APOSTASÍA OCASIONADA POR EL OTRO EVANGELIO

Hebreos 6:1-3


 

Ramón Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para siempre, Hebreos 10:14.  Gracia y paz a cada uno de vosotros de Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.  El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y señores que están en la tierra,  entiendan y crezcan en todas las cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9.

Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.

 Carta a los Colosenses 4:3


            Damos gracias al Señor, el Dios Fuerte y Padre Eterno de todos nosotros, el Dios de dioses, Rey de reyes y Señor de señores, Jesús Cristo; que por gracia nos da una nueva oportunidad de estar reunidos hoy aquí, para compartir este alimento compuesto de pan vivo y vino nuevo descendido del paraíso por medio de la revelación que nos fue dada por el Consolador Jesús Cristo a través del apóstol Pablo.

            Como algunos de ustedes han participado en el Taller de Aprendizaje Acelerado y Lectura Neuro Visual que enseño saben, hay una sección que se llama el Ciclo de Crecimiento. En esa sección hago una analogía del proceso por el cual pasa el hombre natural desde la infancia hasta que llega a adulto comparándolo con el proceso de crecimiento de una semilla hasta llegar a ser un árbol maduro. Para efecto de este estudio, hagamos momentáneamente un pequeño repaso. Tomemos la pequeña semilla con la que comparamos al ser humano cuando comienza su proceso de participar de carne y sangre en este planeta, como revela Hebreos 2:14. Cuando venimos a participar en esta pequeña unidad de eternidad cuantificada que llamamos espacio/tiempo, para experimentar el proceso del proyecto encarnación que Dios ordenó por causa de su propósito y del cual somos los actores.

            El ser humano fue sembrado como una pequeña semilla en este planeta. Esa semilla se llamó Adán, el cual fue el alma viviente vestido luego de una túnica de piel, lo que el apóstol Pablo en revelación llama: carne y sangre. Es por esta razón que todos los hijos de Dios tenemos que pasar por el proceso del ciclo de crecimiento de la semilla de la que fuimos fruto: el primer Adán, 1 a los Corintios 15:45-49 en la primera parte de cada verso. Sí amados, primero fuimos partícipes del fruto de la primera semilla que fue Adán el alma viviente, que fue muerta en la cruz en la carne de Jesús Cristo que es lo mismo que su cordero Jesús de Nazaret, que quitó una vez y para siempre el pecado del mundo de los hijos de Dios, Juan 1:29-31 y Colosenses 2:13-15. Nos dice Juan el Bautista en Juan 1:31 que para que Jesús de Nazaret, el nacido de mujer y nacido bajo la ley fuera manifestado al mundo, él vino bautizando en agua, el bautismo que continúa practicando el sistema religioso (los montes y collados); porque Jesús Cristo bautizó a toda su Iglesia en el bautismo de su muerte, Romanos 6:3.

Ahora en el nuevo pacto, somos partícipes del fruto del grano de trigo que es Jesús Cristo el Espíritu vivificante, Juan 12:24 y 1 a los Corintios 15:45-49 en la segunda parte de cada verso. Ahora somos partícipes del cuerpo espiritual de Dios reconciliados, justificados y resucitados en Cristo Jesús, la cabeza del cuerpo, Colosenses 1:18. El cuerpo de Cristo que es la Iglesia es un cuerpo perfecto que fue limpiado y purificado por Cristo mismo, cuerpo que se presentó a sí mismo de una vez y para siempre desde el año 70, cuando le puso fin a la ley o antiguo pacto una vez y para siempre como muy bien revela antes de suceder durante el período de la transición entre los dos pactos nuestro amado apóstol Pablo en Efesios 5:25-27.

 Veamos que sucedió al sembrar la semilla Jesús de Nazaret. Fue necesario que ese grano de trigo muriera, 1 a los Corintios 15:36. Esa es la razón por la que el apóstol Pablo nos revela en 1 a los Corintios 15:37 que el cuerpo de la semilla que siembras no es el cuerpo de la semilla que saldrá como árbol. Jesús de Nazaret fue la semilla sembrada para la nueva creación. Jesús Cristo es el árbol de la vida que trajo todo el fruto que es el cuerpo de Cristo: la Iglesia para el nuevo mundo espiritual. Es lo mismo revelado por el apóstol Pablo en Romanos 7:2-4 cuando en el verso 4 nos revela: Por lo tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo (que fue Jesús de Nazaret), para que seáis unidos a otro a aquel que fue resucitado de los muertos (a Jesús Cristo), a fin de que llevemos fruto para Dios. Amados, la palabra “otro” que he subrayado en la cita anterior es la palabra griega “eteros” que traduce en español “otro diferente”. Si Jesús de Nazaret y Jesús Cristo fueran lo mismo, entonces, se hubiera utilizado la palabra griega “allos” que traduce en español “otro igual”.

 Veamos el proceso humano. Primero la semilla muere al vientre materno del que es expulsado y entonces comienza el proceso del arbolito. Su primera etapa es la fase o paradigma de la dependencia total de mamá, período que llamamos infancia, donde nos alimentamos de leche. Luego pasa a la segunda etapa, la fase o paradigma de independencia o adolescencia; este es el período en que nos creemos capaces por nosotros mismos y pretendemos cortar el cordón umbilical de la dependencia a los padres y a todo lo que nos rodea. Es la etapa en que se quiere demostrar que puede valerse por si mismo, es la etapa en que el ser humano quiere demostrar su propio yo,  aunque todavía es dependiente de los padres en término de subsistencia. Finalmente pasamos a la tercera etapa, la fase o paradigma de la interdependencia, etapa en que nos damos cuenta que somos en realidad interdependientes los unos con los otros. Es la fase de adulto.

            Pero en este estudio a lo que quiero darle énfasis, es al hecho de que pasamos por tres etapas básicas: infancia, adolescencia y adulto. De igual manera, en la congregación de los santos tenemos ese tipo de composición. Nada malo hay en ser un niño de pañal y biberón, tienes siempre que pasar por esa etapa. Lo anormal es que un adolescente o un adulto se comporte como un bebé teniendo edad de adulto, porque es contra naturaleza que un adolescente o un adulto continuara gateando, tomando leche en biberón y balbuceando sonidos inciertos al tratar de hablar.

            Amados bendecidos, esta analogía no la digo porque quiero hablar de niños, adolescentes y adultos biológicos. Recuerden primero las palabras que el apóstol Pablo le escribió a Timoteo en su primera carta, 1 a Timoteo 1:15-16, las cuales dicen: Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo a salvar pecadores, de los cuales yo soy el principal. [16] Mas por esto fui recibido a misericordia, para que Jesús Cristo mostrase en mí el principal toda su clemencia, como modelo de los que habían de creer en él para vida eterna.

El apóstol nos revela claramente que él fue llamado a misericordia, como el principal o primero de los pecadores para obtener el conocimiento del Evangelio de la Gracia, él fue llamado primero como modelo de todos los que íbamos a creer en Cristo para vida eterna.

 Veamos ahora, que nos dice el apóstol Pablo sobre sí mismo con relación a este asunto del desarrollo de cada creyente, ya que él es el modelo a imitar. Recuerden que en 1 a los Corintios 11:1 nos invita: Imitadores de mí haceos, como también yo de Cristo. En 1 a los Corintios 4:16 nos invita de nuevo: Ruego, pues, a vosotros, imitadores míos haceos. Y finalmente en Filipenses 3:17 Imitadores de mí haceos, hermanos, y fijaos en los que así andan como tenéis por modelo a nosotros.

 Para ilustrar lo que quiero decirles, leamos el siguiente ejemplo que nos da el propio apóstol Pablo en 1 a los Corintios 13:11 sobre sí mismo: Cuando yo era niño, hablaba como niño pensaba como niño; juzgaba como niño; mas cuando ya fui hecho hombre, dejé lo que era de niño.

            Pero leamos lo que el apóstol Pablo revela sobre este respecto en Hebreos 5:11-14 directamente: De lo cual tenemos mucho que decir y difícil de explicar,  puesto que tardos os habéis hecho en el oír. [12]  Porque de cierto debiendo ser maestros en razón del tiempo, de nuevo necesidad tenéis de que alguien os enseñe los elementos del principio de los oráculos de Dios, y habéis llegado a ser necesidad teniendo de leche, no de sólido alimento. [13]  Porque todo el que participa de leche es inexperto en la palabra de justicia, porque niño es; [14]  mas de maduros es el alimento sólido, de los que a causa de la costumbre las facultades ejercitadas tienen para discernimiento tanto del bien como del mal. Espero mis amados, que tengáis los oídos abiertos para oír, y todo el resto de  vuestros sentidos en plena capacidad espiritual para ser ejercitados en el discernimiento de todas las cosas.

            De acuerdo a esa porción, el apóstol Pablo, le estaba indicando a la congregación de los creyentes Hebreos que él tenía todavía muchas cosas de la revelación que explicarle a ellos, pero se le había hecho difícil de explicárselas, porque en cuanto al oír con fe eran como los niños pequeños. El apóstol les reclama que ya por razón del tiempo de haber recibido la revelación, ellos deberían estar enseñando a otros hermanos la realidad de la gracia de Dios. Recuerden que la epístola a los Hebreos fue su último escrito para los creyentes. Ahora es menester sobreedificar sobre todos estos asuntos para alimentar a la Iglesia como adulta.

            Pero para el apóstol fue todo lo contrario, porque los hermanos eran niños en el conocimiento de la revelación. La condición espiritual infantil de los Hebreos los obligaba a vivir pegados todo el tiempo del biberón espiritual. Mas que discípulos de la gracia, parecían discípulos de la circuncisión, porque como les enseñó el apóstol de la circuncisión Cefas en 1 Pedro 2:2 Deseaban como niños recién nacidos la leche espiritual. Continuaban pegados al mensaje de Cristo de los días de su carne, continuaban apegados al evangelio de la circuncisión predicado por los Doce apóstoles de Jesús de Nazaret.

 Los doce continuaban en el bautismo de Juan el Bautista, quien a pesar de bautizar en agua enseñó: Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua, ese me dijo: Sobre quien veas el Espíritu descendiendo y posando sobre él, ése es el que bautiza en Espíritu Santo, Juan 1:33, ver también Mateo 3:11, Marcos 1:8 y Lucas 3:16 que relatan el mismo asunto. Recuerden que Jesús de Nazaret a nadie nunca bautizó en agua, como enseña Juan 4:2. Si amados, ellos continuaban en los ritos y en el fundamento puesto por Cefas, el fundamento de arrepentimiento de obras muertas, bautismo, etc., Hebreos 5:1-2.

 Conforme a Matero 20:21-23, un día la madre de los apóstoles de la circuncisión Juan y Jacobo vino a Jesús y le pidió: Di que se sienten estos los dos hijos de mí, uno a derecha y otro a izquierda de ti en el reino de ti. [22] Y respondiendo Jesús dijo: No sabéis que estáis pidiendo. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber? Le dicen: Podemos. ]23] Les dice: A la verdad la copa de mí beberéis, mas el sentarse a derecha de mí y a izquierda no es mío esto dar, sino a los que han sido preparado por el Padre de mí. En los versos 18 al 19 Jesús había definido cual era la copa que había de beber, cuando les dijo: Mirad que estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo de Hombre será entregado a los principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte, [19] y le entregarán a los gentiles para burlarse y azotarle y crucificarle, y al tercer día será levantado. Ambos hermanos bebieron de ella, fueron matados violentamente también.

            Los elementos o rudimentos del principio continuaban siendo la orden del día en el mensaje del evangelio de la circuncisión como lo sigue siendo en el llamado evangelio de hoy predicado por los montes y collados o secta religiosas. Muchos hermanos de en medio de los judíos estaban entre dos aguas, y por causa del continuo mensaje de los doce, se volvían hacia atrás en apostasía como había revelado el apóstol Pablo que sucedería, lo que significa: que se volvían de la fe del evangelio de la gracia al evangelio de la circuncisión mezclado con la ley. Esa es la razón de las palabras del apóstol a los hermanos de Galacia cuando les dice por la misma razón: Fuisteis desligados de Cristo los que por ley soy justificados; de las gracia caísteis, Gálatas 5:4.

            Claramente les aclara en los versos siguientes que los creyentes esperaban la justicia de Dios que es en Cristo por fe, porque en Cristo ni la circuncisión ni la incircuncisión valían NADA, sino una nueva creación. Todo lo que tuvo herencia en Adán en nada participó de la herencia en Cristo, como revela el apóstol en 1 a los Corintios 15:50. En Adán, la justicia de la ley era equivalente a estar desnudo delante de Dios. Por eso el apóstol Pablo revela en Filipenses 3:9 que deseaba ser hallado en la venida de Cristo vestido y no desnudo, deseaba ser hallado vestido de la justicia de Cristo que es por fe y no ser hallado desnudo andando en la justicia de la ley que era por obras. La justicia de Cristo basada en la fe sólo requiere conocerle y conocer el poder de la resurrección de él. Requiere conocer que estar en comunión con Cristo es tener unión común con él por ser miembro espiritual de su cuerpo, por lo que es necesario ser como él en todas las cosas.

            Los hermanos Hebreos fueron exhortados por el apóstol a dejar la enseñanza o palabra de Cristo de los días de su carne. Es menester que recuerden amados, que Jesús de Nazaret vino nacido de mujer y bajo la ley, como revela Gálatas 4:4. Jesús de Nazaret no podía quitar la ley. Su ministerio fue para cumplir: Tuvo que satisfacer todos los reclamos de la ley. Tuvo que pagar el acta de decretos o pagaré que decretaba que el salario de la naturaleza de pecado era la muerte, como revela la primera parte de Romanos 6:23. Como revela Colosenses 2:14 Jesús Cristo en su carne fue el pagaré que fue clavado y anulado en la cruz.

En la muerte de Jesús de Nazaret fue donde ocurrió la circuncisión en la carne de Cristo. Jesús Cristo en su carne se hizo pecado por todos nosotros que somos su cuerpo espiritual desde antes de la creación del mundo, lo que significa que Dios mismo tuvo que participar de carne y sangre. Sí amados, él cargó con nuestra naturaleza de pecado al participar de carne y sangre. Como nos revela el apóstol Pablo en la segunda parte de Romanos 6:23, en Cristo, el Espíritu eterno, recibimos el regalo, la gracia de Dios que es vida eterna, porque nuestra vida o Espíritu estaba escondida en él, como también revela Colosenses 3:3. Como continua revelando Filipenses 3:3 Nosotros somos la circuncisión, los que por el Espíritu de Dios damos culto y nos jactamos en Cristo Jesús y no confiamos en la carne. Significa, que fuimos circuncidados para con Dios de la vieja naturaleza, fuimos separados de Adán para siempre, pero tenemos que creerlo por fe consumada en el Espíritu.

 Nosotros somos la circuncisión no hecha a mano, porque como también revela Colosenses 2:9-11 Pues en él (Jesús Cristo) habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente, [10] y estáis en él (Jesús Cristo) completos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad, [11] en quien también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, por el despojarse del cuerpo de la carne, en la circuncisión de Cristo. [12] sepultados con él en el bautismo (el bautismo de su muerte como revela Romanos 6:3), en quien también fuisteis resucitados mediante la fe en la actuación de Dios que le levantó de entre los muertos. Los hermanos de las primicias durante la transición entre los dos pactos fueron resucitados primero en fe esperanza o posición en Cristo mientras la ley estuviera vigente durante el período de la transición entre los dos pactos que terminó delante de Dios para siempre en el año 70. Ahora en el nuevo pacto, todos hemos sido resucitados en fe consumada o adquisición de la herencia cuando la ley llegó a su fin en el año 70, cuando terminaron los viejos cielos y la vieja tierra: la ley o antiguo pacto.

 La enseñanza, palabra o doctrina del principio que todos somos llamados a dejar de una vez y para siempre es lo mismo que el evangelio de la circuncisión. Estamos sobre el fundamento de apóstoles, fíjate que la palabra subrayada está en plural, porque se refiere a los doce y a Pablo. Pero al leer los versos de Hebreos 6:1-2 observarás que su contenido es el trabajo del ministerio de la circuncisión, el fundamento puesto por Cefas el primer día.

Evangelio de la  circuncisión dirigido por Pedro:

Fundamento

Evangelio de la  incircuncisión o de la gracia dirigido por Pablo: Fundamento

Cefas declara por lo que había visto, oído y palpado que ese Jesús, el de Nazaret, Dios lo había hecho Señor y Cristo, Hechos 2:22 y 32

Pablo nos revela que Cristo o Dios mismo participó de carne y sangre para nuestra reconciliación, 1 a Timoteo 3:16 y Hebreos 2:14

Cefas invita a arrepentirse de los pecados (Pablo los llama obras muertas o sea, las obras de la carne  o Adán ya muerta en Cristo) que por su sacrificio en la carne Cristo ya había quitado de delante de Dios, Hechos 2:38

Pablo revela que con una sola ofrenda Cristo nos hizo perfectos para siempre, Hebreos 10:14, que aun estando ellos en delitos y pecados por no conocer la obra perfecta hecha por Cristo, ya estaban perdonados, Colosenses 2:13

Cefas invita a bautizarse en agua, el bautismo de Juan que era necesario ser quitado y desaparecer, para darle paso al bautismo de Cristo por medio de la muerte del cordero que Dios mismo se había provisto, Hechos 2:38.

Pablo nos revela que todos en un solo día fuimos bautizados en la muerte de Cristo en su carne, Romanos 6:3 y Colosenses 2:12

Imposición de mano, fe en Dios, juicio, resurrección de muertos, etc.

Pablo practicó y fue partícipe de todas esas cosas en su infancia cuando fue niño en Cristo.

 Amados, los doce estuvieron correctos para el mensaje en medio de los judíos hasta que viniera el otro anunciado por Jesús, en un ministerio para el Espíritu. Ese mensaje estuvo bien para la infancia de la iglesia que nació en la Jerusalén de abajo. Era bueno tomar leche en la infancia. Pero era hasta que la Jerusalén de abajo (la ciudad natural con su templo hecho a mano figura del judaísmo) juntos con su pacto (la ley de Moisés o antiguo pacto representado por Agar en la casa de Abraham) con sus hijos (el pueblo de Israel natural figurado por Ismael en casa de Abraham) fueran sacados, porque no heredaron en el reino de Dios. La Jerusalén de abajo fue echada fuera para darle paso a la Jerusalén de arriba o Iglesia de Dios vivo que es espiritual. El nuevo pacto es la gracia o pacto eterno que es desde antes de los tiempos de los siglos, como revela 2 Timoteo 1:9. Los hijos de ese pacto somos nosotros, que somos Espíritu en Cristo y que fuimos figurados por Isaac en casa de Abraham. Leamos sobre-edificando la porción que así lo revela en Gálatas 4:21-31.

 Ahora en este tiempo, los que sobreedifican en madera, heno y hojas, continúan enseñando con las doctrinas del principio ya caducadas a los niños en Cristo con el evangelio de la circuncisión. La sobre-edificación en madera, heno y hoja los continua enseñando a vivir sujetos a las ordenanzas de la ley o antiguo pacto. Continúan dándole a beber el vino viejo de la ley mezclado con la leche del evangelio de la circuncisión. Continúan guardando días, fiestas, ayuno para la carne, vigilias para la carne, continúan enseñando que el pecado permanece, no entienden que la carne es el alma o viejo Adán. No entienden que la sangre es la vestidura, la piel, el tabernáculo de barro o cuerpo físico temporero por causa del propósito de Dios. No pueden discernir por el Espíritu que los juicios ya fueron cumplidos, que Adán o naturaleza de pecado era sinónimo de satanás, el diablo, la serpiente antigua, el destruidor u homicida que nos mató al principio. No pueden entender que el fin de la ley o antiguo pacto es Cristo y que ya ocurrió en el año 70, porque él quitó ese pacto viejo de delante de él para siempre. Que la última generación de la ley vivió la transición entre los dos pactos para ver con sus propios ojos el fin de ese mundo viejo y la manifestación gloriosa de los hijos de Dios en el Espíritu que somos todos los que creemos todas las cosas por fe consumada. En fin mis amados, no pueden discernir en que consistía la segunda venida de Cristo sin relación con el pecado como revela Hebreos 9:28 y cuándo y cómo ocurrió. Menos pueden discernir o reconocer su propia identidad espiritual y porqué todavía venimos al planeta tierra los hijos de Dios después del año 70, quiénes somos, qué era la muerte y qué es la vida o justificación o resurrección en Cristo, etc.

 En cambio todos los que sobreedificamos con oro, plata y piedras preciosas conocemos todas esas realidades y reinamos en vida aunque vivamos temporalmente en una vestidura temporera por causa del propósito de Dios. Porque como revela Pablo nuestro apóstol en Romanos 5:20-21 Mas la ley se introdujo para que abundase la transgresión; mas donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, [21] para que así como reinó el pecado en la muerte, así también la gracia reine mediante justicia para vida eterna mediante Jesús Cristo el Señor de nosotros. Recuerden amados, hay un solo evangelio de Cristo: el evangelio de la gracia o revelación de misterios revelado a través del apóstol Pablo. Leamos de nuevo con cuidado la porción de Gálatas 1:6-9 que dice así:

 [6] Me asombro de que así de rápidamente estéis desertando del que os llamó por la gracia de Cristo a un diferente evangelio, [7] que no es otro; sino que algunos hay que os perturban y quieren tergiversar el evangelio de Cristo. [8] Pero incluso si nosotros o un ángel procedente del cielo os predicase un evangelio junto al que os predicamos, maldito sea. [9] Como hemos dicho antes, y ahora de nuevo digo, si alguien os predica un evangelio junto al que recibisteis, maldito sea.

 Finalmente, los sobreedificadores de este fundamento del evangelio de la gracia nos hacemos eco del apóstol Pablo a quien es menester imitar en este pacto en lo que declara en Hebreos 6:3 cuando dice respecto de cual es nuestra responsabilidad de enseñanza en la Iglesia de Dios durante nuestra estadía en la tierra: Enseñar a dejar la leche, sinónimo de elementos o rudimentos, las enseñanzas de Cristo de los días de su carne y  esto haremos, si en verdad permite Dios. Sí amados, esto haremos, enseñaremos correctamente la doctrina como corresponde a ministros competentes del nuevo pacto, cuya competencia proviene de Dios. Gracia y paz a cada uno de vosotros mis amados. ABBA PADRE.

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