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a los Corintios 5:2-3
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Ramón
Urbáez, Sobre-Edificador por la gracia de Dios, sobre el fundamento
puesto por el apóstol Pablo, el cual es Cristo, 1ra. Carta a los
Corintios 3:10. Hermano en la común fe, a todos los santos ya
bendecidos en el creyente Abraham por medio de su simiente, la cual es
Cristo, Carta a los Gálatas 3:8, 9 y 16, con toda bendición
espiritual, Carta a los Efesios 1:3, trasladados y sentados en los
lugares celestiales, y hechos perfectos con un sólo sacrificio para
siempre, Hebreos 10:14. Gracia y paz a cada uno de vosotros de
Dios nuestro Padre y Señor, Jesús Cristo.
El propósito de este estudio, es que los santos, dioses, reyes y
señores que están en la tierra, entiendan y crezcan en todas las
cosas espirituales, la sabiduría de Dios en misterios, la sabiduría
oculta y predestinada, preparadas para nuestro peregrinar y reinar en
vida en este planeta desde antes de los siglos, conforme nos revela el
apóstol Pablo en la 1ra. Cara a los Corintios 2:6-9. |
Que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo.
Carta a los Colosenses 4:3
En la primera parte de este estudio, nos quedamos hablando de la expresión "Dios no habita en templos hechos de manos". En todas las citas utilizadas, se pueden observar que la realidad es que Dios mora en un templo espiritual que el mismo se preparó, y que ese templo en el Espíritu somos nosotros como nos revela el apóstol Pablo en la carta a los Efesios 2:19-22. Ese templo en los días del apóstol Pablo y de los hermanos que fueron las primicias de la Iglesia, como muestra la cita anterior, estaba siendo levantado para que entrara la plenitud de la Iglesia, para que la Iglesia entrara en posesión de la herencia, para que le quitaran la leche espiritual como sucedió en casa de Abraham con Isaac.
El
templo de Dios fue en realidad levantado en tres días, porque eso hablaba de
la resurrección del Mesías o Cristo que es el tabernáculo de Dios que nos
representó a todos nosotros, porque nosotros somos el cuerpo del Señor como
vimos en la primera parte de este estudio. Pero era menester cumplir con todas las cosas de la ley o
antiguo pacto para que nosotros entráramos en posesión de nuestra herencia
espiritual, la resurrección espiritual de entre los muertos, ser restaurados
espiritualmente con Dios como en el principio.
De
todo esto, podemos entonces entender amados bendecidos de Dios, que la
"casa de Israel bajo la ley" o "cuerpo de muerte" o "creación
del antiguo pacto" o "pueblo separado por la ley"
es lo que las Escrituras nos presentaron como lo que
estaba bajo corrupción por causa de la ley de pecado y de muerte.
Esa creación completa estaba en el proceso de decadencia, estaba
haciéndose vieja o anticuada, por lo que estaba cerca de desaparecer delante
de Dios cuando el apóstol Pablo dijo éstas palabras en la carta a los Hebreos
8:13. Leamos:
[13] Al decir nuevo, ha hecho anticuado
al primero; y lo que está siendo hecho anticuado y volviéndose viejo
está
cerca de la desaparición.
Bajo
la ley, ellos estaban desvestidos o desnudos delante de Dios por causa de la
naturaleza de pecado recibida en el primer Adán. Esta naturaleza
de destrucción mostró la primera trasgresión o iniquidad delante
de Dios y el efecto fue que toda "la creación" que somos todos los
hijos de Dios quedó desnuda delante del Señor. Veamos como nos lo revela el apóstol
Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:2-3 que
dice: [2] Porque
también en esta gemimos, de la habitación de nosotros que es
del cielo ser
revestidos anhelando, [3]
si es que
vestidos, no desnudos, seremos hallados.
Esta meta de ser vestidos de nuevo, fue profetizada por el Señor por medio del rey y profeta David como enseña el Salmos 132:13-16 que dice: [13] Porque el Señor ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí. Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque la he querido. Bendeciré abundantemente su provisión; a sus pobres saciaré de pan. Asimismo vestiré de salvación a sus sacerdotes, y sus santos darán voces de júbilo.
Empecemos a ver esta profecía a la luz de la revelación del apóstol. Todos sabemos que Sion es la Iglesia en el nuevo pacto. Pues la profecía dice que el Señor quiso a Sion por habitación, como morada íntima de él para siempre. Esa habitación o morada es la misma que nos revela el apóstol Pablo en la cita que leímos anteriormente en la carta a los Efesios y en la 2da. carta a los Corintios. La profecía también dice que bendeciría a Sion abundantemente. Eso fue lo que nos reveló el apóstol Pablo cuando nos dice que nosotros, que somos Sion o la Iglesia, fuimos bendecidos CON TODA bendición espiritual en los lugares celestiales. ¿Hay alguna bendición más abundante que ésta, hermanos?
Continúa diciendo la profecía que los pobres de Sion serían saciados de pan. El mismo Señor en los días de su carne dijo según registra su biografía escrita por Mateo 5:3 Bienaventurados (que es lo mismo que bendecidos) los pobres de Espíritu porque de ellos es el reino de los cielos. El reino de Dios es de los pobres de Espíritu, los que estábamos desvestidos en el Espíritu de Dios, los que estábamos sin cubierta delante del Altísimo.
Esos mismos pobres fuimos saciados, como el mismo
Señor prometió y según registra su biografía escrita por Lucas 6:21 que
dice: [21] Bienaventurados (que
es lo mismo que bendecidos)
los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados (bendecidos) los que ahora lloráis, porque
reiréis. Esos que ahora
no tenemos hambre porque estamos saciados con el conocimiento de la
revelación, que estamos llenos del pan del cielo que es Cristo revelado en
nuestras vidas; esos que ahora reímos de alegría como revela nuestro nombre
en Isaac, porque como revela el apóstol Pablo en Gálatas 4:28 nosotros como
Isaac somos los hijos que le fueron prometido a Abraham, somos todos los hijos
de Dios que creemos mediante fe ya consumada todas las cosas espirituales. Por
eso, como terminó diciendo el profeta David en el Salmos 132:13 que he
citado, somos los santos que
damos voces de júbilo, somos los mismos que como dijo el Señor
Jesús Cristo en los días de su carne: reímos.
Amados bendecidos del Padre Eterno Jesús Cristo nuestro ABBA glorioso, ahora os pido que observen una vez más la cita del profeta David. Él dijo vestiré de salvación a sus sacerdotes. Los sacerdotes de Dios eran los que ministraban en la casa de Dios en la sombra y eran figura de nosotros, que ahora somos ministros de un nuevo pacto como revela el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 3:4-6, con una competencia o autoridad proveniente de Dios mismos..
Os pido que observan detenidamente, que ellos serían vestidos y la vestidura es la salvación o reconciliación. Todo esto nos enseña, que a los santos de los días de la transición entre los pactos, los estaban vistiendo de la desnudez del antiguo pacto a la vestidura o cubierta del nuevo pacto. Los estaban salvando de la muerte en que vivían en la ley o antiguo pacto a la vida abundante y eterna del nuevo pacto. Estaban siendo vestidos con la inmortalidad de Cristo que nos dice: Yo soy la resurrección y la vida, como registra la biografía de Jesús escrita por Juan 8:25.
Era el cambio de la sombra o antiguo pacto, la ley dada por medio de
Moisés, a la realidad de la imagen misma de lo verdadero que es ahora Cristo
la realidad de gloria en nosotros, como revela
el apóstol Pablo en la 2da. carta a los Corintios 5:4 cuando dice:
Porque,
en verdad, los que estamos en la tienda de campaña, gemimos
agobiados, por cuanto no queremos ser desvestidos, sino revestidos,
para que sea sorbido lo mortal por la vida.
El apóstol en este verso nos está revelando cual era la tienda de campaña. Para verlo con mayor claridad, leamos lo que en el verso [1] de la 2da. carta a los Corintios 5, anterior al citado, dice el apóstol Pablo: Porque sabemos que si la tienda de campaña de la casa terrestre de nosotros es deshecha, edificio procedente de Dios tenemos, una casa no hecha con manos, eterna, en los cielos.
Muchos han creído que el apóstol Pablo estaba hablando del cuerpo biológico individual de cada uno, pero en realidad, la tienda de campaña figurada en el tabernáculo levantado por Moisés en el antiguo pacto, y figura del verdadero tabernáculo que le fue revelado al apóstol, era una tienda temporera en la naturaleza alma del primer Adán. La tienda de campaña era figura de todos los santos de los días del apóstol, en quienes se tenía que cumplir la última fiesta, precisamente la fiesta de los tabernáculos o de la tienda de campaña, para Dios hacer morada permanente en todos y cada uno de nosotros como un solo cuerpo
Jesús en los días de su carne dijo: Destruid el templo este y en tres días lo levantaré. Y comenta el apóstol de la circuncisión Juan: Más el hablaba del templo de su cuerpo, como registro en la biografía de Jesús, Juan 2:19 y 21. Jesús de Nazaret o Cristo manifestado en carne y sangre era la representación de todos nosotros que somos el templo o cuerpo de Cristo o en el Espíritu. Fíjense amados, que la casa de campaña o alma estaba contenida en la casa terrestre que sí es el cuerpo físico que en otro lugar el apóstol Pablo llama la sangre, el arca o tienda estaba dentro del tabernáculo hasta los días de Salomón. Luego, el arca o tienda de la presencia estaba contenida dentro del Templo o casa terrestre.
Durante la transición entre los dos pactos, todos los santos, incluyendo al apóstol Pablo, vivían todavía con la presencia de la tienda de campaña o tabernáculo de la ley o antiguo pacto, que era para la carne o alma. Vivían todavía con la Jerusalén que daba hijo para esclavitud que estaba próxima a ser quitada, para darle paso a la Iglesia o Jerusalén de arriba, como también lo había profetizado el profeta Isaías. Leamos en el libro Isaías 33:20-24 que dice: [20] Mira a Sion, (la Iglesia o Jerusalén de arriba) ciudad de nuestras fiestas solemnes. Fue en la Iglesia o cuerpo de Cristo donde se cumplieron todas las fiestas espiritualmente: la Pascua y los panes sin levadura, ver 1ra. carta a los Corintios 5:7-8. La gavilla por primicia o fiesta de la resurrección del Mesías, 1ra carta a los Corintios 15:23. La fiesta de Pentecostés, registrada cumplida en el capítulo 2 del libro de los Hechos o libro de biografía de los apóstoles.
Por último, se cumplió la fiesta de los tabernáculos en sus tres partes. El apóstol Pablo tocó la trompeta final para llamar a todos los santos a la santa convocación por medio de toda la revelación que hoy disfrutamos. Entonces vino la expiación y resurrección ocurridas en el día de la destrucción de la vieja Jerusalén y su templo en el año 70, cuando Cristo vino por segunda vez sin relación con el pecado a quitar la ley o antiguo pacto. Finalmente, también se cumplió en la Iglesia, el sábado o día de reposo final, carta a los Hebreos 4:1-11.
Continúa diciendo el
profeta Isaías sobre la Iglesia: tus
ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda
(o
tabernáculo)
que no
será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus
cuerdas será rota. [21]
Porque
ciertamente allí será el Señor para
con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no
andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.
[22]
Porque
el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador,
el Señor es nuestro Rey; él mismo nos salvará. Pero
de la Jerusalén terrenal el profeta Isaías dijo: [23]
Tus
cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela; se
repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos
arrebatarán el botín. Finalmente
dice de la Iglesia: [24]
No
dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada
la iniquidad.
Nuestros ojos como ahora en este momento, vemos todas las cosas por mediante fe ya consumada. Por la fe consumada podemos ver a Jerusalén, pero la Jerusalén de arriba, la ciudad con fundamento que esperaban Abraham y todos los demás, que ya bajó a los lugares celestiales donde vivimos con toda bendición espiritual. Vemos que es una morada de quietud o de paz en el Espíritu porque ya estamos reconciliados con su Rey, estamos reconciliados con Dios para siempre.
En esta Jerusalén celestial o espiritual, su tienda (su pacto) no será jamás desarmada, porque este pacto es eterno. Sus estacas o fundamento donde se levanta la tienda fue puestas una vez y para siempre, no tiene necesidad de que sus cuerdas sean rotas, porque está fundamentado sobre mejores promesas, como revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos 8:6.
El apóstol Pablo nos dice que él, como sabio arquitecto utilizado por Dios para levantar esta tienda o pacto eterno en que vivimos ahora, puso el fundamento y nadie más puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesús Cristo, no Jesús de Nazaret, 1ra. carta a los Corintios 3:10-11. Esto significa que ya no puede haber nuevos apóstoles, Pablo fue el primero, el último y el único apóstol necesario para esta dispensación eterna del nuevo pacto. Este pacto fue hecho, confirmado y cumplido por el mismo Dios que nos vino a salvar, por eso él es el Dios Fuerte, el Juez, el Legislador y Rey de esta nación.
En los arroyos, símbolos del fluir de la revelación de Dios, los creyentes no andamos en galeras de remos ni gran nave. todas esas cosas eran símbolos de la ley o figuras hasta que llegara lo verdadero. En el reino de Dios no se camina por esfuerzo del hombre, no se camina por justicia propia conforme a las obras de la ley, ni hay nadie grande delante de Dios para añadir o cambiar algo a este pacto. La única nave de remos grandes que navegó por la vieja Jerusalén lo fue la ley o antiguo pacto y ya fue finalizado por Cristo. Esa nave es una pieza de museo para todos nosotros que vivimos en la gracia de Dios. En esa nave se requería la obra o esfuerzo del hombre, los remos, figura de las obras, para navegar a la presencia de Dios y nunca pudo ningún hombre llegar hasta Dios.
La vieja Jerusalén, nos dice el profeta Isaías, fue repartida como despojo y los cojos arrebataron el botín. Los despojos fueron todas esas doctrinas caducadas de la ley. Pues esos despojos, es lo que le ha quedado al sistema religioso de esa herencia, pues andan cojo del conocimiento de la revelación, porque se quedaron con las doctrinas del botín o despojo del antiguo pacto.
Al sistema religioso le ha sucedido como a Acán, al quedarse con el anatema de la ley o antiguo pacto, que lo hizo maldito a él y toda su casa. Así sucede con el sistema religioso que mantiene en maldición o caídos de la ley a los niños en Cristo a quienes cuida. Recuerden las palabras del apóstol Pablo en la carta a los 3:10 que dicen: [10] Porque cuantos de obras de la ley son, bajo maldición están; porque ha sido escrito: Maldito todo el que no continúa en todas las cosas que han sido escritas en el rollo de la ley para hacerlas.
Para
que vean un ejemplo de la figura que os acabo de mencionar leamos lo sucedido
con Acán, conforme nos es relatado en el capítulo 7 del libro de Josué. Fíjense también bendecidos, en nuestro reino espiritual en
Cristo el Espíritu Eterno, no hay enfermos,
porque todos somos perfectos por su ofrenda única que nos hizo
perfectos, conforme revela el apóstol Pablo en la carta a los Hebreos
10:14, pero recuerden que somos perfectos en el Espíritu. El botín tomado
por los cojos es para la carne, porque en la ley se vive por obras de justicia
propia y todo el que así vive aunque sea con un poquito de ley o levadura
leuda toda su masa o es anatema que es lo mismo que maldito. Finalmente
profetizó el
profeta Isaías, que todos los que vivimos en la Jerusalén de arriba o morada
de quietud, somos sin iniquidad; en
dos palabras: SIN PECADO; en una palabra: PERFECTOS.
El apóstol decía que en aquellos días ellos gemían (o rogaban a Dios) porque no querían ser desvestidos, es decir, no querían ser encontrados en el día del Señor andando en su propia justicia como le pasó al primer Adán. Cuando a Adán y Eva les fueron abiertos los ojos del entendimiento, fue cuando conocieron que estaban desnudos delante de Dios. Ellos por su justicia propia quisieron mostrarse vestidos delante de Dios, como informa el libro de Génesis 3:7.
La justicia de ellos era realidad como mas tarde declara el profeta Isaías: nuestra
era
como trapo de inmundicia delante del Señor, libro de Isaías 64:6.
La justicia propia de ambos, estaba figurada en las hojas con que
trataron de cubrir su desnudez delante de Dios. En ese momento no se está hablando de desnudez física, porque Adán
era solamente un alma viviente. La
piel o vestidura externa con la cual fue vestido luego, su carne o cuerpo natural o la sangre como
también llama
el apóstol al cuerpo biológico, le fue dado luego, cuando lo echaron fuera
del paraíso, Génesis 3:21. Ese
gemir por no ser hallados desnudos que tenían el apóstol Pablo y los
hermanos de esos días es el mismo gemir mencionado por el apóstol Pablo en su carta a los Romanos 8:22-23.
Al
apóstol Pablo les fueron abiertos los ojos espirituales por la gracia, pero
todavía estaba vigente la ley o antiguo pacto. Pablo venía de la ley y ahora él estaba consciente, que en la
justicia que era por la ley, el hombre estaba desnudo o desvestido delante del
señor. Sabemos ahora que es
estar desnudo delante del Señor, porque el apóstol Pablo se lo reveló y enseñó
a los hermanos de Corinto y se lo confirmó a los hermanos de Filipo.
Leamos Filipenses 3:8-10 para disfrutar de este bocadillo de gracia: [8] Pero
de cierto, más aún, también estimo que todas las cosas pérdida son
a causa de lo excelente del conocimiento de Cristo Jesús el Señor de
mí, por causa del cual las cosas todas perdí, y estimo como
desperdicios para a Cristo ganar y ser hallado en él, no teniendo
mi justicia, la de la ley, sino la que es mediante la fe de
Cristo, la procedente
de Dios basada en la fe, del conocerle y el poder de la
resurrección de él y la comunión de los padecimientos de él, siendo hecho
conforme a la muerte de él.
El apóstol Pablo claramente nos revela cual es la meta o justicia de la redención: ganar a Cristo, lo cual él iguala a conocerle, pero es un conocer íntimo como el de un matrimonio. Este conocimiento íntimo equivale a la experiencia en el Espíritu del poder de la resurrección de él, de Cristo. El problema es que todo el sistema religioso ha interpretado que la resurrección es del cuerpo físico, pero en realidad la resurrección es en el Espíritu como es Dios. No es en la carne y la sangre como enseña el sistema religioso, pues ni la carne ni la sangre heredaron en el reino de Dios, como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:50. El reino de Dios en el cual ya estamos viviendo en el Espíritu todos los que creemos el evangelio de la gracia mediante la fe consumada procedente de Dios es espiritual.
Jesús Cristo en los días de su carne manifestó este mismo sentir según lo registra su biografía conforme a Juan 17:3 Pues ésta es la vida eterna, que te conozcan el solo verdadero Dios "y" al que enviaste, Jesús Cristo. La letra "y" que dejé sin subrayar y entre comillas, es la traducción de la palabra griega "kaí". Esta palabra se traduce generalmente como la conjunción "y", como hizo en este caso la traducción de Reina-Valera, pero muchas veces en los escritos de lo que llaman el "Nuevo Testamento", la palabra griega "kaí" es también usada como una palabra enfática como sucede en este caso.
La palabra griega "Kaí" como explica la gramática griega, debe traducirse en éste caso como: en verdad, es decir, o sea, verdaderamente, realmente, ciertamente, de hecho, sí, etc. Fíjate que aunque el Señor estaba todavía en los días de su carne, no dijo: Jesús de Nazaret, sino que dijo: Jesús Cristo. El verso debe por tanto traducir de la siguiente manera: Pues ésta es la vida eterna, que te conozcan el solo verdadero Dios en verdad (o cualquiera de las otras palabras) al que enviaste, Jesús Cristo.
El apóstol no quería ser hallado teniendo la naturaleza del primer
Adán que era lo mismo que ser hallado desnudo en su propia justicia que era por la ley. Él
quería ser hallado teniendo la vestidura del segundo Adán, la justicia de
Cristo que es sola y totalmente por la fe sin ninguna obra de la ley. La fe es el regalo de Dios que tenemos todos los hijos de
Dios cuando somos despertados o resucitados para vida eterna en el nuevo pacto
El profeta Isaías profetizó también sobre éstas vestiduras, leamos en el libro de Isaías 61:10 En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestidura de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
De nuevo podemos observar la relación de la vestidura con la salvación. Esto nos indica que la vestidura de la que habla o revela el apóstol Pablo, es la misma profetizada por el profeta Isaías. Les recuerdo que el apóstol Pablo, no decía nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que había de suceder, como es declarado en el libro de los Hechos 26:22 y 28:23. Lo que se había anunciado desde el principio era la salvación cuando se le dio promesa a Eva de la simiente que heriría a la serpiente en la cabeza. Ser salvo o reconciliado de nuevo con Dios es sinónimo de ser revestido de la justicia de Dios y por tanto ser partícipe de la nueva creación en Cristo que es por el Espíritu. En ningún lugar de las Escrituras fue anunciado un cuerpo físico regenerado temporalmente y luego resucitado después de lo que el hombre llama la muerte del cuerpo biológico.
Pablo, estaba aguardando como los demás hermanos del principio que
solamente estaban en esperanza o posición en Cristo, pues esperaban que sus vestiduras del
nuevo pacto en Cristo se completaran. Esto
ocurrió cuando Cristo quitó su desnudez, la desnudez que sufrían en la ley
o antiguo pacto, quitada en el año 70 cuando le puso fin a la ley o
evidenciado por la destrucción de Jerusalén y el
templo. Recuerden que la ley era
un ministerio de muerte, porque por medio de la ley era el conocimiento del pecado
que se manifestaba
en los miembros y los mantenía muertos o alejados o separados de la vida
espiritual de Dios, vida que estuvo, está y siempre estará presente
mediante la cabeza del cuerpo Jesús Cristo, carta a los Romanos 7:23-25.
Cuando
los niños en el conocimiento de Cristo en medio de todo el sistema religioso, estén
capacitados para diferenciar por medio del conocimiento de la revelación de
misterios o evangelio de la gracia dado por Cristo el Consolador a través de
Pablo su apóstol
·
Entre el antiguo pacto y el nuevo pacto.
·
Entre la niñez de la Iglesia, administrada por el ministerio de la
circuncisión, los doce apóstoles de Jesús de Nazaret; y la madurez de la
Iglesia, mediante la revelación de todos los misterios por medio del
ministerio de la incircuncisión a través de Pablo, el apóstol de Jesús Cristo, que nos dejó el
Ministerio de la Reconciliación.
·
Entre el primer tabernáculo levantado por el hombre, que representaba a la ley o antiguo
pacto, y el tabernáculo perfecto no hecho a mano o levantado por el hombre que representa a la gracia.
·
Entre la primera casa terrenal representada por la Jerusalén y su
templo que ya fueron destruidos en el año 70; en contraste con la Jerusalén
de arriba, la casa celestial o Iglesia de Dios que ya está en los lugares
celestiales y por cuyas puertas no entra ningún animal, ninguna fiera o nada inmundo.
·
Entre el primer Adán o alma viviente y el segundo Adán o Espíritu
vivificante que es Cristo mismo. Cuando sepan discernir lo que significa que
el primer Adán estaba desnudo y por lo tanto
separado o muerto delante de Dios. Que puedan discernir que nosotros ya estamos revestidos del segundo
Adán si somos hijos de Dios, Gálatas 3:27.
Entonces, amados bendecidos, esos niños en el conocimiento de Cristo estarán preparados para diferenciar entre el primer cuerpo, que fue el cuerpo de muerte del primer Adán, y el cuerpo de vida que es en Cristo. Discernirán que el cuerpo de muerte recibido en Adán fue bajo la ley de pecado y de muerte, figurada en el árbol del conocimiento del bien y el mal. Que el cuerpo de vida fue figurado en el Árbol de la Vida que es Cristo en figura, todo lo cual fue la alegoría en el primer mundo que terminó en el diluvio de agua ocurrido en los días de Noé.
Estarán preparados para diferenciar y entender que en el segundo mundo, el cuerpo de muerte, continuó bajo la ley de pecado y muerte mediante la ley de Moisés o antiguo pacto, ley que fue añadida temporalmente hasta que finalmente se cumplieran todas las cosas ordenadas por Dios. Entenderán entonces, que el cuerpo de vida es Cristo, la realidad de gloria ya en nosotros, y que es en el Espíritu.
Entenderán entonces, lo que está revelando el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15: 47 cuando dice: El primer hombre es de la tierra, terrenal; (el alma) el segundo hombre que es el Señor es del cielo, o espiritual. El primer hombre era de los primeros cielos y tierras, de los primeros mundos que ya pasaron, y que finalmente terminaron con la ley o antiguo pacto, porque primero era lo natural y luego lo espiritual como revela el apóstol Pablo en la 1ra. carta a los Corintios 15:46. El segundo hombre es por tanto espiritual, como somos nosotros ahora en nuestro hombre interior, resucitados una vez y para siempre.
Cuando
esos amados niños en el conocimiento de la revelación de Cristo entiendan esto, entonces comprenderán lo revelado también en
la 1ra. carta a los
Corintios 15:48-50 que dice: [48] Cual
el terrenal, tales también los terrenales; y cual el
celestial, tales
también los celestiales. [49]
Y así como hemos portado la imagen del terrenal, también
portaremos la
imagen del celestial. [50]
Pero
esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de
Dios, ni la corrupción la incorrupción.
Todo esto significa mis amados, que todo lo traído por el árbol del conocimiento del bien y el mal o la ley o antiguo pacto, fue lo primero, lo terrenal. Todo lo traído por la revelación del evangelio de la gracia es lo segundo, lo espiritual. Primero fuimos portadores del alma que era el primer Adán, el viejo hombre, por medio del primer pacto que ya desapareció delante de Dios. Ahora somos portadores por medio de la fe de Dios ya consumada en Cristo, del hombre espiritual.
Recuerden las palabras
del apóstol pablo: que la carne,
el viejo hombre o alma viviente en Adán; ni la
sangre, el cuerpo biológico representado por la vestidura de piel que
recibió Adán, ninguna de las dos cosas heredaron el reino celestial en que vivimos. Tampoco la
corrupción, la ley o antiguo pacto que nada perfeccionó heredó nada en la
incorrupción, que es el nuevo pacto que no cambia y es eterno. Todo el que sigue viviendo en las doctrinas del antiguo pacto, anda
desnudo y por tanto está ausente del cuerpo de Cristo en su peregrinar y es ANATEMA
= MALDITO, es decir, sin bendición o reinar en vida.
ABBA PADRE ETERNO.
CONTINÚA
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