LA SEGUNDA APARICIÓN O VENIDA DE CRISTO


Hebreos 9:28


 

Ramón Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para siempre, Hebreos 10:14.  Gracia y paz a cada uno de vosotros de Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.  El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y señores que están en la tierra,  entiendan y crezcan en todas las cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9.

Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.

 Carta a los Colosenses 4:3


            El tema de nuestro estudio de hoy, es el tema que más ha sido supuesta y largamente predicado en los últimos años.  Digo "supuesta y largamente", porque todo lo que se ha estado diciendo por la mayoría de las sectas religiosas, a través de sus distintos predicadores, es incorrecto con respecto a la doctrina.

        Esta enseñanza ha sido grandemente torcida por todo el sistema religioso que impera en nuestros días, por no conocer la revelación traída por el evangelio de la gracia, dada a conocer por el Consolador, Cristo a través del apóstol Pablo, apóstol del nuevo pacto o última dispensación: la eternidad.

            Empecemos nuestro estudio de hoy leyendo las palabras escritas por el apóstol Pablo en la cita base de este estudio en la carta  a los Hebreos 9:28 que dicen: Así también Cristo, una sola vez ofrecido para de muchos llevar sobre sí los pecados, por segunda vez sin pecado se aparecerá a los que le están aguardando para salvación.

            Antes de continuar, permítanme amados decirles algo con relación a dos de las palabras subrayadas. La primera palabra es, aparecerá, traducida del griego “ophthésetai” que también puede traducirse será visto, implicando una acción que el Espíritu haría para confirmar su aparición, por medio de algo que ocurriría de gran magnitud. La segunda palabra a la que quiero hacer mención es la palabra, salvación, del griego ”soterían” que habla de completar un proceso, en este caso el de la salvación.

            También os pido que os fijéis que el apóstol revela que a Cristo en la carne o Jesús de Nazaret le fue necesario ofrecerse una sola vez como el Cordero de Dios que ya quitó para siempre el pecado o naturaleza del primer Adán de muchos, de los que son los miembros de su cuerpo. Los muchos o todos los hijos miembros de su cuerpo ya fuimos salvados sin que tengamos nada que agregar a esa ofrenda. La salvación o reconciliación no es algo dejado en el futuro dependiendo del que quiere o el que corre como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:15-16, sino dependió total  y absolutamente de Dios que tuvo misericordia. Todo eso es ya pasado amados.

            Los amados del sistema religioso se han quedado presentando el sacrificio u ofrenda de Cristo en la carne al estilo de la ley, donde era necesario ofrecer siempre los mismos sacrificios por el pecado, porque no limpiaban, no quitaban el pecado delante de Dios porque la ley era un ministerio que nada perfeccionó, como muy claramente revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:1-3 y 7:19.

            Por eso les gusta y agrada el ministerio o apostolado de la circuncisión de los doce con el evangelio de la circuncisión cuyo fundamento es el de arrepentimiento de obras muertas y con su bautismo en agua correspondiente, el bautismo en agua de Juan el Bautista, que era para arrepentimiento, los invito a leer en la biografía de Jesús escrita por Mateo 3:2-6, y en  especial el verso 11que dice: Yo, (refiriéndose a Juan el Bautista) es cierto, os estoy bautizando en agua para arrepentimiento; mas el que detrás de mí está viniendo más fuerte que yo es. Por eso los hermanos fueron exhortados por el apóstol Pablo a dejar el fundamento de arrepentimiento de obras muertas junto a la doctrina de bautismos, etc.

            Este proceso de reconciliación comenzó en la cruz en el cumplimiento espiritual de la Fiesta de la Pascua y se completaba cuando lo que nos acusaba ya no estuviera, de eso precisamente es que trata este estudio, cosa que ocurrió cuando se completó el proceso en el cumplimiento espiritual de la Fiesta de los Tabernáculos, el último tilde de la ley.

            Pero fíjense bien amados, Cristo aparecería sin relación con el pecado. En otras palabras, todo el proceso sería entendido por los que creyeron su palabra durante el período de la transición, que fue cuando se cumplieron todas éstas cosas. Nosotros ahora las creemos completas de igual manera y  reconocemos también mediante la fe ya consumada, que Cristo ya apareció o vino por lo que somos salvos o que ya estamos reconciliados con Dios  y tenemos vida eterna, que es lo mismo que decir que estamos ya resucitados.

            Para nosotros conocer el significado de éstas palabras del apóstol, es necesario que primero leamos el preámbulo que nos lleva a la cita del tema de este estudio, para que entendamos que significan esas palabras a la luz de la misma revelación.

            Leamos lo que el apóstol Pablo nos revela en la carta a los Hebreos 7:28 para comenzar: Porque la ley a hombres constituye sumos sacerdotes que tienen debilidad, mas la palabra del juramento posterior a la ley, al Hijo hasta el siglo habiendo sido perfeccionado.

            Fíjate que el apóstol dice “sumos sacerdotes” en plural, porque fueron muchos durante todo el período de la ley. Fueron hombres débiles porque estaban marcados por la naturaleza de pecado del primer Adán, que resaltaba más por la ley, que los mantenía muertos o alejados de la presencia de Dios.

            Cristo por su parte, como segundo o último Adán, no es carne, sino un Espíritu vivificante o de vida que es la naturaleza que nos ha dado a nosotros ahora en el nuevo pacto. Eso es lo que nos garantiza la palabra del juramento posterior a la ley, el nuevo pacto, por el cual hemos sido perfeccionados en Cristo.  En el nuevo pacto, no somos como los sacerdotes de Leví o de la ley, no necesitamos de ofrendas en la carne por el pecado.

            Nos revela el apóstol Pablo, que Dios habló en los postreros días, los días finales de la ley o antiguo pacto, a través del Hijo como nos lo revela en la carta a los Hebreos 1:1-2. El ministerio del Hijo, que entregaría el reino al Dios y Padre, sería hasta el siglo; el siglo o era de la ley o antiguo pacto que terminó en el año 70, el llamado “presente siglo malo”.

            Luego que se completaron todas las cosas dichas por la ley y los profetas, ya no habría mas necesidad de estar alejados de la presencia de Dios, porque ahora en su reino, en el nuevo pacto, Dios es todo en todos, como veremos más adelante, conforme revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 11:36 y la 1ra. carta a los Corintios 15:28. Esto es así, porque Cristo es Dios por sobre todas las cosas y bendito por los siglos. Amén, como también revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:5.

            Es menester entonces, que estén claros de la observación que hace el apóstol en la carta a los Hebreos 7:14-17 donde dice: [14]  Porque es notorio que de Judá ha surgido el Señor de nosotros, respecto la cual tribu acerca de los sacerdotes nada Moisés habló.  [15] Y más abundantemente aún totalmente claro es, si conforme a la semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote diferente.

            Fíjense amados, que Cristo fue un sacerdote diferente a los de Leví. Los sacerdotes de la casa de Leví sólo fueron sombra del sacerdocio de Cristo.  El verso 16 continúa diciendo:  el cual no según la ley de un mandamiento carnal ha llegado a serlo, sino según el poder de una vida indisoluble.  En la ley, para poder acercarse solamente hasta el Lugar Santo, todavía lejos de la presencia de Dios, había que ser sacerdote por descendencia de la casa de Aarón en la tribu de Leví, y Jesús era de la tribu de Judá. 

            También el sumo sacerdote de la ley tenía el mismo requisito para ser sumo sacerdote y poder entrar una vez al año al Lugar Santísimo con sangre ajena. De no cumplir con este requisito o mandamiento de la carne, ninguna persona aunque fuera de la tribu de Leví, podía ser sacerdote en Israel.  Por tanto, una persona que fuera de una tribu diferente, menos podía ser sacerdote en Israel.

Continuemos con el verso 17:  Porque es atestiguado: Tú eres sacerdote hasta el siglo según el orden de Melquisedec.  Una cosa es clara, Cristo es  el mismo Melquisedec, sin principio ni fin de días. pero ¿Qué significa la frase subrayada hasta el siglo en griego “eis tòn aiôna”?  Significa, que el oficio de Cristo como sumo sacerdote, como Hijo intercediendo por su pueblo, sería hasta que terminara el siglo malo, hasta que fuera quitada o finalizada la ley o antiguo pacto para siempre delante de Dios.

Recuerden amados, el oficio de Hijo como Sumo Sacerdote sería una sola vez y su resultado para siempre. Cristo no tuvo necesidad de estar haciendo ese oficio continuamente como ocurría en la ley, sino una vez y para siempre y perfectamente reconcilió para siempre a todos los miembros de su cuerpo. Cristo fue una vez y para siempre sumo sacerdote según el orden de Melquisedec, pero ahora es Rey de Paz eternamente, que es el segundo significado del nombre Melquisedec. Como Rey ya está sentado o en reposo en su trono de gloria en el cielo o paraíso. Jesús Cristo hombre o Dios manifestado en carne es el mediador del pacto eterno o nuevo pacto en el que ahora vivimos todos los creyentes, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a Timoteo 2:5. El nuevo pacto o la gracia fue establecido sobre mejores promesas que las del antiguo pacto; porque ahora vivimos en la realidad de la buena obra realizada por Cristo, que nos hizo sin pecado para siempre delante de su presencia.

            Al llegar a este punto le pregunto mis amados ¿Quién era la única persona que podía entrar en el Lugar Santísimo del tabernáculo terrenal, el tabernáculo hecho a mano conforme al modelo o sombra dado a Moisés como informa el libro de Éxodo 25:40? Así lo revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:5. La respuesta es bien clara, el sumo sacerdote del orden de Leví, era la única persona que podía entrar un día al año ya determinado por la ley. Nadie mas en Israel estaba autorizado por la ley para entrar al lugar de la presencia, el lugar santo de los santos, que muchos llaman lugar santísimo. Esto lo hacía cuando se celebraba la segunda parte de la fiesta de los tabernáculos.

            La Fiesta de los Tabernáculos era la última de las tres fiesta del rito de la ley y constaba de tres partes. La Pascua, que era la primera,  también constaba de tres parte. La primera parte se llamaba la Pascua, donde se sacrifica el cordero para marcar la salida hacia la tierra prometida, la segunda parte la constituía la semana de la Fiesta de los Panes sin Levadura y finalmente la Fiesta de la Primicia o de la gavilla mecida por primicia cerraba el ciclo de la Fiesta de la Pascua.

            La segunda y grande fiesta solemne era la Fiesta de Pentecostés o de los primeros frutos. Esta fiesta se celebra 50 días después de celebrar la Fiesta de la Primicia o de la gavilla mecida por primicia.  Para este estudio no entraré a explicarles o sobreedificar sobre el cumplimiento espiritual de estas dos primeras fiestas, lo cual haremos en un estudio separado.

            Para los israelitas celebrar la tercera parte de la Fiesta de los Tabernáculos, era menester cumplir primero con las Fiestas de la Pascua y de Pentecostés, y luego con las dos primeras partes de la Fiesta de los Tabernáculos. La segunda parte de la Fiesta de los Tabernáculos era la porción llamada la expiación, y la primera parte: el toque de trompetas, que era el llamado a la santa convocación. El Toque de Trompeta es nuestro llamado por el Espíritu a entender que tenemos que salir hacia la tierra porque la pascua, la cual fue Cristo en la carne ya había sido sacrificada, mediante el sacrificio del Cordero de Dios Completar el día de la reconciliación comenzada en la pascua se completo en el día de la Fiesta de la Expiación. Todo el rito de estas dos últimas partes de la Fiesta de los Tabernáculos y su significado o cumplimiento espiritual, lo veremos durante este estudio, para que puedas entender lo que significa la segunda aparición o venida de Cristo. 

            Leamos ahora en la carta a los Hebreos 8:1-7 lo que nos continúa revelando el apóstol Pablo: [1] Mas lo principal sobre lo que se está diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. La palabra griega "megalosúnes" traducida "majestad" es literalmente la palabra "grandeza" como traduce en la misma carta a los Hebreos 1:3. Fíjense amados que también dice tenemos, el verbo está en tiempo presente, un sumo sacerdote perfecto y que garantizó la vida eterna.  Ese sacerdote se sentó,  de nuevo veamos el tiempo del verbo, está en tiempo pasado,  es algo que ya ocurrió, es un hecho pasado.

            Relacionado con lo anterior, hay otra palabra que es menester que estén claros en su significado, me refiero a la palabra diestra.  Esta palabra ha sido muy mal usada por el sistema religioso que todo lo ve natural.  Ellos creen que significa mano derecha o estar a la derecha de alguien o de algo.  Pero el significado espiritual de la palabra diestra es: PODER. En otras palabras, Cristo, volvió a su reposo a reinar con todo poder.  Eso es lo que significa que se sentó en su trono a la diestra de la Majestad o Grandeza; recuerda que Cristo es el Rey de todas las cosas sean visibles o invisibles.

            Leamos ahora el verso 2 que dice: [2] de las cosas santas ministro y del tabernáculo verdadero, que erigió el Señor, no un hombre. El tabernáculo es el cuerpo del Señor que lo constituimos todos nosotros los hijos redimidos o reconciliados con él para siempre. No se trata de una tienda o edificio hecho de materiales naturales y perecederos como el tabernáculo o templo hecho en la ley o antiguo pacto. ¿Recuerdan las palabras de Cristo en los días de su carne, registradas en su biografía escrita por Juan 2:19? Cuando dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.  El verso 21 más adelante del mismo capítulo aclara esas palabras diciendo: Pero él (Jesús) hablaba del templo de su cuerpo. Pero recuerden amados, que de acuerdo a lo revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 5:23, 30 nosotros somos ese cuerpo.

Continúa el apóstol Pablo revelando en la carta a los Hebreos 8:3 diciendo: Porque todo sumo sacerdote para ofrecer tanto dones como sacrificios es constituido; por ende es necesario que tenga algo también éste que ofrezca.  Es decir que en el orden de Leví, todo sumo sacerdote de turno tenía que ofrecer primero ofrendas y sacrificio por el pecado de sí mismo, lo que hacía ofreciendo sangre ajena.  Por eso el Señor, a través de su cordero que ya quitó el pecado, ofreció su propia sangre una sola vez para siempre y quitó el pecado delante de Dios para siempre.

            Veamos ahora el verso [4]  Si por consiguiente estuviese sobre la tierra, ni sería sacerdote, habiendo los que ofrecen según la ley los dones. Si el Señor Jesús Cristo hubiera regresado a la tierra al estilo de lo que enseña todo el sistema religioso o se hubiera quedado en ese orden, hubiera estado todavía en el antiguo pacto, que todavía estaba vigente.  En ese orden él no podía ser sacerdote:  Primero, porque era de una tribu diferente, era de la tribu de Judá.  Segundo, porque en la resurrección Cristo no tiene ya relación con el pecado y los sacrificios son innecesario, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 6:9-11 lo siguiente:

Sabiendo que Cristo levantado procedente de los muertos ya no muere, muerte de él ya no se enseñorea. [10] Porque en lo que murió, al pecado murió una vez por todas, mas en lo que vive, vive para Dios. [11] Así también vosotros haced cuenta que vosotros mismos estáis muertos de cierto, al pecado, mas vivos para Dios en Cristo Jesús.

            Todavía cuando el apóstol escribió éstas palabras, el antiguo pacto estaba vigente, todavía se estaban celebrando todos los rituales de la ley de Moisés. Entonces amados, pregúntense por ejemplo: ¿Qué cosas de la ley los doce guardaban? ¿A qué iban Pedro y Juan al templo de Jerusalén? ¿Por qué querían hacer a los llamados gentiles en cuanto a la carne judaizar, como informa el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 2:11-16?  Entre algunas de las cosas mencionadas en la cita anterior, podemos ver las respuestas leyendo en libro de los Hechos 3:1; 15:1. Finalmente en el libro de los Hechos 21:17-24 se nos muestra lo que finalmente le hicieron al apóstol Pablo en su último viaje a Jerusalén.

    Continúa el verso [5] los cuales a una copia y sombra sirven de las cosas celestiales, como ha sido advertido Moisés cuando iba a erigir por completo el tabernáculo; porque, mira, dice, harás todo conforme al modelo mostrado a ti en el monte. De nuevo, fíjense amados, que el apóstol dice que esas cosas que estaban haciendo en la ley, sirven, fíjate que el verbo está en tiempo presente  cuando el apóstol escribió estas líneas, porque todavía continuaban practicando los ritos de la ley después de la resurrección de Cristo, el último tilde y la última jota de la ley no habían sido cumplidos. Desde que Moisés recibió todas las cosas de la ley, esas cosas estaban marcadas para ser quitadas cuando llegara lo verdadero. A Moisés se le dio solamente un modelo o figura de lo verdadero, porque todas las cosas de la ley o antiguo pacto eran temporeras, eran una copia, una sobra de las cosas celestiales que ahora disfrutamos en Cristo mediante fe consumada.

            Veamos ahora el verso [6]  mas ahora un ministerio más excelente ha obtenido, en la medida en que también de un mejor pacto es mediador, el cual (el pacto) sobre mejores promesas ha sido establecido.  eso ya era una realidad en esperanza o posición en Cristo en los días del apóstol, porque todavía no habían entrado en posesión de la herencia prometida, por eso dice “ahora”.

            Fíjense amados que Cristo obtuvo un ministerio más excelente que el de Moisés, más excelente que el ministerio de la circuncisión que administró mediante los doce finalmente para completar la ley, obtuvo el ministerio de la reconciliación que le dio al apóstol Pablo por la palabra de la reconciliación, para anunciar las buenas nuevas de que todas las cosas ya fueron cumplidas, como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:18, que todas las cosas o verdadera creación fueron hechas nuevas en Cristo, la realidad celestial.

            El ministerio de Cristo es superior al ministerio de Moisés y al ministerio de Aarón. El nuevo pacto es superior a la ley o antiguo pacto porque mientras la ley era para la carne, el nuevo pacto o la gracia que es Cristo es para la conciencia, para el corazón,;en otras palabras, para el hombre nuevo interior creado según Dios, que revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:23-24.

            Cristo como mediador del nuevo pacto es superior a Moisés como mediador de la ley o antiguo pacto.  El sacerdocio de Cristo es superior al sacerdocio de Aarón que era según la ley de un mandamiento de la carne, como revela era en la ley el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:16-17 cuando dice: [16] El cual no según ley de un mandamiento carnal ha llegado a ser (sumo sacerdote) sino según poder de una vida indisoluble. [17] Porque atestiguado: Tú sacerdote hasta el siglo (o edad o era, en griego la palabra aiôna) según el orden de Melquisedec.

            Tanto Moisés como Aarón tuvieron que entrar a la presencia de Dios solamente temporeramente y con sangre ajena; mientras que Cristo lo hizo derramando la sangre de su propio tabernáculo, Jesús de Nazaret, y quitó para siempre el cuerpo de pecado que nos separaba de Dios. El Señor mató en la cruz al primer Adán o alma viviente, la carne, el alimento de la serpiente antigua, que  nos es mostrada en el libro de Génesis 3:14-15, naturaleza que anuló o destruyó en la cruz para siempre. También circuncidó o quitó el tabernáculo de barro, la sangre, que tampoco heredó en el reino de Dios, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50.

El nuevo pacto está fundamentado sobre mejores promesas como revela el apóstol Pablo en la cara a los Romanos 10:5-8. Leamos esa porción para nuestro deleite amados:  Porque Moisés escribe: En la justicia que es a base de la ley el hombre que las haga vivirá por ella.  6 Mas la justicia que es a base de la fe dice así: No digas en el corazón de ti: ¿Quién subirá al cielo? Esto es para a Cristo bajar;  7 o, ¿quién descenderá al abismo? Esto es, para a Cristo de los muertos hacer subir.  8 Si no, ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en la boca de ti y en el corazón de ti; esto es, la palabra de la fe que proclamamos.

Bendecidos, en pocas palabras podemos decir que nuestra salvación o reconciliación que es lo mismo que nuestra resurrección, en fin, todo lo que heredamos en Cristo en este orden relativo en que vivimos, es por fe consumada solamente.  Fíjense que nadie puede hacer descender a Cristo del cielo u orden espiritual a este orden de lo terrenal de nuevo, porque él está reinando en reposo y su obra fue una sola vez y para siempre; pero tampoco lo puedes hacer subir de los muertos porque ya él resucitó una vez y para siempre y ya no muere como vimos anteriormente.

          Continúa el apóstol revelando en la carta a los Hebreos 8:7 Porque si el primero aquel  fuese sin defectos, no de un segundo se habría buscado lugar.  Creo que es innecesario recordarles amados bendecidos, que el primero se refiere a la ley o antiguo pacto en Moisés, el cual fue un pacto defectuoso. En cambio, el segundo es la gracia o nuevo pacto en Cristo, la simiente de Abraham, el cual es perfecto y eterno.

            En los versos 8 al 12 del capítulo que estamos leyendo de la carta a los Hebreos, el apóstol Pablo pasa a recordarnos, cuales fueron las condiciones que Dios puso al nuevo pacto, para recordarnos que ninguna de sus condiciones dependía de que nosotros hiciéramos algo.  Esas condiciones son:

·       Nadie enseñaría a su hermano a conocer al Señor, porque es por revelación del Espíritu.

·       Dios no se acordaría más de ninguna manera de nuestros pecados e iniquidades que ahora en el nuevo pacto son las obras muertas de la carne, por eso es que somos sin pecado delante de su presencia.

            En el verso 13 de la carta a los Hebreos capítulo 8, nos revela el apóstol Pablo de manera absoluta, sin que quede la menor duda posible, las consecuencias de la primera aparición o venida del Mesías: el Cristo, veamos:  Al decir nuevo, ha hecho anticuado al primero; y lo que está siendo hecho anticuado y volviéndose viejo está cerca de la desaparición. El nuevo pacto hizo viejo o anticuado al primero, que era la ley o antiguo pacto.  Todavía en los días en que vivió el apóstol Pablo le quedaba algo al antiguo pacto, estaba cerca de desaparecer para siempre para con el Señor. El fin de la ley en Cristo ocurrió o se completó al cumplirse espiritualmente la Fiesta de los Tabernáculos en el año 70; aunque el sistema religioso todavía tenga momificada a la ley o antiguo pacto y con apariencia de vida delante de los hombres.

            Al continuar su carta a los Hebreos, en el capítulo 9 versos 1 al 5, el apóstol Pablo describe como estaba ordenado en forma general el tabernáculo. Pero detengámonos un momentito en los versos 6 y 7. El verso 6 dice:  Y estas cosas así habiendo sido preparadas, ciertamente a la primera estancia (el lugar santo) en todo tiempo entran los sacerdotes los servicios desempeñando. Todavía en los días del apóstol Pablo, los sacerdotes del orden de Leví estaban entrando al lugar santo del tabernáculo a realizar los servicios de la ley;  aunque para Dios, ya todo estaba cumplido en su primera venida cuando se manifestó en carne y completó todo lo escrito sobre él, por eso al completar su obra, extraña.

            Así lo profetizó por medio de Habacuc 1:5 cuando dijo: Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, (la ocurrida en los días del ambos apostolados) que aun cuando se os contare no la creeréis. Eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en los días de su ministerio y registra el libro de los Hechos 13:40-41 cuando dice: [40] Mirad, pues, que no sobrevenga lo que ha sido dicho en los profetas: [41] Ved, los menospreciadores, y asombraos y desapareced, pues una obra obro yo en los días de vosotros, obra que de ningún modo creeríais si alguien os la refiriese. Eso fue lo sucedido con ese pueblo natural en los días del apóstol Pablo y es lo que sucede con los menospreciadores de hoy, de ningún modo pueden creer esta obra portentosa realizada perfectamente por Cristo nuestro Dios.

            Continuemos la discusión revisando brevemente la entrada que hacía el sumo sacerdote y los sacerdotes del orden de Leví a la primera parte del tabernáculo, desde la entrada en el atrio o patio externo hasta el lugar santo:

·      Lo primero que encontramos en el tabernáculo era la puerta de entrada, la cual es Cristo, como nos informa el mismo Jesús y registra su biografía escrita por Juan 10:9.  Solamente había una puerta para entrar al tabernáculo.

·       Lo próximo que encontrábamos al pasar la puerta de entrada era el altar del sacrificio, donde el cordero era sacrificado. Allí en ese altar el cordero daba su vida en sustitución por la víctima a quien representaba.  Cristo conforme a Juan el Bautista, que era el Elías que había de venir primero a preparar el camino, no informó que fue el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo de los creyentes, así lo registra la biografía de Jesús escrita por Juan 1:29.  Cristo fue quien dio su vida por sus ovejas a través de su tabernáculo Jesús de Nazaret.  Ya el Cordero fue sacrificado o inmolado una sola vez y para siempre como nos informa la biografía de Jesús escrita por Juan 10:11 que Jesús mismo profetizó el haría y nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:14 que ya sucedió.

·       Luego del altar del sacrificio loo próximo con lo cual se encontraba el sumo sacerdote era con la fuente del lavacro. El agua de la fuente era un símbolo de la palabra de Cristo con la que todos fuimos ya lavados y limpiados como dijo el mismo Cristo en los días de su carne y registra su biografía escrita por Juan 15:3.

·       Luego después de la fuente del lavacro se iniciaba el viaje de pasar por el primer velo de la tienda que daba al lugar llamado santo.  Todavía en los días del apóstol, Pablo este rito estaba en pie.  El sacerdote o el sumo sacerdote, al pasar el primer velo se encontraba con la mesa de los panes de la proposición o el pan de la presencia, colocada al lado derecho de la tienda  Cristo es el pan vivo que bajó del cielo, de los lugares espirituales e invisible para lo que ven por medio de la ley pero visible para los que le vemos mediante la fe consumada por él, como nos informa la biografía de Jesús escrita por Juan 6:45-63.

·       Luego estaba la lámpara o candelero de siete brazos colocado al lado izquierdo frente a la mesa de os panes descrita brevemente anteriormente. Ese candelero era la única fuente de iluminación dentro del lugar santo. el candelero era también figura de Cristo, la luz del mundo de los creyentes o verdadero tabernáculo de Dios en la tierra, como dijo Jesús mismo y registra su biografía escrita por Juan 8:12.  Nosotros, ahora como hijos amados, somos las luces que resplandecemos en este mundo, porque somos su cuerpo, somos Cristo cuerpo, como dijo Jesús que somos y registra su biografía escrita por Mateo 5:14-16.

            Continúa revelando el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:7 como sigue:  mas a la segunda (el lugar llamado santo de los santos) una vez al año sólo el sumo sacerdote, no sin sangre que ofrece por los pecados de sí mismo y los pecados de ignorancia del pueblo. El santo de los santos, también llamado lugar santísimo o lugar mas santos del tabernáculo, era donde se manifestaba la presencia de Dios, lo cual estaba representada por el arca y el propiciatorio.

            De aquí en adelante bendecidos y amados del Señor, les pido que pongan mas atención a lo que sigue. El sumo sacerdote del orden de Leví entraba al Lugar Santísimo solamente el día de la expiación, solamente ese día del año era la única oportunidad que le daba la ley para entrar dos veces ese mismo día; la primera por sus propios pecados y la segunda por los pecados del pueblo.

            Hagamos ahora un corto viaje al libro de Levítico, en el capítulo 16, dónde Moisés describe en qué consistían las actividades del día de la expiación, quién las hacía, por qué las hacía, para qué las hacía, para quién las hacía, cómo las hacía  y qué día específico del año las hacía. 

            En el verso 2 el Señor le dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio.  Esto nos muestra que en la ley o antiguo pacto, ni siquiera el sumo sacerdote tenía libertad para entrar al lugar de la presencia del Señor cuando él quisiera.

            En los versos 3 y 4, se describe como tenía que vestirse el sumo sacerdote de la ley el día único que estaba autorizado a cruzar el velo, figura nuestra que ya estamos vestidos eternamente y estamos en la presencia del Señor continuamente, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses 3:10.  Ya todos los santos estamos revestidos de la habitación que esperaban el apóstol Pablo y los hermanos de las primicias. Ser revestido es lo mismo que entrar en posesión de nuestra herencia, lo cual ocurrió a partir del año 70 cuando Cristo le puso fin a la ley o antiguo pacto, para lo que os invito a leer en la 2da. carta a los Corintios 5:1-3.

            Leamos ahora el verso [5]  Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para la expiación, y un carnero para holocausto.  [6] Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa.  Estos dos versos anteriores nos muestran los elementos para hacer la expiación en ese día establecido específico que ordena la ley y a quien representaba cada elemento. Los elementos del verso 5 representaban al pueblo, mientras que los del verso 6 al sumo sacerdote y su casa.

            Viajemos momentáneamente un poquito hacia adelante en el mismo capítulo 16 a los versos del 29 al 31 donde Moisés nos declara el día del año que se hacía el ritual, a favor de quién se hacía y para qué se hacía, veamos: [29]  En el mes séptimo a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural, ni el extranjero que mora entre vosotros. [30] Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del Señor. [31] Día de reposo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo.

            El verso 32 habla de la continuidad del sumo sacerdocio constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia natural o de la carne como señala el apóstol en la carta a los Hebreos 7:15.

            Volvamos de nuevo hacia atrás a Levítico 16:7-28. Como habrán observado, aquí se nos describe todo el proceso del ritual de la expiación, donde resalta la nota del verso 17 ningún hombre estará en el tabernáculo de reunión cuando él (el sumo sacerdote) entre a hacer la expiación en el santuario, hasta que salga, y haga la expiación por sí, por su casa y por toda la congregación de Israel.

             Fíjense amados, que de acuerdo a la figura o alegoría que eso representaba. ninguno de nosotros podía estar todavía dentro del tabernáculo o lugar de la presencia de Dios que somos ahora nosotros porque somos el templo de Dios en el Espíritu como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los 3:16 y 6:19; templo que fue levantado en los  días del apóstol Pablo, como revela en la carta a los Efesios 2:21. Ninguno podía ser parte de ese tabernáculo o templo de Dios hasta que Cristo, el verdadero Sumo Sacerdote, hiciera expiación por el pecado de todos nosotros. Todo eso es lo mismo que entrar en posesión de la herencia o vida espiritual perfecta que hemos recibido en Cristo.

            Estar en la  presencia de Dios amados, es lo mismo que Dios mora en nosotros en el Espíritu como fue figurado por la morada de Dios en el Tabernáculo; lo cual solo es posible por la resurrección de nuestro hombre interior, y eso no podía ocurrir, hasta que Cristo realizara la labor de abrir el lugar santo de los santos o santísimo para nosotros. En esos días de transición entre los dos pactos, los hermanos de las primicias de la Iglesia, solamente vivían en esperanza que era lo mismo que estaban solamente en  posición de todas las cosas por la obra perfecta realizada por Cristo. Había que esperar que se cumpliera el último tilde, la última jota de la ley, que sólo era posible en la segunda aparición de Cristo por darle fin a la ley.

            La primera entrada y salida del sumo sacerdote de la ley era para la expiación por sí mismo y su casa.  La segunda entrada y salida era para la expiación por el pueblo, para presentarlo sin pecado y sin mancha delante de Dios, justificado por Cristo de la ley.

            La primera entrada del sumo sacerdote, se describe en los versos 11 al 14. El sumo sacerdote tenía que entrar con la sangre del becerro detrás del velo que separaba el lugar santo del lugar Santísimo. Luego de estar adentro, tenía que tomar de la sangre y rociar con su dedo hacia el propiciatorio, el lugar de la presencia, para que su sacrificio fuera aceptado. Luego salía la primera vez al pueblo para continuar con el próximo paso.

            Del verso 15 al 19 Moisés describe el segundo viaje del sumo sacerdote. En esta ocasión degollaba uno de los machos cabríos en expiación por el pecado del pueblo.  De igual manera tenía que hacer el mismo ritual que hizo la primera vez. Al completar esa parte del rito, salía por segunda vez al pueblo que estaba esperando para recibir la confirmación de que sus pecados delante del Señor fueron perdonados por ese año, porque al próximo año tenía que volver de nuevo a repetir el rito y así año tras año. Ambas partes Cristo las cumplió en la cruz una vez y para siempre por medio de una sola ofrenda.

            Del verso 20 al 22 Moisés describe la parte final del rito. En esta porción tomaba el otro macho cabrío de la expiación por el pueblo, ponía sus dos manos sobre la cabeza del animal y descargaba todos los pecados del pueblo.  Este macho cabrío era llevado al desierto donde era soltado, se perdía para siempre y no regresaba más al campamento a la vista del pueblo, como símbolo de que Dios nos se acordaba mas de los pecados del pueblo.

            Era sumamente importante realizar todo este ritual, pues mientras no se cumpliera con él, no se podía celebrar la parte más importante de la fiesta, la tercera parte o final de la fiesta de los tabernáculos, parte que se llama como la fiesta general: Tabernáculo.  En esta parte de la fiesta se recogía todos el fruto de la cosecha.  Esta parte de la fiesta se celebraba el día 15 del séptimo mes judío. Esa última sección de la fiesta corresponde a la resurrección de entre los muertos.  Habiendo sido todo el pueblo expiado y ser sin pecado delante del Señor, entonces se salían de sus casas de barro y se iban a  morar por siete días en tabernáculos o enramadas. Estas enramadas eran hechas con ramas de árboles oleaginosos como símbolo del Espíritu, porque la resurrección es en el Espíritu, en el hombre interior.

            Ahora que tenemos el cuadro completo del modelo o plano y especificaciones que le dieron a Moisés que tenía que cumplirse hasta la última tilde como dijo Cristo en los días de su carne y registran sus biografías escritas por Mateo 5:18 y Lucas 16:17, vayamos ahora a sobreedificar sobre el fundamento de acuerdo a la revelación del apóstol, Pablo  sobre este asunto que se encuentra  en la carta a los Hebreos 9:28.

            Nos habíamos quedado en el verso 7 del capítulo 9 de la carta a los Hebreos, donde el apóstol Pablo nos recordaba que el sumo sacerdote del orden de Leví entraba al lugar santo de los santos del tabernáculo un solo día del año, que como ya saben, lo hacía dos veces ese mismo día.

            En la carta a los Hebreos 9:8 el apóstol Pablo nos da una clave muy importante, bendecidos. Pero antes de continuar quiero recordarles amados, que para los días que el apóstol Pablo escribió esta carta, ya Cristo se había manifestado la primera vez, manifestación que fue en carne y sangre. Cristo murió en la cruz por medio de su tabernáculo de carne, Jesús de Nazaret, como lo revela el misterio de la piedad, en la 1ra. carta a Timoteo 3:16.  Este misterio revelado, de inmediato nos revela, que después de Dios ser manifestado en carne y ser muerto en carne y sangre, fue resucitado o justificado en el Espíritu, es decir, fue resucitado en el Espíritu, volvió a lo que era primero.  El día de la cruz el Señor cumplió con ese solo sacrificio todas las cosas, pero visto a través de la ley que tenía que cumplir al pie de la letra, ese era su primer viaje. El sumo sacerdote de la ley tenía que hacer dos viajes para completar el proceso.

            En el día de la cruz, TODOS LOS HIJOS fuimos puestos en ESPERANZA O POSICIÓN  DE NUESTRA HERENCIA EN CRISTO. Por tanto, cuando el apóstol Pablo escribió la carta a los Hebreos así como las demás 14 cartas, ya todos estábamos reconciliados con Dios, perdonados, perfectos, sin mancha y resucitados, pero solamente en esperanza o posición en Cristo.  Todavía había algo pendiente sin cumplirse de acuerdo a la ley para poder entrar en POSESIÓN DE NUESTRA HERENCIA EN CRISTO: la resurrección.

            Estar en esperanza o posición o en espera en esos días de la transición del la ley a la gracia se debía a que todavía la ley estaba vigente en medio de Israel, todavía Ismael estaba en la casa junto a Isaac. Veamos como nos lo revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:8-10 que dice: [8]  con esto (con el templo y todas las actividades de la ley presentes) mostrando el Espíritu Santo, que aún no había sido manifestado el camino del Lugar Santísimo, aún la primera estancia estando en pie, (la ley o antiguo pacto) [9] la cual era una ilustración para el tiempo presente, conforme a la cual dones así como sacrificios son ofrecidos que no pueden respecto a la conciencia perfeccionar al que practica el culto,  [10] sólo sobre alimentos y bebidas y diversas abluciones, siendo normas externas (o de la carne en griego “sarkós”) hasta el tiempo de la renovación impuestas.

            Era necesario cumplir algo en la realidad espiritual de algo que faltaba todavía por cumplirse en la sombra o figura de la ley, para que TODAS LAS COSAS FUERAN RENOVADAS, para quitar esas cosas temporeras que sólo eran para la carne, me refiero al fin de la ley o antiguo pacto.  La ley o antiguo pacto a nadie podía hacer perfecto, porque era un pacto temporero y por tanto era necesario que fuera totalmente quitado delante de Dios, para darle  paso a lo eterno. Para darnos evidencia de que había terminado delante de Dios, era necesario que Dios nos mostrara evidencia visible de ese último acto de cierre de la ley o antiguo pacto delante de él. Eso fue lo que sucedió en el año 70 mediante la destrucción de Jerusalén y el templo.  Esa fue la señal del Hijo del Hombre anunciada por el Señor en los días de su carne, para quitar de una vez y para siempre la ley o antiguo pacto delante de él.

            De la porción que leímos del libro de Levítico en el capítulo 16, se nos describió como entraba el sumo sacerdote de la ley al Lugar Santísimo un solo día del año, pero dos veces.  La segunda vez que entraba y salía, lo hacía por el pueblo, para declararlo sin pecado delante de Dios.  En otras palabras, era la evidencia de que todos los pecados del pueblo habían sido perdonados delante de Dios.  Esto nos trae al punto central de este estudio, y entender porque había una segunda aparición o venida de Cristo, la cual era sin relación al pecado, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:28.

            Pero sigamos leyendo en la carta  a los Hebreos 9:11 en adelante para tener el cuadro completo del porqué el apóstol Pablo dijo esas palabras y que significan en realidad. [11] Mas Cristo, habiéndose presentado sumo sacerdote de los llegados bienes, a través de mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho a mano, esto es no de esta creación.

             Hermanos, ya Cristo la esperanza de gloria, ya estaba presente, pero era todavía en esperanza o posición por un período corto de tiempo para todos los creyentes de los días de Pablo nuestro apóstol. Ahora Cristo no es la esperanza de gloria sino que ahora Cristo es en nosotros la realidad de gloria. De la primera forma se lo reveló a esos santos de esos días el apóstol Pablo, cuando les dijo: Que es Cristo vosotros, la esperanza de gloria, en la carta a los Colosenses 1:27.

            Lo que se consideraba en proceso en esos días era la llegada de los bienes de la herencia, lo prometido en el testamento,  porque había algo que cumplir del testamento. Los bienes o herencia de los creyentes eran considerados venideros o todavía en un futuro bien cercano, en cuanto a su POSESIÓN, porque ya todos los hijos de Dios tenían los bienes en esperanza o posición, porque Cristo ya estaba presente.

            Nadie iba a entrar en posesión de la herencia separadamente, todos los hijos teníamos que recibirlo el mismo día. Fíjense amados bendecido que el tabernáculo en el que Dios mora ahora no es de esta creación, es en el Espíritu. Esa es la razón por la que el apóstol Pablo revela en la 1ra.carta a los Corintios 15:51-52 lo siguiente: [51] Mirad, un misterio os digo: Todos no dormiremos, pero todos seremos cambiados, [52] en un instante, en un pestañeo de ojo, a la final trompeta; porque sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos cambiados.

            El apóstol Pablo estaba revelando uno de los misterios ocultos que trataba con la la resurrección de todos los hijos de Dios. La trompeta final era el mensaje del evangelio de la gracia que con poder nos declara a todos perfectos, sin pecados y vivos delante de su presencia. Para ello era menester abolir o quitar la ley o antiguo pacto, porque era la ley quien nos mostraba en pecado delante de Dios. Recuerdan amados que al principio os dije que en la primera parte de la última fiesta se cumplía el Toque de Trompeta o santa convocación a la asamblea de los creyentes. Eso era lo que hacía el ap2stol Pablo, ese ángel o mensajero poderoso de Cristo que llevó el evangelio hasta los confines del mundo.

            Todos los muertos en Cristo incluyendo a los que todavía no habíamos venido a este orden, fuimos resucitados, puestos delante de la presencia de Dios incorruptibles. Cuando el apóstol Pablo revela: nosotros seremos cambiados, se estaba refiriendo a lo que sucedería con las primicias, los hermanos que vivían en ese período de transición entre los dos pactos, que fueron cambiados totalmente del antiguo pacto al nuevo pacto con todos sus beneficios.  Fueron cambiados delante de Dios de la naturaleza alma viviente o existente a la naturaleza Espíritu vivo.

            El apóstol Pablo revela otra porción del mismo misterio cuando escribe en la 1ra. carta a los Tesalonicenses 4:15-17 lo siguiente: [15] Porque esto os decimos por palabra del Señor, que nosotros los que vivimos, los que quedemos hasta la presencia del Señor, de ningún modo hemos de preceder a los que durmieron; [16] pues el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán primero,  [17] luego nosotros los que vivamos, los que quedemos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes para el encuentro del Señor en el aire; y así siempre con el Señor estaremos.

            El apóstol Pablo creía para los días de esa carta que acabamos de citar, que él sería cambiado totalmente y vería la presencia del Señor en las nubes de juicio arrancando la ley o antiguo pacto para darle paso al nuevo pacto, pero se quedó corto por 2 años, porque eso ocurrió en el año 70 y él fue sacrificado por causa del Señor en el año 68. Pero fíjense mis amados que en el comienzo del verso 17 el apóstol Pablo: luego nosotros los que vivamos, donde os subrayo los que vivamos, porque significa que se refiere solamente a los que estén presentes en ese día, que fue lo que sucedió realmente con él, al ser desvestido entró en el grupo de los que durmieron.

            La primera parte de la fiesta de los tabernáculos, era el toque de trompeta, que estaba asociado con la expiación y los tabernáculos. Esa trompeta final  o trompeta de Dios mismo, que también la llama voz de mando o voz de arcángel, fue la voz de Dios mismo que nos llamó como pueblo sin pecado a su presencia, resucitados en el Espíritu.  Nosotros fuimos justificados en el Espíritu delante del Señor, porque él es Espíritu y pos eso es el Padre de los espíritus.

            La obra final del Señor fue quitar la ley o antiguo pacto delante de él,  para que seamos perfectos, sin mancha, sin pecado, resucitados en el Espíritu o vivos delante de su presencia.  Recuerden que el Señor es Dios de vivos y no de muertos. Recuerden de nuevo que la fiesta de los tabernáculos o de la recogida de los frutos de la cosecha o de la resurrección, estaba asociada con el toque de trompeta que sería final cuando se cumpliera espiritualmente.

            La expiación era lo único que en la sombra de la gracia que representaba la ley, lo que declaraba al pueblo de Dios sin pecado delante de Dios. Por tanto amados, en el cumplimiento espiritual, la verdadera expiación realizada por Cristo mediante una sola ofrenda fue lo que nos hizo a todos sin pecado delante de Dios. Por eso es que en la carta a los Hebreos , el apóstol Pablo revela: [14] Porque con una sola ofrenda hizo (fíjense amados en el tiempo del verbo hacer, está en tiempo pasado, es algo que ya ocurrió una sola vez y para siempre) perfecto para siempre (en el griego el verbo teleion que se puede traducir perfecto significa en realidad: completó porque se refiere al proceso comenzado en la pascua y terminado en los tabernáculos) a los santificados, a todos los que fuimos expiados o completados o perfeccionados para siempre mediante una sola ofrenda.

            Por eso es que la tercera parte de la fiesta, los tabernáculos o resurrección del hombre nuevo interior nos pone para siempre delante de el Señor, porque esa fiesta completaba todo el proceso para recoger la cosecha o fruto de la única semilla que fue sembrada, la cual es Cristo, para producir el árbol de la vida que es Cristo la cabeza y la Iglesia su cuerpo. Esa es la razón por los que todos los hijos hemos tenido en común participar de carne y sangre aquí en el planeta tierra, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14. Tenemos que venir todos los hijos a experimentar la obra de redención o reconciliación para la gloria de nuestro Padre Eterno, Señor y Dios Jesús Cristo, ante quien doblamos nuestras rodillas y a quien sea toda la gloria, la honra y la alabanza por la eternidad. ¿Amén amados? Sí amados, porque Cristo lo hizo todo, él solamente, para gloria de su nombre.

            Por todas éstas razones, todos los que creemos el evangelio de la gracia, al igual que Pablo nuestro apóstol, no nos avergonzamos de proclamar el evangelio revelado por el apóstol Pablo que que es verdadero PODER DE DIOS, como revela el apóstol en la carta a los Romanos 1:16. Sí amados, verdaderamente es poder de Dios para todos los que creemos en su palabra revelada o cumplida totalmente.

            Ahora con toda autoridad podemos cantar el cántico de victoria que nos revela y enseña el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:55 ¿Dónde de ti, oh muerte la victoria está? ¿Dónde de ti, oh muerte el aguijón está? Recuerden amados, que la muerte no se está refiriendo a dejar de vivir físicamente, ser desvestido, ni la la resurrección o vida se refiere a volver a darle vida a la sangre o cuerpo físico ni al alma viviente o carne que fueron sepultados en la muerte de Jesús para siempre. Les recuerdo lo revelado por el apóstol Pablo en la 2da. carta a Timoteo 1:10 -11que dice que Cristo quitó la muerte o separación y sacó a luz o revelación la vida y la inmortalidad por el evangelio, del cual Pablo fue constituido predicador, apóstol y maestro.

            Amados, de lo que fuimos resucitados fue de la muerte o separación espiritual para con Dios que sufrimos en el primer Adán, el alma viviente, el destruidor.  Ahora estamos ya resucitados y en vida portando en nuestro hombre interior al segundo Adán que es el Señor Jesús Cristo, que es un Espíritu vivificante.  El Señor ya efectuó la resurrección, pero es en el Espíritu. Por eso es que revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:17 que TODOS los hijos somos en Cristo UNA NUEVA CREACIÓN. Por eso es que TODAS las cosas viejas que era la ley o antiguo pacto ya pasaron y han sido hechas nuevas, que es la gracia o NUEVO PACTO.

            Amados, luego de esta pequeña parada para aclaración, continuemos leyendo en la carta a los Hebreos, 9:12 ni mediante sangre de machos cabríos y terneros, sino mediante la propia sangre entró de una vez por todas en los santos, eterna redención habiendo hallado. La expiación temporera de la ley  hecha con sangre ajena, las de los animales usados, porque la sangre de los que se acercaban estaba contaminada por la naturaleza de pecado imputada en Adán no servía, primero tenía que hacerse para el sumo sacerdote.  La segunda vez que se ofrecía la sangre era por el pueblo.

            El problema es que Cristo con una sola ofrenda y con su propia sangre cumplió o mas correctamente completó lo que declaraba la figura o alegoría. Cristo, quien inclusive en los días de su carne preguntó que quien lo acusaba de pecado, biografía de Jesús escrita por Juan 8:46, nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos en relación a Jesús como Sumo Sacerdote lo siguiente: [1] Porque tal Sumo Sacerdote (Cristo el Espíritu Eterno manifestado en carne y sangre) nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; [27] que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

            Es bien claro amados, Cristo no tuvo que hacer un viaje primero por sus propios pecados, sino que él cargó en sí mismo en el primer viaje, el pecado de todos nosotros, como está profetizado en el libro de Isaías 43:24-25 y 53:6. Fíjense amados que en Isaías 4324 el Señor bajo el nombre de JHVH dice que fue en él que se cargó el pecado y él es el que borraría nuestras rebeliones ya borradas en la cruz, porque fuera de él no hay quien salve, como dice Isaías 43:11. En el verso 12 dice Yo anuncié, y salvé, he hice oír y no hubo entre vosotros dios ajeno. Ese Dios en medio de Israel, el Emanuel profetizado en Isaías 7:14, que no debía ser ajeno por cuanto solamente estaba vestido de una vestidura de carne y sangre como todos los hijos, para reconciliarnos, fue Jesús Cristo en los días de su carne. Jesús fue el que anunció en persona, nos salvó, y nos hizo oír la palabra de verdad.

            Aunque ellos leían a Moisés en la cátedra o enseñanza de Moisés en las sinagogas y en el templo, no conocieron su visitación, es decir, no conocieron al Señor cuando se vistió de carne para reconciliar a todos los hijos consigo mismo, a pesar de cumplir delante de todos ellos las señales profetizadas por los profetas para que le conocieran por las señales. Así mismo se lo recordó Jesús de varias maneras cuando les dijo en varias ocasiones y registra la: biografía de Jesús escrita por el apóstol de la circuncisión Juan:

5:46-47 Porque si creyeseis a Moisés, creeríais a mi; porque sobre mí escribió él. [47] Pero si a los escritos de él no creéis, ¿cómo a las palabras mías creeréis?

6:28-30 Le dijeron pues, ¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios? [29] Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que envió él. [30] Le dijeron, pues: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

7:38-39 El que cree en mi, como dijo la Escritura,  del vientre de él fluirán ríos de agua viva. [39] Pero esto dijo acerca del Espíritu que iban a recibir los que creyesen en él; porque aún no había Espíritu, pues Jesús aún no fue glorificado.

14:10-11 ¿No crees que yo en el Padre y el Padre en mí está? Las palabras que yo os digo, de mi mismo no hablo; pero el Padre que en mí mora, hace las obras de él. [11] Creedme que yo en el Padre, y el Padre en mí; y si no, a causa de las mismas obras creed.

            Amados, es bien claro lo que acabamos de leer, esa fue la respuesta dada al último profeta de la la ley Juan el Bautista cuando mandó a preguntar a Jesús si era él. Jesús le contestó con las obras que estaba realizando para refrescar la mente de Juan a lo que dice la Escritura. Según registra la biografía de Jesús escrita por Mateo 11:4-6 Jesús les dio tanto a Juan, a los que fueron enviados por Juan  como a los que les escuchaban, un ejemplo de lo escrito por el profeta Isaías 35:1-6 sobre él, porque el verso 4 dice: Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; DIOS MISMO VENDRÁ, Y OS SALVARÁ.

            No entendieron las palabras de los profetas. Por ejemplo en el libro de Isaías 43:10, en el mismo capítulo que citamos anteriormente dice: Vosotros sois mis testigos, dice el Señor (en su nombre antiguo JHVH) y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que YO MISMO SOY ÉL; (como dice la original hebrea) antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. A continuación en el verso 11 declara lo que te cité anteriormente y vuelvo a repetir: [1] Yo, yo el Señor, (en su nombre antiguo JHVH) y fuera de mí no hay quien salve. Para que completes el ejercicio te dejo que busque y leas las palabras muy certeras del apóstol de la circuncisión Pedro registradas en el libro de los Hechos 4:12. Porque si Jesús Cristo es una persona diferente como disparatadamente enseña TODO EL SISTEMA RELIGIOSO, tienen un conflicto bien grande, porque en realidad no han entendido y menos creído el misterio revelado por el apóstol Pablo.

             Por tanto amados como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:12, en el tabernáculo no hecho a mano, en el tabernáculo que no es de esta creación porque es la habitación espiritual que Dios entró una vez y para siempre, SOMOS TODOS LOS HIJOS DE DIOS. Cristo entró una vez y para siempre en los santos, en su cuerpo, el tabernáculo no hecho a mano que levantó Dios y no el hombre. Lamentablemente la traducción defectuosa Reina-Valera que es la mas usada entre los amados del sistema religioso ha traducido en forma incorrecta esta cita que acabo de hacer diciendo que: Cristo entró una vez y para siempre en el lugar santísimo que en griego se dice topo ayios.

            Pero en realidad en la original griega dice que Cristo entró en los santos, en griego ayios, por lo que a continuación les escribo la cita completa tal y como aparece en realidad en el original griego que dice:

Hebreo 9:11-12  Mas Cristo habiéndose presentado sumo sacerdote de los bienes llegados, a través de mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho a mano, esto es no de esta creación, [12] ni mediante sangre de machos cabríos y de terneros, sino mediante la propia sangre entro de una vez por todas en los santos, eterna redención habiendo hallado.

            Por causa de tener que cumplir o completar toda la ley en la realidad espiritual, ley que Dios mismo añadió en Moisés temporeramente, hasta que llegara el tiempo de restaurar todas las cosas delante de él como ya la están, tuvo que aparecer por segunda vez sin relación con el pecado. Recuerden de nuevo amados, Jesús no tuvo que hacer primero un sacrificio por sí mismo como hacía el sumo sacerdote de la ley, para luego hacer uno por nosotros (todo su pueblo), sino que como revela el apóstol en la carta a los Hebreos 10:14 con una sola ofrenda hizo perfecto o completó todas las cosas.

            Como la ley era un ministerio añadido, era un ministerio de condenación, un ministerio de muerte, en fin amados, era el ministerio que le daba poder al pecado. Por tanto, era necesario quitar o anular ese pacto, que era para la carne, para evidenciar al pueblo de Dios en lo relativo o visible, que delante de Dios en el Espíritu ya ese pacto había sido quitado conforme a  su promesa profetizada por el profeta Jeremías 31:31-34 y que revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:8-13 y 10:17. Pues la segunda aparición o venida sin el pecado era solamente una señal para evidenciar a los hijos de Dios, que el nuevo pacto de la gracia de Dios ya era lo único vigente y con poder delante de Dios. Esto es así amados, porque habiendo Dios perdonado el pecado para siempre mediante la muerte del Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo de los hijos de Dios ya no se acuerda o reconoce la naturaleza de pecado o primer Adán delante de él..

            El apóstol continúa revelando que la sangre de Cristo, mediante su participación en Jesús de Nazaret que fue ofrecido mediante el Espíritu Eterno, limpió nuestras conciencias de obras muertas, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:14, para servirle al Dios vivo. Vuelvo y os repito amados, esto es así porque delante de Dios ya no hay pecado como leímos anteriormente que nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:12 y 10:17.

            Los que andan como hombres o en la carne le llaman todavía  pecado a las obras muertas, por la ignorancia que hay en ellos del poder de la obra ya realizada por Cristo. Todo el sistema religioso enseña la obra de Cristo al estilo de la ley, todo el tiempo tienen necesidad de arrepentirse y matar de nuevo el Cordero de Dios, cosa que es imposible, por cuanto a Cristo le fue necesario hacer una sola ofrenda. Os pido amados que leamos lo revelado por el apóstol en la carta a los Hebreos 9:25-28 y 10:18.

            De las obras muertas que realiza el viejo hombre o primer Adán es que el fundamento de la circuncisión mandaba a arrepentirse a los que eran llamados. De ese fundamento es que fuimos ordenados por el apóstol Pablo a abandonar, según escribió en la carta a los Hebreos 6:1-2. El arrepentimiento era una obra de la carne, por eso fueron invitados al arrepentimiento por Juan el Bautista, por Jesús de Nazaret ya que todavía él no había muerto por el pecado, y sus doce apóstoles que predicaban el evangelio de la circuncisión.

            En cambio en en el evangelio de la gracia por medio del ministerio de la reconciliación, somos enseñados por el apóstol Pablo que en Cristo andamos en el Espíritu y no requerimos arrepentimiento sino conocimiento en fe consumada de que ya fuimos reconciliados mediante una sola ofrenda. Éstas obras muertas por tantos amados, son por causa de los que viven todavía en la carne, viven de acuerdo a la ley o antiguo pacto que nada perfeccionó, que por ser un ministerio de muerte fue abolido para siempre delante de nuestro Dios. Estas obras muertas son reconocidas por el sistema religioso porque anda fuera del fundamento Cristo puesto por el apóstol Pablo, lo cual produce maldición y no le permite al que vive conforme a esa liga de doctrinas del antiguo pacto con la leche que tomó la Iglesia niña de mano de los doce, reinar en vida amados.

            El apóstol Pablo nos revela y recuerda en la carta a los Romanos 7:8 que el conocimiento del pecado es por medio de la ley. También nos revela y enseña que ya el pecado no se puede enseñorear de nosotros porque ya no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia, eso es lo que revela en la carta a los Romanos 6:14. Ahora nosotros estamos libres del pecado y libres de la ley de ordenanzas, somos siervos o templo de Dios en el Espíritu, por lo que el pecado ya no se puede enseñorear de nosotros, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 6:18, 22.

            Después de la muerte de Jesús de Nazaret y su resurrección o justificación en el Espíritu como el Cristo, era necesario quitar lo primero, la ley o antiguo pacto, para establecer lo último, la gracia o nuevo pacto, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:9.  Al así hacerlo, el Señor nos hizo libres para siempre de la muerte, del pecado y de la ley delante de él.

            Cristo como mediador del nuevo pacto, por medio de la muerte de su tabernáculo de carne en la cruz, equivalente a la primera entrada al Lugar Santísimo, nos redimió de nuestros pecados y transgresiones que habían bajo la ley o primer pacto. Por porción, la Iglesia de las primicias recibió en esperanza o posición en Cristo la herencia eterna, que es la resurrección de la muerte espiritual. La Iglesia madura ya redimida tiene en posesión por el conocimiento de la revelación de misterios o evangelio de la gracia de Dios todas las cosas en Cristo.

            Os pido amados que vayamos un momentito a la biografía de Jesús escrita por el amado hermano Lucas 4:14-21. Al leer esta porción relacionada con el comienzo del ministerio de Jesús en Israel, vemos que solo leyó una porción de lo escrito por el profeta Isaías 61:1 él la cortó y no la leyó completa. Esto se debe a que la porción leída estaba relacionada solamente con lo primero que es lo natural o visible, la parte de su primera aparición o manifestación en carne y sangre para cumplir o completar la ley como hizo perfectamente.

            La parte no leída corresponde a Isaías 61:2 que dice: A proclamar el año de la buena voluntad del Señor, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; [3] a ordenar que a los afligidos de Sion se les de gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado y serán llamados árboles de justicia, plantío del Señor, para gloria suya.

            Esta porción precisamente, es la que tenía que ver con la segunda parte o aparición de Cristo en juicio sobre Israel como le profetizó en los días de su carne. Esa parte correspondió con la segunda aparición de Cristo que ya es Espíritu, para cumplir o completar el último tilde o jota de la ley y los profetas. Consolar a los enlutados, a los afligidos de Sion, para que como ahora tengamos gloria espiritual en lugar de ceniza o aflicción, tengamos óleo o Espíritu de gozo en lugar de luto o aflicción, que tengamos como tenemos manto o protección de gozo o alegría en lugar de aflicción, por eso ahora somos los árboles de justicia en Cristo en la nueva creación para gloria del nombre que es sobre todo nombre: el Señor Dios y Padre Eterno Jesús Cristo. Era necesario ponerle fin a la ley delante de Dios para que su obra perfecta fuera herencia real y visible a todos los hijos que hemos tenido en común con él participar de carne y sangre después de la cruz.

            Su segunda aparición en las nubes de juicio sobre Jerusalén para destrucción en el año 70, fue para confirmar que somos sin pecado delante de su presencia al quitar para siempre la ley o antiguo pacto que fue dado en el monte de Sinaí a través de Moisés. Que la realidad del cumplimiento de la verdadera Fiesta de la Expiación estaba cumplida en el Espíritu, porque desde ese instante en adelante Cristo mora en cada hijo.

            Esto equivalía a la segunda entrada al Lugar santísimo por el sumo sacerdote de la ley. La segunda entrada y salida del sumo sacerdote de la ley tenía como función, declarar al pueblo sin pecado delante de Dios, y sus pecados siendo puestos en la segunda cabra y llevada al desierto donde se perdía para siempre era la sombra de que Dios en el nuevo pacto ya no se acordaría más de nuestras transgresiones ni del pecado.  Por tanto, quitar la ley o antiguo pacto tenía el mismo efecto, porque como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 4:15; 5:13 y 7:8, sin la ley el pecado está muerto.  Ahora todos los que creemos el evangelio, estamos reinando en vida en este planeta en el conocimiento del hijo de Dios que somos todos nosotros, perfectos delante de Dios.

            Ahora estamos en posesión de nuestra herencia que nos fue prometida a través de la simiente de Abraham, la cual es Cristo. Ahora somos perfectos en el Espíritu con una sola ofrenda, pues siendo su cuerpo, somos sin manchas delante de él. Ya estamos resucitados, pues Dios no es Dios de muertos sino de vivos.  El Señor mora en nosotros por el Espíritu para siempre, ese es nuestro nuevo hombre interior creado según Dios en justicia y santidad de la verdad, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:23-24.

            Cristo entró a los santos en el cielo o dimensión Espíritu misma, llevándonos a él, a través del camino nuevo que nos abrió al despojarse del cuerpo muerto, y llevándonos a la vida en el Espíritu. Cristo no puede volver a sacrificarse de nuevo, por eso hizo un solo sacrificio para hacernos perfectos para siempre, pero tenía que quitar lo primero para establecer esto último que ya estamos viviendo los que creemos, eso es lo que está revelando el apóstol Pablo en la carta  los Hebreos 10:14, 19-20.

            Era menester que Cristo cerrara el pasado siglo malo, que terminara los viejos cielo y tierra que era la ley o antiguo pacto que nada perfeccionó. Recuerden bendecidos, Cristo mediante un solo sacrificio, quitó el pecado para siempre delante de su presencia y te hizo perfecto para siempre, conforme revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:26.

            Dios se manifestó en carne en los días finales del siglo malo, para terminar por medio de su muerte con el ministerio de la carne, eso es lo que revela sobre la alegoría del matrimonio el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 7:4. El día último o postrero de la ley o antiguo pacto de acuerdo al historiador judío Flavio Josefo que narra en su libro: Las Guerras de los Judíos, todo lo sucedido en la destrucción de Jerusalén y su templo, fue el 26 de septiembre del año 70. Ese día el general romano Tito destruyó la ciudad de Jerusalén y su templo hecho a mano. Ese memorable día para la Iglesia de Dios, el Señor le puso fin a ley o antiguo pacto delante de él para siempre, porque sin la ley el pecado está muerto, como te dije anteriormente. Al así hacerlo, Dios trajo la Jerusalén de arriba con su nuevo templo, que somos todos nosotros los creyente de él, la Iglesia espiritual; para reinar en vida bajo los nuevos cielo y tierra que es este nuevo pacto, carta a los Romanos 5:20-21.

            Pero permíteme antes de continuar citar tres detalles narrados por Flavio Josefo. El primero se encuentra en la sección donde Flavio Josefo narra el incendio del templo de Jerusalén. Veamos la información citando del la obra Las Guerras de los Judíos. Empecemos citando del libro VII, capítulos IX y X:

Mientras el templo ardía, los vencedores robaron todo aquello sobre lo pudieron echar las manos, y degollaron a todos los que encontraron. No se mostró compasión para nadie, ni por edad ni por distinción, viejos o niños, los laicos o los sacerdotes: todos fueron muertos." Os invito amados, a que leamos las palabras proféticas dichas por el profeta Moisés en relación a ese día, en el libro de Deuteronomio 28:15-68.

Viendo que no tenían esperanza alguna de escapar, los tiranos judíos y sus seguidores invitaron a Tito ahora a parlamentar. Por cuanto quería salvar la ciudad, Tito les habló por medio de un intérprete en las puertas occidentales de los atrios exteriores del templo, donde se abrían sobre un puente que llevaba a la ciudad alta. él les recordó de manera detallada todos los favores pasados que Roma les había conferido y que habían sido pagados sólo con la rebelión, la intransigencia, y la miserable crueldad que había conducido a la destrucción de su templo."Sin embargo, -les dijo Tito - yo no imitaré vuestro desenfreno. Arrojad vuestras armas y rendios, y os perdonaré la vida. Como amo benigno castigaré sólo a los revoltosos, y dejaré al resto para mi propio uso."

A esto ellos contestaron que no podían aceptar su oferta porque habían jurado no hacerlo. Le pidieron permiso para pasar a través de sus líneas, con sus mujeres e hijos, y retirarse al desierto dejándole a él la ciudad. Tito se sintió furioso de que unos virtuales cautivos le hicieran propuestas como si fueran vencedores. Les advirtió que no esperaran ya más ningún cuartel sino que lucharan para salvarse lo mejor que pudieran, porque desde ahora él se regiría por las leyes de la guerra. Luego dio permiso a sus tropas para que quemaran y saquearan la ciudad, y las llamas pronto consumieron los archivos, el arca, la cámara del consejo, y muchos hogares."

        Amados, como nos narra finalmente el historiador y escritor judío Flavio Josefo que fue testigo de todas esas cosas, citaré una vez más lo dicho por él en el libro VII, capítulo XVIII de su libro de historia Las Guerras de los judíos, cuando nos dice: "Así, Jerusalén fue tomada el segundo año del reinado de Vespasiano, el octavo día de Gorpiaeus." Esa fecha judía corresponde a la fiesta de los tabernáculos que es en nuestro sistema de calendario el 26 de septiembre del 70 dJN y fue la última fiesta en cumplirse espiritualmente para ponerle fin a la ley. Al cumplirse la expiación se cumplió la tercera parte de la fiesta, me refiero a la parte final llamada los Tabernáculos, que es la parte que corresponde con la resurrección y la vida, figurado con dejar las casas de barro para entrar a las enramadas de ramas oleaginosas o de árboles que producen aceite.

            Sí amados, esa fiesta es precisamente la que recoge la expiación, que es la porción que nos declara sin pecado delante de Dios, que fue anunciada mediante el toque de la última trompeta, que finalmente nos llevó a la salida de los tabernáculo de barro o polvo, figura de la carne y la sangre (alma y cuerpo natural) que no heredaron en el reino de Dios, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50. Como os dije en el párrafo anterior finalmente entrarnos en la parte final de la fiesta que corresponde a las enramadas o cuerpo espiritual, en el cual reinamos para que se muestre la justicia de Dios en todos los que por la fe consumada creemos la revelación.

            Amados y bendecidos del Señor con toda bendición espiritual en los lugares celestiales, no en la tierra o ley de las obras muertas, observa que es lo que te está revelando Pablo el apóstol de tu pacto. Cuando Cristo se manifestó por segunda vez sin relación con el pecado, cumplió total y perfectamente hasta la última tilde y jota la ley. Cristo le puso fin a la ley o antiguo pacto delante de él para siempre y no se acuerda ya ni te ve en pecado. La ley era la que te hacía conocedor del pecado y por tanto te acusaba delante de Dios. Quitar la ley o antiguo pacto luego de Cristo cumplirla o completarla perfectamente, fue lo que Cristo hizo en su manifestación en las nubes o juicio final de la Jerusalén y el templo hecho a mano. Tal y como lo profetizó Cristo en los días de su carne, de ese templo no quedó ninguna piedra sobre piedra que no fuera quitada ese día del Señor grande y terrible que anunciaron todos los profetas incluyendo a Moisés.

            Ese es el fin anunciado o profetizado por los profetas para traer la resurrección, lo que nos es revelado por el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:22-28 que dice: Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.  [23] Pero cada uno en el orden propio. Cristo, las primicias; después los de Cristo en la presencia (o venida) de él; [24] luego, el final, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando suprima todo principado y toda autoridad y poder. [25] Porque es menester que él reine hasta que ponga a todos los enemigos bajo los pies de él. [26] El último enemigo que es suprimido, es la muerte; porque todo lo sometió bajo los pies de él. [27] Y cuando dice que todo le ha sido sometido, claro está que es exceptuado el que le sometió todas las cosas. [28] Y cuando le hayan sido sometidas todas las cosas, entonces también el Hijo mismo se someterá al que le sometió todas las cosas, para que sea Dios todas las cosas en todos.

            Al final de la ley o antiguo pacto, el ministerio del Hijo de Dios oficiado por Cristo terminó con todo lo relativo a la ley.  Las expresiones: "que él  Hijo mismo se sometería al que le sometió todas las cosas o luego, el final cuando entregue el reino al Dios y Padre", significan la misma cosa, que Jesús Cristo como hijo terminó ya su oficio desde el año 70. Desde el fin de la ley Cristo Jesús es Dios por sobre toda las cosas, es el que lo llena todo en todos. Cristo volvió a su reposo por toda la eternidad, cuando suprimió al último enemigo, la muerte o separación espiritual que nos mantenía alejados de la presencia de Dios.

            Cuando la ley o antiguo pacto fue quitado, el último enemigo dejó de ser también porque sin la ley el pecado está muerto, carta a los Romanos 7:8. Vuelvo y les repito amados, el oficio o ministerio de Hijo ya terminó, porque ahora el hijo de Dios somos nosotros todos los redimidos, el cuerpo del Señor aquí en la tierra, que tenemos que reinar en vida para gloria de él, los hijos o creyentes somos ahora Cristo cuerpo.

            Cristo como Sumo Sacerdote conforme al orden de Melquisedec completó una vez y para siempre su obra de intersección por nosotros. Como Sumo Sacerdote realizó un solo sacrificio y  terminó también ese oficio luego de ponerle fin a la ley, porque como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 7:17 y 21 Cristo fue Sacerdote hasta el siglo, hasta el final del antiguo pacto.  Ahora Jesús Cristo es solamente Rey de Paz,  ya está sentado en su trono de gloria o en reposo.  Cristo Jesús es nuestro Señor, Dios Fuerte  y Padre Eterno.

            Otra vez revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 10:1-4 lo siguiente que te citaré sobreedificando: [1] Porque una sombra tenía la ley de los bienes que ya llegaron y poseemos, no la imagen misma de las realidades, cada año en el mundo viejo o pasado siglo malo con los mismos sacrificios que ofrecían los hijos de Leví incesantemente nunca pudo perfeccionar a los que se acercaron a ese culto, [2] puesto que ¿no habrían cesado de ser ofrecidos, a causa de ninguna conciencia de pecado ya tener los que rendían el culto de una vez haber sido purificados? [3] Pero en esos sacrificios se hacía un recuerdo de pecados cada año que se hacía el culto; [4] porque la sangre de toros y de machos cabríos era incapaz para quitar pecados.

            Veamos ahora el contraste de la obra de Cristo revelada por el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos capítulo 10 verso [14] Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado o completado el proceso para siempre a los que van siendo santificados

            Veamos el efecto que tiene quitar la ley  de acuerdo a lo revelado a través del apóstol en la 1ra. carta a los Corintios 15:51-57. Leamos primero la porción: Mirad, un misterio os digo:  Todos no dormiremos, pero todos seremos cambiados, [52] en un instante, en un pestañeo de ojo, a la final trompeta; porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptible, y nosotros seremos cambiados. [53] Porque es menester que lo corruptible esto sea vestido de inmortalidad. [54] Y cuando lo corruptible esto se revista de incorrupción, y lo mortal esto se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que ha sido escrita:  Fue sorbida la muerte para victoria. [55] ¿Dónde de ti, oh muerte, la victoria está? ¿Dónde de ti, oh muerte el aguijón está? [56] El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley; [57] pero gracias a Dios, el cual nos da la victoria mediante el Señor de nosotros, Jesús Cristo.

            Fíjense amados, que la ley era el poder del pecado, porque como revela el apóstol en la carta a los Romanos 3:20 "... porque mediante la ley era el pleno conocimiento del pecado." Por tanto, cuando Cristo le puso fin a la ley, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 10:4, el pecado quedó sin poder, porque el poder del pecado era la ley. Al quitarle el poder al pecado, Cristo le quitó el aguijón a la muerte, claro que a la muerte espiritual que nos separaba de Dios antes de la obra de Cristo, porque el aguijón de la muerte era el pecado, por lo que entonces la muerte fue sorbida en victoria.

            Ven bendecidos, que la resurrección es en el hombre interior. Por eso recibieron una nueva creación que es espiritual, lo que el apóstol nos revela como el nuevo Adán, que es el Señor.  Para poder ocurrir la resurrección, era necesario que el Señor quitara lo primero: la ley o antiguo pacto; para establecer esto último: el nuevo pacto en Cristo en donde ya estamos completos en él. En otras palabras, ya estamos resucitados en el hombre creado según Dios, el hombre nuevo espiritual que revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 4:24. Esto nos lleva a conocer que ya estamos en reposo con Dios en el Espíritu. Ves porque no me avergüenzo del evangelio que he recibido a través de Pablo nuestro apóstol, es verdaderamente poder de Dios, pero solamente para justicia a los que creemos el evangelio de la gracia de Dios, carta a los Romanos 1:16.

            Ahora en nuestro hombre nuevo interior creado según Dios, sabemos que ahora estamos en posesión de la herencia eterna, porque la ley o antiguo pacto ya fue abolido, se puso viejo y ya desapareció delante del Señor. Él Señor que lo añadió en Moisés lo quitó con poder, tal y como lo declaró en los días de su carne. El testador, Jesús de Nazaret,  murió para siempre, hace unos 1967 años aproximadamente cuando decimos éstas palabras en junio del año 2000. Sí amados, el testador murió para que los hermanos de las primicias vivieran primero en esperanza o posición en Cristo, hasta que fuera quitada la ley o antiguo pacto. 

            Finalmente, después del año 70 los creyentes vivimos en posesión de la herencia que nos es anunciada por las buenas nuevas; que nos dicen que somos los herederos de esa promesa. Después de la muerte en la cruz de Jesús de Nazaret, al final de esa generación que vivía en el año 70 y vio el juicio sobre Jerusalén y su templo hecho a mano, última generación del período de la ley a la cual le fue confirmada ver el juicio de Dios, entramos todos los hijos de Dios de todas las edades,  en un sólo día, en posesión de la herencia por la confirmación de que todas las cosas necesarias fueron cumplidas, carta a los Hebreos 9:16-28.  

            Es bueno que recuerden y entiendan amados, que el Señor profetizó por medio del profeta Zacarías que él quitaría el pecado de la tierra en un día, libro de Zacarías 3:9.

            Ahora, podemos totalmente a cara descubierta, pregonar y confesar por doquier, sin avergonzarnos del evangelio de la gracia lo que somos  en nuestro hombre interior nuevo creado según Dios, conforme al modelo del segundo Adán que es el Señor.  Podemos por el Espíritu, para la gloria de nuestro Dios y Padre Eterno, Jesús Cristo, confesar por fe solamente, las palabras del apóstol de la 1ra. carta a los Corintios 15:42-44 y 54 con poder en nuestro Espíritu:

·      Estamos vestidos de incorrupción.

·      Estamos vestidos de inmortalidad.

·      Somos perfectos delante del Señor.

·      Estamos resucitados en el Espíritu de poder que es la única resurrección de la que habla el evangelio.

            Por eso, ahora podemos decir que estamos portando en nuestro hombre interior la imagen del hombre celestial durante nuestra peregrinación en la tierra, 1ra. carta a los Corintios 15:49. Esto es lo que significa que reinamos en vida en este planeta, confesar que ya somos sin pecado delante de Dios con un solo sacrificio, carta a los Hebreos 9:26.

            Que somos espíritus hechos perfectos mediante una sola ofrenda, carta a los Hebreos 10:14. 23.  Que ya estamos reconciliados con Dios para siempre, 2da. carta a los Corintios 5:18-20.

            Que somos sin mancha ni arruga delante de él, carta a los Efesios 1:4; 5:27.  Amados hermanos, para reinar en vida, lo único que necesitamos es entender que la participación de tu fe, la fe consumada de Dios recibida por gracia, sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús, carta a Filemón 6.

            Bendecidos, [4] no permitáis que las vanas palabras de algunos sea de tropiezo para vosotros, quienes pervierten la verdad, para apartaros de la verdad del evangelio que os he predicado, como dice Pablo nuestro apóstol, en su epístola número 15, la carta a la iglesia de Laodicea en el verso 4.

            [15] Y todo lo honesto y verdadero, y de buena reputación y puro y hermoso, eso haced. [16] Las cosas que habéis escuchado y recibido, en esto pensad, y la paz será con vosotros, carta a Laodicea 15-16.

            Declara todo el bien que está en ti para la gloria y la alabanza de nuestro Dios y Padre, el Rey de reyes, Señor de señores y Dios de dioses, el Señor Jesús Cristo; a quien sea toda la gloria la honra y la alabanza por la eternidad. Amén. Por eso ahora, todos en su presencia podemos decir con libertad, porque ya no hay velo que nos separe: ABBA CRISTO PADRE ETERNO.

RETORNAR A LISTA DE ESTUDIOS


 

EVANGELIO DE LA GRACIA

P.O. BOX 140452

ARECIBO, PR 00614-0452

evangeliodelagracia@hotmail.com

[ Ministerio Reconciliación Evangelio de la Gracia. Inc. ]^[ Todos los derechos reservados ]