EL CIELO Y LA TIERRA YA PASARON . . .


Mateo 5:17-18


 

Ramón Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para siempre, Hebreos 10:14.  Gracia y paz a cada uno de vosotros de Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.  El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y señores que están en la tierra,  entiendan y crezcan en todas las cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9.

Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.

 Carta a los Colosenses 4:3


Jesús dijo: que  el cielo y la tierra pasarán, pero mi palabra no pasará, es decir que su palabra permanecería para siempre. Es menester que con gran diligencia amados hermanos, entendamos que significan esas palabras dichas por Cristo en los días de su carne, cuando él vivió en el período del segundo cielo y tierra que fue desde Noé y terminaron luego de la resurrección de Jesús en el año 70 para nosotros los que vivimos ya en la eternidad que comenzó con lo que Pablo, nuestro apóstol, llamó en los días de su carne, el siglo o edad venidera.

Comencemos nuestro estudio leyendo la cita 21:1 del último libro dado al apostolado de la circuncisión por el ángel o mensajero y testigo fiel de Cristo, me refiero al Rollo Profético llamado Apocalipsis. En ese lbro en forma alegórica se nos indica que al terminar el período de la ley y los profetas que se extendió hasta el período de transición entre los dos pactos, por lo que incluía la administración del ministerio de la circuncisión de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, habría cielo nuevo y tierra nueva, el nuevo pacto, la gracia que ya estamos disfrutando los hijos de Dios desde el año 70 en adelante:

El libro de Apocalipsis 21:1 dice: Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar no existe más.

El apostolado de la circuncisión tenía como propósito ser el cierre del ministerio de muerte: la ley o antiguo pacto; que como veremos en este estudio, estaba representado por el primer cielo y la primera tierra.  Veamos lo que nos dijo Jesús de Nazaret, quien fue Cristo en los días de su carne, en relación a este asunto.  Cristo en los días de su carne tuvo como propósito cumplir o completar todo lo que lo que la ley y los profetas profetizaron acerca de él. También anunció el acercamiento de su reino como el Cristo,  selló la profecía confirmando con su vida todo lo dicho por los profetas en cuanto al cierre del antiguo pacto.  Su muerte en la cruz, podemos decir, fue el comienzo de la  terminación de la ley o antiguo pacto que es lo mismo que el primer cielo y la primera tierra, para darle paso al nuevo cielo y la nueva tierra, que ahora conocemos por el nombre del nuevo pacto. Para comenzar leamos en la biografía de Jesús escrita por:

Mateo 5:17-18 No penséis que vine. Y yo os pregunto amados: ¿Quién fue que vino primero, Jesús de Nazaret o Cristo? Sabemos muy claramente que Jesús de Nazaret vino primero como cumplimiento de lo natural que es primero que lo espiritual como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50, para cumplir la ley y los profetas.  Cuando Jesús murió en la cruz, entonces resucitó para ser el Cristo, quien fue que destruyó o le puso fin al primer cielo y a la primera tierra, porque Cristo es el fin de la ley, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4.

Continúa el Señor Jesús diciendo: a destruir o ponerle fin a la ley y los profetas. Como veremos más adelante el primer cielo y la primera tierra no fueron destruidos o finalizados por Jesús de Nazaret sino por Jesús Cristo. Jesús dijo: no vine a destruir sino a completar. Esa fue la labor realizada perfectamente por Jesús de Nazaret en quien primero se tenían que cumplir o completar todo lo dicho por la ley y los profetas, tal y como los testigos que estuvieron con él nos han testificado por medio de cuatro biografías. Esos cuatro testigos fueron los apóstoles de la circuncisión Mateo y Juan.

La tercera biografía fue escrita por Juan Marcos quien era primo de Bernabé según nos informa la carta a los Colosenses 4:10 y le sirvió de escriba al apóstol de la circuncisión Pedro quien le dio los datos para la biografía de Jesús que aparece escrita según Marcos, como nos informa la 1ra. carta de Pedro 5:13. Finalmente regresó y se quedó con el apóstol Pablo quien le fue de gran ayuda en Roma, y que junto a otro compañero llamado que le decían Jesús pero era llamado Justo, eran los único del ministerio de la circuncisión que ayudaron al apóstol Pablo en el reino de Dios, otra forma de llamar la gracia, que fueron de consuelo para el apóstol Pablo, como informa la carta a los Colosenses 4:10-11. Finalmente el doctor Lucas, que investigó directamente y muy diligentemente todas esas cosas y las puso en orden en un tratado o biografía como él mismo dice en la biografía de Jesús que escribió, en el capítulo uno verso 1 al 4.

Pero continuemos con las palabras de Jesús que venimos comentando, Porque de cierto os digo que hasta que pase el cielo y la tierra, es decir, hasta que se cumpla o complete con todo lo anunciado por la ley y los profetas, jota una sola o una sola tilde no jamás pasará de la ley, hasta que todas las cosas se realicen. Jesús confirmó con estas palabras, que hasta que se cumpliera o completara todo lo profetizado en la ley y los profetas para darle paso al reino de Dios o nuevo pacto de su gracia, la ley estaría vigente. Lo último que faltaba por realizarse después de la resurrección de Cristo, era el cumplimiento espiritual de la Fiesta de Pentecostés que se cumplió a los 50 días del cumplimiento espiritual de la Fiesta de la Pascua, que ya todos conocemos y el cumplimiento espiritual de la Fiesta de los tabernáculos. El cumplimiento espiritual de la Fiesta de los Tabernáculos es el período después de cumplida la Fiesta de Pentecostés  que culmina en la destrucción de Jerusalén y el templo.  El apostolado de la circuncisión figura de la casa natural de Ismael también llegó a su culminación ese día final del año 70 para darle paso a la casa de Isaac.

Los hermanos que vivieron el cierre de la ley y los profetas, también conocido como el antiguo pacto, también llamado en revelación por nuestro apóstol Pablo este siglo, en la carta a los Efesios 1:21, y presente siglo malo en la carta a los Gálatas 1:4, estaban familiarizados con esta terminología simbólica. Para que tengamos una idea clara del porque los hermanos de la circuncisión conocían esta terminología que también usaron los profetas del antiguo pacto, leamos sobre el sueño de José, uno de los hijos de Israel, en el libro de:  

    Génesis 37:9-10 Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.  Y lo contó a su padre y a sus hermanos: y su padre le reprendió, y le dijo;  ¿Qué sueño es este que soñaste? )Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti? Creo que lo subrayado es bastante claro en la explicación de esta alegoría.

El sueño de José claramente nos muestra desde el principio, que significaba para los israelitas el sol, la luna y las estrellas.  Esta expresión, es mencionada por todas las Escrituras del antiguo pacto; en las biografías de Cristo en los días de su carne; en la biografía de los dos apostolados, en el llamado Libro de los Hechos; en el Rollo Profético llamado Apocalipsis; en las cartas del apostolado de la circuncisión y en las cartas del evangelio de la gracia escritas por el apóstol Pablo.  Éstas figuras, eran simplemente la representación simbólica de la nación de Israel en especial. Pero consideremos como son descritas estas figura en la ley desde el principio, y la implicación que esto tenía, con relación a los que estaban bajo ese ministerio de muerte: la nación de Israel natural.

En la ley añadida y condicional dada por medio de Moisés, el Señor les dio al pueblo de Israel como mandamiento del antiguo pacto o de la ley: No tendrás dioses delante de mí, así lo expresa el libro de Éxodo 20:3. Por medio del profeta Moisés, el Señor amonestó a los israelitas a no seguir en pos de dioses falsos como lo registra el libro de Deuteronomio 31:18-21 cuando les advierte el resultado de su mal andar: Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.

Moisés al final de su ministerio en medio de Israel les profetizó esa advertencia por medio de en un cántico, indicándole lo que el testigo que acaba de poner entre el pueblo y el Señor iba a testificar contra ellos, según registra el capítulo 32 del libro de Deuteronomio. Sí amados, en esa canción que le fue enseñada, se les declaró muy claramente todo lo que harían y lo que el testigo testificaría contra los hijos de Israel finalmente. También escribió Moisés, que el Señor le dijo a Israel por medio de Moisés, antes de darle el cántico según registra el libro de Deuteronomio 31:26 lo siguiente: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto del Señor vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. El Señor nos muestra que la evidencia que testificaría como testigo contra ellos era lo que había sido colocado en el arca del pacto, que claramente nos indica en la cita leída que eran las tablas de piedra de los diez mandamientos de la ley y todo lo escrito.

El apóstol Pablo se refiere a los diez mandamientos y al resto de lo escrito en la ley como el ministerio de muerte, como es revelado en la 2da. carta a los Corintios 3:7. El ministerio de muerte fue ese algo que se comenzó a desvanecer con la aparición del Mesías, el Cristo, que trajo la gloria excelente del nuevo pacto, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:11 que dice: Porque si lo pasajero (la ley o antiguo pacto dado a través de Moisés) fue mediante gloria, mucho más lo permanente (el nuevo pacto mostrado por el evangelio de la gracia a través de nuestro apóstol, Pablo) es en gloria.

Cuando el apóstol Pablo reveló ese misterio por medio de esas palabras, el ministerio de muerte estaba todavía en proceso de desaparecer, lo cual fue consumado totalmente cuando se realizó la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén en el año 70, como señal del Hijo del Hombre, que es lo mismo que la segunda venida o aparición del Señor en toda su gloria sin relación con el pecado, para darle paso a su reino eterno. Recuerden amados, lo que le daba poder al pecado era la ley y sin ley no se inculpa de pecado, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:56 y en la carta a los Romanos 5:13 respectivamente.

Consideremos ahora las citas que nos dicen con que otro nombre se llamó a ese testigo, a la ley, que testificaría contra la idolatría de los hijos de Israel. Cristo en los días de su carne les dijo a los israelitas que Moisés era quien los acusaba precisamente a ellos, como registra su biografía escrita por Juan 5:45-47. Consideremos primero lo escrito por Moisés en el libro de Deuteronomio  4:25-26 que como muy bien le dijo Cuando hayáis engendrado hijos y nietos, y hayáis envejecido en la tierra, (así sucedió con el pacto al que se aferraron en la carne, envejeció como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:13) si os corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo malo ante los ojos del Señor vuestro Dios, para enojarlo; yo pongo hoy por testigo al cielo y a la tierra, que pronto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella; no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos.

Como podrás observar en esta cita, al testigo que es la ley, en esta ocasión se le llama: Cielo y tierra. La ley era su cielo y tierra, era su mundo. Tal y como le fue dicho por Moisés, el cielo y la tierra, que era lo mismo que la ley, estaría como fiel testigo contra ellos y el resultado fue muy claramente profetizado: serían destruidos por el Señor. Así también se lo dijo Moisés en otra ocasión como está registrado en el libro de Deuteronomio 8:19 cuando les dijo: Más si llegares a olvidarte del Señor tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Creo que al llegar hasta aquí mis amados, se hace obligatoria la siguiente pregunta ¿Cómo testificaría Dios contra ellos? La respuesta es bien sencilla: Por medio del cielo y la tierra, que fue otra forma alegórica o figurada de llamar a  la ley. Pero leamos que le continúa profetizando Moisés a la nación por medio de lo escrito en el libro de  Deuteronomio. 30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.  La vida y la bendición venían por la obediencia; mientras que la muerte y la maldición, por medio del juicio del ministerio de muerte que fue la ley.

Pablo nuestro apóstol, nos revela por medio del evangelio de la gracia el significado de todas estas palabras. Leamos lo escrito sobre este asunto en la carta a los Colosenses 2:14 ...cancelando el pagaré en decretos contra nosotros que nos era hostil, y lo ha quitado de en medio clavándolo en la cruz.

A través de toda la ley o antiguo pacto, todas sus transgresiones fueron registradas y señaladas por los profetas por medio de la ley contra ellos. Por eso mataban a los profetas que les eran enviados, porque les recordaban todo lo anunciado por Moisés desde el principio. De ese grupo de citas dadas por medio de Moisés veamos la más contundente de todas que se encuentra registrada en el libro de Deuteronomio 31:26-29 que dice Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto del Señor vuestro Dios, (el arca del antiguo pacto representaba el lugar de la presencia) y esté allí por testigo contra ti.  Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes al Señor; ¿Cuánto más después que yo haya muerto? Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra (el mismo testigo anterior, la ley). Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado (guardar la ley); y que os ha de venir mal (la destrucción final ocurrida en el año 70) en LOS POSTREROS DE LOS DÍAS, (cuando vino el Mesías, el Cristo, como revela la carta a los Hebreos 1:1-4) por haber hecho mal ante los ojos del Señor, enojándole con la obra de vuestras manos (actuaron u obraron mal delante de Dios mismo cuando se manifestó en carne y sangre, matando a Jesús la morada de Cristo el autor de la vida, como en sombra todavía lo expresó el apóstol de la circuncisión Pedro porque no tenía revelación de los misterios, según registra el libro de Hechos 3:15. Como claramente revela el apóstol Pablo: crucificando al Señor de la gloria, y registra la 1ra. carta a los Corintios 2:7-8.

Como podrán observar amados, al comienzo del verso 26 de la cita del libro de Deuteronomio capítulo 31, Moisés les dice que colocaran el libro de la ley como testigo al lado del arca del pacto, del antiguo pacto. Al final del verso 28 le reafirma el testigo una segunda vez, porque en la ley todo se hace por medio de dos testigos, sólo que esta vez llama a la ley con el nombre de los cielos y la tierra.  En el verso 29, Moisés les profetiza lo que le sucedería a su pueblo, en los postreros días de la ley.  La ley fue cumplida por Cristo en los días de su carne,  y luego el Señor mismo, Jesús Cristo el resucitado, vino en las nubes del cielo en juicio y le puso fin a ese pacto. Por eso eso es que el cielo y la tierra pasarían o llegarían a su fin, porque fue un pacto añadido puesto como testigo contra los vasos de ira que fueron puesto o preparados para destrucción como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:22.

Con todo esto en mente, pasemos a contestar que significaron por tanto las palabras de Cristo en los días de su carne, según registradas en su biografía escrita por Mateo en el capítulo 5 versos 17-18, las cuales leímos anteriormente.

Todo israelita vivía familiarizado con las Escrituras y con la ley de Moisés, los 10 mandamientos y todas las ordenanzas de la ley.  También sabían los israelitas que tenían que guardarla y sabían lo que significaba el término el cielo y la tierra, sinónimo de la ley o antiguo pacto. Ellos sabían qué significaba que el sol no diera su luz, ni la luna su resplandor y que se cayeran las estrellas del cielo, porque esas cosas le pasaron varías veces a la nación. Primero le sucedió cuando fueron llevados en cautiverio a Babilonia como le profetizó el profeta Jeremías, pero sin que el cielo y la tierra pasaran o dejaran de ser.

Las preguntas que nosotros ahora debemos hacernos al escudriñar las palabras de Cristo en los días de su carne registradas en su biografía escrita por Mateo 5:17-18, son básicamente tres: ¿Cuándo ocurriría ese evento? ¿En qué forma pasarían? y ¿ya ocurrió ese evento? Empecemos por la revelación dada en la carta a los Hebreos 12:26-27.

    Fijémonos bien en lo que señala el verso 26: cuya voz la tierra sacudió entonces, mas ahora ha prometido diciendo: Aún una vez yo sacudiré no sólo la tierra sino también el cielo. Fijémonos amados, que la primera vez sacudió solamente la tierra cuando fue oída su voz en el monte Sinaí, como registra el libro de Éxodo 20:18-23, cuando les dio los 10 mandamientos de la ley al pueblo de Israel, los cuales fueron para la carne. El cielo y la tierra aquí mencionados, se refieren a algo movible, se refieren a la ley o antiguo pacto que tuvo principio y tuvo fin, para darle paso a algo inconmovible, la gracia que es antes de las edades que en este orden relativo llamamos  nuevo pacto. Leamos ahora el verso 27 que dice: Y lo de aún una vez indica la de las cosas que son sacudidas remoción como cosas que han sido hechas, era necesario remover lo pasajero, lo añadido, lo imperfecto, lo que producía muerte, lo que le daba poder al pecado y era un ministerio de condenación, en pocas palabras mis amados, había que remover o ponerle fin a la ley o antiguo pacto, para que queden las que no son sacudidas, a la gracia o nuevo pacto en Cristo que es para siempre, que es un ministerio de vida, que con una sola ofrenda nos hizo perfectas todas las cosas..

    El problema del sistema religioso es que ha tomado todas estas cosas como si se estuviera hablando de cosas naturales. Para que tengan una idea clara como nos enseña la mente de Cristo que está en nosotros, leamos en la 1ra. carta a los Corintios 2:14-15 porqué es que el sistema religioso que es una figura del hombre natural no puede entender estas cosas correctamente. Revela el apóstol Pablo lo siguiente: El hombre animal no recibe las cosas del Espíritu de Dios, necedad en efecto, para él son, y no puede conocer, porque espiritualmente se disciernen.  Mas el (hombre) espiritual discierne, en cambio, todas las cosas; él empero, por nadie es juzgado.

    Leamos ahora amados, lo revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:10-13.  Había visto que se nos indicó que era necesario remover las cosas movibles, las cosas en decadencia o poniéndose viejas como se nos enseña que estaba sucediendo con el antiguo pacto, que es lo que veremos ahora que el apóstol Pablo escribió en esta revelación del evangelio de la gracia que vamos a leer en el verso 13 Al decir nuevo, ha hecho anticuado al primero, siendo el primero la ley o antiguo pacto dado por medio de Moisés; y lo que está siendo hecho anticuado y volviéndose viejo está cerca de la desaparición, la desaparición de ese pacto para con Dios para siempre fue lo que ocurrió en el año 70 de nuestra nueva era.

    En el tiempo del apóstol Pablo, el antiguo pacto estaba en proceso de desparecer, pero todavía quedaba algo que había que mover, el viejo o primer cielo y la vieja o primera tierra para darle paso al nuevo cielo y a la nueva tierra donde ya no habría mas mar, es decir, donde el pueblo de Dios no estaría mas dividido en naciones, hombre y mujer, razas, clases sociales, etc. como revela el apóstol Pablo la carta a los Gálatas 3:28. Con la destrucción de la ciudad de Jerusalén y el Templo, el centro religioso del antiguo pacto, la desaparición del antiguo pacto se completó para con Dios dándole paso a su nuevo reino espiritual.  Esto fue el cumplimiento de sacar a la esclava y criada Agar, figura de la ley,  y a su hijo nacido para esclavitud Ismael, figura del pueblo natural de Israel mostrado en la alegoría por la Jerusalén natural, para que no heredara la promesa del Padre en Isaac, figura de todos los hijos de Abraham o de Dios, lo cual podemos leer en la alegoría revelada por el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:21-30.

    La revelación dada en la carta a los Hebreos 8:13 nos revela y explica el significado de la profecía dada en Isaías 51:6, que dice: [6] Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no perecerá, todo lo cual nos hablaba del carácter temporero de la ley o antiguo pacto, versus la eternidad de la salvación o vida en el Espíritu del nuevo pacto.

    El Salmos 102:25-28 también profetizó esto que el apóstol Pablo nos revela en la carta a los Hebreos 8:13 cuando dice: [25] Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obras de tus manos. [26] Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; [27] pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán. [28] Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti.

    Por tanto, cuando los apóstoles de la circuncisión estaban profetizando de esas cosas, estaban profetizando del fin no sólo de la ley o antiguo pacto, sino también de su propio ministerio.  Era la terminación de la ley y los profetas, la remoción de los primeros o viejos cielos y tierra, porque los doce apóstoles o apóstoles de la circuncisión terminaban su ministerio con la venida o aparición de Cristo. Eso fue lo que se profetizó en el Rollo Profético llamado Apocalipsis 21:1, lo cual fue todo cumplido prontamente en el año 70. El problema de los apóstoles de la circuncisión era que no tenían ministerio en medio del nuevo pacto, cuando se le puso fin totalmente a la ley  o antiguo pacto.

    Sucedió como en la parábola que dijo Jesús y registra su biografía escrita por Lucas 16:1-9 para lo que os pido o detengáis en las palabras de Jesús indicadas en el verso 9 que dicen: Y yo os digo: Ganad amigos en medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las mansiones eternas. Sabemos que que en la parábola el mayordomo malo era un administrador de los bienes del hombre rico, que en figura podemos decir como lo fueron los doce del Señor. Judaizaron para ganar amigos en medio de los gentiles con las riquezas injustas figuradas por las doctrinas ya caducas de la ley. Creo que el resto de la cita es clara cuando dice para que cuando esas doctrinas se terminaran los recibieran  en las mansiones eternas o la casa de la gracia figurada en los gentiles.

    A los doce se les había acabado la mayordomía de la circuncisión y quisieron hacer amigos en la gracia a base de lo que fueron en Jesús de Nazaret. Por eso el apóstol Pablo les dice de acuerdo a lo que registra la carta a los Gálatas 2:6 lo siguiente: [6] Pero de parte de los que parecían ser algo, cuales entonces eran nada me importa; Dios rostro de hombre no recibe, a mí, pues, los que parecían nada añadieron. También amados os pido que leáis la porción de la 2da. carta a los Corintios 11:1-5 y versos 12 al 23 por lo menos. La palabra "parecían" subrayada es la traducción de la palabra griega "dokoúton" que significa ser de cierta categoría y ellos habla el apóstol Pablo, porque está refiriéndose a los doce apóstoles de la circuncisión.

    Por tanto amados, cuando el apóstol de la circuncisión Pedro ya confirmado por el evangelio de la gracia predicado por Pablo escribe en la 2da. carta de Pedro 3:10-13 hablaba de la profecía dada por los profetas, cuando habla los elementos ardiendo y de las obras que había en los cielos y la tierra de entonces, en otras palabra: la ley o antiguo pacto, que serían quemadas y destruidas; estaba hablando de lo mismo en ese respecto que dijo el apóstol Pablo, quien reveló todos los misterios que estaban ocultos.

    Las obras de las que hablaba Pedro se referían a las obras de la ley o antiguo pacto de las cuales él mismo fue partícipe tales como: ayunar, guardar días, sean sábado o domingo; guardar los mandamientos de la ley de Moisés o 10 mandamientos; hacer vigilias; bautismos; el llamado libre albedrío que no existe delante de Dios porque Dios hace conforme a su voluntad sin que nadie lo pueda impedir; abstenerse de ciertos alimentos; etc.  Estas obras de justicia son conforme a la ley, con las cuales tratan todos aquellos sujetos al ministerio de la circuncisión de justificarse o creer que viven en santidad delante del Señor.

     Les recuerdo de nuevo amados, que las obras del nuevo pacto fueron inclusive ordenadas de antemano por el Señor para que anduviésemos en ellas, conforme revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:10. También os recordaré amados, lo que revela Pablo nuestro apóstol en la 1a 1ra. carta a los Corintios 3:9-15  Si aún nosotros los hijos de Dios, sobreedificáramos sobre el fundamento que es Cristo, con doctrinas fuera de la revelación del nuevo pacto que él llama madera, paja y hojarasca; éstas doctrinas, serán quemadas por el fuego de la revelación del evangelio de la gracia.

    La palabra traducida "elemento", que aparece traducida en la versión Reina-Valera como "rudimento", es la traducción de la palabra griega "stoicheion", que Pedro dice que se fundirían , cosa que ya ocurrió al final de los viejos cielo y tierra en el año 70, se refería a los principios o rudimentos bajo la ley que fueron completados por la leche espiritual. La palabra griega "stoicheion" en español " elemento" es usada solamente 5 veces en el evangelio de la gracia revelado por el apóstol Pablo y 2 veces por el apóstol de la circuncisión Pedro.

    Al apostolado de la circuncisión le dejaron como tarea, vivir el cierre o final de la ley y los profetas o antiguo pacto. En su ministerio fueron testigo y enseñaron todo que lo hizo Jesús de Nazaret, por eso hablan de lo que vieron sus ojos, oyeron sus oídos y palparon sus manos.  Fueron testigo de la muerte de Jesús en la cruz y de su resurrección al tercer día conforme al ministerio en que se desempeñaban. Dijeron que Jesús de Nazaret había sido hecho Señor y Cristo y pusieron el fundamento de arrepentimiento de obras muertas y continuaron el bautismo de agua aprendido de Juan el Bautista; pero no entendieron el misterio de Dios, Cristo en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 2:2-3.

    Los apóstoles de Jesús de Nazaret no recibieron ninguna revelación de los misterios escondidos del nuevo pacto.  Jesús les había dicho que cuando viniera el Consolador, él les recordaría todas las cosas.  Cuando el Consolador que es Cristo el Espíritu Eterno, vino en el apostolado de pablo, no lo recibieron como tal y no entendieron. Todas las veces que la palabra "elemento", la traducción de la palabra griega "stoicheia",  aparece, es para referirse a los principios del antiguo pacto como veremos más adelante, y nunca para referirse a elementos naturales del universo material. Veamos lo que nos enseña el apóstol Pablo, leyendo tal y como aparece en la interlineal griego al español. Leamos en la carta a los Gálatas 4:1-10 primero aunque solamente escribiré aquí para énfasis, los versos 3 y 9.

(verso 3) Así también nosotros, cuando éramos niños pequeños, bajo los elementos (stoicheia - llama a los mandamientos y ritos dado por medio de Moisés) del mundo (de la ley o viejo mundo)  estábamos esclavizados.

(verso 9) Pero otrora, es cierto, no conociendo a Dios, pero más bien conocidos por Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los débiles y pobres elementos (stoicheia - llama volver a los elementos de la ley débiles y pobres) a los que otra vez de nuevo servir como esclavos queréis?

    Ahora leamos en la carta a los Colosenses 2:8-20 haciendo énfasis en los versos 8 y 20. El verso 8 dice como sigue:  Mirad que nadie a vosotros haya que esté saqueando mediante la filosofía y vacío engaño conforme a la tradición de los hombres, según los elementos (stoicheia) del mundo y no según Cristo.

    El verso 20 por su parte dice:  Si moristeis con Cristo a los elementos (stoichion) del mundo, ¿por qué como viviendo en el mundo, os sometéis a preceptos como...

    Por último leamos en la carta a los Hebreos 5:12  Porque de cierto debiendo ser maestros en razón del tiempo, de nuevo necesidad tenéis de que os enseñe alguien los elementos (stoicheia) del principio de los oráculos de Dios y habéis llegado a ser necesidad teniendo de leche, no de sólido alimento.

    Pablo nuestro apóstol, al referirse a los elementos, palabra que nos ha sido traducida como rudimentos, menciona los oráculos de Dios del principio. Veamos como él mismo apóstol Pablo revela y explica que eran los oráculo de Dios del principio leyendo en la carta a los Romanos 3:1-2.

    Primero interroga sabiamente  ¿Cuál, pues, es la ventaja del judío, o cuál el provecho de la circuncisión?  Mucho en todo respecto.  Porque, de cierto, primeramente que les fueron confiados los oráculos de Dios.  La ley y los profetas, fueron las primeras enseñanzas recibidas por los hermanos del principio. Nosotros ahora, teniendo la revelación del evangelio de la gracia, esos oráculos de Dios del principio son innecesarios como base de vida, pues fueron solamente la leche para la infancia de la Iglesia.

    Por tanto, las veces que la palabra elemento, también traducida  rudimento -en griego stoicheia - es usada por el apóstol de la circuncisión Pedro, también se está refiriendo a lo mismo, a la destrucción total del antiguo pacto por el fuego de la palabra del nuevo pacto. Es lo mismo que nos dice Pablo nuestro apóstol.  Dependiendo del material con el cual sobreedifiquemos, nuestras obras serán probadas por el fuego, el evangelio de la gracia o palabra de Dios para este tiempo, ver de nuevo la 1ra. carta a los corintios 3:10. De hecho, el que Pedro le enseñe a quienes les dirigió su carta la eminente cercanía del día del Señor que anunciaron la ley, los profetas y confirmó Cristo en los días de su carne, explica el propósito del ministerio de la circuncisión.

    Si leemos otro de los libros del final de la ley y los profetas, el Rollo Profético llamado Apocalipsis 21:1, encontraremos la profecía que dice que por causa de la destrucción del primer cielo y la primera tierra, el mar ya no existiría mas, como os dije anteriormente.  Si seguimos el significado que el mismo libro nos da en cuanto al mar, lees ahora en Apocalipsis 17:1-2, 15 y en Isaías 40:15 y Jeremías 51:7,13, verás que simplemente nos está diciendo que ya no habría más nacionalidades en el reino del Mesías, el Cristo.

    El apóstol Pablo nos revela directamente el significado de esa profecía en en las cartas a los Gálatas 3:28 y a los Colosenses 3:11, cuando escribe: ya no hay judío ni griegos, es decir gentiles o naciones.  Como señala Apocalipsis 21:1  Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar no existe ya más, es decir, la ley y los profetas se cumplieron en su totalidad con la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalén de abajo. Por eso el verso 21:5 dice: Y dijo el que estaba sentado sobre el trono: He aquí yo hago nuevas todas las cosas...

    Los nuevos cielos y la nueva tierra es el nuevo pacto que nos es revelado en la epístola a los Hebreos.  Pablo nuestro apóstol nos revela en por medio de la carta a los Efesios 2:11-19 que los judíos y los gentiles fueron unidos en un sólo cuerpo en Cristo y ya no hay división, somos uno en Cristo.  Fíjate que el Señor quitó la pared de separación: la ley o antiguo pacto incluyendo su ley de mandamientos y ordenanzas.

    Les recuerdo amados, que el pueblo de Israel fue dispersado por las naciones y todos los enemigos de Israel fueron descritos por los profetas como el mar o los mares. A través de toda su existencia como nación natural, Israel fue plagada por los mares, los gentiles, particularmente después de ser tomados cautivos por Babilonia. De ahí en adelante Israel comenzó a confiar en las naciones para su protección en vez de en el Señor. Puso su confianza en sus enemigos, por lo que Dios llamó a Israel adultera y prostituta espiritualmente hablando por medio de los profetas, siendo la última vez en el Rollo Profético llamado Apocalipsis. Aunque el Señor puso división entre y Israel y las naciones, terminaron en los brazos de los reinos gentiles, quienes finalmente la destruyeron tal y como el Señor le profetizó desde el principio por medio de Moisés.

Pablo nuestro apóstol, nos revela que ahora tanto judíos como gentiles en cuanto a la carne somos un sólo pueblo con un mismo Dios, que se manifestó en carne para salvación de todos sus escogidos, de todos sus hijos que son en él desde antes de la fundación del mundo. Veamos Isaías 60:4-5 confirmado y revelado por Pablo en la carta a los Gálatas 3:28. Entiendan de una vez y por toda, que todos nosotros somos la verdadera circuncisión, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 2:28-29.  Que Jerusalén sería para siempre el centro de alabanza y conocimiento de Dios, como fue los es y fue profetizado por Jeremías 3:17 y Zacarías 14:21, porque los profetas hablaban de la nueva Jerusalén: la Iglesia, la madre de todos nosotros, la verdadera Eva, la madre de todos los vivientes, la Jerusalén de Arriba que es la madre de todos nosotros como la reveló el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:26.

La Jerusalén de arriba es una ciudad que no tiene necesidad de sol, ni de luna que brillen en ella, no necesita reglas ni mandamientos para la carne, porque no es una nación natural, porque la gloria de Dios la ilumina, es decir, Cristo vive en la mente o corazón u hombre interior en el Espíritu de todo su pueblo, aún cuando vivamos en este tabernáculo de barro por un pequeño lapso de tiempo, para conocer el propósito de Dios.  ABBA PADRE.

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