EL HOMBRE RICO Y LÁZARO
Lucas 16:19-31
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Ramón
Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento
puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los
Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya
bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es
Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición
espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los
lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para
siempre, Hebreos 10:14. Gracia y paz a cada uno de vosotros de
Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.
El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y
señores que están en la tierra, entiendan y crezcan en todas las
cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría
oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en
vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el
apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9. |
Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.
Carta a los Colosenses 4:3
Empecemos nuestro estudio de hoy, leyendo la cita que tomamos como base
para este estudio. Leamos en la
biografía de Cristo en los días de su carne según Lucas, en el capítulo 16
versos 19 al 31.
Esta pequeña porción nos
ilustra una historia figurada o parábola que le hizo el Señor a sus
discípulos, conforme registra lo escrito por Lucas 16:1; enseñanza que junto a otras enseñanzas, fue escuchada
también por los fariseos, quienes se estaban burlando de Jesús en su
ignorancia, biografía de Jesús según Lucas 16:14.
Por medio de esta alegoría, el Señor nos da una preciosa enseñanza
que contiene varios temas, todos entrelazados y de mucha importancia para
todos los que somos hijos de Dios. El
tema principal de esta alegoría fue revelado después de la resurrección de
Cristo, por
el apóstol Pablo. Esta alegoría
es semejante a la parábola o historia figurada del hombre rico y el hombre
bien pobre que sólo tenía una ovejita, que le hizo el profeta Natán al rey
David. El profeta le hizo esta alegoría a David, cuando el rey fue
corregido por Dios a través del profeta, por su comportamiento en relación al
asunto de Betsabé la que fuera mujer de Urías, quien fue mas tarde la madre del rey
Salomón, asunto registrado en el 2do. libro según Samuel 11:26 y 12:1-18.
He tomado esta ilustración del antiguo pacto como comparación, porque
como podrás observar, era una ilustración figurada de algo real. Lo dicho por el profeta aparentaba ser algo que
había sucedido y que el profeta lo estaba presentando ante el rey
David para
que se hiciera justicia. Sin embargo, lo que el profeta Natán le estaba
presentando al rey David era una alegoría sobre el rey mismo. Quitemos el velo a esta parábola dicha por Cristo en los días de su
carne, a la luz de la revelación del nuevo pacto dada por el evangelio de la
gracia revelado por el apóstol Pablo, y tendremos desvestida la enseñanza
que el Señor estaba realizando. Este
era otro de los misterios del reino que sólo es revelado a los de adentro, a
los hijos de Dios, como dice la biografía de Jesús según Marcos 4:12-13.
Al estudiar esta parábola, lo más probable es que nos detengamos a
observar cosas como: los ángeles llevando al pobre Lázaro al Seno de
Abraham, cosa muy común en las enseñanzas del sistema religioso.
También que el rico fue llevado al Hades y echado en un lugar de fuego
y tormento, que parece como si fuera tormento natural, por lo que pedía agua para
mitigar su sed. Que tanto los
salvos como los perdidos se podían ver unos a otros aunque había un abismo
que los separaba. Que el comportamiento después de la muerte es como si fuera
en un mundo natural. Que la
riqueza natural es pecado y la pobreza es una virtud y algunas otras cosas
más. Esa es la enseñanza a la que nos tiene acostumbrado el sistema religioso por generaciones, debido a que
tiene el mismo velo de la ley o antiguo pacto sobre su rostro, y por eso está
impedido de ver a cara descubierta la revelación del nuevo pacto.
Al examinar todas las parábolas dichas por Cristo en los días de su carne, observaremos que tenían como propósito ilustrar la revelación oculta del reino de Dios o nuevo pacto, que todavía no había comenzado con poder. Era necesario que Cristo en los días de su carne cumpliera o completara el antiguo pacto para darle paso al nuevo pacto.
El Señor hablaba en parábola para dejar con el velo puesto a los que no eran llamados, a los que no eran de sus ovejas como dijo en varias ocasiones, porque eran vasos de ira preparados para destrucción, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 9:22. Esa es una de las razones por la que al comenzar este estudio les dije que tenemos que quitar el velo a la parábola, a la luz de la revelación del nuevo pacto.
Es importante que entiendan, que la revelación fue dada por el
Señor a través del apóstol Pablo, quien es el único apóstol para el nuevo pacto y el único
apóstol llamado por Jesús Cristo, el resucitado, que le dio a él, el
evangelio de la incircuncisión o de la gracia, la revelación de Cristo desde su resurrección y para toda la eternidad. Los
doce, fueron llamados por Jesús de Nazaret que vino nacido de mujer y conforme
a la ley, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:4. Por
ser los doce el cumplimiento de lo natural o primero en la casa de Abraham,
representado en la alegoría por Ismael y sus doce príncipes, por lo cual los
doce eran los apóstoles de la circuncisión y
predicaron el evangelio de la circuncisión, a Cristo desde los días de su
carne hasta la resurrección, doctrina que representó la leche de la Iglesia
en su infancia, como muy claramente nos enseña el apóstol Pablo en la carta
a los Gálatas 2:7-8.
Empecemos verificando algunas de las cosas que Cristo mismo en los
días de su carne, le dijo a los judíos, que Dios le haría a esa nación al
final de esos días del antiguo pacto. Muy
claramente les dijo que serían echados fuera como nación favorecida o
privilegiada delante Dios con respecto a las demás naciones. Que
conforme a lo dicho por los profetas, Dios
tomaría a otra nación, el Israel espiritual mencionado por todas las
Escrituras por la ley y los profetas, la Iglesia, que ocuparía ese lugar o
sería su pueblo para siempre
delante de Dios.
Leamos para comenzar en la biografía de Jesús según Mateo 8:11-12 lo siguiente: [11] Y os digo que vendrán muchos de oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; [12] mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera ; allí será el lloro y el crujir de dientes. Los muchos de oriente y occidente se refería a la unión de judíos escogidos y gentiles escogidos para formar un nuevo pueblo. Sentarse con Abraham, Isaac y Jacob habla de entrar en el reposo. Los hijos del reino se refería a los hijos naturales de de la nación o reino natural de Israel. Las tinieblas de afuera era la ignorancia de la revelación por la que sufrirían pérdida..
Veamos
el paralelismo que tienen estas palabras con el tema de nuestro estudio.
Estas palabras vinieron como consecuencia de la petición de un
centurión en la ciudad de Capernaum, para lo que os pido amados, que leamos
en las biografías de Jesús según Mateo 8:1-13 y Lucas 7:1-10.
Este centurión del ejército de Roma le
rogó a Jesús de Nazaret, que sanara a su criado que estaba muy enfermo. Jesús le dijo que iría
con él hasta su casa para sanarle. Más este hombre le dijo a Jesús, que para él era suficiente conque Jesús ordenara
la sanidad de su criado solamente y sería suficiente para sanarle.
Se nos dice que
Jesús se maravilló porque ni en los hijos de Israel natural había hallado
tanta fe. Fue la razón de Jesús
profetizar que los hijos naturales del reino de Israel o de la ley o antiguo pacto,
serían echados fuera.
Veamos un segundo ejemplo del Señor en relación a este asunto. Veamos en esta ocasión la parábola de la viña arrendada a unos labradores, registrada también en la biografía de Jesús según Mateo 21:33-41. Esta parábola también la registraron las biografías de Jesús según Marcos 12:1-12 y según Lucas 20:9-19.
Sabemos que la viña era una figura del reino de Dios en la parábola; mientras que los labradores eran los israelitas de la ley o antiguo pacto. Conforme a la figura de esta parábola, estos malos labradores, mataron a los que les enviaban, haciendo referencia a los profetas. Finalmente esos labradores, mataron al hijo heredero de la viña, haciendo referencia en la parábola de lo que ellos le harían a Jesús de Nazaret. Jesús le preguntó a los que estaban escuchándole, que cuando llegara el Señor de la viña ¿Qué hará a aquellos labradores? verso 40. Ellos le contestaron según registra el verso [41] A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. Eso fue precisamente lo que ocurrió en el año 70 después que mataron a Jesús se cumplió sobre ellos todas estas cosas tal y como Jesús les había profetizado..
En el verso 42, el Señor les recordó lo que ya estaba escrito por los profetas, cuando les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La Piedra (quien es Cristo) que desecharon los edificadores, (el sistema religioso que dice edificar la casa de Dios por medio de la enseñanza de las Escrituras) ha venido a ser cabeza del ángulo, porque Cristo es la Roca o fundamento sobre la que descansa nuestra reconciliación como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 3:10-11 y 2da carta a los Corintios 5:18..
Continúa diciendo el Señor: El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos. En el verso 43 el mismo Jesús les dijo a los judíos que le escuchaban en ese momento la sentencia que había sobre ellos como nación natural que iba a ser quitada muy pronto en esos días delante de Dios: Por tanto os digo, que el reino de Dios (la viña) será quitado de vosotros, (los labradores o Israel natural o antiguo pacto) y será dado a gente (otros labradores, la Iglesia o nuevo pacto, el Israel espiritual formado por los escogidos de en medio de los gentiles en cuanto a la carne y del remanente escogido de los hijos de Jacob que formaron el pueblo del nuevo pacto) que produzca los frutos de él, confesar la obra realizada por Cristo totalmente por la fe, sin ninguna obra de la ley.
El verso 45 nos dice el efecto que produjeron esas palabras
sobre los principales sacerdotes y los fariseos a quienes fueron dirigidas,
porque entendieron su significado.
Por último, leamos la parábola que no es ilustrada en la biografía de Jesús escrita por Mateo 22:1-14. En ella, se nos habla de un Rey, como figura de Dios Mismo; que invitó a un grupo de personas, el pueblo de Israel natural; a la fiesta de boda de su hijo, la salvación o reconciliación realizada al manifestarse en carne y sangre en medio de los mismos Israelitas tal y como había prometido por medio de los profetas. Los invitados no fueron a la fiesta sino que lo rechazaron como da testimonio la biografía de Jesús según el apóstol de la circuncisión Juan 1:11. Los invitados llegaron hasta el colmo de afrentar y matar a los que el rey les envió para invitarlos, a los profetas del antiguo pacto y a los dos apostolados del período de la transición, como le profetizó el mismo Jesús y registra su biografía escrita por Mateo 23:34-35.
El rey, al oír lo que habían hecho, envió sus ejércitos y destruyó esas gentes que no eran dignas. Esa figura de la destrucción de esa gente de la parábola corresponde con la destrucción de Jerusalén y su templo que Dios realizó por medio de los ejércitos de Roma en el año 70 tal y como Jesús le había profetizado sucedería con esa generación. El Rey destruyó a los homicidas, los hijos de Abraham en la carne; les quemó su ciudad, destruyó a Jerusalén y le destruyó su casa o su templo, a la generación de los días de Jesús.
El Rey luego mandó a llenar su fiesta con otras personas que si entraron a la boda y que fueron buscados de todas partes. Pero siempre sacaron a uno que no estaba vestido de bodas, es decir que la salvación es del Señor conforme al evangelio de la gracia, no es por obras, no es gracia mezclada con la ley, porque la vestidura no es la vestidura propia reclamada a través de las obras de la ley, sino la vestidura es la de Dios a través de la justicia de Cristo como revela el apóstol en la carta a los Filipenses 3:9.
Estar vestido de boda es estar vestido de la justicia de Dios. No estar
vestido de boda es andar en su propia vestidura, andar en su justicia propia
que era por la ley, como os dije anteriormente que revela el apóstol Pablo en
la carta a los Filipenses 3:9.
En la biografía de Jesús según Mateo 23 se registra la acusación del Señor contra el sistema
religioso, a quienes les dijo que su juicio vendría sobre
esa misma generación, sí, sobre la generación que
vivía en esos días, ver específicamente lo escrito por Mateo 23:36; a quienes
les anunció que su casa
sería dejada desierta, en el verso 38 de ese mismo capítulo.
Con todo esto en mente, pasemos ahora a los versos objetos de este estudio. El hombre rico de la parábola representa al sistema religioso judío a través de sus líderes: escribas, sumo sacerdote y sacerdotes, fariseos, saduceos, etc. El hermoso palacio del hombre rico representa la casa o templo de Jerusalén asiento del sistema religioso judío, monumento hecho a mano y adornado de oro y donde se celebraban banquetes o los ritos de la ley del que ni de las migajas de esa mesa podían participar o comer los pobres en Espíritu que no dependían de las obras de la ley sino de la obra de Cristo, eso es lo que te revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:1-5. Este templo, junto con su nación o patrimonio en la carne que recibieron por Moisés el dios de ese mundo, era como un ídolo para ellos, por lo que se consideraban superiores y únicos con relación a los gentiles y aún de los pobres y desechados en medio de su propio pueblo.
Este hombre siempre vestido de lino fino y de púrpura, representación de la realeza israelitas; los jefes de Israel, los príncipes o autoridades religiosas de Israel de esa edad de la ley, a quines también llama potestades o poderosos, lo dominadores de la ignorancia de la revelación o verdadera interpretación de la ley y los profetas que dominaban a los demás por medio de la letra de la ley de Moisés, los que decían ser los espirituales que representaban las cosas de Dios en la tierra, contra quienes fue la lucha del apóstol Pablo como muy claramente revela en la carta a los Efesios 6:12 cuando dice: [12] Pues no tenemos la lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores del mundo de las tinieblas estas, contra los espirituales de la maldad en las regiones celestes.
el apóstol Pablo nos revela y recuerda, que los sacerdotes, el sumo sacerdote, los fariseos, escribas y demás líderes de Israel eran parte de los príncipes de ese mundo en que vivió el apóstol Pablo y que citamos anteriormente de la 1ra. carta a los Corintios 2:7-8. Poseían la vestidura sacerdotal de acuerdo al sacerdocio de Leví, que los hacía creer que por eso eran los representantes únicos del reino de Dios. Se creían los hijos exclusivos de Abraham por descendencia de la carne, los príncipes de este mundo que no conocieron la revelación de las promesas dada a Abraham y a los padres.. Sí amados, su sacerdocio con toda su vestimenta de la ley estaba siempre en banquetes, el culto de la ley para la carne, porque ese culto consistía solamente de comidas y bebidas como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:10.
Refiriéndose a ese culto, Pablo nuestro apóstol escribió
en la carta a los Romanos 9:2-5 lo siguiente: [2] Que tristeza grande tengo e incesante dolor en el corazón de mí.
[3]
Porque deseaba anatema ser yo mismo separado de Cristo a favor de los hermanos
de mí, de los de la raza de mí según la carne, [4] los cuales
son israelitas, de los cuales son la adopción de hijos, y la gloria y los
pactos, y la promulgación de la ley, y el servicio cultural y las promesas, [5]
de quienes son los patriarcas, y de quienes procede el Cristo según la carne;
el que es sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos, amén.
Se aferraron de esas bendiciones de la carne como si ellos las merecieran por su condición de ser del linaje natural de Abraham. Se hicieron orgullosos y engreídos en las cosas espirituales. Se creyeron exclusivos administradores de los decretos de Dios, a tal grado, que enseñaron el antiguo pacto como si fuera algo nacionalista, como si Dios fuera un patrimonio exclusivo de Israel como nación natural entre las demás naciones de la tierra. Como si Dios estuviera comprometido a sus caprichos religiosos, de manera que ponían carga a los demás que ellos mismos no cumplían, como le dijo Cristo en los días de su carne, según lo registran sus biografías escritas por Mateo 23:4, 15 y por Lucas 11:20.
Ellos podían tener distintas tendencias religiosas dentro de la ley, casi todas ellas erróneas como le mostró Jesús durante los días de su ministerio en medio de ellos en muchas ocasiones. Los judíos religiosos y fanáticos de la ley consideraban a los gentiles menos que nada delante de Dios de acuerdo a su doctrina errónea. Parece que se les había olvidado o no querían acordarse que fueron ordenados por la ley a tener misericordia con los extranjeros o gentiles por medio del diezmo.
A los Israelitas naturales de los días postreros, como figura de Ismael
en la casa de Abraham, se les había olvidado que él era el hijo de la
esclava, que el heredero de todas las cosas del Padre era Isaac, el hijo de la
libre, como nos declara la revelación dado a través del apóstol Pablo por
medio de la alegoría escrita en la porción de la carta a los Gálatas 4:28-31.
Veamos ahora amados bendecidos, quien era Lázaro en la parábola y lo que representa de acuerdo a la
enseñanza. Primero comenzaré
por decirte que el nombre Lázaro significa: Desamparado, una
figura muy apropiada para representar al mundo de los gentiles en cuanto a la
carne, quienes estaban alejados de la ciudadanía de Israel y de la familia de Dios,
representada en ese tiempo por el antiguo pacto, como lo reveló el apóstol
Pablo en la carta a los Efesios 2:11-13.
Lázaro en su estado totalmente de llagas era impotente para valerse por si mismo con relación a la ley, representada por el rico, por quien era desechado. Lázaro estaba como decía de Israel el profeta Isaías 1:6 cuando les dijo: [6] Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Eso era así, porque todavía no se había cumplido lo profetizado por el mismo profeta Isaías 53: que dice: [5] Mas él (Jesús) herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, (cumplido en Jesús en la cruz donde nos sanó) y por su llaga (por su muerte) fuimos nosotros curados. Amados, ¿de qué fuimos curados en la cruz y de qué muerte fuimos resucitados en la cruz? pues de la enfermedad del pecado que produjo: ceguera espiritual, sordera espiritual, parálisis espiritual, lepra o inmundicia para la carne o alma, mudez espiritual, muerte espiritual, etc .
Lázaro no tenía conocimiento
de los oráculos de Dios; no tenía conocimiento de las promesas; no tenía un
sacerdocio organizado con todos esos ritos; no le dieron los mandamientos en
tablas de piedra de la ley; en resumen, no conocía a Dios, era enemigo de
Dios. Por eso no podía conforme a la ley acercarse a la mesa del rico
religioso y a su palacio o templo, porque todos los desamparados como Lázaro
sólo podían pararse en la puerta del templo afuera a mendigar. Pero gracias sea a nuestro
Padre Eterno, Señor y Dios Fuerte o Todopoderoso que fue él mismo quien se
vistió de carne y sangre como uno de nosotros en la persona de Jesús de
Nazaret y nos
reconcilió a nosotros consigo mismo, como nos lo revela el apóstol Pablo en
la 2da. carta a
los Corintios 5:19. Esa es la
razón por la que Lázaro no se podía acercar a la mesa del hombre rico, ni
siquiera a la puerta, tenía que permanecer afuera, ajeno del pacto de la ley.
Ismael, antes de nacer Isaac, el hijo de la promesa, figura de los escogidos de Dios de entre el remanente de los Judíos y de los gentiles en cuanto a la carne, que fueron juntados como un solo pueblo delante de Dios, disfrutaba de todas las cosas como hijo único en la casa de Abraham, figura del Padre. Los llamados gentiles no podían entrar en posesión de la herencia, hasta que llegara Isaac, quien nos representó como la simiente prometida a Abraham en la que fuimos ya bendecidos todos los hijos de Dios. Recuerden amados, que Isaac fue la figura de la verdadera simiente prometida a Abraham, la cual es Cristo, conforme revela el ap2stol Pablo en la carta a los Gálatas 3:16 como os dije anteriormente.
Lázaro tenía por compañeros a los perros que le lamían las llagas. Los perros eran los ídolos muertos a los que eran llevados los gentiles por ignorancia, por desconocer que eran hijos del Dios Altísimo al cual fueron convertidos, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 12:2 y en la 1ra. carta a los Tesalonicenses 1:9.
Ni siquiera las migajas de la ley le daban a los gentiles como nación para mitigar su hambre y su sed en las promesas del Dios vivo. Algunos prosélitos, los gentiles que se hacían judíos ritualmente, recibieron de las migajas que caían de la mesa, pero cuando lo hicieron bajo el trato de los fariseos y escribas, dijo el Señor que los hicieron dos veces más hijos del infierno como a ellos mismos, como registra la biografía de Jesús escrita por Mateo 23:15.
Cuando vino el cumplimiento del tiempo para Isaac nacer,
quien fue la figura de todos
nosotros los hijos de Dios, fuimos recibidos a misericordia en el seno de la
familia de Abraham, escogidos como hijos amados por gracia por medio de la fe,
porque junto con el remanente escogido de en medio de los hijos de Jacob,
somos el Israel espiritual de Dios, la Iglesia.
Los Judíos del antiguo pacto, figurados en el hombre rico, llamaron a Abraham como Padre Abraham. Así llamaba Ismael a Abraham, pero no fue en él donde fue llamada descendencia. Ellos se consideraban hijos de Abraham por ser descendiente en la carne o naturales de Abraham como vimos anteriormente y por tanto creían que eran los hijos del reino de Dios, pero eran en realidad hijos del infierno, el Hades, donde se nos muestra al rico en su final. Eran hijos de desobediencia, hijos de su padre el diablo o de la carne como los llamó Cristo en los días de su carne, según lo registra su biografía según Juan 8:44.
Al final los papeles se cambiaron, Lázaro terminó en el seno de Abraham y el rico terminó rechazado. El rico, figura de la nación judía con su pacto para la carne fue echado fuera en el año 70, cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos y quemados en el fuego con todo su sistema religioso, y los Judíos fueron dispersados entre los Gentiles.
Al cabo de estos dos milenios ya ocurridos, los hermanos del rico han estado llamando a la puerta por misericordia, pidiéndole a Abraham que Lázaro moje su dedo en el agua para mitigar su tormento. El sistema religioso o hermanos representado por los hermanos que quedaron en la tierra del rico y por los que pidió le enviaran a alguien de entre los muertos para persuadirlos ha mantenido la ley de Moisés sin conocer lo que dijo Moisés. El antiguo pacto ya caducado se por medio del sistema religioso ha resistido en medio de los hombres a desaparecer, aunque delante de Dios ya fue quitado para siempre, porque el trato de Dios con la Iglesia es solamente a través del nuevo pacto. Entre la ley o antiguo pacto y el nuevo pacto hay un gran abismo; por eso no se puede ir de un lado al otro. Es imposible recibir los beneficios de la gracia practicando la ley, e imposible guardar la ley viviendo en conocimiento de lo que es el nuevo pacto, como nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 11:6.
El Señor dijo que cuando la puerta fuera cerrada, allí sería el llorar y crujir de dientes, porque la puerta del antiguo pacto fue cerrada una vez y para siempre. Por eso es que Cristo dijo en los días de su carne conforme registra el Rollo Profético llamado Apocalipsis 3:7 cuando le fue enviada una nota de corrección al mensajero o pastor de la iglesia que estaba en Filadelfia cuando le dice: Y al ángel de la iglesia en Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cerrará, y que cierra y ninguno abre. Así lo lo había profetizado Isaías 22:22 cuando dijo: [22] Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá y nadie cerrará; cerrará, y nadie, abrirá.
Les
recuerdo amados, que Esaú después de rechazar la primogenitura, la cual
vendió a Jacob por un plato de lenteja, perdió delante de Jacob la
bendición, lloró y pidió ser escuchado y no hubo ya bendición para él,
como informa el libro de Génesis 27:38 y nos revela el apóstol Pablo en la
carta a los Hebreos12:16-17. Toda la bendición del Padre fue dada al hijo escogido,
al hijo de la promesa, conforme nos informa el libro de Génesis 27:37 y nos
revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 1:3. De
igual manera, cuando Ismael, el hijo de la carne y figura del antiguo pacto, fue echado de la casa del
Padre, jamás hubo regreso.
Por tanto amados, esta enseñanza del Señor Jesús Cristo en los días de su carne por medio de esta parábola, fue un mensaje profético a los religiosos judíos de sus días. Contrario a las enseñanzas de todo el sistema religioso de nuestros días, que ha estado enseñando que esa parábola se refiere a la condición que existe luego de la muerte, porque después que Cristo cumplió todas las cosas y le puso fin a la ley que le daba poder al pecado o naturaleza del primer Adán, que a su vez era el aguijón de la muerte o separación en el Espíritu con relación a Dios, LA MUERTE NO EXISTE, ni física ni espiritualmente hablando, porque como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a Timoteo 2:8-11 lo siguiente:
[8] Por tanto, no te avergüences del testimonio del Señor de nosotros ni de mí, el preso de él, sino comparte el soportar sufrimientos por el evangelio conforme a poder de Dios, [9] que nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a las obras de nosotros, sino según propio propósito y gracia dada a nosotros en Cristo Jesús antes de tiempos eternos, [10] pero manifestada ahora mediante la aparición del Salvador de nosotros Cristo Jesús, que abolió por una parte la muerte y sacó a luz, por otra, vida e inmortalidad mediante el evangelio, [11] para el cual fui puesto yo heraldo y apóstol y maestro.
Jesús proféticamente aprovechó la parábola, para decirles a todos los que le escuchaban en ese momento, que la nación judía natural iba a rechazarlo a él totalmente. Fíjense amados, que el hombre rico le pidió a Abraham que enviara a uno de entre los muertos para que sus hermanos creyeran. Los Judíos le pedían señales al Señor para creer en él, como registran las biografías de Jesús escrita por Mateo 12:38-40 y por Juan 4:48; 6:30. Tal y como dice la parábola y les dijo Jesús en otras ocasiones, ellos tenían a Moisés y a los profetas, pero ellos no creían siquiera en la realidad lo que escribió Moisés en relación al Cristo. Esos mismos escritos de la ley y los profetas son los que nos fueron revelados por el apóstol Pablo, los cuales creemos mediante fe ahora ya consumada todos los hijos de Dios, que en los viejos cielos y tierra de la ley éramos llamados gentiles en cuanto a la carne.
Para realzar el rechazo y la hipocresía de los judíos, Jesús levantó a un Lázaro
en medio de ellos de entre los muertos. Pero
en vez de esta señal convencerlos de quien era Jesús, tramaron como matar
tanto a Jesús como a Lázaro, conformo nos informa la biografía de Jesús
escrita por Juan 11:45-53. Luego de Jesús resucitar, continuaron rechazándolo y
mostrando su repudio a través de la persecución de los creyentes durante el
período de la transición entre los dos pactos, que fueron los últimos días de Ismael
en la casa de Abraham.
Como hemos visto a lo largo de este estudio, una gran cantidad de las
parábolas dichas por Jesús Cristo en los días de su carne, porque Cristo es
figurado en la casa de Abraham por
Isaac, ilustran que él sería rechazado por los judíos, los hijos de Jacob. Ese pueblo en medio del cual se presentó Jesús el Mesías Príncipe
en los postreros días de la ley o antiguo pacto, era como lo revela el
apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:21-31, era Ismael y su pacto era
figurado en su mamá Agar, la ley dada en Sinaí o antiguo
pacto. Ismael, siendo hijo de
Abraham en la carne, recibió por pedido de Abraham ante Dios doce príncipes,
conforme nos informa el libro de Génesis 17:15-22. Es el porque de las
doce tribus de Israel, porque ellos, el Israel natural, fueron figurados en Ismael, que sería
echado fuera de la casa del Padre, figurado por Abraham. Eso que nos informa
en forma alegórica el libro de Génesis 21:8-14 es lo que nos está revelando
el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas
4:30.
Como consecuencia de lo determinado de antemano en la casa de Abraham, los Judíos o Israelitas naturales, serían rechazados por Dios y echados fuera del reino espiritual de Cristo. El antiguo pacto, era para la carne, era pasajero y en esos días estaba a punto de desaparecer, por lo que no heredó en el reino de Dios, que es para el Espíritu. Dios quitó lo primero, la ley o antiguo pacto para siempre delante de él, para establecer lo último, el nuevo pacto que es por el Espíritu y se vive por fe, conforme nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:13 y 10:9.
Dios mismo quitó lo primero para establecer esto último cuando vino en las nubes, cuando vino en el juicio que él había anunciado por medio de todos los profetas. Ese fue el gran día de su ira; el día postrero o día del Señor; el día de la destrucción de la ciudad de Jerusalén natural y su templo, que todavía para los días del apóstol Pablo estaba en esclavitud, Así lo revela el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:25. En ese mismo día estableció con poder su reino espiritual y trajo la Jerusalén de arriba, la ciudad revelada en la carta a los Gálatas 4:26; la ciudad con fundamento que esperaba Abraham, carta a los Hebreos 11:10; la ciudad que el mismo Dios preparó, carta a los Hebreos 11:16. El nuevo edificio o templo de esa ciudad, que es la morada del Señor en el Espíritu, edificio o templo que somos nosotros, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:20-22.
Si amados hermanos, esa Jerusalén de arriba es la misma ciudad que en profecía habla
nos es mostrada en la visión profética en el Rollo Profético llamado Apocalipsis
21:2 y 9-11. Como apóstol del ministerio de la circuncisión, a Juan sólo le fue dado hablar
del cierre de ese pacto. La
circuncisión, el ministerio de la carne, sería quitado para siempre delante
de Dios, para darle paso a la nueva creación en el Espíritu que ahora
disfrutamos todos los hijos de Dios. Nosotros creemos y confesamos la obra perfecta
ya realizada para nosotros por el Señor Jesús Cristo, a quien sea toda la
gloria y toda la honra por la eternidad.
Amén.
Para realizar todas esas cosas, fue necesario que Dios mismo se vistiera de carne y muriera en la cruz en Jesús de Nazaret. Fue necesario que fuera justificado en el Espíritu, es decir, suscitar en el Espíritu. También que fuera visto por medio de la redención realizada, de los ángeles que nos hemos encarnado como él para participar de su obra, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14. Que fuera predicado a los gentiles, que desconocían que eran partícipes de esa gloria, por lo que fue creído por el mundo de sus hijos, a quienes se les llevó esas buenas nuevas. Por último amados, que fuera recibido arriba con gloria, que es lo mismo que decir, que se sentó de nuevo en su trono de gloria con todo poder, como se registra en la 1ra. carta a Timoteo 3:16, cuando el apóstol Pablo nos reveló ese misterio que ahora os doy en sobre-edificación para vuestra gloria. ABBA CRISTO, Padre Eterno.
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