SIGNIFICADO DE:

LA IGLESIA, LAS IGLESIAS Y EL REINO

PARTE 1


 

Ramón Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para siempre, Hebreos 10:14.  Gracia y paz a cada uno de vosotros de Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.  El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y señores que están en la tierra,  entiendan y crezcan en todas las cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9.

Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.

 Carta a los Colosenses 4:3


La intención de este estudio es la de sobreedificar sobre el significado correcto de éstas dos grandes palabras: IGLESIA Y REINO, por medio del EVANGELIO DE LA GRACIA O BUENAS NUEVAS DE JESÚS CRISTO, a quien confieso es EL ÚNICO DIOS VERDADERO, QUE SE MANIFESTÓ EN CARNE Y SANGRE PARA NUESTRA RECONCILIACIÓN como revela 1 a Timoteo 3:16 y Hebreos 2:14, específicamente para los que pertenecemos a la familia de la fe.

En nuestros días, existe un desconocimiento grande del uso de la palabra iglesia en las dos formas que aparece usada en las Escrituras, así como también del término: REINO. La palabra iglesia es en griego ekklesían, mientras que el término reino es en griego basileías.

 Veamos primero varios ejemplos con relación al término: reino.

 Aparece como reino de los cielos en: Mateo 7:21 que dice: No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! Entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del Padre de mí, en los cielos. Y de nuevo en Mateo 13:11 Y él, respondiendo, dijo: Porque a vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no ha sido. Los que entran son los hijos de Dios por el conocimiento del evangelio de la gracia. Los religiosos de los días de Jesús eran muy dados a utilizar la expresión “Señor” desde el punto de vista reverencial y no como de conocimiento de los misterios profetizados por la ley y los profetas y revelados por el evangelio de la gracia. Los misterios dados a conocer son los que nos el apóstol Pablo dice nos fueron dados o revelados por medio de él, Efesios 1:1-3.

             El término aparece como la expresión reino de Dios en: la biografía de Jesús según Lucas 17:21, donde dice: Ni dirán: Mirad aquí; o: Allí; mirad, porque el reino de Dios dentro de vosotros está

             En Romanos 14:17 Porque no es el reino de Dios comida y bebida, sino justicia y paz y gozo en Espíritu Santo.

            En 1 a los Corintios 4:20 No en efecto, en palabrería está el reino de Dios, sino en poder. El reino está dentro de nosotros porque la esfera de poder y relación con Dios es espiritual y es por medio de nuestro nuevo hombre interior creado según Dios como revela el apóstol en Efesios 4:24. El reino no es ceremonial como ocurrió con la ley y continúa practicando todo el sistema religioso en nuestros días guardando rituales que ya caducaron y fueron mandados a quitar de en medio de la Iglesia, porque fueron los juguetes de su infancia. Los niños en Cristo están sin entender lo que significa adorar al Padre en Espíritu y Verdad. El poder de Dios no está en querer transformar la carne y sangre en herederos, sino en entender por el evangelio que es poder de Dios, lo que somos en nuestro hombre interior en la justicia perfecta de Cristo.

            Es mencionado como el reino mío tres veces en un solo verso en: Juan 18:36 Respondió Jesús: El reino mío no es del mundo este; si del mundo este fuese el reino mío, los servidores míos lucharían para que no fuese entregado a los judíos; pero ahora el reino mío no es de aquí. He subrayado la palabra reino mío en contra posición con la palabra mundo este. El reino del Señor es de índole espiritual y no visible, por lo que no era del mundo ese, el viejo mundo de la ley, el mundo del reino visible de Israel y el Cesar. Vemos de igual manera los servidores míos, refiriéndose a las huestes angelicales al su servicio versus los judíos o hijos naturales del reino natural.

            Este único reino es lo mismo que el reino de Dios, el reino de los cielos, el reino de Cristo, el reino de su amado hijo, el reino, etc. mencionado tanto en las 4 biografías de Jesús de Nazaret como en el resto de los escritos.

            Se nos revela simplemente como el reino en 1 a los Corintios 15:24. Luego, el final, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando suprima todo principado y toda autoridad y poder. Esta revelación ya es historia con respecto a nosotros en el año 2003, pues esto ocurrió cuando Cristo terminó su ministerio como hijo y volvió a su gloria como el Padre Eterno, el Dios Fuerte o Todopoderoso sobre su reino espiritual. Ya todos sus hijos estamos reconciliados una vez y para siempre y estamos en paz en su reino. Esto ocurrió cuando suprimió el principado, autoridad y poder de la ley en el año 70, tal y como profetizó Daniel 12:713. Cuando le puso fin a ese pacto añadido o temporero que se puso viejo, pues se cumplió como sombra y figura de las cosas verdaderas, Ese reino amados míos, es el reino en que vivimos los hijos de Dios ahora por toda la eternidad, es el reino al cual hemos sido trasladados en el Espíritu.

PROBLEMA COMÚN

Los líderes del sistema religioso por no entender correctamente que es el reino, que es la Iglesia y que son las iglesias, han enseñado incorrectamente el significado, uso e implicación de estos términos a los niños en Cristo. Los llamados “evangelistas internacionales” de nuestros días no pueden entender siquiera el simple significado de estos asuntos de la doctrina. Todas estas cosas se disciernen espiritualmente y ellos todo lo disciernen en forma natural. Todas estas cosas le son locuras, porque sencillamente no las pueden entender o discernir en el Espíritu como revela el apóstol en 1 a los Corintios 2:12-16.

 Es menester recordar mis amados, que nacer de nuevo, que es sinónimo de ser salvos o ser justificado en el Espíritu o ser partícipes de la resurrección, se participa simplemente por GRACIA SOBERANA DE DIOS, lo cual se evidencia simplemente por CREER en el nombre de Jesús, por creer que Jesús es el Cristo y todo lo que eso implica. Creer que Jesús es el Cristo, es confesar que Jesús es el único Dios verdadero, que se vistió de carne y sangre para entrar al tiempo y el espacio, Hebreos 2:14.

EL REINO DEL HIJO ERA SIMPLEMENTE EL REINO DE LA TRANSICIÓN ENTRE LOS DOS PACTOS

Cristo, reinó como Hijo de Dios, desde la resurrección hasta que entregó el reino al Dios y Padre, 1 a los Corintios 15:23-26; desde ese momento en adelante, Cristo Jesús, volvió a su gloria por toda la eternidad como mencioné anteriormente. Por causa de nuestra reconciliación, Cristo desde su manifestación en sangre y carne hasta el día que le puso fin a la ley o antiguo pacto en el año 70, fue llamado el Hijo de Dios viviente, aunque el mismo dio testimonio por el Espíritu Eterno que él es el Padre Eterno, cosas que podemos leer en la biografía de Jesús según Juan 1:12-13; 8:24; 10:24-33; 14:6-10; 17:26. Ese es el misterio que nos revela el apóstol Pablo en la primera carta a Timoteo 3:16. Por tanto, no somos salvos por ACEPTAR A CRISTO COMO... salvador y sanador personal, una forma condicional del evangelio de oferta y demanda del sistema religioso.

 Nos revela el apóstol Pablo en 1 a Timoteo 1:17 Y al Rey de los siglos, incorruptible, invisible, solo Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos; amén. Dios es el Rey de los siglos, porque Dios es el Rey por sobre todas las cosas, ahora en el reino eterno de lo que fue llamado en los días del apóstol: el siglo venidero. También lo fue del pasado siglo malo donde puso por autoridad a gobernar al príncipe de ese siglo malo, la naturaleza del hombre externo, el hombre viejo, el alma viviente, al primer Adán o diablo, el homicida del principio en quien todos los hijos de Dios fuimos muertos o separados de Dios, 1 a los Corintios 15:22, a quien Dios le entregó todas las cosas y al cual le puso la ley añadida para regirlo. Fue a esa naturaleza que tuvo el imperio de la muerte, el poder de la separación de los hijos de Dios cuando fuimos imputados o contados en esa naturaleza a la que Cristo redujo a la impotencia como revela el apóstol Pablo cuando dice: Dios mismo participó de carne y sangre para reducir a la impotencia a la naturaleza que tenía el poder o imperio o reino de la muerte, esto es al diablo, Hebreos 2:14. Eso es lo profetizado por Isaías 43:24.

 Aunque las frases: reino de Dios y reino de los cielos no aparecen siquiera una sola vez en el antiguo pacto, aun así Dios se presenta como el Rey de Israel cuando el profeta Balaam tuvo por orden soberana de Dios que bendecir a Israel, Número 24:13 y Balaam dijo en parábola: He aquí un pueblo que habitará solo, y no será contado entre las naciones, Números 23:9. Y de nuevo: No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel. El Señor su Dios está con él, y júbilo de Rey en él. Número 23:21.

 También por medio del profeta Isaías 43:15 el Señor dice lo siguiente: Yo el Señor, Santo vuestro, creador de Israel, vuestro Rey. En el Salmos 24 el profeta David declara que Dios es el Dueño de la tierra y su plenitud, el mundo y los que habitan en él. Y en los versos 7 al 10 profetiza lo siguiente: [7] Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. [8] ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor el Fuerte y valiente, el Señor el poderoso en batalla. [9] Alzad, oh puertas, vuestras cabezas y alzaos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. [10] ¿Quién es este Rey de gloria? El Señor de los ejércitos, él es el Rey de la gloria.

 Sin entrar en la explicación de la porción anterior que profetiza sobre la obra de Cristo como vencedor y Rey de gloria, vemos que también por medio del profeta David se nos informa que el Señor del antiguo pacto es el mismo del nuevo pacto. Esa es la razón de la revelación del apóstol Pablo en Hebreos 13:8 que te cito en sobre-edificación: Jesús Cristo fue ayer, en el antiguo pacto, y hoy, en el período de transición entre los dos pactos, el mismo y por los siglos o por la eternidad o nuevo pacto en que vivimos ahora. También David nos dice en el Salmos 103:19 lo siguiente: El Señor estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos. En el Salmos 29:10 el profeta y salmista David nos recuerda que: Se sienta el Señor como Rey para siempre.

 Dios le dijo a nuestro padre Abraham que de sus lomos, de su simiente, de la casa o posteridad que el Señor le levantaría, saldrían reyes, Génesis 17:6. Pero cuando leemos la historia del pueblo de Israel desde Jacob, vemos que no fue hasta llegar al profeta Samuel que los israelitas pidieron rey como las demás naciones y Dios le dio rey en su ira, 1 Samuel 8:4-10. Al leer los libros de Las Crónicas y los libros de Los Reyes, que abarca aproximadamente cuatro siglos de monarquía, Israel fracasó por no entender el reino de Dios. El Señor por medio de sus profetas le profetizó a Israel su propósito universal de reinado en medio de sus hijos por todo el planeta tierra, de lo cual a ellos los habían tomado como una muestra. Los reyes que saldrían de la simiente de Abraham somos nosotros amados, por Jesús Cristo es Rey de reyes, 1 a Timoteo 6:15, cosa que aun el apóstol de la circuncisión Juan dijo en profecía en el Rollo Profético llamado Apocalipsis 10:16. 

            Por eso nos profetiza Isaías 2:1-4 sobre el reino futuro con respecto al profeta, del Mesías o Cristo, que es lo mismo que el Espíritu Eterno, cuando profetiza: [1] Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. [2] Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Señor como cabecera de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. [3] Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. [4] Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. [5] Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz del Señor.

            El profeta Miqueas 4:1-3 profetizó por otra parte: [1] Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa del Señor será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. [2] Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. [3] Y él juzgará entre muchos pueblos, corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces, no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.

            Ese reino fue profetizado a establecerse en los postreros días del antiguo pacto como profetizó Joel 2:28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visones. Esa profecía fue cumplida en la apertura del reino de dios para la iglesia niña de Jerusalén el día del cumplimiento espiritual de la Fiesta de Pentecostés cuando se recogieron los primeros frutos del reino de Dios, Hechos 2:17-21.

            Para ese nuevo reino o nuevo pacto, fue profetizada la creación de nuevos cielos y nueva tierra, en Isaías 65:17 Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra, y de los primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. El Señor creó un nuevo pacto, una nueva alianza y de los primeros cielos y primera tierra o antiguo pacto, ya no hay memoria delante de Dios. Ya esa vieja creación no vuelve más al pensamiento de la mente de Cristo o de Dios, porque vivimos en el nuevo pacto o propósito cumplido de Dios. Esa es la labor de todos los sobre-edificadores o ministros del nuevo pacto que el Señor está levantando en esta hora como colaboradores  en la extensión del territorio del monte de Sion para su gloria.

            Isaías 66:22 nos profetizó: Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice el Señor, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. Amados, somos la simiente de Dios, somos una nación que nació en un solo día mediante una sola ofrenda perfecta. Nosotros somos una nación de hijos primogénitos inscritos en el censo de los nuevos cielos o nuevo pacto, la generación número 42 de Abraham, la generación de Cristo luego de su obra perfecta. Nuestro nombre permanece para siempre porque es el nombre nuevo de nuestro Dios: Jesús Cristo, de quien es la gloria y la alabanza por toda la eternidad, ABBA PADRE.

Mi amor ágape en Cristo sea con todos vosotros amados.

 

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