: NINGUNO. El apóstol Pablo fue el último en ver a Jesús y el único que vio a Jesús en su cuerpo espiritual aquí en la tierra y perdió la vista tanto natural como la de la ley que sólo podía ver en Saulo. Vio un cuerpo de luz que lo cegó. Así es nuestro cuerpo Espíritu debajo de éstas túnicas de piel temporeras.
Las dos profecías dadas a Daniel que utilizaré de referencia, muestran que la parte inicial del tiempo del fin comenzó con la profecía de las 70 semanas, como muestra el libro del profeta Daniel 9:21-27; y la parte final se completa con la profecía dada al profeta Daniel que registró en el libro de Daniel 12:4-12. A eso es que se refiere el profeta Habacuc 2:3 cuando dice: Aunque la visión tardará aún por un tiempo, (la visión dada al profeta Daniel que registró como la profecía de la 70 Semanas que nos muestra cuando vendría en el tiempo y espacio relativo el Mesías) más se apresurará hacia el fin, (la porción de la profecía del fin, que nos asegura que esa generación o 40 años o período de transición entre el pacto añadido de la ley y el pacto eterno de la gracia, marcado por el período entre la muerte y resurrección del Mesías en el año 30 y la destrucción de Jerusalén y el templo de piedra levantado a mano en el año 70, ocurriría rápidamente) y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. La profecía de las 70 semanas tomó 490 años para cumplirse, en cambio la profecía del fin de la ley o antiguo pacto sólo tomó aproximadamente 40 años tal y como dijo Jesús.
Daniel es el único profeta que cubre el período completo e indivisible desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén y su templo de piedra levantado a mano con el decreto del rey Ciro de Persia hasta la aparición del Mesías Príncipe y luego del Mesías Príncipe completar su trabajo, del período de transición de lo que se llamaba el presente siglo malo y el comienzo del siglo venidero, que es lo mismo que la alegoría del período de tiempo que estuvieron juntos en la casa de Abraham Ismael e Isaac. En ningún lugar de esas profecías se habló de la destrucción del universo y del planeta tierra, como erróneamente enseña el sistema religioso de nuestros días.
éstas profecías son la base en la que descansan todas las demás profecías que hablaban del tiempo del fin. En el tiempo de Daniel, ese período de transición o última generación, estaba todavía en un futuro distante, a poco más de unos 500 años aproximadamente en el futuro con respecto a Daniel el profeta, como lo atestigua el libro del profeta Daniel 8:19, 26.
Al
profeta Daniel se le dijo que las palabras de esas profecías estaban cerradas
y selladas
hasta el tiempo del fin,
libro del profeta Daniel 12:9. Eso era así porque
todavía no estaban próximos a entrar al llamado presente
siglo malo, los días finales de la ley o
antiguo pacto. Esa también es la
misma razón, por la que el ángel o mensajero de Cristo, el que les dio a
ellos a conocer el evangelio eterno o de la gracia, quien fue arrebatado al
tercer cielo, al paraíso, donde se le dio esa visión, que Cristo le dio para
mostrarle a los siervos de Cristo o apóstoles de la circuncisión lo que él
les había dicho sobre esos días finales, como es revelado en la 2da. carta a
los Corintios 12:1-5. Esa es la visión que aparece dada al apóstol de la circuncisión Juan, al
final del libro o Rollo Profético llamado Apocalipsis 1:1-2 y que en el verso
22:10 le dijo lo contrario a lo ordenado al profeta Daniel, pues se le ordenó
que no sellara las palabras proféticas
de ese rollo o libro como decimos modernamente, porque el tiempo del fin de todas las cosas de la ley o
antiguo pacto había llegado.
Es importante recordarle mis amados, que la primera profecía con un punto de referencia fijo relacionada con el tiempo del fin, vino por medio de un sueño al rey Nabucodonosor del imperio de Babilonia, el primero de los cuatro en el sueño del rey. En ese sueño, el Señor que revela los misterios le mostró al rey Nabucodonosor por medio de un sueño, una estatua gigante de varios tipos de materiales. La estatua tenía cuatro partes específicas de diferentes tipos de materiales que conforme a la interpretación del sueño eran los últimos cuatro reinos significativos o imperios que ocurrirían, para el Señor traer su reino espiritual eterno o nuevo pacto, el reino espiritual del Mesías o Cristo. El primer reino estaba representado por la cabeza de la estatua, la cual era de oro y representaba el reino del rey Nabucodonosor, imperio que estaba en todo su apogeo en esos días, libro del profeta Daniel 2:37-38.
El segundo reino conforme a la visión del sueño, estaba representado por el material plata, y estaba representado por los brazos y pecho de la estatua. Esta este de esplendor más bajo que el primero, pero conforme al material más duro o fuerte, correspondía al próximo reino que vendría después del reino de Babilonia. Como sabemos por la misma historia de los hombres, ese reino correspondió con el imperio de los Medos y Persas, imperio que comenzó estando todavía peregrinando y siendo un anciano el profeta Daniel, libro del profeta Daniel 2:39.
De acuerdo a la interpretación del sueño, el tercer reino correspondió al reino de Grecia, representado por el vientre de la estatua y por el material bronce, libro del profeta Daniel 2:39. De este reino se dijo además, que sería dividido en cuatro partes después de la muerte del rey principal. El rey principal de es imperio fue Alejandro Magno o Alejandro el Grande, que murió repentinamente de apenas unos 33 años de edad en pleno apogeo de su reino sin dejar siquiera un heredero suyo para que le sucediera en el trono.
Los cuatro reinos en que se dividió el imperio de Grecia fueron: Egipto, Tracia, Macedonia y Siria. De esos cuatro habría dos de ellos que serían más prominentes:, Siria que fue identificado en la profecía también como el rey del sur, el cuerno pequeño que creció hacia el sur y se engrandeció en gran manera bajo el rey Antíoco Epífanes, quien quitó el continuo sacrificio en Israel, conforme fue profetizado en el libro del profeta Daniel 8:9-12. Este rey del sur se pasó también guerreando por largo tiempo contra el reino de Egipto, a quien la profecía identifica como el rey del norte. El libro del profeta Daniel 8:1-22 nos muestra otro ángulo de la visión de la segunda y la tercera bestia, del reino de los Medos y los Persia siendo vencido por el reino de Grecia. Finalmente, el tercer reino, el reino de Grecia ya dividido fue vencido totalmente por el cuarto y último gran reino: el naciente imperio romano.
El imperio de Roma fue el cuarto y último reino de la profecía, para entrarnos al reino espiritual y eterno del Mesías o Cristo. El imperio de Roma fue representado en la visión del sueño profético por las piernas y los pies de la estatua. El material de esa porción de la estatua era de hierro con una porción final de hierro mezclado con barro en la parte que correspondía a los pies y dedos de la estatua, libro del profeta Daniel 2:40-43. El reino del Mesías o Cristo conforme a lo profetizado comenzaría precisamente durante ese último reino, al cual la piedra no cortada con mano de un monte, que es Cristo y el monte Sion, le dio y desmenuzó a la estatua completamente para formar un gran monte como figura de su reino eterno, libro del profeta Daniel 2:44-45.
El sistema religioso ha interpretado erróneamente que después del reino de Roma no habría más reinos humanos. Sin embargo, el propósito del sueño dado al rey Nabucodonosor fue para señalar cuando el reino del Mesías o Cristo vendría. Cuando Daniel le dio la interpretación del sueño al rey Nabucodonosor, dijo unas palabras muy importantes, según registra el libro del profeta Daniel 2:29 que dicen: Estando tú, oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de ser en lo porvenir (mucho más allá del tiempo relativo de tu propio reino); y el que revela los misterios te mostró lo que ha de ser.
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LEÓN = CABEZA
DE ORO
REINO DE BABILONIA Libro de Daniel 2:37-38 Y 7:1-4 |
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OSO = PECHO Y
BRAZOS DE PLATA
REINO DE MEDO PERSIA Libro de Daniel 2:39 Y 7:5 |
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LEOPARDO =
VIENTRES Y MUSLOS DE BRONCE
REINO DE GRECIA Libro de Daniel 2:39 Y 7:6 |
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LA BESTIA =
PIERNAS DE HIERRO Y PIES DE HIERRO CON BARRO COCIDO
REINO DE ROMA Libro de Daniel 2:40-43 Y 7:7-8 |
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LA VISIÓN DE LAS CUATRO BESTIAS |
IMAGEN DEL SUEÑO DE NABUCODONOSOR |
LA Visión
DE LAS CUATRO BESTIAS
A Daniel le fue confirmado directamente el sueño dado al rey de Babilonia Nabucodonosor mediante una visión profética, según registra el libro del profeta Daniel 7:1-7. En esa visión, mediante las figuras de cuatro grandes bestias, le fueron confirmado los cuatro reinos del sueño dado a Nabucodonosor. La primera bestia de la visión fue un león, figura del reinado de Babilonia, que dicho sea de paso era el emblema que usó esa nación.
El segundo reino estaba representado por un oso que tenía más poder en uno de sus lados. Este reino correspondió exactamente al reino de los Medos y Persas, que fue un reino formado por dos grandes naciones, pero que tenía más fuerza en una de ellas: los Persas. Los Medos empezaron reinando aparentemente con más poder con el rey Ciro, con quien se cumplió el edicto del decreto para comenzar la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén y su templo, período que en el ámbito religioso es conocido como el período de la restauración; dándole cumplimiento a la profecía de las 70 Semanas y a otra profecía dada por el profeta Isaías registrada en su libro en el capítulo 45 versos 1 al 7.
El tercer reino estaba representado en la visión dada al profeta Daniel por un leopardo, al que le salieron cuatro alas. Pues esas cuatro alas del leopardo se corresponden con los cuatro cuernos del macho cabrío, que fueron las cuatro partes en que se dividió el reino de Grecia, el reino representado por el leopardo en la visión de Daniel y por la sección de bronce de la estatua en el sueño del rey Nabucodonosor. A esta bestia le arrancaron las cuatro alas finalmente como símbolo de que quedó impotente para defenderse de la bestia que vino tras de ella, que fue el imperio romano y que la devoró finalmente.
La última bestia conforme a la visión era una bestia terrible, no hubo forma de semejarla a otra bestia de la tierra. Con esto la profecía estaba indicando que ese sería un reino totalmente diferente a todos los reinos anteriores, porque fue una mezcla de todos los anteriores. Así fue el imperio romano, una mezcla de culturas, de tradiciones y de etnias. Fue un reino fuerte como el hierro. Fue un reino bien organizado que sojuzgó a todos los reinos de la tierra. Pues Contra ese reino fue que dio la piedra angular, el Cristo, para darle comienzo a su reino. Sin espada ni ejércitos humanos, solamente mediante el poder del evangelio de la gracia, el reino del Mesías o Cristo, nuestro Rey y Dios, todos los reinos vinieron a ser de él.
Reconocemos que por causa de la mezcla de vino viejo de la ley mezclado con la leche espiritual de las enseñanzas de Cristo del principio impartida por los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, muchos se desviaron de la revelación de la gracia viviendo en una mezcla de doctrina. Eso trajo como consecuencia la apostasía anunciada por el apóstol Pablo, en la 2da. carta a los Tesalonicenses 2:3. Sí amados, esa apostasía profetizada por el apóstol Pablo, trajo como consecuencia que el mensaje de la leche espiritual o enseñanzas de Cristo del principio predicada por el apóstol de la circuncisión Pedro y los demás de su ministerio mezclada con el vino viejo de la ley de Moisés o antiguo pacto, llenara las iglesias por todas partes de esa doctrina de apostasía que aun después de terminada la ley o antiguo pacto ha permanecido por el trabajo del sistema religioso durante dos milenios, pero después de terminado ese segundo milenio y hemos entrado en el tercero como si fuera el tercer día de este reino, el Padre Eterno Jesús Cristo nos ha enviado a un grupo de Espíritus perfectos a quitar el velo de Moisés a todos los amados para que reinen en vida conforme a su propósito
Esa es precisamente la misión de este ministerio, el Ministerio de la Reconciliación Conforme al Evangelio de la Gracia, conforme a la palabra de reconciliación, el mismo ministerio que le fue dado al apóstol Pablo, conforme él revela en la 2da. carta a los Corintios 5:18, traer a todos los niños en Cristo por todo el mundo a la conciencia de que sólo hay un evangelio para este pacto representado por el vino nuevo, el evangelio de la gracia o revelación de los misterios dado al apóstol Pablo, el cual tiene que ser vaciado en los odres nuevos, en los creyentes del nuevo pacto que son la creación del nuevo Adán, Cristo. Es anunciarle y despertar a los hijos de Dios por todo el planeta tierra para entiendan que ya todas las cosas fueron cumplidas y que su participar de carne y sangre en este tiempo es por causa del propósito de Dios.
LAS PROFECÍAS
DE LAS 70 SEMANAS
Hace Unos 2,460 años atrás aproximadamente cuando digo estas palabras en el año 2,000, que el pueblo de Israel natural se encontraba en cautiverio en Babilonia. Por medio del profeta Jeremías, el Señor le profetizó a esa nación un período de cautividad de 70 años, lo cual ocurrió de esa manera, cuando fueron llevados al cautiverio en el año 553 antes de Jesús manifestar en la sinagoga que el era el ungido o Mesías, cosa que no recibieron de primera instancia los judíos, y lo cual es informado en la biografía de Jesús escrita por Lucas 4:16-2, Los 70 años de cautiverio terminaron en el año 483 antes de lo indicado por Lucas que acabo de citar. Para ver lo profetizado por el profeta Jeremías os invito a leer en el libro del profeta Jeremías 25:11-12 y 29:10.
Estando el profeta Daniel viviendo en el final de ese período de cautividad, recibió varias profecías, incluyendo la profecía de las 70 veces 7 o de las 70 semanas de años como suelo llamar esa profecía ya cumplida totalmente, ver el libro del profeta Daniel 9:1-2.
La palabra Hebrea sha bu’a que se traduce como siete o semana, es una unidad o período o grupo de siete de algo que se hable. Es como por ejemplo nuestra palabra docena, que significa grupo de doce de algo que se hable.
Este concepto de medir el tiempo no era algo nuevo para los judíos. Veamos varias citas que nos ilustran esto que acabo de decir: leyendo en las Escrituras en el libro de Levíticos 25:8, en el libro de Número 14:34 y en el libro de Génesis 29:27-28.
EL LLAMADO PRESENTE SIGLO MALO
El ángel o mensajero Gabriel, que le dio la información a Daniel, claramente le indicó en la profecía, que 70 veces siete o 490 años estaban DETERMINADOS o DECRETADOS para su pueblo, el Israel natural, el Israel de la ley o antiguo pacto, así como para la ciudad de Jerusalén y su templo hecho a mano, lo que fue figurado en la casa de Abraham con Agar e Ismael, figuras de la ley o antiguo pacto y del pueblo de Israel natural. Es algo bien importante resaltar, que cuando el profeta Daniel recibió esa profecía, la ciudad y el templo de Jerusalén estaban totalmente destruidos y en ruinas, nadie vivía en ese lugar desolado. Para darle cumplimiento a esa profecía sería necesario construir la ciudad de Jerusalén y su templo de nuevo, tal y como fue profetizado en la misma profecía y cumplido luego para que entonces se cumpliera la destrucción profetiza en la profecía.
Ese período ordenado o decretado por Dios, es el mismo período que tanto Cristo en los días de su carne, como el apóstol Pablo, llamaron este siglo o presente siglo malo. Ese período de tiempo tenía el propósito de revelar en la historia, la fecha exacta cuando Dios mismo, se manifestaría en carne, cuando el Padre Eterno tuvo en común con los hijos participar de carne y sangre, como el Mesías o Cristo, para entrar a este mundo en un cuerpo de carne y sangre a cumplir con todo su propósito. Esa es la razón del misterio revelado por el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 3:16 y en la carta a los Hebreos 2:14. Lo profetizado era el tiempo de cumplir y confirmar el pacto eterno que es desde antes de los tiempos de los siglos como reveló el apóstol en la 1ra. carta a Timoteo 1:9. Era para traer a tiempo relativo de los hombres, el reino de Dios llamado el nuevo pacto, para traer a reinar espiritualmente al Mesías prometido y por tanto darle terminación al antiguo pacto, que fue un pacto añadido para la carne, por medio de las obras, para que su pueblo le sirviera mediante fe..
Podemos decir por tanto, que la profecía de las 70 semanas une históricamente y en el tiempo relativo de los hombre, el período judaico del antiguo pacto con el período o reino de Cristo del nuevo pacto. Ese período intermedio, es el período mediador entre ambos pactos, es el período de transición entre la ley o antiguo pacto y el nuevo pacto o gracia de Dios. Es como la mediación de Cristo entre el viejo hombre de la ley que vivía por la carne y el nuevo hombre de la gracia que vive por el Espíritu mediante fe ya consumada.
DIVISIÓN
DEL FINAL DEL SIGLO MALO
Como les indiqué anteriormente, el hecho de que el período de tiempo fijado por la profecía fue de 490 años consecutivos, demuestra que todo el propósito de Dios estaba totalmente ordenado a cumplirse en ese período de tiempo. La profecía de las 70 Semanas de Año estableció exactamente la fecha de comienzo del fin del antiguo pacto y el comienzo del nuevo pacto con una exactitud certera y absoluta. La profecía estaba subdividida en tres períodos completa y exactamente definidos, de la siguiente manera:
Todo este período de tiempo así divido pero consecutivo de 49 + 434 + 7 = 490 años. Esto nos demuestra que el Señor es el Dios de la exactitud absoluta y de la ordenación de todas las cosas de la historia antes de que sucedieran, como dice el libro del profeta Isaías 46:10. Para todos los que predican esta profecía como si todavía supuestamente le faltara el cumplimiento de la última semana de años, el período de 7 años final, todo esto le será de gran impacto y contradicción, porque derriba el falso fundamento sobre el cual fue establecida esa fábula artificiosa que el sistema religioso le ha estado enseñando por mucho tiempo a los niños en el conocimiento de Cristo bajo su custodia.
LOS ENTENDIDOS ENTENDERÍAN: ESTAMOS REINANDO EN VIDA
Pero en la medida que vayan leyendo y vean fluir la revelación y lo que todo esto implica, si sois hijos de Dios ENTENDERÁN y comenzarán a recibir la verdad que los hará libre de todas esas falsas enseñanzas, prejuicios y doctrinas falsas del sistema religioso en que estuvimos atrapados todos los hijos de Dios cuando somos niños en el conocimiento de Cristo. El conocimiento de esta verdad, les dará la oportunidad de comenzar a disfrutar de su estadía o peregrinación en este planeta, como embajadores del reino de Dios.
Entenderán entonces qué significa lo que reveló el apóstol Pablo cuando dijo en la carta a los Romanos 5:17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesús Cristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Es menester amados, que entiendan que es necesario reinar aquí en nuestro hombre interior perfecto creado según Dios, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:23-24, para la gloria de nuestro Dios y Padre Eterno el Señor Jesús Cristo, de quien es la honra la gloria y la alabanza por la eternidad. Amén.
Recuerden amados lo que dijo el Señor por medio de lo registrado en el libro del profeta Daniel 12:10 Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; todos los que creemos el evangelio de la gracia ya somos perfectos por un solo sacrificio, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14. Continúa la cita, los impíos procederán impíamente, los que no entendieron ni recibieron la revelación, así como en nuestro tiempo hay muchos que continúan con el velo puesto, continúan bebiendo el vino viejo de la ley, la letra de la doctrina de la ley, mezclado con la leche espiritual ya adulterada en nuestros días, que es lo mismo que la letra de la doctrina de Cristo del principio.
Continúan en las doctrinas del pecado, la muerte, Satanás, esperar la resurrección, etc. Recuerden amados que la letra mata, por eso se ven muertos o separados de Dios y no pueden creer la obra perfecta que hizo Cristo para nosotros, no pueden creer que son perfecto delante de Dios, sin mancha, sin arruga, sin pecado, llenos de vida espiritual porque ya la resurrección y el arrebatamiento ya ocurrieron, como revela el apóstol Pablo sobre la letra en la 2da. carta a los corintios 3:6. Finalmente dice la profecía: y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán. Ven amados quienes son los que no entienden ni comprenden, los impíos o no santos, el hombre animal o natural, porque nosotros entendemos desde nuestra nueva creación Cristo dentro de estas vestiduras o animales temporeros en que peregrinamos.
Anteriormente dije que Dios es absolutamente exacto y ordenó todas las cosas antes que sucedieran, por eso predijo todas las cosas por medio de los profetas como lo establecen las Sagradas Escrituras. Veamos por ejemplo las siguientes citas que ilustran lo que acabo de decir en lo escrito en el libro del profeta Isaías 41:9-10; 42:9; 44:6-8; 45:21-22; 46:9-10; 48:3-6 y en el libro del profeta Amós 3:7. Todos los que creen la verdad, harán como Pablo nuestro apóstol del que debemos ser imitadores, actuarán conforme nos muestra el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 11:1; se despojarán y darán por basura y pérdida todo el falso conocimiento producto de la falsa doctrina recibida del sistema religioso, para recibir la revelación del evangelio de la gracia de Dios, para recibir verdaderamente a Cristo, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 3:8.
Pasemos a estudiar esta hermosa profecía de las 70 semanas de años dadas a través del profeta Daniel, relacionada con la manifestación de Dios en carne, con la participación en común con nosotros sus hijos de participar de carne y sangre, cuando se manifestó como el Mesías Príncipe o Cristo en los días de su carne para cumplir todo lo escrito por la ley y los profetas, semanas de años que fueron cumplidas consecutiva y totalmente como fue anunciado en la profecía.
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PUNTO DE PARTIDA
El año 457 antes del nacimiento de Jesús de Nazaret, nos dice Daniel 9:25 que fue decretada la orden de restauración y reedificación de Jerusalén y su templo de piedra hecho a mano. Esto, nos lleva con respecto a nuestro calendario actual al año 4 antes del nacimiento de Jesús. Esto es así, porque existe un error permanente de 4 años en nuestro calendario moderno. Este error ocurrió al transferir el viejo calendario al calendario actual, que tiene una discrepancia de 4 años.
EL PRIMER SEGMENTO DE TIEMPO (7 SEMANAS = 49 AÑOS)
Entre el año del decreto 457 antes del nacimiento de Jesús de Nazaret, de ahora en adelante por la abreviatura AJN, y el 408 AJN, ocurrió el primer segmento de la profecía que abarcaba 49 años y que son descritos en forma general en el libro del profeta Daniel 9:25. Ese período de tiempo ocurrió bajo la administración de Esdras y Nehemías, para lo que les recomiendo que lean toda la descripción de lo ocurrido durante ese período, que está registrado en ambos libros, especialmente os recomiendo escudriñar más detenidamente los capítulos 2 al 6 del libro de Nehemías.
Quiero aclararles amados, que no utilizamos las referencias de tiempo antes o después de Cristo, con las abreviaturas AC y DC, porque Cristo es la resurrección luego de la muerte de Jesús de Nazaret para darle cumplimiento al propósito de Dios y tendríamos entonces que hablar con relación al año 30 cuanto este magno evento ocurrió, pero la realidad es que Cristo el Espíritu Eterno es sin principio ni fin. El sistema habla con relación al nacimiento de Jesús, la participación de Dios en carne y sangre en Belén a quien más tarde se le llamó Jesús de Nazaret y quien murió en la cruz por nuestros pecados. Os repito amados, cuando hablamos de Jesús Cristo, hablamos del resucitado, evento que ocurrió en el año 30.
Haciendo un resumen general de ese período, podemos decir que los cautivos trabajaron con muchas dificultades tal y como fue profetizado por Daniel. Tenían que llevar los materiales de construcción con una mano y con la otra mano llevar la espada para defenderse de los enemigos que se le oponían a que volvieran a la tierra.
Los primeros judíos en regresar reconstruyeron los muros de la ciudad en 52 días, lo cual nos es informado en el libro de Nehemías 4:17-18 y 6:15. Ellos también restauraron calles y casas, como informa también el libro de Nehemías 7:14; instituyeron leyes y ordenanzas civiles, libro de Nehemías 7:5; también instituyeron reformas religiosas, libro de Nehemías 13:30 y terminaron ese primer segmento de tiempo, estableciéndose en la ciudad de Jerusalén en proceso de restauración, tal y como fue profetizado que ocurriría, lo cual fue registrado en el libro de Nehemías 11:1.
EL SEGUNDO SEGMENTO DE TIEMPO (62 SEMANAS = 434 AÑOS)
Ese período de tiempo ocurrió entre el año 408 AJN y el año 27 de esta era en que vivimos. Ese es el período de 62 semanas de años equivalentes a 434 años, que fueron completados el día que manifestó el Mesías Príncipe en medio de Israel en la sinagoga de su pueblo a la edad de 30 años. Este magno evento ocurrió cuando Jesús después de ser bautizado por Juan el Bautista, regresó a Nazaret y entró a la sinagoga conforme a la costumbre y leyó en el rollo del libro del profeta Isaías lo siguiente: [1] El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió el Señor; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; [2] a proclamar el año de la buena voluntad del Señor, libro del profeta Isaías 61:1-2.
Al terminar de leer la porción que acabo de citar, Jesús les dijo a los allí presentes: Hoy se ha cumplido esta profecía delante de vosotros, biografía de Jesús según Lucas 4:16-21. Al igual que la primera parte de 7 semanas de año que es lo mismo que 49 años, los próximos 434 años que eran las próximas 62 semanas y que al sumarle las primeras 7 semanas hace un total de 69 semanas de años, que son equivalente a un total de 483 años, ocurrieron consecutivamente, quedando solamente el inicio de la última semana de año o 7 años de la profecía, semana de la que hablaremos mas adelante.
Este período intermedio de 62 semanas de años fue un período de grandes problemas tal y como fue dado a conocer por el ángel o mensajero Gabriel al profeta Daniel. Lo tumultuoso y difícil de ese período lo encontramos descrito en los libros históricos de los judíos llamados los Libros de los Macabeos, los cuales os invito a leer, para que tengáis el cuadro y la información completa. Estos libros se encuentran incluidos en todas las versiones de las Sagradas Escrituras que utiliza el sistema católico y que fueron clasificados como libros apócrifos o fuera del canon aceptado por los amados dl sistema protestante. También pueden encontrar información valiosísima de este período, leyendo en los libros del historiador judío Flavio Josefo, especialmente en la porción de su obra conocida como Antigüedades de los Judíos.
La segunda porción o 62 semanas luego de las primeras 7 semanas de la profecía, llegó hasta el año 27 de nuestra era, siendo Jesús de 30 años cuando comenzó su ministerio, conforme informa la biografía de Jesús escrita por Lucas 3:23, y no al año de su nacimiento como creen muchas personas o al año 30 como señalan muchas otras personas. Recuerden amados, que las 69 semanas eran hasta la manifestación del Mesías Príncipe. Los que utilizan como referencia el año 30, parecen desconocer que hay un error de 4 años en el calendario actual, ocasionado por el monje católico Dionisio Exiguo en el siglo 6, al transportar las fechas del sistema antiguo de registro de tiempo al calendario que usamos actualmente.
Cuando estaba para completarse los primeros 483 años, equivalentes las primeras 69 semanas y se había acercado la semana 70, la última de la profecía, había en Israel una grande expectativa de la aparición del Mesías debido al cumplimiento del tiempo de la profecía escrita el libro del profeta Daniel. Es la razón, por la que al aparecer el profeta Juan el Bautista, el Elías que había de venir antes del Mesías y que Jesús mismo anunció en medio de sus discípulos como cumplido, según registra la biografía de Jesús escrita por Mateo 11:14-15, había causó tanto interés y tanta actividad religiosa en Israel. Es la razón también por la que los líderes religiosos de Israel le enviaron mensajeros a Juan el Bautista a preguntarle si él era el Mesías, o si él era el profeta Elías o el profeta que anunció Moisés, según nos informa la biografía de Jesús escrita por Juan 1:19-28.
Los líderes de Israel, quienes eran los príncipes o principados, los poderosos o poderes, las autoridades, los dominadores del mundo de las tinieblas porque no conocían la revelación que había encerrada en la ley y los profeta, más dominaban y gobernaban por el poder de la ley, las huestes espirituales de la maldad, como quedó comprobado por su acción contra Juan el Bautista, contra Jesús, contra los doce al principio, contra Pablo y todos los hermanos que sufrieron a mano de ellos, que es de quines habla el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 6:12, estaban en la expectativa de que en esos días debía aparecer el Mesías Príncipe, el problema era que esperaban un Mesías natural y no espiritual, esperaban un rey y estadista poderoso para colocar a Israel natural como eje y centro de todas las naciones, al igual que espera y enseñas a esperar el sistema religioso de nuestros días.
Creyeron que el Hijo de David que se sentaría en el trono de la casa de David era al estilo de los descendientes de David. Creyeron que sería un hombre de tal poder que sojuzgaría a todas las naciones bajo el dominio de Israel natural. No entendieron que el reino del Mesías no era de ese mundo en que ellos vivían, el de la ley y lo relativo, como sucede todavía con muchos amados, sino que es un reino espiritual, un reino para el hombre interior que fue formado en nosotros por el último Adán que es Cristo, un Espíritu vivificante o de vida espiritual.
EL TERCER SEGMENTO DE TIEMPO (1 SEMANA = 7 AÑOS)
Ese último período de tiempo dado por la profecía, EL MáS IMPORTANTE DE LOS TRES, ocurrió entre los años 27 y 34 de nuestra era. La profecía estableció y declaró muy clara y certeramente, que después de cumplida 69 semanas el Mesías Príncipe se manifestaría en su primera fase, porque desde el decreto hasta el Mesías Príncipe habría 7 y 62 semanas equivalentes a 483 años. Fíjense además, que el período de 483 años no era al día de nacimiento del Mesías Príncipe, pues Jesús no nació Mesías en cuanto a la carne, sino que a los 30 años cuando comenzó su ministerio, él fue ungido para ejercer su ministerio y cumplir con su propósito, como os dije anteriormente de acuerdo a lo registrado en la biografía de Jesús según Lucas 3:23 y 4:21.
Para estudiar y entender con más facilidad esta porción del estudio de la última semana o 7 años, he dividido en cinco partes el período de esta última semana, que es la parte más importante de la profecía, porque es la semana del Mesías, es precisamente la semana en que se cumpliría la reconciliación del pueblo de Dios. Es el evento más importante para el cuerpo del Señor que somos todos nosotros los creyentes de él, la Iglesia, porque a la mitad de esa última semana se cumpliría todo lo profetizado por la ley y los profetas prácticamente. La división la he divido de acuerdo a lo siguiente:
1. El punto de partida de la última semana.
2. La primera mitad de la última semana.
3. El punto medio de la última semana.
4. La segunda mitad de la última semana.
5.
El punto final de la última semana.
Dios se despojó de su divinidad, de su gloria y poder, se vistió de carne y sangre aquí en la tierra y se hizo como uno de nosotros como nos revela el apóstol Pablo en las cartas a los Filipenses 2:5-7 y a los Hebreos 2:14. Ese es el misterio de la piedad revelado por el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 3:16, cuando dice: [16] Indiscutible es el misterio de la piedad, Dios fue manifestado en carne. No es un misterio que Dios es Espíritu, pero si era un misterio o desconocido que Dios se manifestara en carne y sobre todo en quien lo hizo.
Jesús fue identificado por Juan el Bautista como el Mesías Príncipe, cuando lo señaló como el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, biografía de Jesús según Juan 1:29. Eso en resumen fue lo que dijo la profecía registrada en el libro del profeta Daniel 9:24, que el Mesías Príncipe venía a poner fin al pecado, a expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía.
Juan el Bautista era la Voz que clamaba en el desierto que vino a prepararle el camino al Señor JHVH, quien es Jesús Cristo, quien se manifestó en un tabernáculo de carne, como lo había profetizado y registró en su libro el profeta Isaías 39:3. Jesús fue la gloria de JHVH que fue vista en medio de Israel, como también había sido anunciado en el libro del profeta Isaías 39:5. Si amados hermanos, el Dios nuestro, que se llamaba en el antiguo pacto el Señor JHVH vino con poder y como pastor apacentó su rebaño como también había sido profetizado por medio de los profetas Isaías 39:9-11 y Ezequiel 34:11-16 y 22-25.
Por eso, como registra la biografía de Jesús escrita por Juan 10:11 también Jesús dijo: Yo Soy el Pastor Bueno. El Pastor Bueno la vida de él pone a favor de las ovejas. Fue así amados, Jesús puso su vida por nosotros porque así también lo había anunciado el profeta en el libro de Isaías 43:24-25 que la carga de nuestros pecados sería puesta sobre JHVH y que él borraría nuestras rebeliones y no se acordaría más de ninguna manera de nuestras iniquidades y pecados. Nosotros los creyentes de Jesús Cristo por todo el mundo somos sus ovejas como establece el libro del profeta Ezequiel 34:31. Os invito mis amados, de nuevo a leer en la revelación dada por el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:12-18 que Jesús Cristo se ofreció una sola vez para siempre por el pecado y nos hizo perfectos para siempre y nunca más se acuerda de nuestros pecados.
Luego de Juan el Bautista bautizar a Jesús en el río Jordán, Jesús fue ungido para comenzar su ministerio como también dijo la profecía al final del libro del profeta Daniel 9:24 y ungir al Santo de los santos, lo cual nos es confirmado por Jesús mismo, conforme registra su biografía escrita por Lucas 4:21 cuando le dijo a los judíos que estaban presentes en la sinagoga: Hoy se ha cumplido la Escritura ésta en los oídos de vosotros.
Ese día de reposo Jesús entró a la sinagoga conforme a la ley y la costumbre y leyó delante de todos en la sinagoga, una porción del rollo del profeta Isaías y les dijo que ese día memorable, ante sus ojos estaba la gloria de JHVH, el Mesías Príncipe tan esperado. Que ese día JHVH había llegado a Israel para salvarlos del pecado como él había anunciado según lo había registrado el libro del profeta Isaías 33:22 y 35:1-6. Como registró el libro del profeta 25:8 habría un Camino de Santidad, que es lo mismo que Jesús mismo les dijo a ellos por las siguiente palabras: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, biografía de Jesús según Juan 14:6. Cristo es el Camino Nuevo y vivo por el que ahora entramos a la vida eterna, como nos confirma y revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:19.
No existe ninguna otra señal en la vida de Jesús que muestre esa señal dada por el ángel o mensajero Gabriel que no sea esta profecía dada a Daniel, que fue confirmada primero por el apóstol de la circuncisión Pedro conforme está registrado en el libro de los Hechos 10:37-39 y luego por Pablo, el apóstol de este nuevo pacto, según registrado en la carta a los Hebreos 1:9.
Cuando Jesús leyó en la sinagoga la porción del rollo del profeta Isaías 61:1-2 antes indicada, solamente leyó la primera parte del verso 2 y dejó el resto del verso sin leer. Esa parte dejada fuera de la lectura era la porción que hablaba de la venganza o juicio de nuestro Dios sobre Israel. ¿Se han preguntado ustedes por qué Jesús lo hizo así? La respuesta es sencilla, simplemente porque el período para el cumplimiento de esa porción ocurriría al final de esa generación en medio de la cual él se presentó. Esa parte de la profecía de Isaías tenía que esperar que se cumpliese todo lo que el Mesías Príncipe haría durante su ministerio.
Recuerden amados, fue menester que todo lo ordenado por la ley y los profetas se cumpliera totalmente al pie de la letra, para entonces venir el fin de la ley o antiguo pacto, que es del único fin que hablan las Escrituras por todas sus páginas, porque ese fin introduciría a todos los hijos de Dios a la gloria del reino de Dios más sublime, reino que fue anunciado y prometido desde el principio conforme al propósito de Dios.
Gracia y paz a todos los santificados hechos perfectos con un solo sacrificio. ABBA Padre.
CONTINUARÁ
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