AUSENTES DEL CUERPO (Parte 3)


2da. Carta a los Corintios 3:6-11


 

Ramón Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para siempre, Hebreos 10:14.  Gracia y paz a cada uno de vosotros de Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.  El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y señores que están en la tierra,  entiendan y crezcan en todas las cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9.

Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.

 Carta a los Colosenses 4:3


            El Profeta en el libro de Isaías 61:10 dice lo siguiente: Como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Pablo nuestro apóstol, nos revela el significado de éstas palabras en la 2da. carta a los Corintios 5:5 cuando nos dice: Pero el que nos elaboró (atavió o vistió o adornó) para esto mismo es Dios, el que nos dio las arras del Espíritu.  

            De acuerdo a la costumbre judías de esos días, las arras son las joyas entregadas a la novia antes de la fiestas de bodas, como prueba de fidelidad de parte del esposo y con las cuales ella se adorna el día de la fiesta de boda. Así también, las arras del Espíritu, fue la prueba adelantada que el Señor le había entregado a la Iglesia en los días de las primicias en promesa ya cumplida o posición en Cristo. 

Por medio de la revelación, el Señor le estaba mostrando a la Iglesia, que él mismo la estaba vistiendo con la nueva vida en Cristo a través del nuevo pacto, antes del día de la boda. La boda o unión entre el esposo y la esposa, era la resurrección que ocurriría en su segunda aparición o venida, y que ya ocurrió en el año 70.  La señal de su venida o señal de la venida del Hijo del Hombre, fue la destrucción de Jerusalén y su templo como él mismo lo había prometido.

Los hermanos estaban en proceso de transformación de la vieja imagen de la ley o antiguo pacto, a la imagen o cuerpo de Cristo, por el Espíritu del Señor. Es lo que ya estamos disfrutando todos los que creemos en este nuevo pacto realizado en Jesús Cristo una vez y para siempre, para la gloria de su nombre, por toda la eternidad.

            Nos continúa revelando el Consolador a través del apóstol Pablo en la 2da.carta a los Corintios 3:18 lo siguiente: Pero nosotros todos con rostro descubierto la gloria del Señor mirando como en un espejo, en la misma imagen vamos siendo transformados de gloria en gloria, como por la acción del Señor, del Espíritu.

            Todo esto que hemos escuchado y recordado hasta aquí por la enseñanza traída por el apóstol Pablo, viene del contexto de la porción que comienza en la 2da. carta a los Corintios 3:6. El apóstol Pablo nos hace un contraste entre la gloria del antiguo pacto que se estaba desvaneciendo y la gloria del nuevo pacto que es permanente y lo excedió en gloria. En ese verso 6, nos revela que Dios mismo nos capacitó, por lo que nuestra competencia y sabiduría de las cosas espirituales que hay en nosotros proceden de Dios. Al así hacerlo, Dios nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra como es la ley, sino en el Espíritu como es en la gracia.  La nueva creación, el hombre nuevo interior en Cristo creado según Dios, ya tiene vida eterna, ya está resucitado.

            En el verso 7 nos revela, que el ministerio de muerte con letras grabado en piedras, era la ley o antiguo pacto administrado por Moisés, que fue dado mediante ángeles o mensajeros. Ese ministerio de muerte representado por las tablas de la ley, conocidas como los diez mandamientos, preámbulo de todo el antiguo pacto, nos revela el apóstol Pablo, que aún así fue con gloria. El apóstol Pablo nos recuerda de nuevo lo que hacía Moisés delante de los hijos de Israel, para evitar que fijaran la vista en lo que iba a desaparecer, figurado por su rostro natural, como figura de la ley o antiguo pacto. Moisés ponía un velo sobre su rostro, que era figura o sombra de la ley, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en él.

            Por tanto, el ministerio del Espíritu que es con el rostro descubierto, la revelación, es con verdadera gloria como enseña el verso 8, porque todo lo que Cristo hizo es perfecto y para siempre. Jesús Cristo mismo es el mediador del nuevo pacto. Nada de lo realizado por Cristo es para la carne como en la ley o antiguo pacto, sino totalmente para el Espíritu como es Dios. Recuerden bendecidos, nuestra vida que estaba escondida con Cristo en Dios, es el Espíritu.  Es el Árbol de la Vida que los querubines y la espada encendida protegieron al principio para que el hombre no comiera de él, como nos informa el libro de Génesis3:22-24 

            Continúa revelando el apóstol en el verso 9, que la ley o antiguo pacto fue un ministerio de condenación, porque eso era lo que hacía la ley: condenar. Nadie podía ser justificado o reconciliado mediante la ley por eso no pudo salvar a nadie, pero aún así fue con gloria. También nos reafirma el apóstol Pablo que el ministerio de justicia, otra forma de llamar al nuevo pacto,  abunda con mucho más gloria.

            Continúa la revelación del consolador a través del apóstol Pablo recordándonos, en el verso 11, que si lo pasajero, refiriéndose a la ley porque tuvo principio y su fin se había acercado en esos días, aún así fue mediante gloria; con mucho más gloria es lo que permanece, el nuevo pacto.

            Amados, es necesario que recuerden las palabras del apóstol Pablo en los versos 14-15 Pero se embotaron los pensamientos de ellos (todos los que continuaron en las doctrinas y enseñanzas de la ley o antiguo pacto) porque hasta el día de hoy, el mismo velo sobre la lectura del antiguo pacto continúa, no siendo descubierto, pues en Cristo caduca su vigencia.  Pero hasta hoy, siempre que es leído Moisés, un velo sobre el corazón de ellos está puesto.

            Te fijas que es lo que le ha estado pasando al sistema religioso todos estos siglos, durante estos dos milenios, continúan en Moisés, en la ley o antiguo pacto mezclado con las enseñanzas de Jesús de Nazaret o enseñanzas de Cristo del principio, por lo que se le hace imposible traspasar el velo, eso es precisamente ser ANATEMA = MALDITO. Lo contrario de maldito es bendito o bendecido. Solamente Cristo es el fin de la ley, es quien después de cumplirla hasta su último punto en Jesús de Nazaret, la abolió o le puso fin en Jesús Cristo.  Es Cristo quien quita el velo. Para traspasar el velo tienes que hacerlo totalmente por fe y en el Espíritu, nada por lo que se ve en forma natural.

            En otra de sus quince (15) cartas, Pablo nuestro apóstol nos revela que este depósito que hemos recibido a través del nuevo pacto, también llamado sellado del Espíritu, fue para nuestra redención o reconciliación por el Espíritu. Veamos ahora Efesios 1:13-14 En quien también vosotros, oyendo la palabra de verdad, el evangelio de la salvación de vosotros, en quien también creyendo, fuisteis sellados con el Espíritu de la promesa, con el Santo, quien es arras de la herencia de nosotros para la redención de la posesión para alabanza de la gloria de él.

            En Efesios 1:8-10, el apóstol nos recuerda que Dios hizo sobreabundar a los santos en toda sabiduría e inteligencia, desde luego sabiduría e inteligencia espiritual, para darle a conocer a todos los santos por medio del apóstol Pablo, el misterio de la voluntad de él. El apóstol Pablo le reveló a esos hermanos que la administración de la plenitud de los tiempos había llegado, porque toda la administración o dispensación de la ley había llegado a su final con la manifestación plena de la resurrección de Cristo.

            Esto fue así, porque había llegado la hora de recapitular o restaurar los tiempos de todas las cosas en Cristo, en la tierra y en el cielo.  Era necesario terminar el capítulo del antiguo pacto para darle paso al nuevo pacto, terminar con lo pasajero para darle paso a lo eterno.  Había llegado la hora de comenzar el orden espiritual o de la nueva creación, la del segundo Adán, donde ya estamos trasladados todos los hijos de Dios que creemos en el poder del evangelio.

            Esta porción que acabamos de citar nos muestra, que toda la creación del antiguo pacto, era la razón de mostrarnos el cumplimiento del tiempo o de esa era que terminó en el cumplimiento espiritual de la fiesta de los tabernáculos, cumplimiento evidenciado por el juicio de destrucción de Jerusalén y su templo en el año 70, que era la señal del Hijo del Hombre para mostrar la segunda venida o aparición de Cristo sin relación con el pecado, que revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 9:28. Es la razón por la que el Señor haría una obra corta sobre la tierra, la eliminación de la ley o antiguo pacto que a nadie pudo justificar, para traer la justicia perdurable de su gracia o nuevo pacto.

            Por eso era necesario quitar totalmente lo primero, la ley o antiguo pacto, que terminó en el año 70 como les dije anteriormente, cuando destruyeron la ciudad de Jerusalén y su templo de piedra hecho a mano, fundamento de la ley o antiguo pacto, la representación del judaísmo, que fue necesario finalizar primero para traer esto último: el nuevo pacto en Cristo.  Veamos esa revelación en la carta a los Romanos 9:28 que dice: [28] Porque una sentencia consumando y abreviando hará el Señor sobre la tierra.  Como pueden ver amados, la sentencia se refería al juicio que fue consumado sobre Jerusalén. Fue la destrucción consumada sobre el Israel natural, fundamento de la ley o antiguo pacto que fue abreviada como profetizó Jesús en los días de su carne, esos días fueron abreviados o cortados, como registra la biografía de Jesús escrita por el apóstol de la circuncisión Mateo 24:22.

            De nuevo, en la carta a los Efesios 4:30, el apóstol Pablo, nos revela quién fue que nos selló y para qué nos selló cuando dice: Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, en el cual fuisteis sellados el día de la redención (en griego la palabra apolútroseos). Como pueden observan, este sellado o transformación del Espíritu, está asociado con la redención, es la misma redención (de nuevo la palabra griega apolútrosin) de la que nos habla el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 8:23 que citamos en la primera parte de este estudio.

            Para refrescar la cita anterior leámosla de nuevo: También nosotros mismos en nosotros mismos gemimos la adopción de hijos aguardando ansiosamente la redención (la palabra griega apolútrosin)  del cuerpo de nosotros.  La redención del cuerpo de la que habla el apóstol Pablo era la redención de nuestro hombre interior que  fue imputado muerto en la naturaleza de pecado Adán. En ningún lugar las Escrituras nos enseñan que el propósito de Dios era redimir o transformar el cuerpo biológico del hombre. Te recuerdo de nuevo, que cuando el primer Adán vino al conocimiento o conciencia de pecado, sólo era un alma viviente, que murió o fue separada de Dios, como informa el libro de Génesis 2:7.

            Cristo en los días de su carne según registra su biografía escrita por Lucas 21:28 les dijo a sus discípulos: Cuando éstas cosas estén comenzando a suceder, erguios y levantad las cabezas de vosotros, porque llega la redención (de nuevo la palabra griega apolútrosis) vuestra. Jesús hablaba del fin total de la ley o antiguo pacto en evidenciado por la destrucción de la ciudad de Jerusalén y su templo, que sólo producía hijos para esclavitud como nos lo reveló el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:22-25. De acuerdo a ésta última cita, que es una revelación de la alegoría vivida por Abraham en su casa, el Señor le mostró a Abraham que en su descendencia había dos pueblos distintos representados por sus dos hijos.

            Ismael el mayor, el hijo de la esclava y criada Agar, que era el hijo de la carne y que en la alegoría era figura del Israel natural. Isaac el menor, el hijo de Sara su esposa, la mujer libre de la casa. Isaac como hijo de la promesa es la figura de la Iglesia o Israel espiritual. El Señor le mostró al apóstol Pablo por medio de esta alegoría que había dos pactos distintos. El primero, la ley o antiguo pacto representado por Agar la esclava y criada, que solamente daba hijos para esclavitud, los que serían como el polvo de la tierra; y el segundo hijo o nuevo pacto, representado por Sara, la libre, cuyos hijos somos como las estrellas del cielo. El apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:12nos revela que somos una multitud como la arena que está en la orilla del mar, refiriéndose a que somos otra multitud.

            Para refrescar toda la historia que os he resumido anteriormente, os invito a que lean en el libro de Génesis 16:11-12; 17:12-21 y 21:8-21, y luego lean el resumen revelado por el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas 4:21-31. Definitivamente amados, los hijos de Sara o del nuevo pacto no somos hijos de la esclava y criada Agar que es lo mismo que decir que no somos hijos de la ley o antiguo pacto, por lo que nada tenemos que nos ate a la ley, nada tenemos por lo cual vivir bajo las obras de justicia propia que son según la ley. Como Isaac, somos hijos de la libre o del nuevo pacto.

            El apóstol Pablo nos continúa revelando el significado de ser sellados cuando escribe en la 2da. carta a los Corintios 1:21-22 lo siguiente: Y el que nos consolida con vosotros en Cristo y nos ungió es Dios, el que no sólo nos selló, sino dio las arras del Espíritu en los corazones de nosotros. La palabra traducida consolidar, es la misma palabra griega "bebaiosai", traducida "confirmar" en la carta a los Romanos 15:8. Con estas palabras, el apóstol Pablo está revelando la obra perfecta que hizo Cristo en los días de su carne en la ley o pacto antiguo y que estaba confirmando por medio del apóstol Pablo, para que la promesa hecha a Abraham, alcanzara a todos sus hijos distribuidos por todas las naciones.

            Conocer el misterio revelado por el evangelio de la gracia nos sella, confirma, nos consolida, nos da el conocimiento, la certeza y seguridad de lo que nosotros somos ahora por la obra perfecta realizada por nuestro Dios y Salvador Jesús Cristo a nuestro favor. Nos permite conocer el por qué, y el para qué de su propósito. Por eso ahora igual que el apóstol puedo decir creí por lo cual hablé.

            Como ministros competentes del nuevo pacto, es menester que entiendan que la transformación que operó en nosotros para el conocimiento del evangelio que el apóstol llama ser sellado con el Espíritu, ser sellado con el Santo de la promesa, es lo mismo que ser sellado con el evangelio y con lo que el apóstol menciona en la 2da.carta a los Corintios 5:5-7 que dice: [5] Pero el que nos elaboró para esto mismo es Dios, el que nos dio las arras del Espíritu. [6] Por tanto, estando de buen ánimo siempre y sabiendo que residiendo en el cuerpo, estamos ausentes del Señor; [7] porque por fe estamos andando, no mediante vista.

            Primero les pido amados, que vean que Dios nos elaboró o adornó con las arras, las joyas que recibe la novia antes de la fiesta de boda, como garantía adelantada, que en nuestro caso es el Espíritu. Segundo, los hermanos estaban todavía en medio de la ley o antiguo pacto, que es lo que quiere decir el apóstol con la expresión "residiendo en el cuerpo", por lo que estaban ausente del Señor, todavía el Señor no residía por su Espíritu en la Iglesia. Tercero, como es de esperarse, todos los hermanos incluyendo al apóstol andaban por fe y no por vista, porque en el nuevo pacto todas las cosas son por el Espíritu, pero en la ley o antiguo pacto, todas las cosas eran por lo que se veía, las obras de la ley.

            Por eso el apóstol de la circuncisión escribe en Juan 1:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con los ojos de nosotros, lo que contemplamos y las manos de nosotros tocaron acerca del verbo de vida.  Fíjense que el apóstol de la circuncisión Juan habla conforme a la ley, conforme al ministerio de Jesús de Nazaret, de quien él era uno de los apóstoles. Juan hablaba todo lo que oyó, vio, contempló y tocó en ese ministerio; porque en el nuevo pacto que es el ministerio de Cristo el Espíritu Eterno, todas las cosas son mediante fe y fe ya consumada.

            De acuerdo a la revelación, decía el apóstol Pablo, no haber ganado o tener a Cristo morando por el Espíritu en el corazón u hombre interior, significaba estar ausente del cuerpo del Señor. Estar ausente del cuerpo del Señor era equivalente a seguir viviendo en los elementos o rudimentos de la ley. Eso significaba que todavía estaban en la primera parte del templo celestial, todavía no podían traspasar el velo, todavía el Señor no había hecho morada en los santos. Esto se traduce a decir, que todavía ellos estaban en el cuerpo de la ley o antiguo pacto que era para muerte o esclavitud.

            Esa era la gran lucha del apóstol Pablo, ver la Iglesia ser llevada por el apostolado de la circuncisión a practicar los elementos o rudimentos de la ley. Los mismos elementos que el apóstol de la circuncisión Pedro dijo por profecía que serían quemados, en su 2da. carta de Pedro 3:10.

            La diferencia entre los santos de los días de Pablo y los que murieron en fe esperanza sin haber recibido la promesa, era que los creyentes de los días de Pablo aunque vivían de igual modo en fe esperanza, estaban siendo cambiados del antiguo pacto al nuevo pacto. Luego muy pronto en esos días serían llevados a la plenitud de vida del nuevo pacto y los hermanos que vivieron por la promesa serían resucitados a ese orden en el Espíritu.

            Pablo recibió la revelación de la importancia de entrar al lugar santísimo, sinónimo de ser morada de Dios en el Espíritu, porque ese es el lugar de la morada de Dios. Por eso declara con toda autoridad, que mientras ellos estuvieran fuera del lugar santísimo, todavía estaban en el cuerpo muerto de la le ley o antiguo pacto, del cual Pablo anhelaba ser liberado. El cuerpo de vida del nuevo pacto estaba creciendo en presencia del cuerpo muerto del antiguo pacto, que todavía estaba vigente en los días del apóstol Pablo, período que nosotros llamamos el período de transición entre los dos pactos.

            Un cuerpo es completo, cuando tiene todos sus miembros completos. El apóstol Pablo reveló en la carta a los Romanos 8:22-23 que sin el crecimiento completo de los santos del principio, no había salvación o reconciliación completa, porque Dios había prometido que salvaría a su pueblo de todos sus pecados en un solo día, como fue profetizado en el libro del profeta Zacarías 3:9. Mientras la ley o antiguo pacto estuviera vigente, era imposible que los santos se vieran perfectos y sin manchas delante del Señor desde sus conciencias.

            Es por eso que nos enseña el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:55-56 que la muerte espiritual era un aguijón.  Que el sepulcro, el viejo Adán muerto y que todos cargamos mientras vivimos en este tabernáculo de barro aparentaba estar en victoria, porque el aguijón de la muerte era el pecado y el poder del pecado era la ley.  Esto significa que mientras la ley estuviera vigente que es la que nos acusaba delante de Dios, el pecado tenía poder para matarnos o mantenernos separados de Dios en nuestras conciencias.

            Eso fue lo que le pasó al primer Adán y su mujer. La ley u ordenanza de muerte de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal desobedecida, les ocasionó entrar en el conocimiento de la naturaleza de pecado a la que habían sido entregados, esa ley de muerte figurada en el primer mundo que fue desde Adán hasta Noé, por el árbol del conocimiento del bien y del mal, le dio poder al pecado que los mató o separó de Dios instantáneamente. La naturaleza Adán quedó con el aguijón de la muerte y como sepulcro u hombre muerto delante de Dios. Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 5:14 Pero reinó la muerte desde Adán hasta Moisés aun sobre los que no pecaron en la semejanza de la transgresión de Adán que es figura del que iba a venir.

            La muerte reinó en todos los hermanos que vivieron aunque no cometieron la misma falta del primer Adán porque no se podía imputar pecado porque no había ley que lo declarara así. Pero la ley de muerte en sus conciencia fue imputadas a todos por igual. Los hijos de Dios que vivían en medio de los gentiles en cuanto a la carne desde Adán hasta Cristo no vivieron bajo la ley de Moisés, pero la ley de muerte en su conciencia en Adán les produjo el mismo efecto. Esto es así porque como revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 5:13 Porque hasta la ley, había pecado en el mundo, mas pecado no es imputado no habiendo ley.

            Por eso revela el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 2:11-12 los siguiente: [11] Porque no hay acepción de personas con Dios. [12] Porque cuantos sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y cuantos en ley (el pacto añadido en Moisés) pecaron, mediante ley serán juzgados. Los gentiles pecaron fuera de la ley o antiguo pacto añadido en Moisés que fue la pared de separación, para con Israel bajo la ley como muy claramente revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:14-15, por lo que esa ley no podía acusarlos, pero pecaron en la naturaleza imputada del primer Adán y por eso también estaban muertos o separados de Dios.

            Y otra vez más adelante en los versos 14-15 Porque cuando gentiles que no tienen ley, (la añadida por medio de Moisés) por naturaleza (tienen la ley recibida en la naturaleza primer Adán) las cosas de la ley (de nuevo la añadida por medio de Moisés) hacen, [15] los cuales muestran la obra de la ley escrita en los corazones de ellos, (tienen la ley recibida en la naturaleza primer Adán) dando testimonio juntamente de ellos la conciencia y entre ellos los unos a los otros los pensamientos acusando o también defendiéndose. la conciencia de pecado que fue imputada a todos los hombres en la naturaleza primer Adán. De manera que todo el que ha participado de carne y sangre excepto Jesús Cristo en carne y sangre tiene la participación primer Adán en su conciencia natural.

            Dado que los israelitas recibieron un pacto añadido y los gentiles no, ¿por eso hubo diferencia o acepción de persona? La contestación es NO. Pero veamos como lo dice el apóstol Pablo en la carta a los Romanos 3:9-11 que dice: [9] ¿Qué, pues? ¿Somos (los israelitas) superiores? De ninguna manera; porque ya hemos denunciado que tanto judíos como gentiles bajo pecado están, [10] como esta escrito: No hay justo ni uno, no hay quien entienda, [11] no hay quien busque a Dios... 

            Por eso dice de nuevo en el capítulo 5 versos 18-20 lo siguiente: [18] Así pues, como mediante una transgresión, a todos los hombres fue para condenación, así también mediante un acto de justicia a todos los hombres fue para justificación de vida; [19] Porque así como mediante la desobediencia de un hombre, pecadores fueron constituidos los muchos, así también mediante la obediencia de uno, justos serán constituidos los muchos.

            Ahora amados míos, podéis entender el porqué de la añadidura de la ley o antiguo pacto en Moisés por lo que sigue en el verso 20 donde el apóstol Pablo revela para que fue añadida la ley: [20] Mas ley se introdujo para que abundase la transgresión; mas donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

Esa era la razón por la que el Señor era paciente con Israel como revela el apóstol en Romanos 11:25-36 y aún el apóstol de la circuncisión Pedro, le escribió a los judíos ese mismo sentir en la 2da. carta de Pedro 3:9. El Señor no iba a destruir a la ciudad de Jerusalén y su templo, sinónimo de ponerle fin a la ley o antiguo pacto, hasta que el último de los elegidos de esa creación del antiguo pacto fuera llamado conforme a su propósito. El cuerpo de vida de la Iglesia estaba incompleto mientras hubiera aunque fuera un solo elegido de esa creación o dispensación sin haber entrado al nuevo pacto en Cristo.

Repito amados, hasta que no estuvieran todos los elegidos llamados, la destrucción de Jerusalén y su templo no podía ocurrir. Fue como en los días de Lot, hasta que Lot y su familia no estuvieran fuera, los ángeles no podían derramar juicio y destruir a Sodoma y Gomorra. Fue como en los días de Noé, hasta que Noé y su familia no estuvieran en el arca y todo lo ordenado por Dios, no empezó el juicio de Dios sobre esa generación, representado por el diluvio de agua.

De hecho, Cristo en los días de su carne hizo esa misma comparación con esa última generación del antiguo pacto que vería el cumplimiento de todas esas cosas que finalizaban con el justo juicio de Dios, el fin del antiguo pacto delante de Dios para siempre. Cuando el último de los creyentes elegido de en medio de esa creación del antiguo pacto fue llamado, entonces vino el fin de la ley, fue cuando la esclava y su hijo fueron echados fuera y Cristo la simiente prometida de Abraham vino a morar en cada creyente como hasta ahora.

Cristo fue formado en cada creyente, eso fue lo que reveló el apóstol que sucedería conforme a lo revelado en la carta a los Gálatas 4:19 cuando les dijo: hijos de mí, por los que de nuevo siento dolores de parto hasta que sea formado Cristo en vosotros. Ya Cristo fue formado en nosotros porque todos ya estamos en la vida Espíritu Cristo. Ahora solamente es menester que mostremos la vida Espíritu de Cristo, el segundo Adán que portamos por el Espíritu obrando en nosotros en las obras ordenadas de antemano por Dios.

            Bendecidos, es tiempo de trabajar, hablar, actuar, etc., de acuerdo al nuevo orden que es el nuevo pacto en Cristo por medio del evangelio de su gracia. Es hora de continuar anunciando los beneficios de este pacto, a enseñar el código de vida y lo que declara este pacto con respecto a todos nosotros los hijos de Dios por todo el mundo. Es hora de dejar ya de afligir, intimidar y atemorizar con el cuco del pecado, la muerte y el diablo, cosas ya terminadas por Cristo, a los niños en Cristo que viven en la ignorancia de la revelación.

            Es hora de dejar de meterle miedo a los niños en el conocimiento de Cristo con el cuco del pasado, la ley o antiguo pacto dado a través de Moisés. Es hora de Declararles los beneficios dados en herencia a sus hijos por Cristo el Padre Eterno a todos sus bendecidos por todo el planeta tierra. Hora de decirles lo que son ahora y para siempre en Cristo. Que Cristo con un solo sacrificio nos hizo a todos perfectos para siempre.  Que ya estamos salvados o reconciliados con nuestro Padre Eterno. Que ya el pecado fue quitado delante de él conforme a la promesa del nuevo pacto ya vigente. Que somos sin mancha y sin arruga delante de Dios y por eso él mora ahora en nosotros. Que el diablo que nos acusaba, la naturaleza muerta del primer Adán que lo alimentaba, fue destruido en la cruz una vez y para siempre con una sola ofrenda de amor ágape como revela y enseña el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 2:14.

            Cristo el nuevo hombre o imagen o cuerpo glorificado, estaba siendo formado en los creyentes de esos días, pero era en el Espíritu. Los creyentes estaban siendo formados en la imagen del que los creó. Veamos dos citas del apóstol Pablo que nos dan más luz sobre el asunto. Leamos primero en la carta a los Colosenses 3:10 y habiéndoos vestido del nuevo (hombre) que es renovado para un conocimiento pleno conforme a la imagen del que lo creó.  La segunda cita se encuentra en la carta a los Romanos 8:29 y dice: Pues a los que de antemano conoció también los predestinó conforme (o de la misma forma) a la imagen del Hijo de él, para que sea el primogénito entre muchos hermanos.

            Examinemos entonces que significa: ser hecho conforme a la imagen "de Cristo", para que sea el primogénito entre muchos hermanos. Cristo fue el primero en levantarse de los muertos y si todos seríamos conforme a su imagen, todos tenemos por tanto que ser conforme a él. Esto tenía que ser así, para completar la resurrección de la creación que estaba gimiendo, el cuerpo o imagen de muerte sujeto por la ley o antiguo pacto, que estaba muriendo al pecado y a la ley para resucitar en el cuerpo en la vida del nuevo pacto, la nueva creación en Cristo o imagen de vida de Cristo.

            Veamos como nos lo explica el mismo apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:42-44 Así también (o de la misma forma o manera) la resurrección de los muertos.  Se siembra en corrupción, es resucitado en incorrupción; se siembra en deshonor, es resucitado en gloria; se siembra en debilidad, es resucitado en poder; se siembra un cuerpo natural, es resucitado un cuerpo espiritual.

            Cuando Pablo nuestro apóstol habla de muertos, corrupción, deshonor, debilidad y cuerpo natural, está hablando de la naturaleza alma que estaba bajo la ley o antiguo pacto.  Esto queda evidenciado por el cuerpo u hombre animal o natural que no puede discernir o recibir las cosas del Espíritu de Dios, porque le son necedad, le son locura, porque se disciernen solamente espiritualmente como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 2:14-15. El hombre natural solamente puede ver, oír, tocar, etc.  Sólo puede discernir las cosas por la carne, la ley o antiguo pacto, no puede ver la realidad espiritual porque tiene el velo de Moisés puesto, lo que no le permite discernir o entender las cosas por el Espíritu.

            El problema que tienen en este tiempo la mayoría de los niños en el conocimiento de Cristo, los hermanos que viven en el sistema religioso, es que viven conforme a la leche de la doctrina de Cristo del principio, mezclada con el vino viejo de la ley o antiguo pacto, bebida espiritual que embruja y aturde. Al leer porciones como 1ra. carta a los Corintios 15:42-44, les es imposible discernir la transformación que estaba ocurriendo en los días de la transición entre los dos pactos. Esa es la razón por la que no pueden verse resucitados en Cristo como ahora estamos los que creemos el evangelio de la gracia, después de su venida en el año 70.

            Lo mismo ocurre con la porción de la 2da. carta a los corintios 5:7-10, donde el apóstol Pablo nos continúa diciendo: Porque por fe estamos andando, no mediante vista; cobramos ánimo y preferimos estar ausentes del cuerpo y residir junto al Señor.  Por lo cual también ambicionamos ya residentes, ya ausentes agradables serle.  Porque todos nosotros que seamos manifestados es menester delante del tribunal de Cristo, para que recoja cada uno las cosas mediante el cuerpo de acuerdo con las cosas que practicó ya bueno o de baja calidad.

            De nuevo, vemos al apóstol asociando el juicio con la resurrección. Fíjense bien amados, que el verso dice claramente que el presentarse ante el tribunal de Cristo era para que cada uno recogiera las cosas mediante el cuerpo. Fíjense de igual manera que el verbo está en tiempo presente no en tiempo futuro; para que recoja de acuerdo a lo practicado

            Las cosas representaban todo lo hecho en fe, lo bueno, la justicia de Cristo. Las cosas en la carne es, lo de baja calidad, la justicia propia que es en la ley y que era sin valor delante de Dios. Esto era así para todos los que estaban viviendo en esos días en el período de transición entre los dos pactos, antes de la segunda aparición de Cristo sin relación con el pecado.

            Comparemos estas palabras del apóstol Pablo con lo escrito por el mismo apóstol en la 1ra. carta a los Corintios 3:8-17 que dicen: [8] El que planta y el que riega uno son; cada cual, empero, la propia paga recibirá según el propio trabajo. [9] De Dios, empero, somos colaboradores; de Dios labranza, de Dios edificio sois. [10] Según la gracia de Dios dada a mi, como sabio arquitecto fundamento puse; otro, empero, sobreedifica; más cada uno mire como sobreedifica; [11] fundamento, en efecto, otro nadie puede poner fuera del puesto, el cual es Jesús Cristo. [12] Si, empero, alguno sobreedifica sobre el fundamento oro, plata, piedras preciosas, leña, heno, paja, [13] de cada uno la obra manifiesta se hará; porque el día la descubrirá, porque con fuego se revelará, y de cada uno la obra qué tal sea el fuego a ella probará. [14] Si de uno la obra permaneciese la que sobreedificó, recompensa recibirá. [15] Si de uno la obra ardiese, sufrirá pérdida; él, empero, se salvará, más así como por fuego. [16] ¿No sabéis que templo de Dios sois y el Espíritu de Dios en vosotros habita? [17] Si alguien el templo de Dios destruye,  le destruirá Dios; porque el templo de Dios santo es, que sois vosotros. El templo es un solo edificio con muchas divisiones o moradas.

            En el verso 9 el apóstol Pablo claramente dice: somos, en plural; de Dios templo, en singular. Por tanto, el fundamento de todos los hijos de Dios es uno sólo, porque somos un solo edificio. ¿Dónde estaba el fundamento de ellos puesto?  En la arena del antiguo pacto fijando los ojos en Moisés o en la roca del nuevo pacto que es Cristo y todo lo que él implica, de quien dice ordena el Consolador o Espíritu Eterno a través del apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 12:2 Puesto los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe.  Fíjense amados, que el fundamento de los que estaban en el evangelio y ministerio o apostolado de la circuncisión era Cristo de igual manera, el problema del evangelio de la circuncisión es con lo sobreedificado que estaba mezclado con la ley.

            Este mismo contraste fue enseñado por Cristo mismo en los días de su carne, según registra su biografía escrita por Mateo 7:24-27 donde dice: [24] Por tanto, todo el que oye de mí las palabras estas y las hace, será comparado a un varón prudente el cual edificó de él la casa sobre la roca. [25] Y bajó la lluvia y vinieron los ríos y soplaron los vientos y golpearon contra la casa aquella, y no cayó; porque había sido fundada sobre la roca. [26] Y todo el que me escucha las palabras estas y no haciéndolas será comparado aun varón insensato, el cual edificó de él la casa sobre la arena. [27] Y bajó la lluvia y vinieron los ríos y soplaron los vientos y golpearon contra la casa aquella, y cayó, y era la caída de ella grande.

            El Señor nos enseña que la casa sobre la arena es la ley o antiguo pacto, donde se anda en la justicia propia que es por la ley, porque el hombre que hiciera las cosas de la ley viviría.  En cambio, la casa sobre la roca es el nuevo pacto, que está fundamentado en la obra realizada por Cristo, y somos justificado por la justicia de él.

            Es la razón por la que Pablo revela, que las obras puestas sobre el fundamento que son en paja, madera y hojarasca, serían quemadas por el fuego o revelación del evangelio de la gracia que el predicó.  Por eso dice que los secretos de los hombres serían juzgados por Jesús Cristo, conforme al único evangelio para esta dispensación eterna, carta a los Romanos 2:16. También reveló que su evangelio no era según hombre, carta a los Gálatas 1:11.  Es claro que todos serían juzgado por el fuego del evangelio para determinar si las obras eran por la justicia que es por la fe, el nuevo pacto; o por la justicia propia que era por las obras de la ley o antiguo pacto.  Te recuerdo que el hombre que hiciera o guardara todas las cosas escritas en la ley sería salvo, pero todo el que guardaba la ley y no permanecía en TODAS  las cosas escritas en el libro de la ley, la cual no era de fe, era maldito, carta a los Gálatas 3:10-12.

            Finalmente amados, leamos en la 2da. carta a los Corintios 6:16 lo que el apóstol Pablo  nos revela en relación al santuario o templo de Dios y a que compara ese santuario cuando dice: ¿Y que concordia el santuario de Dios con los ídolos?  Porque vosotros sois santuario de Dios viviente conforme dijo Dios: Habitaré en ellos y andaré entre ellos y seré de ellos Dios, y ellos serán mi pueblo. El santuario es el templo o lugar de morada de Dios en el Espíritu, porque Dios es Espíritu y no carne o alma.

            De nuevo, fíjate que el apóstol dice que ellos, los hermanos, en plural, eran el templo o santuario de Dios, en singular. Ellos eran el templo en quien Dios, que no habita en templos hechos de mano, habitaría. Ellos eran la morada viva del Dios vivo, porque Dios no es Dios de muerto sino Dios de vivos. El Espíritu que es Dios habita en todos sus hijos, por lo que formamos un solo cuerpo espiritual. El templo de Dios somos nosotros los creyentes en nuestro hombre interior, no es en el cuerpo biológico y mucho menos en el primer Adán sepultado para siempre; porque si así fuera, entonces en este pacto, el templo de Dios puede ser destruido de nuevo y estaría sujeto a todo lo natural, al pecado, y su nuevo pacto no sería para siempre.

Es hora de que los hermanos que son niños en el conocimiento, despierten del sueño de la ley o antiguo pacto, para que los alumbre la luz de la revelación de Cristo por medio del evangelio de la gracia.  Que dejen de andar con el velo de Moisés puesto, guardando las cosas que son de la ley o antiguo pacto.  Que dejen de tomar leche espiritual, que es la doctrina de Cristo del principio, como ordenó el apóstol Pablo desde los días de su carne según registra lo escrito en la carta a los Hebreos 6:2-3.

La doctrina para la carne es la doctrina enseñada por el ministerio de la circuncisión o de los doce apóstoles de Jesús de Nazaret, que era solamente para los creyentes judíos, durante el período de la infancia de la Iglesia o período de transición entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Ministerio donde se vivía de la leche espiritual mezclada con una porción del vino viejo de la ley añadida en Mois0s el mediador de ese pacto ya terminado para siempre delante de Dios.

Es necesario que vengan a la realidad de los hijos de Dios que estamos reinando en vida por el conocimiento de todo los beneficios del nuevo pacto.  Que entiendan que por fe consumada por Jesús Cristo somos partícipes de la herencia de Cristo ya repartida. Este conocimiento sólo es dado a través de la revelación del evangelio de la gracia sin ninguna obra de la ley ni de la leche espiritual, revelación dada a conocer por el único apóstol de Jesús Cristo para esta dispensación eterna, el apóstol Pablo. ABBA CRISTO  PADRE ETERNO.

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