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Ramón
Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento
puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los
Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya
bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es
Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición
espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los
lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para
siempre, Hebreos 10:14. Gracia y paz a cada uno de vosotros de
Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.
El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y
señores que están en la tierra, entiendan y crezcan en todas las
cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría
oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en
vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el
apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9. |
Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.
Carta a los Colosenses 4:3
Empecemos
este estudio de hoy leyendo una porción del antiguo pacto que nos mostrará
la condición en que estaban los israelitas delante del Señor. Leamos
en el libro de Éxodo 24:1-3 que dice que el Señor a Moisés: [1]
Sube
ante el Señor, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de
Israel; y os inclinaréis desde lejos.
[2] Pero
Moisés solo
se acercará al Señor; y ellos (refiriéndose a Aarón,
Nadab, Abiú y los 70 ancianos de Israel) no se acerquen,
ni suba el pueblo con él. [3] Y Moisés vino y contó al pueblo
todas las palabras
del Señor, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo:
Haremos todas las palabras que el Señor ha dicho.
Al estudiar desde el nuevo pacto en que vivimos los hijos de Dios en este tiempo eterno, las palabras que acabamos de leer del antiguo pacto, esas palabras escritas nos muestran que posición tenían los hijos de Israel con relación a estar en la presencia de Dios. También, claramente nos muestran esas palabras, que existía un gran abismo de diferencia entre los dos pactos: el pacto eterno de la gracia de Dios confirmado a Abraham y a los padres mediante las promesas y el pacto de la ley añadido en Moisés su mediador..
La ley o antiguo pacto, dada a los hijos de Israel a través de Moisés, por medio de mandamientos y ordenanzas para la carne, era un pacto temporero y defectuoso, añadido hasta que llegara el tiempo de restaurar todas las cosas. La ley en Moisés era un pacto como dije anteriormente para la carne, por lo que era un ministerio de muerte, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:7. La ley era un pacto, que en los días de nuestro amado apóstol Pablo estaba en proceso de envejecimiento para desaparecer, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:13..
El
nuevo pacto en cambio, confirmado a nuestro padre Abraham para con
Cristo, como informa el libro de Génesis 12:3; 15:6 y revela el apóstol
Pablo en la carta a los Gálatas 3:7-8, 15-17; confirmado a Abraham por medio de
la promesa, es un pacto desde antes de los tiempos de los siglos, como revela
el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 15:8
y en la 2da. carta a Timoteo 1:9-11. El nuevo pacto por lo tanto, es
eterno y encierra todo el propósito de Dios para siempre para su cuerpo
Espíritu en Cristo o hijos en este
planeta, lugar relativo y visible en el cual sólo puede participarse mediante
ser manifestado en carne y sangre.
Claramente Dios ordenó a todo el pueblo israelita, incluyendo a todos sus líderes y exceptuando sólo a Moisés, a no acercarse al Señor. Todos tenían que permanecer a distancia del Señor, estaban alejados de su presencia. El antiguo pacto carecía de provisión para que el pueblo se acercara a Dios. La ley que le acabada de dar Moisés, solamente podía mostrar su condición de pecado delante de Dios. Esa ley acabada de recibir en Moisés le dio poder a la naturaleza de pecado para que reinara con mas evidencia como un aguijón, la muerte o separación que había entre Dios y sus hijos.
Bajo el antiguo pacto, el pueblo estaba separado de la
presencia de Dios, quien residía en el lugar Santo de lo Santo o lugar
santísimo de una tienda que era figura de la verdadera morada de Dios. Solamente el sumo
sacerdote podía entrar en ese lugar del tabernáculo de reunión una vez al
año. Ese tabernáculo de reunión hecho a mano era una figura del
verdadero tabernáculo no hecho a mano que somos ahora todos nosotros, el
cuerpo o morada de Dios por el Espíritu. Antes
de entrar al lugar Santísimo, el sumo sacerdote de turno conforme a la ley, tenía que hacer
primero sacrificio por si mismo y luego
por el pueblo, el cual siempre estaba afuera o lejos de la presencia de
Dios. Esto lo hacía solamente una vez al año el día de la Expiación en
la segunda parte de la Fiesta
Otra punto que es necesario resaltar de la cita del libro de Éxodo 24:3 que acabamos de leer, es que el pueblo declaró que harían toda las palabras que el Señor había hablado. Esta declaración al ser leída a la ligera por las personas religiosas, que generalmente se colocan en esta misma posición, parecen declarar, dan la apariencia de la gran devoción y poder del hombre natural para acercarse a Dios; pero la realidad es todo lo contrario como podemos observar a lo largo de todo lo escrito en las Escrituras.
Estas palabras, muestran claramente desde el principio, la altura máxima del orgullo de la justicia propia que había en la nación natural de Israel desde el principio, a quien Dios por medio del profeta por medio del profeta Isaías 30:9 lo llamó pueblo rebelde e hijos mentirosos; y por medio del profeta Jeremías 5:23 y 31:22 pueblo que tenía un corazón falso y rebelde e hija contumaz. Y es nuestra experiencia en la lectura de esta bendita palabra como identificaron profeta tras profetas comenzando Jacob a quien Dios le cambió el nombre a Israel, a este pueblo natural desde su origen, porque el pueblo espiritual de Dios no tiene origen.
Todo el que así actúa, conforme a su propia justicia que es por la ley, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Filipenses 3:9, cree que tiene la habilidad por el inexistente y mal llamado libre albedrío, que tiene el poder desde la naturaleza del viejo Adán de obedecer la ley en la carne. Cree que puede obrar para salvación dependiendo de su decisión. Es la razón por la que Dios durante todo el periodo del antiguo pacto mantuvo a todos a distancia, para mostrarle su inhabilidad de acercarse a Dios por sí mismos, pues fue Dios quien se acercó a nosotros y nos reconcilió consigo mismo por el puro designio de su voluntad, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 1:11.
Cristo el Consolador nos revela a través de
Pablo su apóstol o testigo fiel en la carta a los Gálatas 3:10, el por qué
Dios mantenía a distancia al hombre durante el antiguo pacto: Porque
cuantos de obras de la ley son, bajo maldición están; porque ha sido
escrito:
Maldito todo el que no continúa en todas las cosas que han sido escritas en
el rollo de la ley para hacerlas.
Amados, la bebida que le da el sistema religioso a los niños en Cristo en el conocimiento es una bebida que aturde, es una bebida que embriaga y produce delirio como dicen en el círculo de los que son alcohólicos, sólo que en este caso es en el alma separada para siempre de Dios, porque si tenemos conocimientos estamos embriagados en el Espíritu Cristo del vino nuevo de la doctrina de la revelación o evangelio de la gracia..
Ellos estaban por causa de la naturaleza de pecado que recibieron en el primer Adán, muertos o separados de la presencia de Dios, Estaban fuera del lugar santísimo y por tanto, alejados de Dios. También los llamados gentiles en cuanto a la carne, estaban alejados de la presencia de Dios, estaban muertos en los delitos y pecados, aún cuando estaban fuera del pacto de la ley.
Veamos
como lo revela el apóstol en Efesios 2:11-13 Por
lo cual, recordad que otrora vosotros, los gentiles en la carne llamados
incircuncisión por la llamada circuncisión en la carne hecha a mano, 12
que
estabais en el tiempo aquel separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía
de Israel y extranjeros respecto a los pactos de la promesa, esperanza no
teniendo y sin Dios en el mundo. 13
Pero
ahora en Cristo Jesús, vosotros los que otrora estabais lejos, fuisteis
hechos cercanos por la sangre de Cristo.
La pregunta obligatoria es ¿A qué o dónde fueron los gentiles hechos cercanos? Para tener la respuesta, leamos lo revelado en Hebreos 10:14-22. Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo santificados. 15 Y nos da testimonio también el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que pactaré con relación a ellos después de los días aquellos, dice el Señor: Dando leyes de mí sobre los corazones de ellos y sobre la mente de ellos las inscribiré, 17 y de los pecados de ellos y de las iniquidades de ellos de ningún modo me acordaré ya más. 18 Y donde hay remisión de estas cosas, ya no más ofrenda hay por el pecado. 19 Teniendo, pues, hermanos, confianza para la entrada en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús, 20 el cual nos inauguró camino recién abierto y vivo a través del velo, esto es, de la carne de él, 21 y un sacerdote grande sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con genuino corazón en plena seguridad de fe, habiendo sido rociados en los corazones de conciencia malvada y lavados en el cuerpo con agua pura.
Es
obvio que bajo el antiguo pacto Dios tenía presente sus pecados, es la razón
por la que desde el principio Dios les ordenó permanecer alejados de su
presencia, estaban distanciados de Dios.
Pero ahora a través de la sangre de Cristo, su Iglesia no ha sido
meramente traída al lugar Santísimo al estilo del antiguo pacto; sino que
hemos sido entrados en el lugar Santísimo, en los mismos cielos dentro del
velo. Estamos en la presencia de
Dios; todos los que hemos sido ya salvados por su gracia, estamos morando
directamente en la presencia del Dios Altísimo; del Soberano de todos,
el Rey de reyes, Señor de señores, el Dios de dioses, el Dios Fuerte y Padre
Eterno. Fuimos entrado directamente en el Espíritu a la misma presencia
de Dios, porque él mora en nosotros; por eso en el nuevo pacto no hay pecado, lees de nuevo Hebreos
10:17. Estamos sin mancha y sin
arruga por el poder de un sólo sacrificio ante su presencia.
Veamos ahora Colosenses 1:21-22 Y a vosotros que otrora erais extraños y enemigos en la mente por las obras malas, 22 pero ahora os reconcilió en el cuerpo de la carne de él mediante la muerte, para presentaros santos y sin tacha e irreprochables delante de él.
Hermanos,
la única manera de nosotros poder acercarnos a Dios y ser santos delante
de su presencia, es mediante la sangre del Señor Jesús Cristo.
Estar en Cristo, es estar en su presencia.
Estar fuera de Cristo es estar distante de su presencia, estar lejos o
ser extranjero delante de él. En otras palabras, es estar fuera del nuevo pacto,
mediante el cual, por el sacrificio de si mismo, él nos reconcilió a nosotros
consigo mismo, no tomándonos en cuenta los pecados. 2 a los Corintios 5:18-20.
Gracia y Paz a todos los bendecidos que fueron hechos cercanos mediante un solo sacrificio, para la gloria del nombre del Señor Jesús Cristo, el Dios y Padre Eterno de nosotros. ABBA PADRE.
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